Vanidosa eres, mujer...
Cuando me acerco a ti y
Nada quieres hacer.
*
Tu corazón es duro.
Como piedra... ¡Sí!
De piedra y de hormigón;
Porque cuando te digo "te quiero",
Tú me ignoras con pasión.
*
Mírate, mujer vanidosa.
En el espejo de la verdad,
Observarás un ser de piedra;
Como único tesoro,
Tus joyas, perlas y cristal.
Solo tienes ojos para ti...
Solo quieres y deseas.
...y vives por tu pasión...
Y me has dejado triste.
y abandonado,
Como un perro en un rincón.
*
Nunca jamás me expresas un te quiero...
De ningún modo me dices que sí.
No reparas en tus actos;
Solo piensas en tus juegos.
que me separan de ti.
*
¡Cuántas veces te he buscado!
¡Y tú me sigues ignorando!
Después dices que me quieres.
Que todo cambiará...
Pero sigues caminando.
Presumida como pocas,
Solamente te quieres a ti.
Por más que te suplico,
Y te abro mi corazón...
¡Nunca me dices que sí!
*
Infinidad de rosas te he enviado...
Cada una de ellas te habla de amor.
Y tú las has despreciado.
Y tirado dejándolas,
En un oscuro rincón.
*
¿Cuántas noches te he pedido?
Y hasta implorado,
¿Que me hicieras feliz?
Y tú pretendiendo olvido,
"Delicadamente"...
¡Sigues pasando de mí!
Vanidosa eres, mujer.
que solo con tus alhajas,
Puedes ser feliz.
Y yo, tu amado... atado a ti.
Como siempre,
Paciente y esperando bajo tus pies.
Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor.
Colabora en imágenes.
Silvia Regina Cossio Cámara.



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