jueves, 28 de agosto de 2025

**Los pipas.

 


En un pueblo cerquita de Córdoba, había un pequeño pueblo donde el paro laboral no existía. Todos sus habitantes trabajaban, por lo que el lugar era próspero y moderno... nada faltaba.

Pero no todo era color de rosa, pues la población tenía una gran espina clavada en su corazón; pues allí vivían tres chicos que aún no habían cumplido mayoría de edad, quienes con sus fechorías mantenían a todos los habitantes en jaque.

Ellos eran unos delincuentes que ejecutaban todo tipo de fechorías. Asesinaban, robaban coches, motos, casas; incluso entraban al centro comercial, golpeando a diestra y siniestra a quien les venía en gana.

La policía los detenía, pero siempre por alguna razón; ellos siempre se salían con la suya, ya sea por falta de evidencias o porque nadie contaba con el valor suficiente para denunciarlos; así pues, a los pocos días salían libres... y, por supuesto, volvían a lo mismo.

Eran tan perversos que acorralaban a mujeres vulnerables, sin que para ello importara la edad... hostigándolas para que estuvieran con ellos; si estas no aceptaban, las golpeaban sin misericordia.
Todos los habitantes del pueblo comentaban, entre unos y otros, la abominación que sentían contra los jóvenes criminales; no obstante, nadie se atrevía a tomar la ley por propia cuenta, pues temían terminar presos.

Día a día, se iban convirtiendo en seres más despiadados y salvajes, pues con el tiempo sus delitos eran mucho más violentos y sanguinarios. Comenzaron a abusar de mujeres vulnerables; entre los tres las violaban y, si estas se oponían, las mataban, sin importarles que hubiese más personas presentes.

Como eran tan temidos por la población, sabían que nadie trataría de enfrentarlos. Y tal cual sucedía siempre, las autoridades los capturaban... pero igual a los pocos días se encontraban libres de cargos.

Un buen día, un tranquilo barrendero trabajaba cerca de las vías de la estación del ferrocarril. Se percató cuando el tren se acercaba, a baja velocidad... pues antes de arribar había una curva prolongada.

De pronto los vagones comenzaron a colapsar, y los cristales a reventar. La locomotora quedó anclada en ese mismo instante, por lo que los pasajeros despavoridos y aterrados evacuaban a toda prisa del tren.

Se podía observar que el último vagón se encontraba envuelto en llamas, y el barrendero que se encontraba en el lugar, inesperadamente, sintió como unos cristales, como lluvia... cubrieron el espacio donde se encontraba.

Cuando el barrendero logró mirar hacia el interior de uno de los vagones, entre los cristales rotos, advirtió a los chicos que tanto daño infligían al pueblo... y les dijo:
-¡Basta de fechorías!... ¿Ya vale, no?
Ellos saltaron por las ventanas, y cuando el barrendero quiso reaccionar, uno de los malhechores lo amenazaba con un gran y filoso cuchillo.
Uno de ellos le vociferó... ¡Qué te has atrevido a decir! ¿Quieres morir?
El barrendero se quedó erguido, mientras en su mano sostenía unas tijeras grandes, para podar... Más en ese preciso instante se escuchó una gran explosión, procedente del vagón en llamas; por lo que los criminales volvieron la vista al lugar del estruendo... incluyendo al que le amenazaba con el cuchillo.

 
El barrendero, que temía por su vida, hizo uso de sus tijeras con una rapidez tremenda, cortando la cabeza de dos de los maleantes... y al tercero le hundió las tijeras hasta el fondo del estómago, diciéndole:
¡Llegó tu final, capullo, no volverás a hacer más daño a nadie!
El jovenzuelo aún en ese momento miraba al barrendero fijamente, y con los ojos que casi se le salían de las órbitas, sin siquiera respirar... parecía querer fulminar a su ejecutor con la mirada.
El barrendero, quien temió que el delincuente quedara con vida, no dudó en utilizar de nuevo las tijeras, decapitándolo también. Cuando el pobre hombre se percató de lo que había hecho... no pudo dejar de lamentarse por lo sucedido.

Sin embargo, nada podía hacer; así que inmediatamente desnudó sus cuerpos; las vestimentas las echó en una bolsa, dentro de un cubo. Acto seguido, se dirigió a los cuerpos de los tres individuos, cortó todos sus dedos... los cuales, junto con las vestimentas y cabezas en el cubo, colocó.
Seguidamente, los restos de los individuos, de una patada, empujó hacia las vías, tirándolos por la estación, tal cual si de basura se tratara.
Recogió sus herramientas de trabajo, limpió rastros de permanencia en el lugar... tomó los cubos con las evidencias y se retiró en dirección a su cuartelillo.

