
La secuestrada y el extraterrestre, de Enricostro.
En un pueblecito de las afueras de Córdoba, cerca de un depósito de residuos tóxicos y peligrosos,
Se suelen ver unas luces cerca de este pueblo, llamado Hornachuélos.

Estas luces se cree que son seres de otros mundos, que vigilan este cementerio nuclear, llamado El Cabril.

Cementerio nuclear de alta intensidad...
Aquí en este pueblecito, lleno de grandes problemas por enfermedades incurables.
Hay una buena discoteca donde los jóvenes visitan mucho, sobre todo los sábados y domingos.
Las niñas de todas las edades se juntan aquí; las menores, como no pueden entrar, suelen divertirse fuera en la calle, y muchos chicos comparten dentro y fuera sus vivencias.

Así todo va bien siempre, pero ha llegado al pueblo el Fetas, un chico complicado que vende toda clase de drogas a los chicos y chicas.
Hoy trae una de diseño nueva, unas pastillas que si las tomas en exceso y con mucho alcohol...
Te pueden causar la muerte.
Además, es feria en el pueblo, luces por todos sitios, viste, la comarca.
Unas hermanas de una granja cercana han decidido salir a divertirse, quince y dieciséis años.
Rosi y Amapola se han entrado en la discoteca, y este depredador de jóvenes ya le ha echado el ojo a las dos.
Sus padres los han dejado con la intención de recogerlos a la una de la madrugada.
Se lo están pasando maravillosamente bailando, pero el Fetas ya les ha echado una dócil en la coca cola, sin que se den cuenta.
Y además de hacerlo con muchas, este se está forrando de vender drogas a todos.
Les convence a los chicos de que, si las drogan a las chicas, estas se dejarán hacer lo que quieran ellos.
Y lo están llevando a cabo.

Las convencen para sacarlas de allí, llevándolas a un descampado.
Ellas no son conscientes de lo que hacen.
Ha sacado a Amapola un chico mucho mayor que ella, pero a Amapola no le ha hecho mucho efecto la droga y cuando la estaba desnudando, ella ha empezado a pelear con él, porque no quería eso, y él ha comenzado a pegarle muy fuerte, hasta dejarla inconsciente. No más ha seguido con su intento de violación.
Pero alguien lo ha cogido por detrás y de un tirón lo ha mandado casi a 20 metros de distancia, estrellándolo contra los árboles, y a otros cuatro, incluido el Fetas, destrozándolos entre la oscuridad.
Se ha armado un gran revuelo; nadie sabe qué ha pasado, pero hay sangre por todos sitios.
La policía viene en camino y pondrá orden.
Este hombre es un extraterrestre, un ser verde y canijo y con una fuerza descomunal.

Ha cogido a Amapola, que está inconsciente, pues tiene una brecha en la frente, y se la ha llevado a un lugar que no se sabe.
Mientras la policía detiene a cuántos, drogas tienes y evacuan a todas las chicas en mal estado.
Rosi pide ayuda a la policía, que su hermana ha desaparecido, y se han puesto a buscarla.
En algún sitio de allí, este ser está curando a esta chica, una chica preciosa.
Este ser la ha curado y está esperando que se le pase el efecto de lo que ha tomado.
Pero mientras se le pasa, ella cree que es algún chico que la quiere o algo así y ella quiere besarle tirando de él hacia ella.
Él se resiste mirándola, con esos grandes ojos negros.
Así él se la intenta despegar, pero ella consigue besarle en su boca.
Él se asusta, y la vuelve a despegar, así hasta que ella se da cuenta de a quién está besando.
Pero no se asusta, pues es la típica chica que siempre ha creído en que ellos existían.
La chica le pregunta: "¿Qué haces aquí, eres de verdad?".
Él le contesta: "¿Sí, un chico ha intentado violarte y te ha pegado?".
Ella le ha preguntado: "¿Qué me va a pasar?".
Él le ha contestado.
¿Nada que quieres que te pase?
El risueño" le ha dicho:
¿Si quieres, te llevo a mi planeta.
¿Ella sería capaz?
¿va son bromas de las vuestras, que soléis gastar?
Te llevaré a tu casa, ¿vale?
Este ser tenía en los zapatos como lucecitas a todo alrededor y en las manos se puso como unos guantes reflectantes. Él la tomó en brazos y ella, acariciándole la cara, le decía que si pesaba mucho. Él le dijo: "¿Qué nada?", y se levito, hacia arriba, saliendo volando de allí; se subió tanto que ella divisó su casa, sí, estaba muy cerquita de allí.
La ha dejado en la puerta de su casa, diciéndole:
No cuentes nada de esto, que no te creerán y te pondrán por loca; di que no sabes cómo has llegado y que un tío te secuestró. ?
¿Te veré?
No sé por qué esto que he hecho, quizás me cueste una buena bronca de mis superiores, pero no te preocupes, que si puedo volveré.
Llamaron a la policía, diciendo que ya había aparecido; tenía unas curas en la cabeza. La interrogaron, sin más.
Pues ella decía que no recordaba quién la había atacado y todo quedó en un susto.
A la noche siguiente, ella en su habitación con su hermana le contaba todo lo vivido.
Pero la hermana se echó a reír como loca al escuchar decir que además se había enamorado de él.
En ese ataque de risa, sonó el cristal de la ventana, miraron y era él.
Rosi da un grito y Amapola le calla la boca, y este ser entra en la habitación.
Pero sus padres han oído el grito y suben las escaleras.
Lo han metido en el armario.
Ya disimulando, ¿qué pasa?
Nada, mamá, qué va a pasar, tu hija, que es una exagerada. ¿Jajajajajaja?
Más estuvieron hablando hasta largas horas de la noche. Su hermana se quedó dormida y alucinando.
Por aquellas circunstancias.
Ella no quería más que acariciar su piel y besarle; cierto es que se habían enamorado locamente.
Pasaron muchas noches, y él todas las noches aparecía en su ventana.
Al poco tiempo, este ser comenzó a ponerse cada vez más malito, y ella lloraba mucho, pues el contacto de su piel les afectaba a ellos, y un día se desvaneció en el suelo, casi inconsciente.
Amapola llama a sus padres pidiéndoles ayuda.
Llorando, les dice a los padres que no se asusten de lo que van a ver.
Y antes de verlos les dice que se marchará con él si sus superiores lo aceptan, y les hace prometer que la ayudarán.
Qué padres se iban a negar a ayudar a su hija desesperada y llorando a mares.
Le ha destapado las sábanas; ellos, impresionados, han cejado para atrás, pero rápidamente han reaccionado, pero ¿qué hacemos?
Este ser estaba muy mal; sus venas se le señalaban por todo su cuerpo como si fueran a estallar.
Amapola, pulsa uno de los botones que alrededor de su guante tenía, y al instante una gran nave estaba pegada en su ventana. Han entrado cuatro seres más altos y grandes y lo han cogido y lo han metido en la nave.
Ella les ha dicho a sus padres: "Me voy con él, mamá, os quiero mucho", y de un salto se plantó dentro de la nave que en un instante desapareció en el espacio.
Al poco tiempo, una llamada telefónica sonó en la casa. Rosi contestó: —¿Sí, dígame? —¡Amapola, eres tú, qué alegría! —Mamá, mamá, ven. Llegaron los padres y estuvieron hablando un buen rato.
Que todo iba bien, que él se ha puesto bien del todo y que con un tratamiento ya podemos estar los dos juntos. Y además les dijeron que volverían algún día con marcianitos bellos.
FIN
Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados.
Colabora en imágenes.
Silvia Regina Cossio Cámara.
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