jueves, 21 de noviembre de 2019

**En una casa de citas.( relatos )para mayores.)

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Ese día tenía la intención de comprar una sortija para un regalo a una vecina que estaba enamorada de él y él de ella.
Aurora era una vieja prostituta de cerca de 70 años, aunque ya no ejercía tenía,
un hermoso cuerpo.
Tenía dos hermosas mujeres jóvenes a su cargo y ella solo se dedicaba a cobrar y forrarse, a costa de ellas.
Pues siendo la dueña de la casona, todo eran beneficios, y era súper tacaña con las chicas. Les pagaba poco y les cobraba mucho, por las habitaciones. Además se dedicaba
a la venta de joyas de oro y plata.

Un día, don José un señor ya mayor. Él la visitaba muy a menudo, y cataba a cada chica, que allí entraba.
El era viudo de muchos años.
Cuando don José entró, Aurora le dijo: ¡Suba, suba, tengo una chica que le va a encantar!
Don José subió y sí... La chica era maravillosa, joven y hermosa como ninguna.
Así como era habitual en él, la tomó y la gozó extraordinariamente, y además le dio una gran propina a aquella chica y le dijo:

¡Que no se entere ella, o te lo quitará todo!, jajajj.
¡Bajó y le dijo! Aurora,
¡Quiero una sortija, la más preciosa que tenga; es para mi novia!
Ella le sacó unas pocas y él escogió una, con brillantes, y tenía un cáliz tumbado y con un hermoso diamante dentro; era una pieza única en todo el mundo.
Supuestamente, era de una prostituta que vino de Rusia y solo estuvo varios meses; supongo que se la robaría a esta chica.
 O la perdió, quién sabe.
Se la metió en una cajita y le dijo:
¡Son treinta mil quinientas veinte pesetas!

Él sacó su cartera y primero le dio las veinte; después sacó un billete de quinientas.
Y a continuación, sacó treinta billetes de mil pesetas. Ella cogió los billetes y los dobló y se los metió en el bolsillo de la bata.
Él salió con su cajita, en el bolsillo, pero cuando llegó a la puerta quiso verla otra vez, la abrió y allí no había nada.

Volvió enojado a reclamar la sortija; ella le dijo: "¡No la tengo yo!".
Él volvió la vista atrás y vio esconderse a una chica, que vivía con la mujer, y estaban en complot.


Él salió detrás de ella y la cogió de los pelos. Aurora cogió un
 Cuchillo grandísimo de la cocina.
Y echó detrás de él.
Él, al quitarle la sortija, que ella tenía en la mano, se revolvió, y con tan mala suerte para ella, y buena para él, pues lo habría matado.
Hizo que el cuchillo se le clavara en el cuello a Aurora, degollándola en el acto.
Él, ya con su sortija en mano, no miró hacia atrás y salió de aquella maldita casa, para jamás volver.

Al día siguiente, la policía detuvo a la chica aquella, acusada de haber matado y robado a Aurora.
La cogieron con todo su dinero en mano, casi tres millones de pesetas. FIN.
Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados.
Colabora en imágenes.
 Silvia Regina Cossio Cámara.


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