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sábado, 4 de febrero de 2023

..He recibido, un escrito, solo para mayores con contenido extremo.

 Irekia Eusko Jaurlaritza - Gobierno Vasco

He recibido, un escrito, telepáticamente del más haya, y me dijo que lo publicara.
En este parque, de unos 5 kilómetros cuadrados se ha convertido en un parque temático, entre otras diversidades.
Frente de este parque hay muchos pisos a su alrededor,
desde hace muchos años las personas vienen aquí a correr
con grandes laberintos de pasillos arenosos, y multitud de verdes jardines.
bueno, esto es lo fácil de la historia, lo malo y perverso, es lo que viene, y si padeces de sensibilidad a partir de aquí no lo leas...
Hubo en aquellos tiempos lejanos, una niña llamada Rosa, que tenía doce años.
ella vivía mismamente en un ático de estas viviendas, y desde allí se divisaba todo el parque, en su centro había un aljibe rodeado de jaras altísimos y otras plantas con grandes púas
a unos cinco metros de este centro hay uno de estos corredores.
esta chica, al pasar por aquí, la asecharon cinco chicos, estos, tiraron de ella metiéndola en el aljibe, y allí la golpearon, ella luchó lo indecible, en uno de estos golpes quedo inconsciente, mientras, le arrancaban la ropa dejándola completamente desnuda, y su cuerpo inmaculado quedo a merced de ellos. A si siguieron y uno a uno la fueron violándola sin pasión.
Se llevaron toda su ropa, y fuera de allí, donde se daban peroles,   cerca de la parrilla del cementerio de la Salud, quemaron toda.
El caso es que esta niñita jamás despertó,
sus papás alertaron a la policía, y desde ese mismo instante la buscaron por todos lados
los padres pensaron que al cruzar la calle, alguien se la llevo.
Algo paso en el parque, que la gente dejo de correr por sus pasillos, y solo algunos, lo hacían a su alrededor.
Pasaron varias semanas, sin saber, nada de ella.
Un día el aire cambió de posición, y empezó a oler en los pisos un olor putrefacto, horrible, hasta entrar en su casa, su mamá de pronto gritó, diciendo esa es mi hija, chillando por el balcón.
La policía inmediatamente llegó allí, y siguieron este olor hasta el centro del parque, ya la niña era parte de él, sus carnes, se incrustaron dentro de la tierra y apenas sus restos pudieron recoger.

la llevaron a la morgue y el A.D.N. la identificó como a Rosa...
la policía investigó todo aquello durante semanas, nunca encontraron huellas ni nada de sus asesinos.
los chicos aquellos se enteraron por las noticias, de que la chica murió, ellos tampoco fueron conscientes de ello, solo el último en salir de allí, este golpeó con una gran piedra en su cabeza y la destrozo.
se fue pasando el tiempo, y allí, entre todos los vecinos de la ciudad, pusieron grandes ramos de flores y cientos de velas a su alrededor, el ayuntamiento hizo una capilla en aquel centro.
la gente, a partir de las siete, dejan de correr por allí.
cinco años han pasado, y estos chicos han quedado todos y han entrado en el parque, y como disimulando llegaron a su centro, y se preguntaron como paso, el más rezagado confesó que la reventó con aquella gran piedra, que aún sigue allí dentro de la capilla, pero se rieron todos porque jamás los pillarían.
Decidieron marcharse y comenzaron a andar y andar, era muy fácil salir, no era nada de grande, y se veían los pisos y la carretera, pero no eran conscientes de lo que pasaba.
andárón y andárón cada vez más ligeros, el terror se apoderaron de ellos, y tiraran por dónde tiraran, siempre volvían al centro de aquello, siguieron corriendo hasta agotarse el día y la noche se juntaron con otro día repetido. y jamás salieron de allí.
Días después, la gente se encontraron siluetas de personas a lo largo de las pistas de correr y solo una en su centro, la de su asesino, todos con sus cámaras de fotos solían hacerles fotos y la policía también las hicieron, de hay se corrió la voz.
Este parque, quedo maldito para todo el que entrara con mala fe en él, si a si lo hacían jamás saldrían de allí.
Es más, a algunos violadores demostrados a lo largo de la historia, los vecinos lo arrastran hacia ese parque metiéndolos dentro. FIN.


