miércoles, 26 de febrero de 2020

..Cáncer de mama de Enricostro.( a la atención de ellas.)


 



Este mensaje es para hacer un llamado a la reflexión, a todas aquellas mujeres que, son reacias a examinarse o hacerse las pruebas para detección de cáncer de mama; porque si esperan... Quizás para mañana podría ser muy tarde.

El día de hoy quien les compartirá un pequeño, pero importante mensaje es mi esposa... Quién es mi vida entera.


Siempre fui cuidadosa en todo lo concerniente a mi salud; así pues, todos los años me hacía mis controles y revisiones médicas; sin embargo, esto no fue suficiente, porque un mal día me informaron que el examen de la simetría era anormal.

Me hicieron un pequeño seguimiento y luego me dieron de alta. Pasado un tiempo contacté al hospital, y me dijeron que mi próxima revisión sería hasta cumplir los cincuenta años. 


Así lo hice... Llamé una y otra vez, pero nadie contestaba el teléfono. En esos días me enteré por mis hermanas y otras conocidas que, las pruebas se estaban realizando también por los barrios.

Llamé de nuevo al hospital, y  tomaron mi llamada; acto seguido les expliqué que a mí no me habían notificado para mi próximo examen... Tomaron nota, y por fin pude conseguir la tan ansiada cita para finales de noviembre.

Cuando llegó el día, expliqué cuál había sido mi problema, que estuve en "control" por unos días, y que luego me dieron de alta... En fin, para no hacer larga la historia, para el primero de diciembre me dieron la mala noticia: Usted tiene un cáncer pequeño en el pezón y acontece la misma situación en el otro pecho. ¡Va es pequeñito!... me dijeron.

Me realizaron más pruebas y para mediados de diciembre, nos informaron que el cáncer era maligno; y que debían de quitar uno de mis pechos. Uffff! Las lágrimas fueron imposibles de contener.

Mi esposo al ver mi rostro de tristeza y consternación... También sus ojos inundo de lágrimas, ya que siempre estuvo atento para que cuidara de mi salud. 


Él se lamentaba diciendo que siempre me había cuidado para que no pasara dolor... Y ahora se sentía impotente ante tan adversa situación... El alma se nos rompió en pedazos de forma literal.


Me sentía mal por mi esposo, porque yo sabía que la perfección de mi cuerpo, era parte importante en su sentir... Así pues, el sufrimiento fue más intenso.

Ese frío mes de diciembre, nunca lo olvidaré... Fue angustioso en demasía y apenas nos atrevíamos a tocar el tema; tan solo nos mirábamos con gestos de resignación.

Un mes más tarde, el cirujano notificó que debía extirpar todo el pecho... objetamos diciendo: ¡Pero habéis dicho que era muy pequeñito!
El cirujano explicó: Efectivamente, es pequeño, pues es tan solo de un centímetro, pero como tiene raíz... Tendríamos que hacer dos agujeros en el pecho, y al final por estética os recomiendo removerlo por completo... Caso contrario creerme que se vería horrible.

Por lo tanto, no nos quedó otra que aceptar tan nefasta noticia. Al mes me ingresaron, informando que la cirugía tardaría cuatro horas aproximadamente... Al final se entendieron por dos horas más. 


Como podrán comprender, el alma la teníamos en un vilo; el nerviosismo era nuestro aliado y la incertidumbre fue nuestro dolor.

Me dejaron en observación y me subieron a la planta hasta cuando ya me encontraba rehabilitada. Yo deseaba que mi esposo Enrique se retirara a descansar a casa; pero mi amorsote bello dijo: ¡Contigo ingresé a este lugar! Y sin ti, ¡no pienso partir!

Una semana entera estuvimos en el hospital. ¡De vuelta en casa, mi esposo se dedicó a hacer de doctor, se entregó en cuerpo y alma para atender la más mínima de mis quejas y cumplir todos mis deseos! ¡Al punto que hubiese sido la envidia, de cualquier princesa o reina en este planeta!
Todo ha sido irreal... Como un mal sueño del que gracias a Dios hemos despertado; pues estamos en febrero del 2013... Y como por arte de magia, toda esa pesadilla es cosa del pasado.