AL llegar y sin decir nada, vació el contenido en una bolsa negra, la cual amarró muy bien... la introdujo en la cajuela de su coche y se dirigió a su casa.
Él vivía en una cutre parcela, llenita de trastos por todos sitios; así que excavó un gran agujero, lugar donde usualmente tiraba la maleza, y enterró la bolsa.
Debido a la explosión y el pánico generado en la estación, nadie prestó mayor atención a las formas en que se habían encontrado los cuerpos. La policía recogió los restos, esperando de alguna forma encontrar los cuerpos o dedos, y así poder identificar a las "víctimas".
Lo único que tenían como pista era la gran cantidad de oro que portaban los cuerpos; pues los tres tenían en el cuello gruesas cadenas de oro y un medallón en el cual, con diamantes, estaba impreso el nombre de: "Los Pipas".
Se realizaron las investigaciones correspondientes por parte de la policía... mas nunca encontraron pista alguna. Sin embargo, los residentes de esta población encontraron por fin la paz y tranquilidad que por tanto tiempo habían añorado.



"Quien a hierro mata, a hierro muere".
Enrique Nieto Rubio.
*Derechos reservados*
Colabora en imágenes.
 Silvia Regina Cossio Cámara.

domingo, 17 de agosto de 2025

**Mira qué pequeño.

 ERNESTO CORTAZAR - Romantic Piano Love Songs - Greatest Hits

Mira qué pequeño puedo ser.

que si me tomaras en tus brazos,

Me convertirías en una flor. 

*

Mírame, no me quieras arrullar.

Que en tus brazos, mujer,

Mi cuerpo desacelera.

*

No, no me quieras tú mimar.

No me sientas en ti.

Pues si así lo hicieras,

Entonces yo moriré por ti.

*

Pues el sentir que tú desprendes,

Ese será mi sentir.

Y entonces viviría siempre contigo.

Y siempre dentro de ti. 

Enrique Nieto Rubio.

Derechos de autor.

Inspirado en esta preciosa música. 

**Guárdame, Señor, por tanta insolencia.

 Guárdame, Señor, por tanta insolencia, que brota sin freno de mi corazón, por palabras duras, por mi indiferencia, por no ver tu luz en la humillación.

Perdona mi orgullo, mi vana osadía, mi lengua que hiere, mi juicio sin paz.

 Hazme humilde, manso, en cada agonía, que tu misericordia me vuelva a abrazar.

Guárdame del fuego que yo mismo enciendo, de la sombra amarga que suelo sembrar. Hazme instrumento de amor, no de estruendo, que en mí arrepentir te pueda encontrar.

Y si caigo, Señor, no mires mi falta, sino el clamor sincero de mi alma rota. Que tu gracia, como lluvia que exalta, me limpie, me sane, me vista con ropa de paz y de vida, de fe y de perdón. Guárdame, Señor, en tu corazón.

 Señor, que mi fe es ridícula ante el abismo de tu amor inmenso. No alcanzo a entenderte, no sé cómo mirar tu rostro cuando el dolor se multiplica en Palestina, tierra de tu Hijo, donde aún se llora y tú no logras calmarlo.

¿Será que no nos entiendes, Dios, por tu gran omnipotencia? ¿Será que el dolor humano es tan pequeño desde tus alturas que no lo ves?

Pero nuestras almas mueren, sin consuelo, sin paz, como hojas secas en un viento de guerra. Mira a tu hijo, Jesús, cómo llora por los inocentes, por los niños sin nombre, por los cuerpos sin tumba.

¿No ves, Dios todopoderoso, cómo otros se creen dueños del mundo y siembran muerte donde tu hijo sembró amor?

Si seguimos así, lloraremos todo, hasta el último brote de esperanza. Y quizás este sea el fin del amor que tu hijo dejó como semilla para todos.

Acaba, Dios, con estas malditas guerras que no sirven para nadie, que solo destruyen lo que tú creaste.

Ay, Diosito… he vuelto a caer en mi propio pecado. Perdóname.

Señor, sabemos que nuestra fe a veces se tambalea, que parece pequeña frente a tu inmenso amor. Pero aun así, venimos a ti, porque no entendemos el dolor que nos rodea, el sufrimiento que hemos creado con nuestras propias manos.

