jueves, 30 de enero de 2020

..Mi ahijada de Enricostro. (para mayores )


Al lado de mi casa vivía mi ahijada. Ella era preciosa, linda, a más no poder; a quien quería como a una hija.
Su familia y la mía salíamos a cenar, nos gustaba ir de paseo al campo, e igual celebrábamos todas las fiestas habidas y por haber. 
Entre los miembros de las dos familias, nos queríamos mucho.
La hija de nuestros mejores amigos era mi ahijada; recién había cumplido diez y nueve años, convirtiéndose así en una hermosa jovencita; a quien le gustaba tontear conmigo. Coqueta e insinuante me decía:
¡Mira padrino! Y me enseñaba un poco de sus pechitos. Yo presuroso, le respondía: ¡Te los voy a comer todo! (En forma inocente)
Y ella me decía: ¡Que te lo crees tú! Jajaja
Pasó el tiempo y ella se enrolló con un chico; él no era mala persona, pero estaba loco por tirársela. Y lo entiendo, pues ella estaba como un tren... O más, como dos trenes.
Por aquel tiempo, yo me encontraba separado de mi pareja, pues recién habíamos tenido un embarazo fallido y esto fue causa de fricción en nuestra relación.

Bueno, seguiremos con el relato...
Al lado de casa hay unos jardines, y en una de las esquinas de este llano, se encuentra un árbol grande; él que tiene muchos años de vida, pues fue plantado antes de existir el jardín... Incluso antes de que las viviendas, fueran construidas.
Un día, transitando por la carretera, pase por allí cuando regresaba de trabajar... Y en la esquina opuesta vi al chico liado con otras dos mujeres. 
Estaban los tres teniendo sexo y poniéndose guarritos a pleno medio día. Luego miré hacia el árbol, y allí se encontraban otros chicos, liados con otra chica también.
Algo en mí llamó la atención, me parecía raro que estaban debajo del árbol... Baje la velocidad de mi coche, y cuando pase frente a ellos; pude ver que la tenían amarrada, y eso no me gusto.
Así pues, determiné dar marcha atrás; y al fijarme bien, me percaté que era mi ahijada Rocío. La tenían con los pies dentro de la tierra y a su vez con las piernas abiertas.
¡La iban a violar los dos y a la vez! Uno la iba a penetrar por delante, y el otro por detrás. La tenían completamente desnuda, su piel tersa y blanca, en medio de esos dos cerdos.
Había otros chicos alrededor de ellos, que incluso animaban a estos elementos a llevar a cabo su fechoría, y ninguno de ellos hacía nada por evitarlo.
Rocío se resistía como podía, llamando a gritos al novio; pero él no atendía a sus súplicas; actuaba como si no fuera con él, o como si estuviera completamente drogado. Incluso les pegaban guantadas para que se dejara poseer. 
Inmediatamente, detuve el auto, y salí corriendo a donde se encontraba el grupo.
Mi ahijada estaba llorando, desconsolada, mirando para la carretera. Cuando pude confirmar que era ella; recordé que en el auto, tenía una espada utilizada en la boda de un amigo, quien me la había regalado... Pues su matrimonio había fracasado... Así que regresé al coche y la tomé rápidamente.
Corrí hacia el árbol, y sin pensarlo atravesé a uno de los ultrajadores... y al otro por igual, sin darles tiempo a reaccionar... La gente salió gritando y corriendo, despavorida. 

Desaté a Rocío y tomándola en brazos, la metí en mi coche... Y con el rostro bañado en lágrimas, grite: ¡Malditos sean todos!
La, lleve a mi casa. Rocío estaba inconsciente y destrozada por los golpes que había recibido.
Llene la bañera con agua calentita y la metí dentro; y con la esponja la fui lavando suavemente, talle todo su cuerpo... ¡Era hermosísima!
Cuando hube terminado, la seque muy bien; y pude observar que estaba llena de moretones... Por todo su cuerpo. La lleve a mi cuarto, y la tumbe en mi cama. Ella comenzaba a reaccionar y muy asustada y llorando me dijo:
¡Padrino, padrino! ¡Me querían matar!
- ¡No te preocupes, mi niña! ¡Ya estás a salvo!
La arrope, cubriéndola con las sábanas y me pregunto:
Padrino... ¿No me habrás mirado.? ¿Verdad?
- ¡No, no!... Puedes estar tranquila.
Ella, tirando de mí, me abrazó y muy emocionada, me exclamó:
¡Muchas gracias! 
¡Padrino te quiero mucho!
Luego me confesó, que tal cual coqueteaba conmigo, lo había hecho con su novio; y cuando ella no accedió a tener relaciones con él, este con engaños la llevó a ese fatídico lugar...
Con la ayuda de sus amigos planeaba obtener lo que deseaba; después compartirla entre sus compinches y por último matarla.
La moraleja de este relato, es que no se puede jugar a seducir a un hombre... Porque muchas veces, esto podría tener implicaciones serias.