Posdata¿suban las penas a los violadores? ¿Y no las bajen.?
Porque ellas solo tienen una vida y un solo cuerpo.

Enrique Nieto Rubio

derechos de autor.

viernes, 9 de octubre de 2020

..La novia de Internet

 

Hoy me encuentro muy enamorado de una linda chica, 

ha sido por Internet; ella me tiene loquito, pues es un amor. 
Su foto refleja a una chica preciosa, de unos 20 años; 
habla como los Ángeles, ella con dulzura me llama mi niño. 
Y me dice que se muere por mí, pues conmigo es muy feliz. 
Al lado de ella, los minutos pasan volando y siento dichoso. 
El tiempo ha transcurrido, y ya llevamos seis meses juntos; 
nuestro amor me edifica... pues cada día es mucho sólido. 
Ella me ha descrito todo su cuerpo... centímetro a centímetro;  
me pone muy cachondo, cuando susurra palabras de amor... 
Me dice que está en la cama, sentada sexy sobre sus piernas, 
y frente al ordenador... y que está desnuda completamente. 
Mi imaginación se dispara hasta bloquearme, siento calor...
Me turbo y aunque lo desee, una palabra no logro a pronunciar. 
Me dice que se introduce el dedito, mientras chatea conmigo... 
Ella provoca en mí espasmos y hasta temblores en las piernas.


La verdad es que la añoro, y sueño con ella todas las noches... 
Estamos en una cama los dos juntos, la veo más que hermosa;  
ella es dulce, cariñosa, hacemos el amor, y no quiero despertar. 
Me despierto y sigo soñando... ¡Me ha calado dentro del alma! 
Yo la incito para que se coloque de pie frente a un gran espejo, 
y se míre desnuda; y que me vaya diciendo cómo es su cuerpo... 
Y cuando entre suspiros ella me responde... me muero de gusto. 
Ella es un monumento de mujer, pues fresca y tersa luce su piel. 
Luego, desde la distancia, nuestras almas se funden en una sola;
yo le digo que sus manos son las mías, y las mías son las suyas. 
Nos sugerimos que debemos de hacer, y nos acariciamos todo; 
e igual nos besamos todo. La verdad, llegamos a excitarnos.

¡Solo con las palabras... esta mujer logrará que pierda la cabeza! 
El día de hoy es funesto; me he llevado una ingrata sorpresa, 
mi chica ha cambiado la foto de perfil... y ahora estoy muy triste. 
Lo cierto es, que me siento desconsolado y tengo ganas de llorar. 
¡Siento un nudo en la garganta; apenas me permite respirar! 
Tiemblo de dolor y de miedo...me ha dado la muerte Súbita. 
Nunca nos dijimos la edad... más ella no parecía tan joven;  
y nunca nos hemos visto por cámara; pues la mía, averiada, está. 
En la primera foto lucía de veinte años, y ahora de trece o catorce. 
¡Madre mía! Pienso las palabras tan gordas que hemos dicho.
Ahora estoy avergonzado, por los momentos de intimidad... 
Le he insistido en que me diga la edad... y ella entre sonrisas, 
con voz entrecortada, me ha dicho: Tengo trece años de edad.

¡Sí! Trece años. ¿Cómo una niña, sabe tanto detalles del sexo? 
¡No se inmutó, cuando yo le decía:! ¡Mi tranca es muy grande!
Todo lo contrario, pues respondía: ¡Con placer la comería toda! 
Toda esta situación me está matando... ¡No sé qué hacer ahora! 
Tengo treinta y cinco, estoy abrumado; y muriendo de pena. 
La chica se quiere morir también, pues de mí, se ha enamorado. 
Me dice que lamenta... que yo sea un hombre mucho mayor. 
Aparte de miserable; también me siento solo, y abandonado. 
¡Es menor! Imposible es continuar la relación. ¡Lloro de pena!
¿Cómo un amor tan hermoso; colmado de momentos de pasión? 
¿Puede morir sin esperanza? Más la razón debe prevalecer.
¡Sí! La razón que hoy me deja moribundo, pues me roba la ilusión.

