martes, 29 de septiembre de 2020

**Paseando de madrugada.

 




Paseaba un día muy de madrugada.
 Y una linda chica a mi lado pasó;
En el ambiente un aroma divino percibí...
Que el sentir me despertó. 
¡Qué bien hueles! Exclamé...
Más sin ninguna intención. 
Ella se dio la vuelta.
 y ruborizada, pero muy agradecida...
 Me sonrió.

Continúo caminando...
Pero después de cinco pasos...
Ella se volteó.  
Se acercó hacia mí.
 Y susurrándome al oído dijo:
 Si quieres este aroma... 
Me tendrás que seguir...
Sin pensarlo más de dos veces, 
Acepté su invitación.

Desfilando detrás de ella...
Casi imposible era la curiosidad.
 poder contener... 
Preguntándome:
 ¿Qué estará tramando?
 ¿Está hermosa esta mujer?


 

En el silencio de la madrugada,
 Caminamos unos cuantos bloques.  
Al llegar frente a la puerta,
 De una cafetería, se detuvo...
e igual mi respiración.
Ella se dispuso a abrir la persiana...
Y sin despedirse, me guiñó el ojo. 
Y un reto me lanzó:
¡Pasa, si es que quieres oler más!
 ¡El dulce olor que te disloca!

¡Mientras ingresamos pensé!:
¡Esta niña no está bien!
 ¡Debe de estar loca! 
Seguidamente, 
La persiana bajó.
 Y de nuevo solos quedamos dentro.
 Los dos... 
Bailando de forma sugestiva,
 La ropa se quitó.
 Y terminamos haciendo el amor.

Desde entonces, preso he quedado.
 En esa cárcel... de tan exquisita pasión; 
Y pasó todo el día suspirando.
 por ese aroma;
 En espera de un pronto amanecer.

Ya desde esa preciosa madrugada,
 Todos los días, allí iba a desayunar, sí. 
Y siempre caía algo de pasión.
 que con el tiempo se convirtió
 En mi amor profundo.  
Y cómo olía, ufff.
Enrique Nieto Rubio
*Derechos reservados*

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