Enrique Nieto Rubio
Derechos de Autor
Colabora en imágenes,
 Silvia Regina Cossio Cámara.

..El amor es prometer de Enricostro.



Para algunos, el amor es:
"Prometer hasta meter" 
y el desamor es:
"Una vez metido...
Olvidar todo cuanto se ha prometido"
No es lo mismo querer sin sentir,
que sentir para querer;
pues sintiendo te da la vida,
y te devuelve la fe.
En la vida hay que saber,
escoger un amor.
Pues un amor, debiera de ser,
para siempre y sin condición.
Si te enamoras de un hombre...
Pues que sea de verdad,
Que una vez que te pruebe...
Nunca te quiera dejar.
Con plegarias de ilusión,
a tu puerta yo llamé,
para ver si tú corazón,
me entregaba tu querer.
Enrique Nieto Rubio.
*Derechos Reservados*
Colabora en imágenes,
 Silvia Regina Cossio Cámara.






..En el reino de la esperanza. de Enricostro.


Resultado de imagen de POSTALES DEL REINO DE LAS HADAS
Poemas,
En el reino de la esperanza
Mi amor se muere por ti
No hay dolor que nunca alcanza
Esta pasión que siento por ti. 

Magdalena no me puedo acostumbrar
Que no quieras tan siquiera, 
el mirarme tú al pasar. 

En la cima del querer
Me estoy muriendo por ti
Más yo no puedo entender
Porque te marchas de mí. 

Esta noche te he dejado
Sin siquiera decirte adiós
Porque tú me has engañado
Y me has robado el amor. 

Ella ha sido mi querer
Ella ha sido mi ilusión
Se marchó para  no volver
Y se llevó mi corazón. 

Hoy la busco y no la encuentro
En mi eterno corazón
Pues ella se ha marchado
Y me roba la ilusión. 

Ella fue mi corazón
Y con otro se me fue
Hoy me siento triste y solo
Y sin ella moriré. 

Ella vivía conmigo
Me tenía enamorado
Hoy ella se me ha ido
Y me tiene destrozado. 

Hoy la sigo esperando
Ya sé que no volverá
Pues con otro está cenando
Y ya nunca volverá. 

Tabernero, tabernero. 
Dame un vasito de ron
Pues si no te escucho me muero
La madre que te parió

Después de treinta años
Hoy yo la he vuelto a ver, 
Pues le he abierto el corazón, 
Y me hace padecer
Pues yo la sigo queriendo
Y ella no me puede ni  ver.
 
Enrique Nieto Rubio. 
Derechos de autor,
Colabora en imágenes,
 Silvia Regina Cossio Cámara.
 

domingo, 26 de enero de 2020

..Con lágrimas en los ojos de Enricostro.


Un día, con lágrimas en los ojos me dijo: 
Mi amor tengo que marchar;
pues si no puedo...
Estar contigo aquí;
con mi vida solo deseo terminar. 
Su cansancio era tal,
que su semblante lucía fatal...
Sus lágrimas inundaron mis ojos,
y me sentí morir. 
La deseaba a muerte,
y mi corazón sufría de dolor. 
¿Cómo podía agarrarla?
Si no tengo ese valor. 
¿Por qué cortar la flor?
¿Más bella de un jardín? 
Si con ello en tan sólo cuatro días,
la vería morir. 

Si ella sufría,
yo también a su lado languidecía; 
mi sentir quedo ahogado...
Sin aire para respirar.
Hoy los días han pasado,
y se muere mi sentir, 
ya no tengo la alegría,
e ilusión para poderla sentir.
*
Se marchitó el alma mía;
pues ya no la puedo ni oír,
esas palabras de amor,
que me hacían resurgir.

Días de llantos tuvimos,
y de risas muchos más... 
Noches de sueños vívidos,
y romances por doquier.
*
Ella fue mi linda mariposa,
a quien con tristeza deje; 
pues ella volaba con dulzura,
acariciándome la piel. 
No tengo idea, y peor aún,
no sé si algún día volverá.
A veces me pregunto,
si ya se casó, o si es que me olvido.
*
Solo sé que no encuentro consuelo,
 para olvidar ese amor. 

Porque hablando de mujeres divinas,
ella es la mejor. 
*
Ella es hermosa entre las hadas,
y diosa haciendo el amor. 
Que colmándome de deseos,
de dicha y de tanto sentir, 
temo que hoy lejos de sus sueños...
Quiera olvidarse de mí. 
Y si alguien se la encuentra,
deseo sepa, que fue mi querer, 
y que sin importar,
que ella quizás ya no me quiera...
Como a mí...
Igual ella nunca, a nadie podrá amar.
Pues ella es mi bandera, 
y yo el castillo a sus pies, 
¡Te quiero mi dulce amiga.!
¡Donde quieras que estés!
Enrique Nieto Rubio. 
*Derechos de Autor*
Colabora en imágenes,
 Silvia Regina Cossio Cámara.

..Sin esperanza de Enricostro.



Mariela era una chica poco agraciada, con un sentido del ridículo grandísimo.

¿En el colegio ya de chica, todo el mundo se burlaba de ella; sobre todo las amigas.? ¿Bueno, aunque quién podría llamarles amigas, verdad?

Ella siempre se mantenía sola, no iba a ningún baile; pero siempre soñando que, algún día, llegaría su príncipe enamorado. Así pasaron los años.

Ya con dieciséis gustaba por las noches salir a caminar.

Una noche oscura, cuando el reloj marcaba las once de la noche, la chica caminaba cerca de un salón de baile.

Al atravesar en la calle, sintió que alguien la seguía; más ella no sintió temor que algo malo le pudiese acontecer, pues en ese pueblo todos se conocían.


Sin embargo, al ver a lo lejos a un hombre alto y fornido, tuvo el instinto de salir corriendo... Más, al llegar a un puente un poco siniestro, de estos que cruzan un arroyo pequeño, el hombre la alcanzó.

Le pegó todo lo que pudo, pues Mariela se resistía; le arrancaba toda la ropa y la iba tirando al agua. Ya cuando estaba completamente desnuda, y ella ya no podía luchar más con él, este se dispuso a penetrarla.

Cuando de pronto algo golpeó la cabeza de él, cayendo al arroyo.

Ella desnuda no se atrevía a moverse, pues tenía que pasar por delante de la fiesta para ir a su casa.

 

Alguien escondido, de pronto le echó un Jersey un poco largo; ella miraba, pero todo estaba muy oscuro.

Se puso el jersey y como era largo le cubría todo el culito. Pasó muy despacito... pues se encontraba mal. ¡Iba destrozada!

En la puerta de la casa donde era la fiesta, había un chico sentado en los escalones; superguapísimo. Este la miró y le dijo:

¡Hola Mariela!
Ella iba llorando, pero el chico insistió.
¿Te pasa algo?
Ella lo miró como pidiéndole ayuda; este se lo leyó en la cara, y le dijo:
¿Quieres que te acompañe a tu casa?
Ella le dijo:
¡Por favor! Estoy muy mal, me han pegado.

Este rápidamente la subió en un pequeño coche que tenía aparcado, y la llevó a su casa.

 

Cuando llegaron, le dijo al chico cogiéndolo de la mano:
¡¡Gracias por traerme!!

Pero se le aflojó el cuerpo, pues estaba agotada de pelear con aquel tipo, y cayó al suelo desplomada.

Este salió del coche, rápidamente cogiéndola en brazos, la llevó hasta la puerta llamando con insistencia al timbre.

Ella había perdido la conciencia al caer... Bueno, la cosa es que a este chico, cada vez se les complicaban más las cosas.

Como ella no tenía nada más que el Jersey, por supuesto al tomarla en brazos, le cogió todo el culo... pero él no le dio importancia; y del auto la bajó.

 

Como nadie habría, cogió debajo de la alfombra la llave de la puerta; abrió... Y la subió a su dormitorio, recostándola en su cama.

Este chico la limpió como pudo, y la arropó con las sábanas; y estuvo casi toda la noche con ella.

Al amanecer el chico se percató que ella se encontraba mejor, así que decidió partir... Cuando él iba saliendo de la casa, la chica de reojo vio que alguien se iba; pero sin poder identificarlo.

Los padres llegaron casi al mismo tiempo, que el chico salía.

Ya eran sobre las diez del medio día, y la madre, al ver que su hija no se levantaba, fue a ver qué pasaba.

 

Pues la había llamado varias veces, más la chica no contestaba... Se acercó y a tocarla se percató que estaba ardiendo en fiebre y con toda la cara hinchada; llamó al médico urgente.

Este tardó poco tiempo, y cuando llegó rápidamente se percató de que la chica tenía grandes moretones... ¡Alguien la había atacado! Y le dijo con certeza:

¡Señora, alguien ha estado curando a esta niña!

La madre respondió:
¿Quién habrá sido?

Ya sobre las doce, Mariela se levantó de la cama con el jersey... y la madre le preguntó:

¿Qué te ha pasado hija?

¡¡Mamá, anoche un hombre en el puente viejo me pegó muchísimo!! ¡Me quería violar y alguien le golpeó antes de que lo hiciera! Pero no sé quién es... Medió este jersey.

Después me trajo otro chico guapísimo del colegio, que me vio en la calle. ¡Ohhh mamá, qué miedo he pasado!!

 

¡¡Venga, ya ha pasado todo.!!

La policía ha encontrado muerto a un hombre dentro del arroyo; es forastero y se había escapado de la cárcel. ¡Era un asesino muy peligroso!

Pasaron las semanas y ella no sabía quién había sido su salvador.

Ya casi para las vacaciones, vio una foto de fin de curso escondida entre los papeles en el tablón de anuncios del colegio; que solo asomaba un poquito. Apartando los papeles vio a Alejandro, el chico guapo que tenía un jersey; igual que el que le habían dado.

Nunca antes nadie había lucido otro jersey como ese en todo el pueblo... Era una foto de fin de curso, con todos sus compañeros.

Salió de clase y empezó a fijarse en Alejandro, que estaba en las escaleras; este siempre la miraba, pero ella nunca echó cuentas.


Alejandro vivía en dirección del puente viejo, ella salió detrás de él sin decir nada; y cuando cruzaba el puente, Mariela dijo:
¿Alejandro?
Este se volvió, y se quedó blanco como la pared.

¡Chico! Aunque sé que soy fea, pero tampoco es para que te quedes blanco.
- ¡Ahhh! ¡Perdona! ... Dijo Alejandro.

¿Qué quieres?
¡¡Sé que fuiste tú.!!

- ¿Yo quién.?
¡El que me rescató del puente!

Alejandro no sabía qué decir, pues mató a aquel hombre.
¡No sé de qué me estás hablando!

- ¡El jersey que tengo en casa es tuyo!

Él se vio acorralado, y rápidamente preguntó:
- ¿Me vas a denunciar?

¿A ti? ¡Jamás! Lo que debiera es de comerte a besos, por haberme salvado la vida.


Se acercó dándole un beso por haberla salvado, este se desmoronó por tanta tensión; y se le aflojaron las piernas, pues era demasiado tímido. Se sentaron los dos en el suelo, y Mariela le preguntó:
¿Cómo me metiste en casa?
Alejandro le dijo:
- ¡¡Cogí la llave del felpudo.!!
¿Y como sabías lo de la llave? Y ¿Cómo sabías cuál es mi habitación?

¿Yo... yo? ¡Titubeaba el chico.!!

Mira, siempre me has gustado, pero nunca me miraste. Te seguí muchos días hasta tu casa, me sentaba debajo del pino; y te observaba por la ventana de tu dormitorio... Durante muchas horas. ¡Lo siento!

¡Anda tonto! ¡Ven aquí! Si eres lo más bonito de este mundo.

¡El chico se hizo una canasta!

La agarró de la mano, la llevó hasta su casa y le dijo a Mariela:
- Yo te quiero desde siempre. ¿Quieres que salgamos juntos? Es que siempre he deseado estar contigo.

¿De veras quieres salir conmigo?
¡¡Sí, con toda el alma!!

Ella lo ha cogido de las solapas dándole un beso en los labios, dejándolo flojito.

Así se vieron siempre, hasta que ya un día decidieron casarse. Todas las chicas del pueblo siempre les tuvieron envidia, pues se llevó al chico más listo, del pueblo y el más guapo.

- Fin -
¡Ahhh! Jamás se supo quién mató a aquel asesino, tampoco investigaron nada... Supusieron que el atacante pudo caerse por accidente.

El día que se casaron fue la boda más sonada de la comarca.


Enrique Nieto Rubio

Derechos de Autor.
Colabora en imágenes,
Silvia Regina Cossio Cámara.