¿Te acuerdas de aquella mágica noche?
Cuando juntos mirábamos las estrellas
-Ajá... sí, mi amor
Tú preguntaste:
-¿Cuál es aquella, la más grande y brillante?
Yo te respondí:
Eres tu mi amor, de allí has venido...
Para dar vida e iluminar mi corazón,
-Ajá... sí, mi amor.
-¿Y tú no estás?...me preguntaste.
¡Si cielo mío... claro que estoy!
¿La de al lado... soy yo, acaso no la ves?
Fíjate bien, es la que te guiña constantemente...
-Ajá... sí, mi amor.
Esa noche fue inolvidable, ¿Te acuerdas?
Estuvimos bailando, en el porche de tu casa;
Y escuchando hermosas y dulces melodías;
Y expresándonos infinitos te amo.
-Ajá... sí, mi amor.
Tu mamá apareció y te cuestionó:
¿Niña a qué hora piensas ir a dormir?
Y tú, volviendo suavemente el rostro, dijiste:
—¡Sí, ya voy, mamá, solo déjame estar un rato más!
El alba despuntó.
Dando lugar a un nuevo día,
Y allí estábamos los dos.
Disfrutando nuestro amor.
Se vislumbran los cálidos rayos del sol.
Los pájaros cantaban.
Y tú, mi cielo, casi derrotada,
por el cansancio,
Con tu cabecita en mi hombro soñabas.
- Ajá... sí, mi amor.
Yo te llenaba de cariños y besos,
Sintiéndome pleno y feliz.
-¿Cuántos besos y caricias me diste amor?
¡No sé! Un millón, o infinitos,
Quizás; porque te amo sin medida.