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domingo, 26 de enero de 2025

..Magdalena, el retraso de Enricostro.

 Magdalena, el retraso de Enricostro.

Ella era un primor de niña, tenía unos hoyitos en sus mofletes preciosos y cuando se reía era aún más preciosa.
Un día quedamos en la puerta de la iglesia para ir de paseo y ese día lo pasamos maravillosamente. Cuando andábamos juntos, de vez en cuando nos rozábamos y saltaban chispas entre los dos.
Yo pensaba: como tenía una chaqueta corta de pelo negro brillante, sería este el motivo.

Lo cierto es que era ese amor que ella me tenía.
Era un cielo de niña.
Bueno, os cuento: yo trabajaba en un almacén de juguetes y menaje al por mayor.
Y por las Navidades mis jefes contrataban a chicas para reforzar los trabajos.
Y Magdalena fue una de ellas, muy bonita que era.
Así, ella trabajó arduamente con todos los empleados, por solo tres meses; ya en enero sería despedida, pues fue sin esas condiciones.
Esos tres meses fueron muy intensos, pues, como yo llevaba muchos años en la empresa, ya era veterano en la materia.
Un día pasó algo sorprendente; yo era aún un chaval de dieciocho años y la pusieron los jefes conmigo, pues vino un gran camión de pelotas. Eran unas pelotas de plástico que pesaban muy poco y venían en bolsas de seis pelotas.
Mis jefes tenían un almacén en la calle Pedro Rey; era un almacén muy grande, reformado de una serie de viviendas muy antiguas de su madre ya mayor, doña Carmen, hija de Manuel Pérez.
Y estábamos los dos solos, conseguimos descargar aquel inmenso tráiler y fueron cientos de bolsas de pelotas de muchos colores; ella me sonreía, lo que no se esperaba, el trabajo que tenía aquello.
Bueno, para abreviar, teníamos que subir a una primera planta todas aquellas bolsas, pues había unas grandes habitaciones. Allí, si lo hacíamos subiendo escaleras individualmente, nos moriríamos allí, así que propusimos echándonos las bolsas desde abajo y las cogíamos desde arriba.
¿Qué pasó? Que ella quería echármelas a mí y yo las iba colocando arriba, que tenía más experiencia.
Pero ella, a las cinco bolsas, ya no podía más, así que decidimos que yo abajo y ella arriba y, cuando llenáramos el pasillo, yo subiría a colocarlas; si no, no cogerían todas.
Y así pasó, yo le echaba las bolsas, pero había que correr, pues los jefes nos metían bulla. Es que eran muchísimas; yo estaba acostumbrado, pues desde los 14 años que entré ya eran años, ¿no?
Ella ya estaba agotada y ya las iba sujetando con las piernas, que cada vez que yo le echaba una bolsa, ella levantaba la pierna para poderla sujetar mientras, sin darse cuenta, me enseñaba las braguitas sin querer. Es que no había ningún modo de subirlas de una en una.
Bueno, yo era muy joven y mi intención era noble, como tenía que ser con una compañera, aunque un poco pillín en eso de mirarla. Ella quería evitarlo, pero esos uniformes eran más bien cortitos. Bueno, fue una mañana intensa que a la vez disfrutamos mucho, aunque ella, cansada, me decía una y otra vez que no mirara, pero yo lo hacía, jajajá.
Cierto es que yo haría el doble de trabajo que ella, pero eso a mí no me importaba en absoluto, pues era un chico fuerte.
Cuando coloque todas esas pelotas hasta el techo, llenamos toda la aviación y el pasillo de arriba también.
Ya cansados toda la mañana, aunque yo la disfrute mucho.
Ya cuando le cumplió el contrato, quedamos para salir. Y lo hicimos, fue un domingo maravilloso; era muy delgada, bueno, yo también era muy canijo, ja, ja, ja.
Me enamoré de ella, pero yo era un chico indeciso y mi primera cita,
A la semana siguiente quedamos en el mismo sitio, pero ella no vino. Íbamos a ir al cine; eso era sobre las cinco de la tarde. El día era algo tristón porque estaba nublado. A las seis de la tarde apareció una niña de unos doce años y esta me dijo: "Eres Enrique".
Si le conteste, mi hermana no va a venir; mi madre no la deja...
bueno, me quedé muy triste y me di media vuelta y me vine a mi casa.
Yo pensé que ella no me querría, así que no fui más.
Yo decidí buscarme el camino con mis amigos; éramos seis chavales dispuestos a ligar. Así que decidí olvidarla y así lo hice.
A la semana ya teníamos unos ligues en el barrio del Naranjo; esta es otra historia que ya os contaré.
Magdalena a los pocos meses pasó por la puerta de mi casa, pero yo ya salía con el grupo, así que se quedó así. Años después me enteré de que ella me quería, pero era su madre que aquel domingo la necesitó para arreglar toda su casa.
Pero así era yo, muy espontáneo, que no esperé explicaciones ni las busqué...
Fin, esto fue real en mi vida.

Enrique Nieto Rubio,

Derechos de autor.
Cierto es que fue una faceta en mi vida en la que mi vida podría haber sido otra historia...

sábado, 4 de enero de 2025

..Graciela y su esposo, de Enricostro.

 Graciela y su esposo, de Enricostro.

Graciela era una libertina muy descarada; le llevaba diez años menos que su esposo y hacía lo que le daba la gana.
Él trabajaba muchas horas, pues estaba en un restaurante; mientras ella, además de gastar todo el dinero que él tenía, y puteaba con todo el que quería.
Se llevaban a muerte los dos, y día sí y día no, se pegaban a medias hasta hacerse bastantes heridas.
Los dos vivían en una casa bastante grande.
Él vivía arriba y ella vivía abajo, pero el salón que estaba abajo solían compartirlo, aunque apenas si se hablaban.
En estas Navidades ella se vistió de mamá Noel, con un traje rojo y demasiado cortito.
Y con el tanga, un tanga que se le veía todo.
Cuando salió de su habitación, él le dijo.
Putón, y ella le respondió: "Cabrón, tú" al salir por la puerta, ella se agachó y todo el totò se le salía por los lados del tanga.
Él la miró y se llenó de rabia y de odio.
Así él quedó sentado y mirando la televisión, maldiciéndola e imaginando lo que les harían sus amigos así vestida.
Sobre las cinco de la madrugada, ella entraba sigilosa con un chico que venía con ella. Todo excitado se metieron en su dormitorio y este chico se puso guarrito con ella, y sobre las siete de la mañana él se marchó.
Su marido se había quedado dormido viendo la televisión, cosa que no le impidió verlos de refilón.
Pero él, ¿qué iba a hacer, nada...? Así, al día siguiente, vino con otro y muchas veces más.
El marido estaba tan quemado que ya no pudo más.
Una noche él compró cinco litros de gasolina en una garrafa y decidió acabar con ella.
Una noche, ella no salió, quizás por la regla, qué sé yo.
El caso es que, sobre las cuatro de la madrugada, él espació la gasolina por su dormitorio mientras dormía y prendió fuego...
Se dio la vuelta y se marchó de la casa.
Él se dejó unas barbas largas y se vistió de mendigo. uffff nadie lo conocía así.
A la mañana siguiente, compró el diario y lo leyó, y vio que ella sobrevivió del incendio apenas sin quemaduras.
Pocos días después, él estaba en busca y captura por la policía.
A él le gustaba el reto, después de haber vivido ese infierno con ella.
Se paseaba casi todos los días frente a la policía, incluso hizo amistad con algún agente.
A ella, el seguro no se sabe cómo, pero le pagaron todo lo asidentado.
Así que su rabia era mucho más grande.
Se pasaba junto a su puerta y se ponía pidiendo con un platillo en la puerta. Ella seguía viniendo con hombres a su casa, él les pedía limosna y les daban; ella no podía reconocerlo.
Así durante muchos días.
Ya ella lo veía como algo normal, un mendigo pidiendo sin más.
Una noche cualquiera, el mendigo la esperaba y, mientras el amante o novio aparcaba, ella se marchó para la casa y, al llegar, el mendigo, sentado en los escalones, se levantó y, cuando ella puso el pie en el primer escalón, sacó un cuchillo de grandes dimensiones, apuñalándola varias veces seguidas.
Ella se desplomó en sus brazos mientras él le decía putón, putón; ella cerraba los ojos para siempre.
La soltó en el descansillo y se marchó por aquel callejón oscuro y siniestro.
Acabando así esta pesadilla que a él tanto le atormentaba.
Cuando llegó su amante, la encontró en un inmenso charco de sangre.
Llamó a la policía que en pocos minutos llegaron con una ambulancia...
De él jamás lo encontraron, solo que pocos días más tarde encontraron a este mendigo muerto junto a la comisaría, pero nadie lo relacionó y fue enterrado como al mendigo.
Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados.
Un relato corto.

lunes, 17 de octubre de 2022

..Linda Eva de Enricostro.

 Linda Eva, era una chica muy romántica, pero vivía dentro de sus temores, por ese romance de un amor algo perdido, eso creía.

Él era un presuntuoso varón altivo y juerguista, y ella siempre lo esperaba tarde y con temores, pues cuando ella sentía algún ruido cerca de la entrada, su corazón se aceleraba tanto, que quedaba paralizada,
hasta que su amado llegaba.
Él nunca la maltrató, pues todo estaba dentro de su mente.
Cuando él la veía desnuda en la cama, era muy listo y sabía entrarle con suavidad y entonces, su romance de cada noche era maravilloso, ya terminados, ella se relajaba y descansaba tranquilamente.

El caso de esta pareja, es que todo se repetía noche tras noche y jamás pudo ella cambiar, pues algo le pasó cuando pequeña.

El aunque ella creía que venía a deshoras solo era en su mente.
Así pasaron años hasta que un día se quedó en estado y desde entonces dejo de esperar a su amado desnudo, para desdicha de, el que se tuvo que amoldar a ella, bueno tampoco era tan malo, pues ganaron en seguridad y su amor se hizo más fuerte y hermoso.

Enrique Nieto Rubio.

Derechos de autor.

lunes, 10 de octubre de 2022

..Casilda después de su fracaso vivido, de Enricostro.

 

Casilda, después de una larga huida, de un matrimonio fallido,
por un mal vivir que su esposo le daba.
Decidió separarse y huir a Francia,
Aquí, en esta cafetería, escucha una conversación de otra pareja y hablan de ese amor tan bonito que ellos tienen,
ella los mira de refilón y recordando a aquellos tiempos donde pudo ser feliz, pues solo lo fue en su noviazgo con su marido.
Ella suspira mientras sostiene una taza de café, y en sus piernas sostiene un libro, que ni lo mira siquiera.
Pronto recibirá una visita de un primo de Clara, una buena amiga, que se vino hace muchos años a vivir aquí.
Bueno, él ya viene bien informado por su prima, que le ha dado una foto suya,
él, sus intenciones son enamorarla, pues le ha gustado mucho en la foto.

Casilda tenía muchas dudas en esta cita, pues pensó, que no saldría nada bien, se levantó para marcharse y en ese instante, apareció ese hombre fornido y fuerte y además tan guapo que casi se les cae hasta las braguitas al suelo. 
Se le aflojaron las piernas y se tuvo que sentar,
su corazón latía a mil por hora.
 Él se le acercó mirándola a los ojos y dijo:¿qué tal estás.?
Ella no pudo ni contestar, pues no savia que parte de sus anchas espaldas mirar. 
Creyó desmallarse, él la cogió del hombro y dijo:¿estás bien?
¡Si perdona por un instante, creí que subí al cielo, porque me había muerto, eres un Ángel verdad!
:¿bueno, más o menos soy bombero jajajajj? 
Ella miró sus bíceps y parecían que les iba a explotar. 
¡Podemos pasear, dijo ella!:¿claro que sí respondió?
Así pasearon por la playa y él le respondió:¿sabes estoy enamorado de ti desde hace un año.?  
¡aja y como es eso!
¿Pues mi prima me dio una foto tuya, y me enamoré de ti.?

Pasearon durante horas y se contaron todos sus aciertos y desdenes. 
Sobre las nueve, él le dijo quieres comer,
ufffff ella miró para arriba que todo el cielo estaba lleno de estrellas, y con esos moritos deliciosos le dijo:¿si me muero de hambre.? 

Allí, frente de ellos, en el paseo de la playa, estaba un gran restaurante de lujo, entraron y nada más entrar todo iluminado, con unas lámparas superlujosas, y de pronto apareció el chef:¿van a cenar? Él contestó:¡si por favor! 
:¡Por aquí, señor y señora!  
Se sentaron en una gran mesa de cristal, y ella le dijo a él:¿me excusas necesito ir al baño.?

Un  camarero que atento estaba le dijo:¡por aquí, señorita!
Ella entró en el baño, que era más grande, que toda su casa, alucinando y soplando por el acontecimiento.
Pues ella era una mujer modesta y sencilla, jamás había visto tanto lujo junto ni en películas.
Entonces pensó ´´uffff ´´:¨¨ yo no tengo dinero solo para el autobús, no sé qué hacer 
Estuvo un ratito asimilando a aquello y salió bien maquillada, aunque era tan bonita que no le hacía falta, 
ella se sentó a su lado y le dijo bajito: e inclinando su cabeza hacia él:¿oye como te llamas? ¡Juan!, ¡Juan no tengo dinero para pagar esta cena! 
Él, casi rozándole con los labios, le susurró, no te preocupes, que fregaremos todos los platos, para pagarlo,
ella soltó una carcajada jjjj. ¡Perdón dijo ella...!
El cómo la vio tan preocupada por aquello, decidió tomar las riendas de la comanda.  
Aunque de todo lo más caro, él le iba preguntando si les gustaba o no,  así que en dos minutos la mesa estaba llenita de deliciosos platos, y el mejor vino.  
Bueno, se pusieron las botas comiendo y  charlaron y rieron, más fue una velada maravillosa, tomo el mejor de los postres, y fue como una gran princesa, quedo coladita por él.
De pronto sonó una romántica melodía y él le dijo:¿vamos, se levantaron y entraron en otro salón contiguo, era una preciosa discoteca, y en esa penumbra bailaron barias canciones durante una hora más o menos?  
Ya ella se encontraba cansada, pues fue un día muy largo para ella, él le dijo:¿estás cansada verdad.? ¡Si bastante!
:¿quieres que nos vallamos? ¡Si por favor!,
ella pensaba que tendría que coger el tranvía de las una más, ya se temía lo peor, era demasiado tarde. 
Y al salir se asustó mucho, jamás estuvo tan de noche por las calles, 
Él, cuando se levantó, dijo a un señor que estaba en el fondo del restaurante:¿adiós papá, ya hablamos? ¡Vale! A esto casi con señas, pues todavía había personas en él.   
Ella se quedó con la boca abierta, pues esa sena valdría más de mil euros.
Se sentaron por un instante en un banco del paseo, él le dijo:¿Casilda, no te voy a dejar marchar ya tan tarde? ¿Así que te propongo que nos vallamos a mi casa vale, pues te veo agotadísima.? 
Ella dijo:¡gracias, estoy que me caigo de sueño!
La tuvo que coger de la cintura, y ella le parecía volar, no se dio ni cuenta, cuando de pronto ya estaba en una gran cama descansando,
pues el mismo restaurante, tenía un hotel de él.

De madrugada se hacía un pis y abrió la puerta, y allí descansaba, aquel armario ropero... hizo un pis y se volvió a su cama y ya hasta el día siguiente. 
Desayunaron y desde entonces jamás se separaron y fueron felices para siempre.
Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados.  

sábado, 4 de junio de 2022

..En otra dimensión dentro de su mente.de Enricostro



EN OTRA DIMENSIÓN dentro de su mente,

ocurrió en día de esos.
Este matrimonio,
vivía en una auténtica monotonía.
Era un típico matrimonio rodeado de hijos y nietos, pero con una vida efímera, pues carecían de todos efectos amorosos entre ellos.
Pero que paso aquel día.
De pronto todo el mundo quedó blanco, sus cielos helados, incluso vieron coches subir para arriba.
Todas las gentes corrían aterrados, el frío era muy intenso,
Las personas dejaron de salir a la calle,
nada en las calles se movía.
Así pasaron dos semanas, pero ya en las casas faltaban los alimentos y productos de primera necesidad. Y habría que conseguirlo de cualquier modo, así que tuvieron que saquear tiendas, pero eso sí, muy tapados, pues al menos eran 20 grados bajo cero.
Muchos, quedaron congelados antes de llegar a sus casas, en lo cual, otros que los veían caer desde sus ventanas, y estaban más cercanos, salían, a llevarse esos motines, ganados en la batalla.
Ya la desesperación fue muy grande, nuestro protagonista fue uno de ellos que estaba más cercano, así se arriesgó, pero otros muchos iban con pistolas y cuchillos, y habría que ser el más rápido, así que lo hizo.
Salió, cogió el botín y corrió, pero una chica perdida se encontró entre el fuego enemigo y de un manotazo la cogió de la cintura y se la llevó también.
Esta mujer, ya en casa, quedó en un rincón algo aislada, pues no era de la familia.
Este hombre le dio de comer y beber, aunque su esposa no dijo nada, él se sentó junto a ella,
ella se abrazó a, él dándole las gracias, pues hubiera muerto seguro, así cuando llegó la noche.
Él la acariciaba, y ella lo agradecía.
Convivieron como pudieron dos meses, ya el último día él la tentó para hacerle el amor y ella aceptó con agrado.
Y terminaron enamorándose, en su misma casa, y delante de su mujer.
Su esposa como que le daba igual, pues llevaban muchos meses sin hacer el amor.
Así, ya empezaron a aclarar los días, el sol empezaba a entrar, pero aún caían, esos coches que parecieron levitar.
Aunque se oían por hay grandes explosiones, el frío remetía bastante,
así salieron las gentes a las calles y empezó poco a poco a funcionar todo.
Una furgoneta que pasaba anunciando pan recién hecho y calentito, así todos se agolparon para comprar, el pan claro que una barra de pan costaba un euro bastante caro, pero las gentes se las quitaban de las manos,
y terminada la carga, este volvía a por más,
esta chica salió con él y cogieron bastantes barras de pan, pues estaban muertos de hambre, supongo que como todos claro.
Ella, recordó, que tenía una casa en el campo, la verdad, es una barriada hecha de casas adosadas, de bastantes años ya.
Él le ha pedido a ella, que lo esperara, subió el pan a la casa y le dijo a su esposa que se marchaba con ella, y así lo hizo.
Ya, en su casa, ella le contó que era de su padre que se la dejo a ella antes de morir.
Y que era divorciada, desde hace cinco años.
Se sinceraron totalmente a demás que trabajaba cerca, en la oficina de correos de oficinista, fueron a la tienda y compraron de todo y a sí comenzó, 
 esta relación de amor y pasión.
Pasaba el tiempo y eran de lo más felices, ella nunca le negó a él de lo que él quisiera con ella.
Así estaba loquito con la chica, él se dedicó a la casa mientras ella trabajaba en correos, eran muy felices,
esta chica era muy sensible, cuando algo le preocupaba se le descomponía su preciosa cara.
Un día de pronto llamarón al timbre y era un hombre delgado y muy alto, este resultó ser el exmarido de ella, él dio paso a la mujer que debatiera el problema y se apartó.
Este le suplicó, que lo dejara entrar, que se había enfadado con su madre, y lo había echado a la calle.
Ella miró a Manuel y él se encogió de hombros como diciendo tu casa es.
Así que ella, incapaz de decirle que no, le dijo:bueno, hay tienes esa habitación si quieres?, ¡él aceptó!, y se quedó, se veía que ella aún lo seguía queriendo. Manuel se sintió desplazado y le dijo:
¿bueno, entonces me marcho verdad?
de eso nada, tú serás siempre, mi amor más profundo, sin tí que iba a ser yo.
Así se besaron y se marcharon a su dormitorio, donde hicieron el amor intensamente.
Fue pasando el tiempo, y su ex se iba pegando más y más a la relación
hasta que un día, le pidió a ella, hacer el amor, y así lo hicieron, pero con su novio que también, participó en la acción amorosa.
Cosa que quedó para siempre.
Ya para los ojos de los vecinos uno era el hermano del otro, y así todo quedaba tapado.
Al año, el exmarido, le confesó a ella, que se había enamorado de otra mujer, y que se tenía que ir.
Nunca más se supo de él, en esta relación que después duró hasta el fin de los tiempos, con un amor tan vivo como el primer día.

Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados.
En relatos cortos.


















viernes, 25 de febrero de 2022

..Una vida, que me pasó, mientras dormía, de Enricostro.

 Una vida, que me pasó, mientras dormía, de Enricostro,

Yo iba paseando con alguien, que no sé quién era,

y pasamos, por una vieja calle, donde Vivian cerca unos tíos míos, y no sé porque decidimos llamar a una casa, y preguntar por Pepe Rubio,  mi tío.

Que yo sabía, que por allí ya no Vivían, bueno abrió un señor,

y me dijo:¿si me acuerdo de él, era una buenísima persona?, y acto seguido me marche andando.

Un poco más adelante encontré un gran portalón, era una nave inmensa como cocheras de autobuses, y al fondo había un gran corro de personas cantando.

Ese que venía conmigo, me dijo:¿esto seguro es una cesta?

Pero yo seguí hasta el fondo, y allí estaba,

haaa no recuerdo su cara, pero sí sé que era bellísima.

Estaba en el centro de rodillas, me agaché y comencé a acariciarla, era de piel suave y tersa, y ya la quería a morir, la deseaba mucho.

Ella, como si de toda la vida, fuéramos pareja, nos marchamos y desde entonces hacíamos el amor constantemente.

Más yo era muy feliz con ella.

Pasaron muchos años, creo, pues ya teníamos cinco hijos.

Pero un día que llovía a mares, me encontré en una plaza que estaba en la entrada de aquella nave, y en su centro todo embarrado había una farola y allí dos niñas entre cinco y seis años, yo las conocía, pero no entendía nada.

Las tomé de la mano, y nos fuimos hacia dentro de la nave.

Ya a lo lejos se veía varios autobuses, llenos de personas y de tras de los autobuses, otras a pie que se marchaban.

Todo en aquella nave estaba desmantelado, no quedaba nada,

Yo me estremecí de dolor, pues no encontraba a mi amada.

Allí con mis queridas niñas, así que me asusté mucho viendo que aquello era el fin.

Las busqué entre todas las personas que allí quedaban,

hasta que todo quedo vacío, solo basura por todos lados.

Salí con mis dos niñas, y mirando aquella farola, estaban mis cinco hijos, y todos eran pequeños de dos a siete años.

Así me acerqué a ellos y nos abrasamos todos,

algunos me llamaban asustados papás, papá.

Ya las otras dos se unieron a ellos.

No recuerdo si las dos primeras, eran mías, o de ella, pero eso  a mí no me importaba, nada.

Pero donde estaba su madre, mi esposa.

Recordaba que tenía un piso, y allí nos fuimos todos.

Éramos nueve en total y el piso no era muy grande,

Pues unos cincuenta metros.

Bueno, sé que tenía dinero en el banco, de otros tiempos a tras

pero no recordaba nada,

ya al partir, pusimos en aquella farola, un cartel grande amarrado que decía.:¿Asunción, vendremos todos los viernes a las once de la mañana, espéranos por favor?

Así fue pasando el tiempo, yo me refugié con mis hijos, y fueron creciendo con mucho amor, y cada día hablábamos de la mamá.

Ya se hicieron grandes, algunos se me casaron.

Un viernes cualquiera, cuando me acercaba hacia la plaza de lejos, vi una mujer de negro, sentada junto a mi farola, me acerque y dije:¿Asunción?,

Ella levantó la cabeza y nos miramos, estaba muy enferma y triste.

Ya la levanté y la puse de pie. Ella aún tenía esa belleza de los primeros días.

No sé cuantos años pasaron, la llevé a casa y entre mis hijas la lavamos y la metimos en mi cama.

El tiempo parecía haberse parado.

Entre médicos parecía no tener solución, y que le quedaba muy poco tiempo. 

Cada día, cada minuto, estuve cuidándola.

Pasaron unos meses, y parecía estar mejor.

Un día muy bajito, me dijo que el día que la recogí creía que la dejaría abandonada, en aquella farola.

Y me dijo que la perdonara por haberse marchado, porque como se iba a morir, por su enfermedad no podría con los niños. 

Así yo la abracé sin ningún reproche, más ese dolor lo tendría yo para siempre.

Algunos años después, mi amada Asunción, que tanta felicidad nos dio, falleció un viernes a las once de la mañana.

Enrique Nieto Rubio. 

Derechos reservados.

Esta historia la escribí,

una madrugada que sobresaltado,

me desperté. SALUDOS a todos.  

 








 

jueves, 17 de septiembre de 2020

..El desglosador de pollos.

 



En Almodóvar del Río, Córdoba; es un pueblo donde hay un inmenso castillo, en el cual vivía Andrés, un millonario que su fortuna la consiguió con su pequeña granja de pollos.

Él tenía los mejores pollos de toda la comarca y los degollaba como nadie… Los mejores filetes de pollo eran provenientes de su crianza.
Un día algo raro sucedió cuando cerro las puertas de la verja donde se encontraban los pollos; cortándose en una mano al punto de hacerse una gran brecha... Pero él no le dio mucha importancia y fue a atenderse con médico alguno; sino que más bien se dirigió al lugar destinado para matar a los pollos y comenzó su trabajo desglosando los pollos del día.


Transcurrieron las horas y la herida comenzó a dar señales de infección... Pero como era algo ignorante, no le dio importancia.

Pasaron los días y una mañana no pudo levantarse de la cama, porque estaba encendido en fiebre... El termómetro marcaba cuarenta décimas.
La esposa afligida al darse cuenta de lo que sucedía, llamó a una ambulancia y los trasladaron al hospital de Córdoba.
Ingreso a emergencias con la cara y el cuerpo hinchados, por lo que rápidamente lo comenzaron a tratar con antibióticos... Más los doctores no llegaron a descubrir que sucedía dentro de su organismo... Así pues, no les quedó más que esperar a ver como evolucionaba con los medicamentos.

Hubo un cambio de guardia, y un doctor que no era quién lo había estado tratando, diagnosticó lo siguiente:
¡Es la enfermedad del pollo!

¡Más como este galeno carecía de buena reputación por ser un hombre muy enamorado y poquito pirado! Otro médico presente decidió comentar "la enfermedad"; en la sala de reuniones con otros facultativos... ¡Y estos al escuchar que era la enfermedad del pollo, echaron a reírse..Ajájájájá!
Y le dijeron: ¡Tú estás chalado!

-El hombre frustrado, insistía, diciendo: ¡Les digo que es la enfermedad del pollo!

Una vez más todos echaron a reír, diciendo: ¡Ajájájájá! ¡Qué cachondo es el tío!
No le prestaron atención... Pero igual al terminal, la reunión no llegaron a un acuerdo.

Al día siguiente la fiebre cedió totalmente, él desglosador se encontraba mucho mejor, más decidieron tenerlo un día más en observación.

Veinte cuatro horas más tarde, el médico decidió darle de alta, más no son antes hacerle la siguiente observación:-Andrés, si te encuentras algo, o sientes síntomas extraños...no dudes en llamar inmediatamente, que en estas cosas nunca se sabe... ¿Vale?
- Sí... ¡Así lo haré, muchas gracias! ¡Adiós!

Andrés en su casa se fue la tienda y en el despacho encontró a su esposa.
¡Hey! ¡Ya estás aquí! Exclamó emocionada la esposa.
-¡Si cielo, por fin, llegué!
-¿Estás bien?
-Sí, claro que sí, ya no tengo molestia alguna.
-¡Que bien amor...es una alegría!

Felices juntos prepararon la cena, pasaron una agradable velada y luego se marcharon a dormir.

Andrés, que ya se sentía muy bien, incluso deseaba compartir en la intimidad con su esposa; así pues, comenzó a seducirla y a besarla apasionadamente... Pero de pronto la mujer sintió que algo le picaba dentro de su lengua, haciéndole una herida tremenda.

Ella gritaba: ¡Suelta, suelta! Ayyyy! Y dándole un fuerte empujón, se separó de su marido, sin que este pudiese reaccionar.
La esposa molesta le dijo: ¿Qué te pasa tonto? ¡Me has mordido Gilipollas!
-! ¡Pero cómo te voy a morder mujer! ¡No lo he hecho! ¡Estás loca!
La mujer preguntó contrariada: ¿Entonces esto qué es?
Andrés, que también estaba sumamente molesto, sin voltear a verla, salió de la habitación.
Ella se fue al baño para curarse... Y él regresó a ella preocupado:
-Déjame ver que te ha pasado... ¡Madre mía, te juro que no me he dado cuenta! ¡No sé qué ha podido pasar!
Él rápidamente la tomó del brazo, la llevó de vuelta al dormitorio y con lo que tenía disponible la atendió.
Al día siguiente, la mujer amaneció en estado de shock y encendida en fiebre... El desglosador, la llevó rápidamente al hospital, pero esta no alcanzó a llegar con vida.
-Velaron su cuerpo y la enterraron.

Pasaron los días y Andrés estaba muy triste, apenas atendía su tienda y con el tiempo fue abandonando el cuidado del castillo y ya jamás salió de el.

Con el tiempo, los deseos de Andrés por tener sexo volvieron y decidió llamar a una casa de citas, detallando la clase de chica que deseaba y que se la enviaran al castillo.

Cuando la dama llegó, comenzaron su romance, escuchando música, conversando y deleitando una exquisita cena. Ya en los aposentos comenzaron las caricias, pero al momento de penetrarla; de la boca de Andrés salió una cabeza de pollo, quien comenzó a picotear a la mujer por toda la boca y la cara... mientras la pobre infeliz no dejaba de gritar:

¡Socorro, socorro! Como pudo logró zafarse y salió corriendo... Pero a los pocos metros cayó muerta con los ojos abiertos.
Andrés apenas pudo reaccionar... Cuando la vio en el suelo exclamo:

¡Dios! ¡Pero que ha pasado!
¿Ahora qué haré?

El entró en pánico porque todo el suelo estaba lleno de sangre... La mujer parecía haber sido atacada con un pica hielo... En fin, todo lucía espeluznante, por lo que se aterró y decidió no avisarle a nadie.
La tomó en brazos y se dirigió a una gran fosa en el interior de un sótano del castillo, la arrojó y regreso a su habitación a limpiar todo vestigio de lo ocurrido.
Los primeros días fueron difícil, pero tal cual sucedió la primera vez, con el tiempo se olvidó del caso.
En el pueblo se armó un revuelo a causa de la chica desaparecida, algunos decían haberla visto subir al castillo... Y que después de ello nadie la había vuelto a ver con vida. La policía se presentó a investigar, pero no encontraron pruebas y mucho menos el cuerpo.

Meses más tarde, Andrés decidió llamar a otra dama de compañía... Y sucedió exactamente lo mismo. Escucharon música, conversaron, cenaron... Se dirigieron a la alcoba con el mismo ritual... Y en mal momento, de nuevo la cabeza de pollo salió de su boca, destrozando a la muchacha.

Al igual que la vez anterior, tomo a la muchacha, la echo en la fosa y limpió la escena del crimen.

¡En el pueblo comenzaron los rumores! Porque esto siguió sucediendo una vez y otra vez... ¡Y otra vez!
Todas las pistas llegaban al castillo. Los policías tenían los datos de todo cuanto pasaba en la propiedad de Andrés... Pero parecía que Andrés no estaba consciente de lo que estaba sucediendo.
Así pues, el acordó con la policía que se pondrían cámaras de vigilancia y así por fin descubrir a tan cruel asesino.
Esa misma noche, la policía descubrió el trágico desenlace de la investigación: ¡Andrés era quien sin querer mataba a sus víctimas! 


Esa fue su última víctima... Porque lo detuvieron, inmediatamente, lo llevaron al hospital, donde descubrieron que debajo de su lengua tenía una cabeza de pollo, que picaba con mucha intensidad y agresividad; por lo que decidieron llevarlo a cirugía.

Andrés, quien no creía en todo cuanto le estaban expresando los doctores. Refutaba:
¡No puedo creer semejante disparate!
-¡Tomé este espejo y véalo usted mismo! Dijo el doctor.
El pobre hombre se horrorizó y casi pierde la razón; cuando vio en el fondo, la cabeza de pollo que trataba en vano de esconderse.


Mientras lo intervenían, la policía se dirigió al castillo, lugar en donde encontraron los cuerpos en descomposición en el pozo.

¡Durante la operación lograron extirpando, la cabeza del pollo con éxito! ¡Pero Andrés nunca jamás despertó!
-Fin-
Enrique Nieto Rubio
*Derechos Reservados*
Colabora en imágenes,
 Silvia Regina Cossio Cámara.



domingo, 26 de enero de 2020

..Sin esperanza de Enricostro.



Mariela era una chica poco agraciada, con un sentido del ridículo grandísimo.

¿En el colegio ya de chica, todo el mundo se burlaba de ella; sobre todo las amigas.? ¿Bueno, aunque quién podría llamarles amigas, verdad?

Ella siempre se mantenía sola, no iba a ningún baile; pero siempre soñando que, algún día, llegaría su príncipe enamorado. Así pasaron los años.

Ya con dieciséis gustaba por las noches salir a caminar.

Una noche oscura, cuando el reloj marcaba las once de la noche, la chica caminaba cerca de un salón de baile.

Al atravesar en la calle, sintió que alguien la seguía; más ella no sintió temor que algo malo le pudiese acontecer, pues en ese pueblo todos se conocían.


Sin embargo, al ver a lo lejos a un hombre alto y fornido, tuvo el instinto de salir corriendo... Más, al llegar a un puente un poco siniestro, de estos que cruzan un arroyo pequeño, el hombre la alcanzó.

Le pegó todo lo que pudo, pues Mariela se resistía; le arrancaba toda la ropa y la iba tirando al agua. Ya cuando estaba completamente desnuda, y ella ya no podía luchar más con él, este se dispuso a penetrarla.

Cuando de pronto algo golpeó la cabeza de él, cayendo al arroyo.

Ella desnuda no se atrevía a moverse, pues tenía que pasar por delante de la fiesta para ir a su casa.

 

Alguien escondido, de pronto le echó un Jersey un poco largo; ella miraba, pero todo estaba muy oscuro.

Se puso el jersey y como era largo le cubría todo el culito. Pasó muy despacito... pues se encontraba mal. ¡Iba destrozada!

En la puerta de la casa donde era la fiesta, había un chico sentado en los escalones; superguapísimo. Este la miró y le dijo:

¡Hola Mariela!
Ella iba llorando, pero el chico insistió.
¿Te pasa algo?
Ella lo miró como pidiéndole ayuda; este se lo leyó en la cara, y le dijo:
¿Quieres que te acompañe a tu casa?
Ella le dijo:
¡Por favor! Estoy muy mal, me han pegado.

Este rápidamente la subió en un pequeño coche que tenía aparcado, y la llevó a su casa.

 

Cuando llegaron, le dijo al chico cogiéndolo de la mano:
¡¡Gracias por traerme!!

Pero se le aflojó el cuerpo, pues estaba agotada de pelear con aquel tipo, y cayó al suelo desplomada.

Este salió del coche, rápidamente cogiéndola en brazos, la llevó hasta la puerta llamando con insistencia al timbre.

Ella había perdido la conciencia al caer... Bueno, la cosa es que a este chico, cada vez se les complicaban más las cosas.

Como ella no tenía nada más que el Jersey, por supuesto al tomarla en brazos, le cogió todo el culo... pero él no le dio importancia; y del auto la bajó.

 

Como nadie habría, cogió debajo de la alfombra la llave de la puerta; abrió... Y la subió a su dormitorio, recostándola en su cama.

Este chico la limpió como pudo, y la arropó con las sábanas; y estuvo casi toda la noche con ella.

Al amanecer el chico se percató que ella se encontraba mejor, así que decidió partir... Cuando él iba saliendo de la casa, la chica de reojo vio que alguien se iba; pero sin poder identificarlo.

Los padres llegaron casi al mismo tiempo, que el chico salía.

Ya eran sobre las diez del medio día, y la madre, al ver que su hija no se levantaba, fue a ver qué pasaba.

 

Pues la había llamado varias veces, más la chica no contestaba... Se acercó y a tocarla se percató que estaba ardiendo en fiebre y con toda la cara hinchada; llamó al médico urgente.

Este tardó poco tiempo, y cuando llegó rápidamente se percató de que la chica tenía grandes moretones... ¡Alguien la había atacado! Y le dijo con certeza:

¡Señora, alguien ha estado curando a esta niña!

La madre respondió:
¿Quién habrá sido?

Ya sobre las doce, Mariela se levantó de la cama con el jersey... y la madre le preguntó:

¿Qué te ha pasado hija?

¡¡Mamá, anoche un hombre en el puente viejo me pegó muchísimo!! ¡Me quería violar y alguien le golpeó antes de que lo hiciera! Pero no sé quién es... Medió este jersey.

Después me trajo otro chico guapísimo del colegio, que me vio en la calle. ¡Ohhh mamá, qué miedo he pasado!!

 

¡¡Venga, ya ha pasado todo.!!

La policía ha encontrado muerto a un hombre dentro del arroyo; es forastero y se había escapado de la cárcel. ¡Era un asesino muy peligroso!

Pasaron las semanas y ella no sabía quién había sido su salvador.

Ya casi para las vacaciones, vio una foto de fin de curso escondida entre los papeles en el tablón de anuncios del colegio; que solo asomaba un poquito. Apartando los papeles vio a Alejandro, el chico guapo que tenía un jersey; igual que el que le habían dado.

Nunca antes nadie había lucido otro jersey como ese en todo el pueblo... Era una foto de fin de curso, con todos sus compañeros.

Salió de clase y empezó a fijarse en Alejandro, que estaba en las escaleras; este siempre la miraba, pero ella nunca echó cuentas.


Alejandro vivía en dirección del puente viejo, ella salió detrás de él sin decir nada; y cuando cruzaba el puente, Mariela dijo:
¿Alejandro?
Este se volvió, y se quedó blanco como la pared.

¡Chico! Aunque sé que soy fea, pero tampoco es para que te quedes blanco.
- ¡Ahhh! ¡Perdona! ... Dijo Alejandro.

¿Qué quieres?
¡¡Sé que fuiste tú.!!

- ¿Yo quién.?
¡El que me rescató del puente!

Alejandro no sabía qué decir, pues mató a aquel hombre.
¡No sé de qué me estás hablando!

- ¡El jersey que tengo en casa es tuyo!

Él se vio acorralado, y rápidamente preguntó:
- ¿Me vas a denunciar?

¿A ti? ¡Jamás! Lo que debiera es de comerte a besos, por haberme salvado la vida.


Se acercó dándole un beso por haberla salvado, este se desmoronó por tanta tensión; y se le aflojaron las piernas, pues era demasiado tímido. Se sentaron los dos en el suelo, y Mariela le preguntó:
¿Cómo me metiste en casa?
Alejandro le dijo:
- ¡¡Cogí la llave del felpudo.!!
¿Y como sabías lo de la llave? Y ¿Cómo sabías cuál es mi habitación?

¿Yo... yo? ¡Titubeaba el chico.!!

Mira, siempre me has gustado, pero nunca me miraste. Te seguí muchos días hasta tu casa, me sentaba debajo del pino; y te observaba por la ventana de tu dormitorio... Durante muchas horas. ¡Lo siento!

¡Anda tonto! ¡Ven aquí! Si eres lo más bonito de este mundo.

¡El chico se hizo una canasta!

La agarró de la mano, la llevó hasta su casa y le dijo a Mariela:
- Yo te quiero desde siempre. ¿Quieres que salgamos juntos? Es que siempre he deseado estar contigo.

¿De veras quieres salir conmigo?
¡¡Sí, con toda el alma!!

Ella lo ha cogido de las solapas dándole un beso en los labios, dejándolo flojito.

Así se vieron siempre, hasta que ya un día decidieron casarse. Todas las chicas del pueblo siempre les tuvieron envidia, pues se llevó al chico más listo, del pueblo y el más guapo.

- Fin -
¡Ahhh! Jamás se supo quién mató a aquel asesino, tampoco investigaron nada... Supusieron que el atacante pudo caerse por accidente.

El día que se casaron fue la boda más sonada de la comarca.


Enrique Nieto Rubio

Derechos de Autor.
Colabora en imágenes,
Silvia Regina Cossio Cámara.

lunes, 20 de enero de 2020

..Muerte de una novia de Enricostro.


Vivo en un pueblecito en la sierra, acá siempre estamos con una niebla que apenas si se ve.
En este acantilado hoy he quedado de encontrarme con mi novia... Esto es un mirador que en verano se divisa toda la ciudad, además de mi pueblo, y es un sitio muy bonito.
Ella ha querido que fuera aquí, porque fue donde nos conocimos, más no sé por qué hemos quedado en este lugar.
Hoy ha sido un mal día, porque yo siempre he sido una persona, que ha estado en contra de los malos tratos, es más he odiado a aquellos que golpean o tratan mal a las mujeres.

Para rematar y en este momento, mi novia me ha terminado, diciendo:
¡Ya no te quiero! ¡Eres feo y tonto!
Llevamos cinco años de novios cuatro haciendo el amor todos los días y ahora me dice que quiere a otro.
Ella buscaba la excusa para romper conmigo, y me ha alzado la mano para pegarme. Le he parado el golpe, pero en el rebote... se me ha caído por el acantilado ¡no he podido evitarlo!
He corrido hacia abajo... arrastrándome por la montaña, he llegado enseguida, aunque muy malherido, ¡ella está muerta!
Mi vida se ha terminado... estoy perdido ¡ya no quiero vivir!
Jamás pensé que esto me pudiera pasar a mí... Ella era mi vida y mi sangre, ¿Qué nos pasó?



Lo teníamos todo; tierras y una casa maravillosa en mi rancho. Todo listo y comprado incluyendo los muebles porque nos íbamos a casar este fin de semana ¿Qué pasó?
He caminado desorientado y perdido en la niebla... ¡No quiero salir de ella!
He llamado por el celular a sus padres, diciéndoles lo sucedido, e indicándoles dónde su cuerpo encontrarán.
Yo tan solo anhelo morir, no quiero que la luz del día me vea. Quiero estar en eterna oscuridad, y que nunca jamás amanezca. ¡Quiero que mi mundo sea el infierno!
¿Cómo es posible? Que con tanto amor como yo le tenía, se me fuera en aquel maldito acantilado.

¿Por qué me quiso pegar? ¡Esta angustia me ahoga! El aire me asfixia, mi vida lentamente y dolorosamente se extingue.
Ella tan solo tenía veinte años, le quedaba una vida entera por vivir.
He lanzado el celular al mar... me encuentro furioso y lleno de impotencia. ¿Qué mal he hecho yo, para merecer esto?
Las autoridades me buscarán porque soy un asesino de mujeres, seguro eso van a decir... ¡Pero me mataré, antes de verme en la cárcel! De todos modos no quiero vivir.
Así he seguido andando y he tropezado con una rama muy grande que hay en el suelo, pues no se ve nada en absoluto. Parece como si la niebla quisiera esconderme por asesino ¡No sé... estoy tan perdido!





Más adelante hay una barca en la orilla del río y la he puesto a flote, me he tirado en ella. En esta barca hacíamos el amor en nuestras escapadas.
Solo pienso en ella, tengo las manos llenas de sangre, pues me he manchado al momento de ponerla derecha... tenía la cabeza rota, pues había caído boca abajo.
La corriente me ha llevado a una pequeña isla donde íbamos mucho, teníamos una cueva secreta tapada con ramajes.
Nadie la conoce, solo ella y yo. He entrado a buscarla más no la puedo encontrar... sigo avanzando, veo una luz porque al fondo he llegado, solo es una vela que allí teníamos.
He decidido esperarla... mientras tanto, me he tumbado en la arena, y sus fotos las tengo por todos sitios. Es tan bella que casi se me salé el corazón mirándola.

El tiempo parece no correr, tengo sus fotos clavadas en la pared de la cueva, yo las miro y no puedo dejar de llorar... ella es lo más bonito del mundo.
En las fotos, ella está sonriendo y mirándome, y así me he quedado dormido... soñando con ella, que ha entrado en la cueva y se ha posado al lado mío.
Ella viste un vestido color celeste, muy largo y ancho; y con muchos vuelos... lleno de encajes, con un escote pronunciado mostrando la belleza de sus grandes senos... y perfectamente maquillada, sus labios color carmesí como el fuego que realzan la belleza de sus bellos ojos azules.
Ella me dice:
¡Te amo mucho, y viviremos aquí en esta cueva para estar siempre unidos!
Me acaricia y nos besamos... se ha sentado a mi lado, echándole el brazo por encima nos hemos quedado.



Ha sido tan real, que ya no sé si ha sido un simple sueño... Es otro día, y ella no está ¿habrá ido a por comida? ¡Yo no me puedo levantar!
Así pues, permanezco tumbado; la espero todo el día; y de nuevo ya está oscureciendo.
Creo que ¡ya viene!, veo la luz de la vela que trae en su mano, le he dicho:
¡Tengo hambre!
Ella ha respondido:
¡¡Antes me tienes que comer a mí.!!
Nos hemos vuelto locos haciendo el amor, y nos hemos quedado dormidos.
Ya no puedo pensar... ha pasado el tiempo, no sé cuánto, pero sigo esperando que ella venga.

Apenas la veo pero... ¡Sí, sí.! ¡Ya entra! Veo la luz y es más fuerte esta vez. Seguramente viene para llevarme con ella... Se ha abierto una luz fuerte por encima... estamos subiendo unas escaleras de cristal luminosas, ella me lleva agarrado de la cintura, puedo sentir su cuerpo calentito, pues el mío está helado ¿estaré muerto?
¿¡Ya no lo sé! He pasado aquí tanto tiempo, que ya no recuerdo por qué vine. Y por fin me marcho con mi amada, qué es lo más bonito de este mundo.
¡Ella coqueta me sonríe!

(Notas necrológica en la prensa)

Después de quince días de la desaparición del novio de Elena, la chica que encontraron en el fondo del acantilado y muy malherida... se ha recuperado y recobrado la memoria.
La chica se ha presentado ante las autoridades para conducirlos hasta una extraña cueva, donde asegura hacía el amor con su novio... y efectivamente, allí tumbado en esa cueva fría y abandonada, putrefacto, se encontraba el cadáver de su novio.



Derechos de Autor
Enrique Nieto Rubio
Colabora en imágenes,
 Silvia Regina Cossio Cámara.

..La góndola maldita de Enricostro. (relatos)

Hace poco más de cien años, en una ciudad ubicada al noreste de Italia, vivió un hombre a quien se le consideraba el mejor gondolero del lugar.

Trabajaba de sol a sol; pero esto no le importaba, puesto que no había otra cosa que lo llenara tanto, como complacer a los turistas.

Ya era bastante mayor y solo tenía a una niña, quien por esa época tenía quince años. La chica sentía pena por el padre, puesto que era evidente que el gondolero, con el paso del tiempo... El arduo trabajo lo sobrepasaba; por lo que decidió ayudarle.
La joven se llamaba Laura, y en los últimos cinco años, aprendió a maniobrar el timón perfectamente; mientras tanto su padre se sentaba en la parte de atrás, dirigiendo y corrigiendo los fallos de la chica.

El padre era muy caprichoso, y orgulloso de su góndola; por lo que le había labrado unos puntales de oro, así como infinidad de adornos en la embarcación. 

La góndola era admirada y considerada la más hermosa por todos los lugareños, así como los extranjeros que gustan visitar regularmente la hermosa Venecia; así pues, para abordarla debían de hacer reserva con días de anticipación.
El tiempo transcurrió, y una mañana el hombre no pudo salir más de casa; pues se había convertido en un anciano enfermizo. Laura lo tranquilizó, expresándole que no debía de preocuparse, pues ella podría desempeñar a la perfección el trabajo.

Laura contactó a su vecina para cuidarlo; quien era madre soltera y de cinco hijos. 

La mujer inmediatamente acudió en su ayuda, puesto que el gondolero siempre le había ayudado a alimentar y a vestir a sus pequeños; quienes consideraban al anciano como un padre.

El día transcurrió sin novedades, y Laura volvió a casa a las nueve de la noche; más, al llegar al pie de la cama de su padre, se percató que el estado de salud de su padre era muy delicado, y que serían pocas horas lo que le restaban de vida.
El gondolero, quien también presentía la llegada de su fin, llamó a la chica y le dijo:
-Hija, ya no puedo más... ¡Siento que me muero!
Te dejo la góndola y todos mis bienes. Debes de saber que debajo de la cama, encontrarás varias cajas de zapatos, repletas de billetes.

No tengo idea de cuánto dinero he ahorrado, pero es muchísimo... Y con él debes de prometerme que ayudarás a María, nuestra vecina, pues sabes que a sus hijos los quiero, tal cual si fuesen mis hijos.<Esto último se lo dijo irónicamente y con una sonrisa picarona>
¿Lo sabes verdad?
Luego cerró sus ojos, y se volvió a quedar dormido.

Laura, quien se encontraba agotada, también se retiró a descansar.

Tan pronto amaneció, la joven se dirigió a ver cómo estaba su padre, y se encontró con él había muerto.

 Después de llorar desconsoladamente por unas horas, le informó a María lo que había sucedido... Y la voz corrió rápidamente por toda la región.

Al entierro acudieron cientos de personas... Inclusive del extranjero, pues había muchos que cada vez que visitaban Venecia lo buscaban para requerir de sus servicios y amena compañía. 

El sepelio fue muy emotivo, pues muchas personas lo adoraban.

Después de terminados los actos fúnebres, Laura decidió comenzar a trabajar de inmediato y así, en la medida de lo posible divagar su mente, del recuerdo de su padre.

Transitaba por los canales y siempre había clientes esperándola... Pues era amable y encantadora como su padre.

 Así pasó mucho tiempo, todo era color de rosa, pues recibía muy buenas propinas... Por lo que para honrar la memoria de su padre, continúo engalanándola con todo tipo de ornamentación onerosa, gastando fuertes sumas de dinero en ello.
Además, gustaba limpiarla a diario... Acariciando su madera, tal cual si se tratase de una persona... Pues la amaba casi de una forma irracional.

Una mañana, después de recoger a una joven pareja, con su pequeña hijita de cinco años... La góndola fue atacada por unos maleantes, quienes mataron a golpes a los turistas y la pequeña.

Laura luchó a muerte contra los vándalos, pero eran demasiados... Así que casi nada pudo hacer por ellos. 

Uno de los hombres le acertó un golpe, que la hizo caer de espalda, quedando clavada en uno de los puntales, quedando así la góndola llena de sangre. La chica, boca abajo, apenas alcanzó a frotar su mano empapada con sangre en  el suelo, exclamando:
¡Observad cómo me han dejado!

Acto seguido exhaló un último suspiro, y murió con el rostro casi desfigurado por el dolor y con los ojos abiertos.

Los hombres asustados huyeron sin llegar a robar nada.

La góndola siguió a la deriva, hasta que chocó con otra góndola; el dueño de la otra embarcación, al ver lo sucedido, se echó las manos a la cabeza gritando:
¡Dios mío que alguien me ayude! ¡Qué desgracia!

Las autoridades se presentaron inmediatamente y evacuaron a todos de la barca.

 A los turistas los repatriaron y a Laura, la enterraron junto a su padre. Toda Venecia lloró su muerte y declararon tres días de luto.

En los días sucesivos, se veía la góndola vagando por los canales, y parándose en cada esquina... Como renunciando a relucir su majestuosidad y oró, por todos los canales de Venecia.

La barca continuaba llena de sangre... Y para todo aquel que no la conociera... Podría suponer esta pintada de rojo.
Los atracadores volvieron a aparecer, y merodeaban el muelle... Dispuestos a saltar sobre la góndola par robar todo de ella; y así lo hicieron... Más para su horror, la barca parecía tener vida propia, pues se dirigió a medio canal; y allí mismo se dio vuelta completamente... Atrapando a los hombres. 

Ellos luchaban por su vida, respirando el aire que contenía él vació de la góndola... Y después de angustiantes minutos, de su interior salió un aire fétido... Asfixiando a todos en el acto.

Al rato, la embarcación, volvió a girar en torno de sí, saliendo a la superficie limpia y reluciente. Los ladrones fueron encontrados hasta el día siguiente, flotando en el canal.

En días sucesivos los niños abordaron la góndola, jugaron con ella y se pasearon por los canales de la ciudad; y cuando cansados se sentían se marchaban a casa... Sin maltratar o robar nunca nada.
Sin embargo, lamentablemente no sucedió lo mismo con los adultos... Pues muchos de ellos trataron de robarla... Y la historia se continuó repitiendo: ¡Los ha vuelto a sumergir a todos!

 Esta historia se repitió a lo largo de un año entero... Sin importar las diferentes estrategias que muchos bribones, pusieron en práctica a fin de atracar con éxito la nave.

Se cuenta que la góndola desaparece en enero, sin dejar rastro alguno... Pero todos los años vuelve en octubre... Y permanece hasta finales de diciembre, período de tiempo en el cual navega por los canales, haciendo gala de toda su majestuosidad... Y nunca falta quien desee asaltarla; corriendo con la misma suerte que sus antecesores.

Aún hoy en día, muchos afirman que se le ve, paseándose en medio de los canales de Venecia... En búsqueda de eliminar de ese lugar paradisíaco a todo aquel, que busque agenciarse de los bienes ajenos.
Enrique Nieto Rubio.
*Derechos de Autor.
Colabora en imágenes,
 Silvia Regina Cossio Cámara.