

Ya mi niña no me llama.
Ya nada quiere saber.
Si yo por ella me muero,
Porque no la puedo ver.
Ya mi niña no me llama...
Y no
pregunta por mí.
Tal vez ya no me quiere...
Y yo solo quisiera morir.
Seguro tuve la culpa.
Pues no te di mi querer...
En todo me equivocaba.
Y ahora no me quiere ni ver.
Amores, nos prometimos,
Amores y con querer;
Yo no lo he comprendido.
Y se marchó, ya lo ven.
Yo le brindaba alas...
¡Sí!
Alas para volar...
Pues un hada sin alas,
Es un hada sin cantar.
Feliz la hacía.
Ella, a cambio,
Cantaba para mí.
Hoy me siento tan solo.
Que ya no quiero vivir.
Si volaste y te alejaste, por amor...
Y del bueno es:
Y del bueno es:
Solo dime que eres feliz.
Y con mis pasos marcharé.
Pero no me pidas nunca,
Que me olvide de lo vivido;
Que me olvide de lo vivido;
Pues te llevo tan adentro,
Que sin ti ya ni respiro.
Que sin ti ya ni respiro.
No pretendas decirme,
Que son cosas del pasado.
Que son cosas del pasado.
Si en amores te ayudé,
No lo desperdicies, mi amor...
Demuéstraselo a él...
que en el afán de quererte tener,
Se me escapó la pasión.
Se me escapó la pasión.
Hoy ya vivo solo de recuerdos...
Del recuerdo tuyo, mujer;
Del recuerdo tuyo, mujer;
que te llevó hasta en los sueños;
Y allí, sé que nunca te perderé.
Y allí, sé que nunca te perderé.
Dondequiera que estés,
Deseo que seas muy feliz, mujer.
Deseo que seas muy feliz, mujer.
Yo, como siempre,
Seguiré aquí, pensando en nuestro querer.
Seguiré aquí, pensando en nuestro querer.
Enrique Nieto Rubio.
*Derechos reservados*
Colabora en imágenes.
Silvia Regina Cossio Cámara.
V.M. DOY V.D. CO.





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