Ahora que será de mí, no tengo el ánimo de volver a sonreír. 
La angustia es grande, siento que ¡Estoy muriendo de dolor! 
Ella continúa escribiendo, más decido que no puedo responder. 
La chica sigue enganchada al Messenger y yo, moriré de pena. 
Mi alma se siente contrita... ¡Me siento como un violador! 
Mis queridos amigos; si quieren saber, de qué color es la pena... 
De una joven deben enamorarse, y "su vida será  una quimera". 
Hoy me encuentro perdido... por un bello cuerpo y un alma pura. 
¡Un amor que mi mente marchitó, y mi cuerpo igual destrozó! 

- Fin - 

Yo la busco y no la encuentro más... en mi eterna soledad. 
En mi tristeza estoy muriendo, en este mi largo caminar. 
Pues yo a ti te sigo queriendo igual... ¿Qué culpa tengo yo? 
De haber cumplido esta edad, si por ti amor, yo me muero. 
¿Cuándo se apagará mi pesar? 
¡No sé, no sé...no sé! 
 

Enrique Nieto Rubio 
*Derechos de Autor*
Colabora en imágenes,
 Silvia Regina Cossio Cámara.

martes, 22 de septiembre de 2020

..En la feria de Córdoba para mayores.

 

En la feria de Córdoba, me encontré con unos amigos, una tarde, aunque yo solía ser un lobo solitario, me relacionaba poco con mis amigos, pues yo soy más bien cortado, bastante cortado y muy canijo.


Cuando salíamos algunos domingos, y me aburría, me iba sin decir adiós siquiera.
 Esta tarde, había unos globos de estos grandes y se subía la gente para ver la feria desde el cielo.
 me fuy con mis amigos, había una de las chicas que había ido sin su pareja, y se quería subir en el globo; la verdad es que yo ni muerto deseaba subirme allí. 

Pero esta chica me insistió mucho, puesto que, quería ver donde estaba la casa de su novio. Así pues, nos subimos y al principio todo fue fenomenal, pero por accidente el globo se soltó cuando estaba en lo más alto. La verdad es que casi nos morimos del miedo, yo no me atrevía a mirar siquiera para abajo; estaba amilanado y además de estar sufriendo vértigos tremendos; me senté en el fondo de la canasta, y clavé las uñas en el suelo.

El globo subió altísimo, tan alto que la feria ya no estaba allí; la chica estaba con un fuerte ataque de nervios. Nos abrazamos los dos, hasta que Córdoba había desaparecido por completo. Me fui asomando despacito, para ese entonces ya era de noche y estaba todo oscuro; abajo no se veía nada, solo algunas luces dispersas... ¡Era horroroso! Parecía que de esta no saldríamos, por lo seguro.

La chica seguía llorando, a mí lo que más me afectaba era el hambre, así que como no podíamos hacer nada; inyectamos un poco más de gas, tratando de atenuar nuestro frío... y así acurrucados nos fuimos quedando dormidos.

Al amanecer era maravilloso como se iba iluminando toda la tierra; era preciosa la vista hacia abajo, pues estábamos sobre la mar y a lo lejos se veía una isla, la cual seguro pasaríamos de largo, para morir más allá en las profundidades del mar.

Fui bajando el gas, pero se apagó del todo; lo malo es que tampoco teníamos cerillas, ni mecheros, pues no fumábamos ninguno de los dos.
La chica me dijo de todo, estaba furiosa... incluso me expresó que yo tenía la culpa de todo. Yo hubiese querido dejarla allí, y partir... porque como en las últimas horas casi imposible me era soportarla.

El globo empezó a bajar más rápido de lo normal, íbamos a pique; en ese momento estábamos pasando la isla que no era tan chica, y cuando íbamos a salirnos de ella, nos quedamos enganchados de una rama de un árbol muy alto, que había allí, quedando atorados y volcados.

¡Madre mía! Qué alto estaba ese árbol... ahora tendríamos que buscar la manera de bajar de allí. La chica decía que no se movería porque la canasta se estaba volcando.

Yo le dije que me iría y ella replicó: ¡Eso! Tú veté como siempre...

Yo le dije que iría a buscar ayuda y no la abandonaría.

Ella se acercó para darme un beso en la mejilla, y como yo nunca me comía una rosca; decidí hacerla enfadar un poco mas; así que voltee el rostro rápidamente y en lugar de besar mi rostro, terminó de estamparme un beso en los labios.