Mira, gran Dios, la tierra de Palestina, la tierra donde nació tu Hijo Jesús, y donde hoy se llora sin consuelo. Él, que vino a sembrar amor, ahora llora por los hijos que mueren, por las madres que gritan, por los hogares que se desvanecen en el polvo.

¿Nos entiendes, Dios? ¿O tu grandeza te impide ver la pequeñez de este planeta que tú mismo creaste? ¿Será que desde tus alturas no alcanzas a oír el clamor de los inocentes?

Pero nosotros sí lo oímos, y nuestras almas se rompen. Nos duele cada guerra, cada injusticia, cada acto de odio que contradice tu mensaje.

Por eso te pedimos, gran Dios: acaba con estas guerras malditas, que no sirven para nadie, que solo destruyen lo que tú amas.

Mira a tu hijo, Jesús, cómo llora por nosotros. No permitas que su sacrificio se pierda en medio de tanta indiferencia.

Y si hemos pecado, si hemos caído en el egoísmo, en la ceguera, en la comodidad… perdónanos, Diosito.

Haznos instrumentos de tu paz. Haznos sembradores de tu amor. Haznos dignos de tu perdón.

Amén.

🌌 El Todo y el Amor

Dios (El Todo): Yo soy el principio, la chispa que encendió el universo, el silencio antes del tiempo, la voz que no necesita palabras.

Yo soy el que es, sin forma, sin límite, sin fin. El que sostiene galaxias y escucha el suspiro de una flor.

Jesús (El Amor): Y yo soy tu reflejo en la carne, la lágrima que toca la tierra, el abrazo que sana, la palabra que se hizo pan.

Yo soy el puente, la herida abierta por compasión, el hijo que camina entre los hombres para enseñarles a mirar hacia ti.

Dios: Tú eres mi ternura hecha cuerpo, mi misericordia con rostro humano. Donde yo soy fuego, tú eres llama suave. Donde yo soy eternidad, tú eres instante redentor.

Jesús: Y tú eres el Todo que me envuelve, el Padre que no abandona, el misterio que me sostiene cuando el mundo me clava su cruz.

Ambos: Juntos somos el susurro y el trueno, la justicia y la gracia, el origen y el camino, el Todo y el Amor.

Copilot y Enrique Nieto Rubio.

Derechos reservados. 

viernes, 15 de agosto de 2025

**En las noches dos amores.

 



En las noches, Dos amores unidos,
En una inmensa soledad,
que por las noches se encuentran.
Para poderse amar.
*
Dos amores que se aman.
En las noches de soledad,
Que no los despierte nadie.
Que su amor soñando está.
*
En las noches, dos amores
que se cruzan,
con lazos de felicidad,
Perdurarán en el tiempo.
Por toda la eternidad.
*
Gordi le llama ella.
Gordi, con mucho amor,
Y Gordi se desmorona.
Con lágrimas en el corazón.
*
Temerosos de los días,
que atropellan su sentir,
Solo desean la noche.
Para poder vivir.
*
Que la noche no amanezca.
Que se sumerja en la oscuridad.
Para decirle a mi amada
Canciones del verbo amar.
*
Que la noche sea eterna.
Para vivir junto a ti,
Y decirte por las noches
Amor, me muero por ti.
*
Que si tú eres una estrella,
Un lucero soy para ti.
*
Enrique Nieto Rubio,
*Derechos de autor*
*
Dedicado a la pareja más querida para mí.
Silvia y Andrés.

**En la mar.

  



La mar frente a mi ventana,
Yo la mar escuchaba.
Y con sus olas decía,
¡Qué lejos está tu amada!
*
Un mensaje le dejé.
Y el mar me contestó:
No le dejes mensajitos.
Que con ella vivo yo.
*
¡Déjala que venga a mí!
¡Que sin ella no soy nada!
:
Y el mar me contestaba.
que estaba en su morada,
*
¡Déjala que venga ya!
¡Déjala tú, por favor!
Que la quiero yo en mis brazos.
Para cantarle una canción…
*
Y la mar se apiadó.
Al verme llorar sin fin,
Y entre olas de pasión,
Caminando vino a mí…
*
Y la mar me contestó:
¡Ya la tienes, sé feliz!
Y no la dejes a solas.
O si no será para mí.
*
Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados de autor.
DR,II.DOIJ.I,CO.98.