¡Hoy estamos más unidos que nunca; pues si bien es cierto, mi marido siempre ha sido un hombre muy sensacional; a través de esta prueba, me he sentido más que bendecida por tenerle a mi lado; y está por demás expresar que sin importar la pérdida de mi seno! ¡Él me sigue haciendo sentir que soy la mujer más bella del universo!
Todo el tiempo cuidó de mí; sin importar si era de día o de noche, a mi lado lo encontraba; a pesar de mis momentos en que la frustración hacía presa de mí, haciendo que aflorara mi mal humor... Jamás me sentí sola o incomprendida, pues me apoyó tanto física como emocionalmente, en todo cuanto necesite. ¡Lo único malo es que, también me mal consintió en demasía y ahora deseo que me siga cumpliendo todos mis caprichos! ¡Ajájájá!


En fin el mensaje que deseaba compartir, es que si la vida os enfrenta a esta dura prueba; por favor apoyen a sus parejas, madres, hermanas o amigas en todo momento; brinden palabras de consuelo, pero sobre todo, sean positivos; trátenlas con todo su amor y comprensión... Porque esta es la única forma de salir adelante.


Y por último, ¡no olviden de realizarse su chequeo médico a tiempo, porque todas creemos que situaciones así; le acontecen solamente a las demás! ¡Y ese es un gran error!
En lo personal, si bien es cierto, perdí un pecho... ¡No perdí la vida! Todo lo contrario, me siento rejuvenecida y abrumada por tantas muestras de amor y consideración y con deseos de vivir cada minuto del día al máximo.
Mi agradecimiento total a mi amado esposo; y mi gratitud infinita a Nuestro Padre Celestial, quien me ha brindado una nueva oportunidad... Porque hoy por hoy; puedo seguir gozando de todo lo maravilloso que la vida tiene para ofrecer al lado de mi familia en general.


Enrique Nieto Rubio
*Derechos Reservados*
Colabore en imágenes,
 Silvia Regina Cossio Cámara.

..Vuelan las gaviotas de Enricostro.


Vuelan las gaviotas...
Vuelan en torno a ti, 
dibujando un corazón,
para que tú te sientas feliz. 
Vuelan las gaviotas...
Vuelan por tu querer, 
pues tu marinero se acerca,
con el barco del ayer, 
Él te manda mensajes...
Mensajes con mucho amor;  
diciéndote mil te quiero,
con grandes olas de pasión. 
Ya se acerca tu marinero, 
con regalos para ti... 
Para quedarse contigo,
y no volver a partir.

Y él pronto se casará contigo,
para que tú seas muy feliz. 
Vuelan, vuelan las gaviotas... 
Todas vuelan en torno a ti. 
Enrique Nieto Rubio 
*Derechos Reservados*
Colabora en imágenes,
 Silvia Regina Cossio Cámara.

..Pichoncito de Enricostro ,cuentos.

Pichoncito de Enrique (cuentos)
Erasé una vez pichoncito  era un niño muy chiquito, un día su mamá le dijo,
¿pichoncito quieres ir a comprarme una cajetilla  de azafrán?

¿pichoncito le dijo, Si mamá yo iré?
Marchó pichoncito  por el camino hacia el pueblo, y ya en la tienda dijo,
¿Señor tendero, deme, una cajetilla de azafrán?

Pero como había mucha gente,  no le oía,
¿Señor tendero, que me dé  una cajetilla  de azafrán?

Y el tendero nada hasta que la tienda estaba vacía,
¿Señor tendero, que me dé una cajetilla de azafrán?
¿A eres tu pichoncito?

¿Vaya hombre, por fin, llevo toda la tarde esperando?
¿A perdona es que no te había oído, bueno que quieres? 
¿Una cajetilla  de azafrán?
¿Toma? 
¿Jo y ahora ya es de noche, pues vaya con el tendero?

Ya en el camino empezó a llover, y a llover,
¿Bueno lo que me faltaba?

Se puso la cajetilla  encima de la cabeza,  para no mojarse, pero se mojó la cajetilla de azafrán hasta que se le rompió. 
Entonces pichoncito, se metió debajo de una col, cuando pasaba por un huerto, pero un buey que pastaba por allí, se comió la col con pichoncito  dentro.

Su madre, muy preocupada, porque pichoncito no llegaba, ya tarde, llegó su marido y le contó lo ocurrido,

¿Esposo mío, estoy muy preocupada, he mandado a pichoncito,   ha comprar,  esta tarde y mira la hora que es y no ha llegado?
¿El marido le dijo?
¿Vamos a buscarlo, tú te vas Por este camino y yo por aquel?

La mamá ¿decía?
pichoncito´´´´´´, donde estasss?
El padre, ¿pichoncito´´´´´´, donde estás´´´´?
así repitieron una y otra vez, ya la mamá cerca del buey repetía.

¿pichoncito´´´´´´ donde estasss? 
El que la oía le decía,
¿En la barriga del buey que se mueve, donde no nieva ni llueve?

El padre
¿pichoncito,,,,,,, donde estás,,,,,? 
¿En la barriga del buey que se mueve, donde no nieva ni llueve?

La mamá que lo oyó, llamó a su marido diciéndole,
¿Está aquí dentro del buey, como lo sacamos?

¿Que como, verás, lo hartamos de habichuelas y un aceite que tengo en casa?


Le puso un tapón grande en el culo, al buey, y cuando se les pusieron al buey los ojos saltones, le quitó el tapón, y este se pegó un gran peo, y salió pichoncito todo  lleno de mierda, diciendo,
¿Joder que peste, con lo calentito que yo estaba?
Lo cogieron y lo lavaron. 
Colorín colorado,  este cuento se ha acabado, fin
por Enrique Nieto Rubio.

..Como puedo alcanzarte de Enricostro.





¿Cómo puede alcanzarte,
a ti... ¿Mi caminar?
si por más que yo ando,
 nunca te puedo encontrar.
+
Si dime, como puede alcanzarte,
en mí pensar,
si cada vez que te pienso,
 se me nubla tu mirar.

¿Dime como puedo en ti.
?
 ¿No pensar?
Si tan solo ansío,
 mis labios en ti posar.
+
¿Dime... que hago con este palpitar?
Si cuando te beso,
 tus labios me saben a sal.

¿Dime que hago con este sentimiento?
Si cuando te miro,
 tú no me dejas ver,
 lo profundo de tus sueños.
*
¿Dime que hago,
 ¿con este loco y necio corazón?
i cuando te toco, ¿no te puedo sentir?

Dime entonces... ¿Cómo puedo alcanzarte?
Si en mis sueños que gobierno,
 porque míos son;
tampoco puedo sentirte en mí...
Porque imposible es.


Dime, si percibo todo o nada.
  Lo que sientes por mí...
¿Por qué yo siento, que me muero por ti?
Porque yo te amo, y significas todo para mí,
y mi corazón sangra lágrimas,
 cuando pienso en ti.

¿Cómo puedo alcanzarte yo,
 ¿si tan pequeño tú me ves?
Que como un granito de arena,
 se esconde debajo tus pies...
Y en ellos me agarró,
 intentando en tus uñas poder sostener.

¿Por qué mientras te miro sonríes,
 ¿pero al final nada quieres tener?
¿Por qué dices que me quieres,
 pero cuando lo intento,
 ¿nada quieres hacer?
¡Porque yo... si te miro, te siento!
 ¡Me muero por tu ser y tu querer!

¿Cómo puedo alcanzarte,
 ¿si eres mujer como una muñeca de papel?
Desearía contar con el poder,
 de un mágico rayito de luz;
para tener el poder, 
de volverte a la vida y conmigo ceas felices.

Tal cual hizo Geppetto con Pinocho;
 lo revistió con vida, amor y hermosura.
Haciendo de él un niño dichoso y pleno;
 para juntos mil aventuras correr.