Ella, como de costumbre, hizo una rabieta y me grito: ¡Guarro... marrano! 
Me volví bruscamente, me coloqué detrás de ella, sosteniendo sus brazos y la canasta, giro también por completo, y la chica se resbaló... apenas alcancé a sostenerla del pecho. Mientras ella gritaba.

La blusa, debido al peso de la chica, comenzó a desgarrarse... y como se me escurría como agua en las manos, no me quedo otra que tomarla del sujetador; más su desgracia y mi fortuna, este también comenzó a ceder... quedándose al final en cueros de la cintura para arriba. ¡Todo era adrenalina pura! 

Decidí alzarla por la cintura, solamente pensaba que estaba loca, pues si no se mantenía quieta terminaríamos por caer los dos... después de ardua lucha, y ante el temor de perder la vida, terminé por cabreárme, le grite:

¡Coño te estás quieta! ¿Oqué? ¡Me tienes harto! 

Por fin se quedó tranquilita... y en ese momento, sin querer miré sus pechitos y me dijo: ¡¡No me mires pervertido!!
-¡Vaya niña, no sabía que estabas tan hermosa!

Ella me hizo burla balbuceando.

-Le dije: Échame la máno por lo alto, y ella para no perder la costumbre gritando me decía:

- ¡Eso! ¿Y te doy con los pechos en la cara?

- Venga que no voy a mirar... ¿Vale!?

Seguimos bajando... pero la preocupación de ella, era taparse con las manos y no se agarraba de nada. Al prever que nos íbamos a caer... le dije: 

-¡Mira, olvídate de tus pechos o nos caemos!
Entre tantos recovecos para bajar, la verdad es que tuve sus pechos por toda la cara y mucho más; pero tenía que disimular, caso contrario estaba seguro de que me tiraría del árbol. Ya estábamos sobre 5 metros de altura, y el tronco tenía lo menos un metro y medio o mas  de grosor... y como no podíamos abarcar el diámetro del árbol; no podíamos seguir bajando.

Ella tenía toda la cara negra, pues se le había corrido la máscara para pestañas y era de esas niñas que se maquillaba en exceso utilizando colores oscuros.

Para asegurarnos mejor, se me ocurrió sacarme los pantalones y los puse alrededor del árbol; pero la longitud no alcanzaba para rodearlo; así que ella tendría que quitárselos también. Por demás está por comentarles, que a ella no le gustó para nada la idea.

-Refunfuñaba diciendo: ¡Me quieres violar! ¡Eres un sádico!

¡Joder niña! Tú verás... ¡No bajamos! O ¡Nos tiramos! 

¡Y si nos partimos las piernas, nos moriremos abajo igualmente! Ouch!

Llorando se quitó el pantalón... quedando únicamente con su pataleta... la pobre estaba casi desnuda y yo gozando como un enano. Tenía un tanga rosa; y como no podía cerrar sus piernas, dejaba entrever su intimidad... Yo disimulaba, pero estaba un poquito excitado; pues en mi vida había visto una chica desnuda, y tan cerquita... ¡Y lo bien que olía!


Ya en ese momento ansiaba dejarme querer por ella. Tuve que amarrar un pantalón y el otro, los utilicé para darle la vuelta alrededor del arbol ... y así no se rajaria por la mitad. 

El problema es que teníamos que bajar los dos a la vez, y como esta niña es muy patosa, no me fiaba de ella...

- ¿Cómo se me iba a agarrar sin que se cayera?

¡Porque sí, se me cae, me muero!

Así pues, le he explicado el tema.

-Mira lo haremos así: Si te cuelgas de mis hombros bajaras mas  segura.

Más ella no quería subirse sobre mis hombros, porque como estaba desnuda, no quería rozar su cuerpo con el mío. Estuvimos casi todo el día allí en lo alto, y cuando por fin ya me harté, le dije:

Mira Rosita, falta poco para anochecer, si no bajamos volveremos a dormir aquí, y es posible que terminemos por caer.

-¡Venga... ¡Déjate de tonterías! ¡Que esto no es un juego, no va a pasar nada! ¿Vale?... Esto quedará entre tú y yo.
-¡¡Valee!!: respondió.

Ya convencida le indiqué:
¿Te amarrare  bien de las manos, con la correa, pues esto será lo mejor para no caerte... vale?