jueves, 14 de agosto de 2025

**El sol el mar y yo, Belén Herruzo.

 



Caminando por la playa,
Me puse a pensar.
Estaba amaneciendo.
Y al sol vi llegar.
Por el horizonte,
Juntándose con el mar.
*
Y sentada en una roca,
Con los dos me puse a conversar.
Qué tristeza me dio.
Verlos, pero sin hablar.
*
Las olas venían hasta mis pies.
Como queriéndome acariciar,
Y le dije al mar:
¿Cuántas veces has sido testigo?
De amores que en tus aguas
¿Se han fundido?
*
¿Y cuántas veces?
Historias de tristeza,
¿Tu mar has producido?
¿Por tu belleza y gran murmullo?
A la gente le causas
¿Un gran embrujo?
*
Y tú, sol, con tus rayos de alegría,
Y calor, ocultas una gran tristeza.
Dentro de tu interior.
*
Porque tu amada luna,
Es tu gran amor.
Y a la que nunca puedes alcanzar,
Porque cuando tú sales, ella se va.
*
Solo tus rayos que penetran,
Hasta lo infinito,
Tú que entras en su habitación.
Tú, con tu luz acariciarle, acariciándole las mejillas.
Y que suavemente despierte.
*
Piense que yo le estoy
Dando los buenos días,
Y si la lluvia cae de improviso,
Y moja su piel, dile, triste lluvia.
*
Que son lágrimas de mi alma.
Que están llorando por él.
Belén Herruzo.
*
Compañera de pintura.
Esta poesía la escribí con 20 años.
Dedicatoria a su madre que esta en los cielos.

domingo, 10 de agosto de 2025

**Si una mañana te levantas.



Si una mañana te levantas,
Y ves que ya me he ido.
Es que fui a por tabaco.
A la tienda del olvido.
*
Y si llega el almuerzo,
Y ves que sigo ausente.
Es porque seguro, seguro,
Estoy con otra gente.
*
Mira si fui despacio.
Para que tú no me vieras,
Pues yo salí descalzo.
Descalzo por las escaleras.
*
Ya no tendrás que decirme.
Que te duele la cabeza.
Pues esta vecina tuya,
La tiene muy bien puesta.
*
Mira si la tiene bien.
Que le suman veinticinco.
Pues con razón a ti te duele.
Ya pasó de los cuarenta y cinco.
*
Pues se ve que en las mujeres,
No es un salto, sino un brinco.
*
Autor: Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor.


DR.II.DOIJ.I,OO.98.

jueves, 7 de agosto de 2025

**Declaración de Amor.1

 


Amada mía, que tu pasión me disloca,
 Y ya no sé quién soy.
que en la senda de la vida,
Yo, sin ti, me pierdo y me vuelvo loco.
*
No te despegues de mí.
 y envuélveme con tu infinito amor;
Y lléname de besos intensos...
Como siempre, llenos de gran pasión.

Que sin ti malo soy.
 Y teniéndote en mis brazos, 
Un corderito fiel seré.
*
Amada mía, siénteme en ti.
 Hazme el amor, mi señora. 
Hazme estremecer;
que solo con tus besos, 
La pena se irá de mí...
*
¡Sálvame, cariño mío!
Qué demonio soy,
 Y como ángel perdido,
 En tus brazos un hombre seré.
Hazme sentir mi vida.
 Que sin ti malo seré...
¡Ayúdame a que me crezcan alas!
Para un nuevo renacer, 
...y vivir contigo eternamente...
 Un hermoso atardecer.


Enrique Nieto Rubio
*Derechos reservados*
Colabora en imagen.
Silvia Regina Cossio Cámara.