Enrique Nieto Rubio
*Derechos Reservados*
Colabora en imágenes.
Silvia Regina Cossio Cámara.

martes, 25 de febrero de 2020

..El sauce llorón de Enricostro. (relatos) .1


 Laura  era una mujer profundamente enamorada, de su marido. Era incapaz, de ver los defectos de su esposo.


Él era una persona vaga y sin sentimientos, pues la trataba como cualquier cosa. Ella no le merecía importancia alguna; además de ser un mujeriego.

Pero ella hacía la vista ciega; para no crear malos rollos, en el hogar.

La chica tenía diecisiete años. Él nunca desaprovechó oportunidad para verla de menos, y hacerle desplantes tremendos... La verdad es que no la quería.

Cuando algún familiar le decía a Laura:

¡Él no te quiere, déjalo!

Ella se enfadaba, y luego se encerraba en su dormitorio. En el fondo, ella sabía que él, no la amaba. En su aislamiento su dolor expresaba... Llorando por muchísimas horas.

Frente al espejo y desnuda se preguntaba:

¿Qué tiene mi cuerpo, para no ser deseada por él?
Pues muchas veces intentó llamar su atención. Hubo días y noches, en las que la chica sutilmente... Mostraba su desnudez; casi delante de él, para llamar su atención.

El hombre apenas la miraba de reojo, y ni un solo gesto en su rostro, de interés o amor, se percibía.

Ella, cabizbaja y sintiéndose miserable, se iba a la cama desnuda, después de tomar una buena ducha.

Él pasaba horas por noche, viendo la televisión; hasta que ella, rendida en sueño, quedaba.

Laura trabajaba diez horas al día, por lo que regresaba al hogar tarde por la noche. 

Con amor y dedicación le preparaba sus alimentos y le ofrecía la cena. Después se encargaba de que todo estuviera en orden y limpio... aguantando, por igual, las impertinencias y malos tratos de él.

Porque sin importar que tan agotada del trabajo regresaba, él no colaboraba en la casa. Se marchaba al bar y cuando regresaba la esforzaba, y obligaba a hacer cosas que ella no quería.
La ternura y consideración del hombre era nula; ella, con lágrimas en los ojos, aceptaba todo sin rechistar. Se sentía muy sola y desdichada.

Una noche llegó ella del trabajo; y cuando entro en el dormitorio, se encontró a su marido haciendo el amor con otra mujer. En ese momento la chica estaba encima de él, completamente desnuda.

Él tan solo se limitó a mirarla y burlonamente sonrío; esa fue la copa que colmó su desventura. Llorando salió, sintiéndose completamente desvalida.

Corrió y corrió alejándose de la casa, sin voltear la vista atrás, sin apenas ver a dónde se dirigía. Esa noche, en especial, era fría y oscura; llovía a mares... parecía que el cielo, junto con ella, lloraba por su desgracia.

Adentrándose en el bosque, y en la oscuridad de la noche; sus ropas se fueron desgarrando entre tanta maleza, pidiendo a gritos encontrar la muerte... ¡Ya no quería vivir más!

En su errática y veloz carrera, chocó con un gran árbol; quedando semidesnuda e inconsciente, en un gran charco de barro y sangre, sobre el follaje quedó.

La lluvia era torrencial...su delicado y bello cuerpo, tras su ropaje desgarrado y translúcido, se dejaba ver.

El árbol quiso hacerla suya, y…. ¡Lo consiguió! Ella, indefensa absolutamente, se dejó llevar como siempre.

El árbol sacó sus raíces de entre el barro, y arropándola con las raíces, con ellas la envolvió y la engulló, hasta formar parte de él. 
Su cuerpo había quedado entre sus ramas… Ahora era parte de él. Su llanto era frágil… Pero profundo.

Mientras en su casa, su esposo seguía con su amante, hasta consumar su acto sexual; sin preocuparle o importarle lo más mínimo; en donde estuviera su esposa.

Pasaron los días y las semanas; y Laura no aparecía. Los rumores eran que él la había matado, o algo muy malo le había sucedido. 

La buscaron por todos sitios, sin resultado alguno; se adentraron en el bosque, y nada. Solo encontraron restos de las ropas de Laura, por todo lo largo del bosque.
La policía llamó al marido a testificar, como principal sospechoso. Él confesó:

Ella se echó a correr y huyó, cuando con otra mujer, me encontró en la cama.
La mujer que lo acompañaba, también tuvo que testificar.

Toda la historia llegó a oídos de los vecinos, y el Alcalde lo nombró como persona no grata. Básicamente, lo obligaron, a irse fuera del pueblo para siempre.

¡No hubo justicia! Pues nadie más investigó o defendió a aquella chiquilla; que, por amor e inocencia, le tocó casarse con una mala persona.
Así pasaron los meses… Ya todo parecía olvidado.

Sin embargo, un buen día de verano, unos cazadores salieron aterrados del bosque. 

Ellos informaron que un llanto desolador e insoportable, se escuchaba y penetraba lo más profundo del alma y los huesos.

Desde ese día, nadie quería visitar o entrar en el bosque.  

Parecía un lugar maldito; algunos atrevidos lo intentaron, pero nunca vieron nada. Decían que era el mismo bosque, el que doliente lloraba.
Una mañana, en la carretera se averió un coche; en el vehículo viajaba un matrimonio con sus tres críos. 

Cuando el conductor se bajó para ver que le ocurría al vehículo, y no poder arreglarlo, se fue andando a buscar ayuda. , una niña de siete añitos se salió de él… Sin percatarse de ello, ninguno de los ocupantes.

El conductor se dirigió al pueblo a buscar un mecánico, pero era día de fiesta y no había ni un taller abierto.

El conductor no tuvo más remedio que regresar inmediatamente, pues ya era tarde… Casi las siete de la noche. Al llegar al lugar, su mujer histérica y llorando le dijo:

¡Alicia, nuestra niña ha desaparecido!  El hombre, pareció enloquecer, gritándole a la mujer:

¡Por qué no has cuidado bien de los niños!
El padre, inmediatamente, se internó en el bosque en busca de la pequeña… Pero todo esfuerzo fue infructuoso.

Salió del bosque y junto a su familia se dirigieron caminando hacia el pueblo. Dejó a su esposa y sus otros hijos en la pensión… Y se dirigió al pueblo a buscar ayuda para buscar a Alicia.

El hombre se dirigió al cuartelillo pidiendo socorro; pero allí solo había un policía, y este le dijo:

¡No entraría en ese bosque, por nada del mundo!  Y en este pueblo  nadie entrará, porque el bosque está maldito… Y mucho menos de noche. Espere hasta mañana y veremos qué pasa.

El hombre molesto y con el corazón roto, se marchó.
Mientras tanto, en el bosque, la niña había seguido un  llanto triste… Que como imán, llamaba la atención.

Así, caminando, llegó hasta un árbol grande; era un gran sauce llorón.  ¿La pequeña se acercó al árbol y le preguntó?

-        ¿Por qué lloras?

El árbol le contestó:
¡Quería morirme!  Pero al verte a ti, se me ha quitado la pena, y ahora quisiera salir de aquí.

-        La niña, no veía nada… Se sentía muy cansada, pues ya era muy tarde; así que le dijo:
 Tengo frío y mucho sueño.

El Sauce la reconfortó diciendo:
Ven pégate a mí, yo te arroparé; mañana vendrán tus papás a buscarte. ¿Vale? ¡No te preocupes!
El árbol bajó todas sus ramas, y con todas sus hojas, la cubrieron para que no tuviera frío; y así paso toda la noche de lo más abriga dita y calentita.

A la mañana siguiente, el amanecer en el bosque, era tal cual…. Un bello cuento de hadas; pues los pajaritos cantaban, el aroma de las flores y la frescura del campo inundaba todo con dulces olores… y un sol radiante con sus tibios rayos irrumpía entre media de los árboles.

