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jueves, 28 de agosto de 2025

.Los pipas de Enricostro.

 


En un pueblo cerquita de Córdoba, había un pequeño pueblo, donde el paro laboral no existía. Todos sus habitantes trabajaban, por lo que el lugar era próspero y moderno... nada faltaba.

Pero no todo era color de rosa, pues la población tenía una gran espina clavada en su corazón; pues allí vivían tres chicos que aún no habían cumplido mayoría de edad; quienes con sus fechorías mantenían a todos los habitantes en jaque.

Ellos eran unos delincuentes, que ejecutaban todo tipo de fechorías. Asesinaban, robaban coches, motos, casas; incluso entraban al centro comercial, golpeando a diestra siniestra a quien les venía en gana.

La policía los detenía, pero siempre por alguna razón; ellos siempre se salían con la suya; ya sea por falta de evidencias, o porque nadie contaba con el valor suficiente para denunciarlos; así pues, a los pocos días salían libres... y por supuesto, volvían a lo mismo.

Eran tan perversos que acorralaban a mujeres vulnerables, sin que para ello importará la edad... hostigándolas para que estuvieran con ellos; si estas no aceptaban, las golpeaban sin misericordia.
Todos los habitantes del pueblo, comentaban, entre unos y otros, la abominación que sentían contra los jóvenes criminales; no obstante, nadie se atrevía a tomar la ley por propia cuenta, pues temían terminar presos.

Día a día, se iban convirtiendo en seres más despiadados y salvajes, pues con el tiempo sus delitos eran mucho más violentos y sanguinarios. Comenzaron a abusar de mujeres vulnerables; entre los tres las violaban y si estas se oponían las mataban, sin importarles que hubiese más personas presentes.

Como eran tan temidos por la población, sabían que nadie trataría de enfrentarlos. Y tal cual sucedía siempre, las autoridades los capturaban... pero igual a los pocos días se encontraban libres de cargos.

Un buen día, un tranquilo barrendero trabajaba cerca de las vías de la estación del ferrocarril. Se percató cuando el tren se acercaba, a baja velocidad... pues antes de arribar había una curva prolongada.

De pronto los vagones comenzaron a colapsar, y los cristales a reventar. La locomotora quedó anclada en ese mismo instante; por lo que los pasajeros despavoridos y aterrados evacuaban a toda prisa del tren.

Se podía observar que el último vagón se encontraba envuelto en llamas, y el barrendero que se encontraba en el lugar, inesperadamente sintió como unos cristales, como lluvia... cubrieron el espacio donde se encontraba.

Cuando el barrendero logró mirar, hacia el interior de uno de los vagones; entre los cristales rotos, advirtió a los chicos que tanto daño infligía al pueblo... y les dijo:
-¡Basta de fechorías!... ¿Ya vale no?
Ellos saltaron por las ventanas, y cuando el barrendero quiso reaccionar, uno de los malhechores lo amenazaba con un gran y filoso cuchillo.
Uno de ellos le vociferó... ¡Qué te has atrevido a decir! ¿Quieres morir?
El barrendero se quedó erguido, mientras en su mano sostenía unas tijeras grandes, para podar... Más en ese preciso instante se escuchó una gran explosión, procedente del vagón en llamas; por lo que los criminales volvieron la vista al lugar del estruendo... incluyendo al que le amenazaba con el cuchillo.

 
El barrendero que temía por su vida, hizo uso de sus tijeras con una rapidez tremenda, cortando la cabeza de dos de los maleantes... y al tercero le hundió las tijeras hasta el fondo del estómago; diciéndole:
-¡Llego tu final capullo, no volverás a hacer más daño a nadie!
El jovenzuelo aún en ese momento, miraba al barrendero fijamente, y con los ojos que casi se le salían de las órbitas, sin siquiera respirar... parecía querer fulminar a su ejecutor con la mirada.
El barrendero, quien temió que el delincuente quedará con vida; no dudo en utilizar de nuevo las tijeras, decapitándolo también. Cuando el pobre hombre se percató de lo que había hecho...no pudo dejar de lamentarse por lo sucedido.

Sin embargo, nada podía hacer; así que inmediatamente desnudó sus cuerpos, las vestimentas las echó en una bolsa, dentro de un cubo. Acto seguido, se dirigió a los cuerpos de los tres individuos, cortó todos sus dedos... los cuales, junto con las vestimentas y cabezas en el cubo, colocó.
Seguidamente, los restos de los individuos, de una patada, empujó hacia las vías; tirándolos por la estación, tal cual si de basura se tratara.
Recogió sus herramientas de trabajo, limpio rastros de permanencia en el lugar... tomó los cubos con las evidencias, y se retiró en dirección a su cuartelillo.

A llegar y sin decir nada; vació el contenido en una bolsa negra, la cual amarró muy bien... la introdujo en la cajuela de su coche y se dirigió a su casa.
Él vivía en una cutre parcela, llenita de trastos por todos sitios; así que excavó un gran agujero, lugar donde usualmente tiraba la maleza y enterró la bolsa.
Debido a la explosión y el pánico generado en la estación; nadie prestó mayor atención a las formas en que se habían encontrado los cuerpos. La policía recogió los restos, esperando de forma alguna encontrar los cuerpos o dedos, y así poder identificar a las "víctimas".
Lo único que tenían como pista, era la gran cantidad de oro que portaban los cuerpos; pues los tres tenían en el cuello, gruesas cadenas de oro, y un medallón en el cual, con diamantes, estaba impreso el nombre de: "Los Pipas".
Se realizaron las investigaciones correspondientes, por parte de la policía... más nunca encontraron pista alguna. Sin embargo, los residentes de esta población, encontraron por fin la paz y tranquilidad, que por tanto tiempo habían añorado.



"Quién a hierro mata, a hierro muere"
Enrique Nieto Rubio.
*Derechos Reservados*
Colabora en imágenes,
 Silvia Regina Cossio Cámara.

lunes, 4 de agosto de 2025

..El hombre que busco la libertad de Enricostro.

 

El hombre, en su desesperanza, quiso buscar su libertad y ya ven, se puso en camino, surcó montañas tremendas, valles insólitos, mares turbulentos, y toda clase de bosque, hasta perderse en el finito mundo, por el vívido.

Se adentró, en un inmenso valle de yerbas frescas, y amapolas. Necesitaba descansar, pues pronto se haría la noche.

Soltó su mochila, y sacó una pequeña tienda de campaña, y con su pequeña hornilla, se preparó una buena cena. 

Ya adentrándose las una de la noche, se quedó un rato mirando el cielo, lleno de estrellas, maravilloso.

Él jamás imaginó aquel momento, pues fue su primera escapada, al mundo de la soledad, que él lo llamó la libertad, 

Qué ilusos somos, pues de día nuestros pensamientos son unos, y en las noches todo lo contrario.

Se metió en su tienda, ya para esperar un nuevo día, pues la soledad, aunque él la quería, los humanos no nacimos para vivir solos, pues si o si los fantasmas del pasado nos visitan, en esas noches silenciosas y oscuras.

En su oscuridad, solo un pequeño silbido de la brisa en el roce de la hierba, le recordó a Marilud una jovencita que, un día en la playa, consiguió enamorarlo, pues la chica, acampada cerca de él, le provoco toda clase de pasiones con esos gestos que ella le mostraba sus intimidades, simuladamente que solo él viera. 

Él, ese día se emborrachó de deseos y pasiones, él aquella tarde se levantó un momento, mirando hacia la playa, emocionado por esa provocación de aquella chica, mientras en ese momento, llegaron los papás de ella y se marcharon sin más, el cuándo se volvió ella ya no estaba, mirando hacia todos sitios creyó que pudo ser una alucinación.

De aquí los fantasmas del pasado, él sonreía en su soledad, agarrado al saco de dormir hasta quedarse frito.

A la mañana siguiente comenzó su visita por la naturaleza y se adentró mucho más en un bosque que apartando la maleza, pues el camino se perdió.

Choco contra una alambrada, dijo:coño, que es esto, así que la rodeo un par de kilómetros que tenía y que casualidad que tiene la vida que viendo a través de la valla, a tantas personas ya no quiso continuar con su caminata. Era casi las siete y decidió acampar dentro del campin, pago su entrada que por ser solo una tienda de campaña pago muy poquito. 

Ciertamente, disfrutó con todo aquello, pues había muchos niños y lo pasaban divinamente.

Montó su tienda y decidió, darse un baño, en la piscina que estaba llena de personas, pues ese día hacía mucho calor, ya de noche se sacó su hornillo y se sacó unos choricitos que al freírlos soltó un aroma exquisito, el lleno todo el campin provocando el hambre a todos.  jajajá,

él se lo comió casi todo, pero una chica atrevida se asomó por un lateral de la tienda y le dijo:¿me das un trocito, de chorizo? Él sin mirar, ¡si toma!, y ella lo cogió como era bastante de noche, que solo un pequeño campin alumbraba al fondo de su tienda, él dijo: siéntate si quieres, ella se sentó y cosas que tiene la vida, ella se le abrió de piernas con un pantalocito algo olguero, y él la miró y viendo que era la misma chica casi se ahoga con la comida que ella tuvo que ayudarlo a respirar.

Tú eres el chico de la playa, verdad dijo ella:

¿Que haces tu aquí chico?, él le dijo:¡eres una provocadora, lo sabes!, ella se echó a reír¡si me encanta! 

Así comenzaron a charlar y se tiraron casi toda la noche, ya cansados y tumbados, se quedaron durmiendo los dos. Al día siguiente ya no se despegó el uno del otro, salieron a bailar a una discoteca y el amor se adueñó de los dos, terminando haciendo el amor, en aquella tienda de campaña fin.

Enrique Nieto Rubio. 

Derechos de autor.

 

viernes, 11 de julio de 2025

..La esperanza del mañana de Enricostro.(relato).

  

La esperanza del mañana,
es que hasta viendo un dibujo,
se te abre el alma.
Una, cría en su linda camita, y segura de sí misma
ella se siente amada y protegida por toda su familia,
sea de la raza o condiciones que sea, ella se siente segura y jamás es culpable de lo que sus mayores haga.

Como así, Jesús, en su juventud, protegía a todos los niños que por sus calles andaban. Él jugaba con ellos incluso a la pelota y ya en la tarde, hora de partir, él besaba sus frentes y le daba gracias a su padre por haberlo educado, con tantísimo amor,
Jesús siempre luchó por ellos, porque tuvieran un hogar, aunque las luchas románicas dejaran cientos de huérfanos, él los reconfortaba dándoles su amor.
Él, aunque nació en un portal de lo más pobre, fue bendecido por los reyes más grandes de este mundo.
Pues aquellos regalos que recibió sirvieron para esa educación de amar al prójimo y en su mente, aunque albergó mucho dolor por todos, también albergó mucho amor.
Así se hizo hombre, pregonando la fe, para el bien de la humanidad, hasta sufrir su muerte y torturas por aquellos que nunca lo escucharon, y él ya en la cruz los miraba a todos y pronuncio sus últimas palabras Dios, porque me has abandonado.
Y así fue.
¿Dónde estuvieron aquellos niños ya hombre, para defenderlo el que lo dio todo por ellos? No hubo nadie que pidiera por él, y el dolor se extendió por el mundo, para redimir nuestros pecados.

Hoy, en tierra santa, después de dos mil años, siguen matando a estos niños, que no pueden tener sus camitas y son sacrificados por un maldito usurero, que quien no piensa como él ya es un terrorista, cuando él y aquellos descendientes mandatarios, antes que él desde hace cientos de años, tiene a un país sometido y torturado... como Jerusalén y todo es palestina...

Quién es el terrorista, quién es el asesino de niños, y ancianos y sus madres.
Ellos que salieron de Egipto buscando una tierra libre ,para salir de la esclavitud,
y estos mandatarios salidos de Moisés, ahora matan en tierra santa, donde está su Dios, que los libero, que él rinda cuentas al mundo, por estos pecados, pues seguro se equivocó al liberar a este pueblo en su día.
Aunque no son aquellas personas de antes, sí son culpables por apoyar a este criminal de guerra en este genocidio.
Pido perdón porque la mayoría de estas personas, son maravillosas y no quieren esta guerra.

Enrique Nieto Rubio.

Derechos de autor.

jueves, 10 de julio de 2025

..La bisagra de lucifer, Enricostro y GPT

 



 La bisagra, de lucifer de Enricostro y ChatGPT.

Se trata de lucifer, el demonio que cazando seres humanos para hacerlos pecar, en esta tierra y tenerlos pillados, apoderándose de sus almas, para un infierno eterno en el inframundo, donde allí su calvario jamás tendrá un descanso, y su caza de almas, El Pacto En lo más profundo de las sombras, en un rincón olvidado del inframundo.

 Lucifer, el ángel caído, planeaba su última caza. Había estado acechando a los seres humanos durante milenios, tentándolos a cometer pecados y sellando sus destinos con pactos oscuros. Pero esta vez, tenía una misión especial en mente. En la oscuridad de su morada infernal.

 Lucifer convocó a su leal servidor, Belcebú, un demonio de mirada astuta y sonrisa retorcida, los dos se sentaron en tronos de huesos y cráneos, rodeados de llamas eternas. "Belcebú, escucha atentamente", murmuró Lucifer en un susurro frío, que resonaba en el alma. "He descubierto a un humano que posee un alma única, una que puede abrir las puertas del inframundo, a un nuevo poder.

 Debes traerme a este humano". Belcebú inclinó la cabeza en presentación y preguntó: "¿Cómo debemos proceder, mi Señor?" Lucifer irritante, un gesto lleno de malicia. "Debemos hacer un pacto con él, un pacto que lo atará a nosotros para siempre. Pero no será un pacto cualquiera. Este humano será la clave para nuestra redención".

 Se llamará la elegida. Una chica sexy y hermosa mujer, capaz de trasformar a los hombres más buenos en seres de lo más malo conocido.

 Ellos serán endemoniados solamente con el encanto de un demonio angelical, y además capaz de trasformarse en el hombre más varonil del mundo, capas de arrastrar a la mujer más inteligente de todas.

Estos dos espectros hoy caminan por nuestra tierra desplazando a los más débiles, incluso dándoles muerte en su camino, pocos nos salvaremos, pues quien este libre de pecado que levante la mano, guerras malditas que llegando el día del juicio no se salvaran ni vencedores ni vencidos.

 Así, casi el noventa por ciento de los humanos no, nos salvaremos y lo peor es que no me salvaré ni yo, pues también serán pecadores todos los que tengan malos pensamientos, aunque lo pensado no se haya llevado a cabo más para continuar su Maldà también vendrán milicianos menores de edad invocando a cuantos se dejen ver. 

Nadie podrá tener, más riqueza que satanás, pues entra en pecado por la avaricia, ellos ya están condenados, incluso reyes y faraones de ellos será el reino de los infiernos.

Solo se salvaría el humilde de corazón que aun teniendo hambre daría el último chelín a cualquiera.

Ya desde que nacemos vamos acumulando puntos de nuestra Maldà y quien de chico no ha cometido algún pecadillo. Por muy chico que fuera, surf, pero si en esa edad no tienen conocimiento... pues eso de, hay el don de la vida. Cuando se nos ponen a prueba difícilmente si herramos,,,,

y lo peor de lo más malo es que dios perdona, pero él no, de por sí todos los malvados a lo largo de la historia viven en el infierno, eterno nadie fue perdonado por el creado de la Maldà.

A se ve que aun los defensores de Dios mataron, pasando a ser los defensores del diablo. 

Enrique Nieto Rubio.

Y GTP.

Derechos reservados 




viernes, 4 de julio de 2025

..En la posguerra de Enricostro.

 La fotografía de posguerra, psicología inmortal - Blog de Historia

En aquellos tiempos de pobreza absoluta, haya por el año 1936, recuerdo aquella historia tan impresionante, entonces estaba sentado en mi puerta, era una casa en el casco viejo o nuevo entonces, bueno aunque algo desbaratado por las bombas de la guerra.
Aquí frente mi puerta, están la mayoría de las tiendas, bueno solo eran dos, una bodega de mi abuelo y una barbería, que por entonces poco, pero cortaba, pues apenas había dinero en la mayoría de las personas.
Todas las mañanas, aparecía un señor muy trajeado de negro y con un sombrero muy elegante, bueno, él siempre compraba aceitunas y un litro de vino de la bodeguilla, abajo en unos sótanos estaban los puestos de verdura, y alguna pescadería, el estanco y poco más y yo que tengo esta tienda de espartos.
Él me saludaba casi todos los días,
aunque en su rostro había mucha tristeza, se sabía que vivía solo desde muchos años.
También se ponía a las diez de la mañana, el afilador que llegaba con ese armatoste con una rueda grande, con ese pedal de madera.
Y también recuerdo, una triste mujer con una niña de unos siete u ocho años, ellas rebuscaban comida de los puestos o pedían algo de dinero.
A mi abuelo, siempre le sacaba unos reales porque decía mi abuelo, que era guapísima y muy buena, pero casi nunca enseñaba el rostro, pues siempre llevaba un pañuelo algo desgastado, por el paso de los años.
Bueno, sería de su mamá o de su abuela, que sé yo.
Eran tan malos tiempos, que incluso morían de hambre y enfermedades como la gripe, aquí en los soportales de la corredera.
Amanecían alguno muerto, entre cartones y eso era casi todos los días.
Esta mamá, tendría unos treinta años o menos y el señor del sombrero, quizás cuarenta más o menos y de aquí viene esta historia...
sobre las doce del mediodía, salió este señor paseando por aquí, y la niña con su mamá se cruzaba ese día tropezándose con él.
Él siempre la miraba, todos los días, pues había algo en su mente, que le atraía de ella.
Bueno, ella cayó al suelo, tropezó con él, que tenía unos zapatos bien grandotes.
Ella rodó y rodó, pero no se pudo levantar, pues estaba muy débil, ya que apenas se alimentaba, además de muy delgada.
Este señor dio un salto, tirando su bastón y la tomó en brazos...
qué cosas tiene la vida, la niña cogió el bastón de él y con esos pelos revoloteados se agarró también del brazo, y mirándolo a los ojos le dijo, ya as vuelto papi, nos vamos a casa.
Ya él, con la madre de la niña en brazos, la miró y le respondió: si hija ya nos vamos para casa.
Este buen hombre llamado Juan llegó a casa y la puso, en una de esas mecedoras de entonces, echa de mimbre, fue a por un baso de agua, y la reanimó dándole de beber.
Ella, repuesta, se quería marchar, y él le dijo: que no se iría, así que se metió él en la cocina y preparo una sopa riquísima, y como ya era el medio día, se sentaron los tres alrededor de la mesa, y tomaron la sopa y a la niña le dio embutido que él comía en las meriendas.
Así que ella ya se encontraba muchísimo mejor.
Después por la tarde, tomaron café riquísimo.

Don Juan, parecía haber rejuvenecido veinte ños, por lo menos, a la niña le puso un buen tazón de leche, con galletas. Y la chica se abrazó a él diciéndole: gracias papi.
A él, se le saltaron las lágrimas.
Ella, ya no se atrevía a moverse de la silla, pero se levantó y recogió la mesa, y limpió toda la cocina, aunque él intentó que no lo hiciera, ella lo dejó todo perfecto.
Ya terminado ella se volvió mirando la puerta y a la niña y suspiró...
Él se dio cuenta, y le dijo: ¿por qué no te quedas aquí con tu niña?...
Ella, se sentó en la mecedora y lo miraba fijamente... el cortado, miraba para arriba y simulando decía: ui hay arañas.
Ella, echó a reír como loca y la niña con ella, jajajjaja y él se contagió también y los tres riendo...
Juan, esa tarde, le sacó a la niña una muñeca preciosa de porcelana, rubia con tirabuzones y se abrazó a él dándole un gran beso... ¡Gracias papi.!
Bueno, llego la noche, él le dijo después de cenar:¿mira, este será vuestro dormitorio, os gusta?
hay era precioso, con sábanas de seda y muy bien amueblado...
ufff soplaba ella, pues ella no tenía masque lo puesto y sabe Dios desde cuando...
Así que la acompañó al salón donde tenía el su radio, y todos los días lo escuchaba un rato antes de irse a dormir.
Acabado esa media hora, él le dijo:¿me perdonáis, pues hoy precisamente me toca mi baño?, y se metió en su baño llenando una gran bañera de agua calentita,
era de esas bañeras grandes con patas de león echa de bronce.
Una vez dentro, ella pensaba que no podían, ni la niña, meterse en aquella cama tan limpia, pero jamás se había metido en ninguna bañera, así que llamó a la puerta del baño, y dijo:¿puedo pasar? Si pasa ella entró y viendo esa bañera tan grande, llena de agua y jabón con ese vapor que subía, no pudo resistirse y le dijo:¡puedo meterme! ¿Si como no?.¡pero sierra los ojos vale! Bueno,
ella llamó lucía, la niña y le dijo: ¡lucia, ven! ¡Quítate la ropa, que nos bañamos!
Así se desnudaron completamente y ella a los pies de la bañera y la peque en medio disfrutaron como nunca, jamás lo había hecho.
Empezaron a chapotear los tres y él viendo lo hermosa que estaba y con el juego sus piernas de los dos se tocaban sus partes y terminaron cachondos perdidos así ninguno quería salir, pues las toallas estaban algo lejos, de la bañera, y si se levantaban se les verían sus partes y les daba mucho corte a los dos.
Ya el agua se enfriaba y la peque le dijo: ¡mami, yo me quiero salir ya!, así que sé salió, la mamá le decía:¡si hija tráeme la toalla!, pero la pollina salió corriendo con la toalla y se puso en la mecedora paseándose y ni caso, se quedó escuchando la radio.
Como sus piernas y cuerpo seguían rozándose a él, le terminó saliendo del agua, su cosa bien gorda y dura, ella jamás había visto semejante aparato, se subió en cima de él metiéndosela dentro despacio, pues no recordaba siquiera como se hacía.
Poco a poco se balanceaba excitándose los dos casi al instante...
fue tan grande esa pasión, que ya jamás se separarían siendo inmensamente felices siempre, y ella en ese meneo quedo en cinta que nueve meses después tuvo un precioso niño... él le dijo:¿que si quería vestirse con ropas de su viuda esposa, que tenía los armarios llenos y todo de gran elegancia, ella se lo agradeció inmensamente?
Unos años después se mudaron fuera de Córdoba, en una casona inmensa con diez habitaciones y contrato jardinero y ama de llaves y cocineras.
Pues la sorpresa de él, era un militar retirado... más tarde tuvieron dos Hijas más y sus vidas fueron maravillosas. Fin
Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor. Relatos.