**Déjame vivir en mi pecado.

Déjame vivir, amor.
en mi pecado absoluto.
Déjame vivir, sí.
En un dolor intenso,
Que la soledad me lleve.
Si no te tengo.
*
Déjame sí, por favor.
Déjame morir.
En un mar de ensueños,
Pues si no puedo tenerte,
Vivir no quiero.
*
Pero sí encontré.
Un modo de vivir en deseos, sí.
Más cada noche,
Entro en mis sueños.
en los que siempre te tengo.
Y siempre te deseo.
*
Aquí un mundo nuevo.
donde noche tras noche,
Te sueño, y no peco.
Si te busco, te encuentro.
Siempre sonriente,
Y te siento y te deseo.
*
Nos amamos intensamente.
Y no pecó, nooo.
Nos deseamos profundamente.
Siiii, sin recelos.
Más te beso cuanto te beso.
Y te deseo.
*
Déjame vivir, amiga.
en mi pecado de sueños,
¿Cuál mejor? Acaricio tu cuerpo.
Te recorro y te deseo.
Y en él, me pierdo.
*
Déjame sí, vivir en tus recuerdos.
Ya no quiero despertar.
Mi amor, ya me quedo.
con tus besos.
*
Si me quieres encontrar,
Entra, amiga, en mis sueños.
Te daré amor purito.
Amor sí, pero del bueno.
Déjame pecar, amor.
Y vivir en tus deseos.
*
Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados.
DI.D.DOIV.D,CO.98.

martes, 5 de agosto de 2025

**Contra las injusticias de estos gobierno.

 Sobrevivir para malvivir

Miles de millones se gastan en armas de guerra, y cientos de miles de personas sufriendo. 

Esta enfermedad que seguro es provocada en su mayoría por los grandes negocios. 

como eléctricas, telecomunicaciones, gases de todos, exceso de plomo en el aire, 

Y cientos de cosas más que provocan las fábricas, el CÁNCER................ LA LACRA DE ESTE SIGLO. 

lunes, 4 de agosto de 2025

**Adagio de Silvia Regina, poemas.


Está triste canción.
Fue dedicada.
A su esposo que murió,
Una bella persona.
*
Un saludo, los que te quieren.
No te olvidan.
*
Él quisiera volver.
Pero Dios no le deja.
Sí la echa de menos.
Sí la quiere tener.
Pues ella es su deseo.
de volverla a ver.
*
A Dios le va suplicando.
Que le deje volver.
Pues su corazón,
Está sangrando.
Porque dejó su querer.
*
Más, Dios le preguntó.
Si ella fue tu querer,
Que todo a ti te dio.
¿Qué más puedes querer?
*
Tú la tuviste en tus brazos.
Y le diste todo tu amor.
La tomaste con tu cuerpo.
Ella te dio su corazón.
Más tanto amor vivido,
Amigo del corazón.
*
Tú que tanto has tenido,
Devuélveme la razón.
Le diste lo que tenías.
Tu alma y tu querer.
*
Ahora ya vives conmigo.
Es que no me quieres tener.
*
Ay, Diosito, si no es eso,
Que aunque mortal yo fui,
Todavía me muero.
Por sus huesos,
Y es que la quiero a vivir.
*
Solo, Diosito,
Acércame un poquito a ella.
Ahora que está dormida,
Para darles muchos besos,
Besos de despedida.
*
Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor.
IM.M.DOIV.I,CO.98.

**El hombre que busco la libertad.

 

El hombre, en su desesperanza, quiso buscar su libertad y, ya ven, se puso en camino, surcó montañas tremendas, valles insólitos, mares turbulentos y toda clase de bosque, hasta perderse en el finito mundo, por el vívido.

Se adentró en un inmenso valle de yerbas frescas y amapolas. Necesitaba descansar, pues pronto se haría la noche.

Soltó su mochila, y sacó una pequeña tienda de campaña, y con su pequeña hornilla, se preparó una buena cena. 

Ya adentrándose la una de la noche, se quedó un rato mirando el cielo, lleno de estrellas, maravilloso.

Él jamás imaginó aquel momento, pues fue su primera escapada al mundo de la soledad, que él la llamó la libertad. 

Qué ilusos somos, pues de día nuestros pensamientos son unos, y en las noches todo lo contrario.

Se metió en su tienda, ya para esperar un nuevo día, pues la soledad, aunque él la quería, los humanos no nacimos para vivir solos, pues sí o sí los fantasmas del pasado nos visitan en esas noches silenciosas y oscuras.

En su oscuridad, solo un pequeño silbido de la brisa en el roce de la hierba le recordó a Marilud una jovencita que, un día en la playa, consiguió enamorarlo, pues la chica, acampada cerca de él, le provocó toda clase de pasiones con esos gestos con los que ella le mostraba sus intimidades, simuladamente, que solo él viera. 

Él, ese día se emborrachó de deseos y pasiones; él aquella tarde se levantó un momento, mirando hacia la playa, emocionado por esa provocación de aquella chica, mientras en ese momento llegaron los papás de ella y se marcharon sin más. Él, cuando se volvió, ella ya no estaba; mirando hacia todos sitios, creyó que pudo ser una alucinación.