Otra vez refunfuñando, pero aceptando, nos pusimos manos a la obra. Así pues, le he amarrado las muñecas bien fuerte, pues solo va a haber una oportunidad y no puede salir mal; si falla nos caeremos y no es el plan.

Le he pasado las manos entre mi cuello, he agarrado cada lado del pantalón; ella no pesa mucho porque es delgadita. Mientras bajábamos muy despacito, ella no paraba de moverse para los lados, por lo que le advertí: 

-No te muevas tanto, que me estás destrozando todo el pecho, contra el árbol.

Cuando se dio cuenta, chilló y no volvió a moverse. Yo me reía, pues era muy inocentona; porque de todas maneras sentía todo su cuerpo, contra mi cuerpo... era suavecita y muy fresquita.

- Me estás ahogando, le dije: 

-¿Y qué hagó, no puedo moverme? contesto.
-Gatea un poco por mi espalda. Le dije.

La niña se me subió un poco más arriba, tenía sus pechos sobre mis hombros y yo alucinaba. Me estuve recreando todo lo que pude, y movía la cara para los lados, rozando su pecho con mis labios. 

Ella tenía tanto miedo que no se percataba del tema ¡Ufff qué piel tersa y deliciosa!

Cuando baje... se acabaría todo. Pero ya se hacía de noche y había que bajar. La verdad es que yo sí me estaba desollando todo el pecho contra el árbol.

Hemos bajado, y estoy sangrando, tenía las manos amoratadas de soportar nuestro peso.

Cuando me vio lastimado, se ha angustiado mucho.

Le he dicho: Venga, ¡no pasa nada!

He ido hacia el agua, porque allí había una playa muy buena, y la luna estaba muy hermosa. Me he dado un chapuzón en el agua, para lavarme la sangre. La temperatura del agua estaba calentita, con diferencia de afuera; pero con la sal del mar siento que me quema todo el cuerpo. Casi no se puede ver... pues la luz de luna es muy tenue.



Ambos tenemos frío, ella no tiene blusa y tan solo hemos logrado desatar los pantalones a tientas. Ella se ha recostado, muy pegadita a mí, pues todo está muy siniestro, y solo se ven sombras por todo el lugar... el viento no ayuda para nada... pues sopla con intensidad.

El ruido de las ramas es intimidante, no nos atrevemos ni a movernos: Ella se ha puesto el pantalón y se lo he abrochado, pues tiene muchísimo frío y la he metido dentro de mi camisa; con su pecho frente a mí. El calor de su cuerpo aliviaba mis arañazos... yo la aprieto contra mí. 

Abrazándola haré que tenga el menor frío posible; nos hemos echado mi pantalón por encima de los dos, y así nos hemos quedado; con la luna reflejándose en el agua, hasta que nos hemos quedado dormidos.

A la mañana siguiente ella me tenía una mano metida dentro de la camisa, detrás de la espalda: y la otra mano dentro de mi pecho... claro así las tenía bien calentitas, cuando despertamos. 

Le he ofrecido mi camisa y se la ha puesto; pues la suya quedó en la cima del árbol. Nos adentramos en el bosque, para buscar algo que comer, y estamos mordiendo todo lo que pillamos. Hemos encontrado una cueva de un metro más o menos, le hemos puesto algunas hojas para crear una especie de choza, a la que le hemos hecho un té chito y una especie de puerta, para resguardarnos de la noche que una vez más se aproxima.
Intentaré bajar el globo antes del anochecer, para cobijarnos con la canasta y la tela, haremos una buena tienda de campaña seguro y estaremos calentitos. 

Mientras yo subía, ella ha traído unos cocos que hay por allí y algunos plátanos, fresas y moras. ¡Joder ha traído de todo! 

He bajado el globo... es muy calentita la tela y está anocheciendo. 

Nos hemos comido todo, pero la verdad es que a media noche hemos enfermado del estómago. Después de unas visitas "al baño"; nos hemos quedado retozando; y al final nos hemos quedado durmiendo, abrazados, como dos buenos hermanos.
Ya ha amanecido y ella no está aquí; he mirado por una rendija y no la veo. He salido de la cueva y está bañándose en la playa.

Ella me grita:
 ¡Hey... ¡Ven... ven, que el agua está riquísima! 

Ella tiene toda su ropa en la orilla, pues puedo observar su pantalón, las braguitas y mi camiseta; así que yo me lo he quitado todo también y he corrido hacia ella.

Ella ha empezado a chillar y hecharme agua, me he dado un revolcón... Estamos jugando y nos hemos abrazado: No sé lo que ella quiere, pero me dejo guiar por ella.

Le acaricio el cabello y me dice: 

¿Que pasara con nosotros?

-¡No lo sé niña! Pero pase lo que pase, ¡no estarás sola! ¿Vale? 

Con el roce de nuestros cuerpos, ella ha notado lo emocionado que me encuentro, hemos empezado con él tonteo y la he pillado... No se ha resistido, pues la verdad es que también a ella le ha gustado... pero no hemos pasado a más.

Ella me confiesa:
¿Sabes? Ya no creo que seas tan feo, tal cual le comentaba a mis amigas.

-!Ahhhh! ¡Conque chismeando de mí... te voy a comer!

Lo hemos pasado de muerte, pero ahora intentaremos pescar algo; gracias a Dios lo hemos conseguido y también tenemos candela. 

El globo tenía un botón para encender el gas, y nos ha venido de requeté chupete; hoy por fin dormiremos como ángeles... comidos y bien arropados.

Así se nos han pasado dos semanas... cuando de pronto vislumbramos que se acerca un barco pesquero; hemos hecho un fuego grande con ramas verdes, el cual ha creado mucho humo y nos han visto.

-¡Gracias, gracias!--------¡Barcoooooo a la vistaaaa!

Se han acercado unos hombres que venían en la barca...

- ¿Qué hacéis aquí? ¡Pues no ha naufragado ningún barco... de ser así, nos hubiéramos enterado!

-¡No! Ustedes están en lo correcto... ha sido en un globo, que se soltó en la feria de Córdoba.

- Ahhhh sí! Ha salido en las noticias y en comunicados de la policía... Están buscando rastros del globo por doquier; pero nadie imaginaría que han llegado hasta este lugar.

Nos han invitado a subir y nos han dado un camarote, alimentos y bebidas.

Me han dado una camisa del capitán, todos son muy amables y están felices por habernos encontrado.

Pero se han disculpado, pues todavía no van para tierra... estarán un mes más.

Han comunicado a la policía nuestro paradero, y se lo han informado a nuestros padres, diciéndoles que nos encontramos en perfecto estado y sin ninguna complicación.

Estamos ayudando en el barco a pescar y a limpiar; es superdivertido, aunque estamos todo el día al pie del cañón.

Por la noche el capitán le ha preguntado a Rosita: 

-¿Quiere un camarote para usted sola? 

Ella ha dicho que es mi novia y que estaremos juntos, así que... dormimos juntitos y estamos una vez más abrazados.

Le he preguntado: 

-¿Que va a pasar cuando lleguemos? 

Me ha besado en los labios y me ha dicho:

- ¡Te quiero con toda el alma y estaré siempre contigo... eres maravilloso y te deseo tanto, tanto!

-Otra vez nos hemos despojado de nuestra indumentaria y nos amamos intensamente.
Estoy en el paraíso terrenal, pues soy muy feliz, ya que la quiero a morir.

¡Esa mujer gruñona y que tan molesta me pareció al inicio es el amor de mi vida!

Enrique Nieto Rubio
*Derechos Reservados.
Colabora en imagenes,
 Silvia Regina Cossio Camara.

jueves, 30 de enero de 2020

..Mi ahijada de Enricostro. (para mayores )


Al lado de mi casa vivía mi ahijada. Ella era preciosa, linda, a más no poder; a quien quería como a una hija.
Su familia y la mía salíamos a cenar, nos gustaba ir de paseo al campo, e igual celebrábamos todas las fiestas habidas y por haber. 
Entre los miembros de las dos familias, nos queríamos mucho.
La hija de nuestros mejores amigos era mi ahijada; recién había cumplido diez y nueve años, convirtiéndose así en una hermosa jovencita; a quien le gustaba tontear conmigo. Coqueta e insinuante me decía:
¡Mira padrino! Y me enseñaba un poco de sus pechitos. Yo presuroso, le respondía: ¡Te los voy a comer todo! (En forma inocente)
Y ella me decía: ¡Que te lo crees tú! Jajaja
Pasó el tiempo y ella se enrolló con un chico; él no era mala persona, pero estaba loco por tirársela. Y lo entiendo, pues ella estaba como un tren... O más, como dos trenes.
Por aquel tiempo, yo me encontraba separado de mi pareja, pues recién habíamos tenido un embarazo fallido y esto fue causa de fricción en nuestra relación.

Bueno, seguiremos con el relato...
Al lado de casa hay unos jardines, y en una de las esquinas de este llano, se encuentra un árbol grande; él que tiene muchos años de vida, pues fue plantado antes de existir el jardín... Incluso antes de que las viviendas, fueran construidas.
Un día, transitando por la carretera, pase por allí cuando regresaba de trabajar... Y en la esquina opuesta vi al chico liado con otras dos mujeres. 
Estaban los tres teniendo sexo y poniéndose guarritos a pleno medio día. Luego miré hacia el árbol, y allí se encontraban otros chicos, liados con otra chica también.
Algo en mí llamó la atención, me parecía raro que estaban debajo del árbol... Baje la velocidad de mi coche, y cuando pase frente a ellos; pude ver que la tenían amarrada, y eso no me gusto.
Así pues, determiné dar marcha atrás; y al fijarme bien, me percaté que era mi ahijada Rocío. La tenían con los pies dentro de la tierra y a su vez con las piernas abiertas.
¡La iban a violar los dos y a la vez! Uno la iba a penetrar por delante, y el otro por detrás. La tenían completamente desnuda, su piel tersa y blanca, en medio de esos dos cerdos.
Había otros chicos alrededor de ellos, que incluso animaban a estos elementos a llevar a cabo su fechoría, y ninguno de ellos hacía nada por evitarlo.
Rocío se resistía como podía, llamando a gritos al novio; pero él no atendía a sus súplicas; actuaba como si no fuera con él, o como si estuviera completamente drogado. Incluso les pegaban guantadas para que se dejara poseer. 
Inmediatamente, detuve el auto, y salí corriendo a donde se encontraba el grupo.
Mi ahijada estaba llorando, desconsolada, mirando para la carretera. Cuando pude confirmar que era ella; recordé que en el auto, tenía una espada utilizada en la boda de un amigo, quien me la había regalado... Pues su matrimonio había fracasado... Así que regresé al coche y la tomé rápidamente.
Corrí hacia el árbol, y sin pensarlo atravesé a uno de los ultrajadores... y al otro por igual, sin darles tiempo a reaccionar... La gente salió gritando y corriendo, despavorida. 

Desaté a Rocío y tomándola en brazos, la metí en mi coche... Y con el rostro bañado en lágrimas, grite: ¡Malditos sean todos!
La, lleve a mi casa. Rocío estaba inconsciente y destrozada por los golpes que había recibido.
Llene la bañera con agua calentita y la metí dentro; y con la esponja la fui lavando suavemente, talle todo su cuerpo... ¡Era hermosísima!
Cuando hube terminado, la seque muy bien; y pude observar que estaba llena de moretones... Por todo su cuerpo. La lleve a mi cuarto, y la tumbe en mi cama. Ella comenzaba a reaccionar y muy asustada y llorando me dijo:
¡Padrino, padrino! ¡Me querían matar!
- ¡No te preocupes, mi niña! ¡Ya estás a salvo!
La arrope, cubriéndola con las sábanas y me pregunto:
Padrino... ¿No me habrás mirado.? ¿Verdad?
- ¡No, no!... Puedes estar tranquila.
Ella, tirando de mí, me abrazó y muy emocionada, me exclamó:
¡Muchas gracias! 
¡Padrino te quiero mucho!
Luego me confesó, que tal cual coqueteaba conmigo, lo había hecho con su novio; y cuando ella no accedió a tener relaciones con él, este con engaños la llevó a ese fatídico lugar...
Con la ayuda de sus amigos planeaba obtener lo que deseaba; después compartirla entre sus compinches y por último matarla.
La moraleja de este relato, es que no se puede jugar a seducir a un hombre... Porque muchas veces, esto podría tener implicaciones serias.

Enrique Nieto Rubio
Derechos de Autor
Colabora en imágenes,
 Silvia Regina Cossio Cámara.