Alicia poco a poco fue despertando, abrió los ojos y miró a su alrededor, luego vio en lo alto del árbol y observó cómo se formaba la silueta de una mujer.
Alicia le preguntó:
¿Eres tú…? ¿La que me habló anoche?

¡Si soy yo!  ¿Quieres algo de comer, pequeña?

¡Sí, muchas gracias!

El árbol alargó una de sus ramas… Y en una gran hoja, le bajó a la niña, frutas diversas, entre ellas unas ricas y dulces peras.

La chiquilla comió de todo lo que pudo, dándole las gracias, por tan exquisito manjar. Luego preguntó:

¿Por qué no sales de ahí?

¡Yo sí quiero!  Pero es que el Sauce, no me quiere dejar marchar. Pues dice que mi vida le pertenece…. Pero yo ya no quiero estar aquí.
¿Por qué no le pides, que te deje marchar?

Si esta noche que recién ha pasado, se lo pedí; pero me dijo que no. Solo podré salir, si se lo pide a otra persona.

¿Quieres que yo se lo pida?

¡Bueno! Si quieres…

Por favor arbolito… ¿Puedes dejar, que se venga conmigo?

El árbol le respondió con una voz ronca y fuerte:

Tu corazón es joven y puro… ¡Aceptaré! Pero antes,  tienes que prometerme que, ella será desde ahora, la más feliz de este mundo.

La niña  feliz respondió:

¡Eso está hecho! Vivirá con nosotros, pues se lo pediré a papá.

Si es así….¡Vale!

De pronto Laura comenzó a salir del árbol… Mientras que se escuchaba un ruido, como si unas ramas gruesas, se rompieran lentamente.

Laura por fin logró liberarse del árbol, y salió radiante y preciosa… Apenas vestida, cargó a la niña y la abrazó agradecida y con inmensa alegría.

Apenas comenzaban a alejarse del Sauce, cuando escucharon a los padres de Alicia, llamándola.
¡Alicia!  ¡Alicia!  ¿Hija, dónde estás?


Laura sin pensarlo, contestó:
¡Por aquí!  ¡Sigan mi voz!  ¡Por aquíiiiii!

Cuando por fin la encontraron… El padre abrazó a su hija, la tomó en brazos y marchó hasta el coche. Cuando llegaron, el carro aún estaba terminando de ser reparado… Momento  que la niña aprovechó, para conversar con su padre.
Le contó toda la experiencia que había vivido, al lado del Sauce y Alicia… Contándole todo con lujos de detalles.

Al terminar con su fantástico relato, la pequeña le pidió al padre, que aceptará que Laura se fuera a vivir con ellos; pues la chica le había salvado la vida.

Aunque fue al revés…. Alicia fue quien liberó a Laura, pero en situaciones así, es donde se hace presente la belleza de los niños; pues ellos siempre son humildes de corazón, y dejan los honores y los reconocimientos vanos para los adultos.


El padre conmovido se quitó el abrigo, y se lo puso a la joven sobre los hombros... y acto seguido, las chicas en un estrecho abrazo sus corazones unieron; felices... porque juntas tendrían muchas más aventuras que compartir.
Laura tomó a la niña de la mano…. Y el padre le ofreció a la chica la seguridad de su brazo, y juntos salieron del bosque.

Subieron todos al coche y marcharon para siempre de aquel sitio. 

Pronto llegaron al hotel, y ya con toda la familia reunida…. Se dispusieron a continuar su viaje.

Laura fue aceptada en el seno del hogar, como un miembro más de la familia; y a su lado fue muy feliz.

¡El sauce llorón, después de derramar mares de lágrimas, se secó, pues de  la pena murió! 
Con el paso de los años, solamente un gran círculo blanco,  del hermoso Sauce quedó; justo en el centro del bosque, silente testigo, de que allí… Erigido y altivo; un majestuoso y frondoso árbol, una bella historia de amor vivió.
Autor Enrique Nieto Rubio
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