De aquí los fantasmas del pasado; él sonreía en su soledad, agarrado al saco de dormir hasta quedarse frito.

A la mañana siguiente comenzó su visita por la naturaleza y se adentró mucho más en un bosque que apartando la maleza, pues el camino se perdió.

Chocó contra una alambrada, dijo: "Coño, ¿qué es esto?", así que la rodeó un par de kilómetros que tenía y, qué casualidad, tiene la vida que, viendo a través de la valla a tantas personas, ya no quiso continuar con su caminata. Era casi las siete y decidió acampar dentro del camping; pagó su entrada que, por ser solo una tienda de campaña, pagó muy poquito. 

Ciertamente, disfrutó con todo aquello, pues había muchos niños y lo pasaban divinamente.

Montó su tienda y decidió darse un baño en la piscina que estaba llena de personas, pues ese día hacía mucho calor. Ya de noche se sacó su hornillo y se sacó unos choricitos que, al freírlos, soltó un aroma exquisito; el aroma llenó todo el camping, provocando el hambre a todos. Jajajá,

Él se lo comió casi todo, pero una chica atrevida se asomó por un lateral de la tienda y le dijo: "¿Me das un trocito de chorizo?". Él, sin mirar, ¡sí toma!, y ella lo cogió; como era bastante de noche, que solo un pequeño campín alumbraba al fondo de su tienda, él dijo: "Siéntate si quieres". Ella se sentó y, cosas que tiene la vida, ella se le abrió de piernas con un pantaloncito algo olguero, y él la miró y, viendo que era la misma chica, casi se ahoga con la comida; ella tuvo que ayudarlo a respirar.

Tú eres el chico de la playa, ¿verdad?, dijo ella.

—¿Qué haces tú aquí, chico? —Él le dijo: —¡Eres una provocadora, lo sabes! —Ella se echó a reír: —¡Sí, me encanta! 

Así comenzaron a charlar y se tiraron casi toda la noche; ya cansados y tumbados, se quedaron durmiendo los dos. Al día siguiente ya no se despegaron el uno del otro, salieron a bailar a una discoteca y el amor se adueñó de los dos, terminando haciendo el amor en aquella tienda de campaña. Fin.

Enrique Nieto Rubio. 

Derechos de autor.

 

**Érase una vez EL abuelo y la niña del vestido rojo.(cuentos)

 

Érase una vez EL abuelo y la niña del vestido rojo con sus flores blancas.

Un día se fueron de perol, y el abuelo fingía cansarse para así contarle a su nieta sus vivencias por la vida, ya que él fue un pescador de alta mar.
Se tumbaron sobre un árbol; el día era fantástico y él le contaba, cuando vieron como un dragón en el mar, cerca de la isla bolaba allí, ellos iban muchas veces, pues había una cantina, de un viejo pirata.
Este contaba sus hazañas a ellos, pues el pirata, mientras tomaban cerveza, los entretenía contándoles de una isla fantasma, donde un día desembarcaron allí por un barco holandés que fue a la deriva por una gran tormenta, con asesinos de lo más peligrosos.
Allí murieron de viejos, protegiendo un gran tesoro, que los piratas, escondieron y jamás pudieron regresar, pues esa isla suele desaparecer con la niebla.
La niña alucinaba con su abuelo, que era fantástico,
Eso lo solía hacer muchas veces, otras veces le contaba alguna que otra historia, cuando un día en alta mar estaba la mar muy revuelta y al coger las aneas un golpe de agua lo sacó por el otro lado del barco.
Ya era casi de noche y no se veía a penas.
Pues cayó en lo alto de una inmensa ballena, esta lo miro y quiso darles un buen susto, él se agarró a un arpón que llevaba clavado la ballena, salió a gran velocidad hasta llegar cerca de una isla, esta pobre ballena les caían unas lágrimas, pues les dolía mucho.
El abuelo de un tirón le sacó aquel arpón, pues él, savia un truco para hacerlo sin dañar mucho a la ballena ... Está en su agradecimiento, lo llevó despacio hasta el barco y así no se caería.
Para contentarla, pues después ella, cuando volvía a casa, con mucha alegría y con grandes ojos, se lo contaba a sus papás.
Otras veces se la llevaba a pescar, a la orilla de un río manso, y aunque no pescaban mucho, se lo pasaba maravillosamente, su abuelo era lo más grande para ella.
Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados.