martes, 29 de septiembre de 2020

**Para ti mi amor.*

 



Tú me amas... —¿Cuánto?
¿Cómo pesar este amor?
¡No importa! ¡Sí, ya te amo yo!

-Ajá... sí, mi amor. 
Sí, vivo solo por ti y para ti.  
Por tu sentir, por tus deseos...
Pero sobre todo, por tu amor...

Ajá... Sí, mi amor. 

Felicidades, amor mío, 
Que en este día de San Valentín,
Y en los días que están por venir;
Tu corazón se sienta en calma.
En paz y armonía absoluta.

-Ajá... sí, mi amor. 
Mi amor por ti es insuperable. 
Mis deseos son locos y románticos.
Como aquella vez a tu lado...
¿Recuerdas si...? ¿Aquella vez?

-Ajá... sí, mi amor. 



Cuando te visité, tú lloraste tanto. 
No podías contener la emoción. 
Y tan pronto llegué, me besaste... 
¿Recuerdas lo felices que fuimos? 

- Ajá... sí, mi amor. 

Te pregunté: Mi amor… ¿Por qué lloras? 
Y tú, tímida, no alcanzabas a contestar. 
¿Recuerdas cuántos besos nos dimos? 
-¡Fueron tantos, que no lo sé! 

- Ajá... sí, mi amor.
Sí, mi niña, fueron tantos, tantos... 
Que mi sentir por ti se derramó;
Nos amamos por toda tu casa.
¿Así fue, verdad? ¿Recuerdas?

-Ajá... sí, mi amor. 
Y ahora te siento, otra vez más; 
Y desde entonces, sabía que
Jamás dejaría de amarte.
Sin ninguna presión y condición. 

- Ajá... sí, mi amor. 





- ¡Que! ¿Fue un sueño?
¡Nooooooooooo!
- ¿Entonces?
Fue real... ¿No te acuerdas?
- Sí... celebrábamos.
 El Día de San Valentín

Ajá... sí, mi amor. 


Te amo... tanto, tanto te amo. 
Que mi felicidad irradia.
Un gran haz de luz sobre mí.

Ajá... sí, amor. 
Todos me dicen: 
¡Estás raro! ¿Qué te pasa? 
Es que la quiero... les digo yo. 



- Aja ... Sí, mi amor.

¡Sí, te quiero a morir! 
-Preguntas: ¿Cómo así?
¡Eso!... ¡Que te adoro!
Eres hermosa, bella, cariñosa. 
Romántica y tierna, sííí... 

- Ajá... sí, mi amor. 





Frágil y digna, como una diosa;
Bella y honesta como una virgen;
Linda y dulce como una princesa;
Y la más hermosa de todas las flores
Juntas sobre la faz de la tierra.

- Ajá... sí, mi amor. 



¿Te acuerdas de aquella mágica noche? 
Cuando juntos mirábamos las estrellas

-Ajá... sí, mi amor. 
Tú preguntaste:
-¿Cuál es aquella, la más grande y brillante?
Yo te respondí:
Eres tú, mi amor, de allí has venido...
Para dar vida e iluminar mi corazón,

-Ajá... sí, mi amor. 
—¿Y tú no estás?... —me preguntaste. 
¡Sí, cielo mío... claro que estoy!
¿La de al lado... soy yo, acaso no la ves?
Fíjate bien, es la que te guiña constantemente...

-Ajá... sí, mi amor. 

Esa noche fue inolvidable, ¿te acuerdas? 
Estuvimos bailando, en el porche de tu casa;
Y escuchando hermosas y dulces melodías;
Y expresándonos infinitos te amo.

-Ajá... sí, mi amor.

Tu mamá apareció y te cuestionó: 
Niña, ¿a qué hora piensas ir a dormir?
Y tú, volviendo suavemente el rostro, dijiste:
—¡Sí, ya voy, mamá, solo déjame estar un rato más!
El alba despuntó. 
Dando lugar a un nuevo día, 
Y allí estábamos los dos.
 Disfrutando nuestro amor. 
Se vislumbran los cálidos rayos del sol.
Los pájaros cantaban.
 Y tú, mi cielo, casi derrotada,
Por el cansancio, 
Con tu cabecita en mi hombro soñabas. 

- Ajá... sí, mi amor. 
Yo te llenaba de cariños y besos.
 Sintiéndome pleno y feliz. 
-¿Cuántos besos y caricias me diste, amor?
¡No sé! Un millón, o infinitos,
 Quizás porque te amo sin medida.

- Aja... sí,
 Mi amor... Yo también te amo.
 Y te amaré siempre.



Enrique Nieto Rubio
Derechos reservados.
Colabora en imágenes.
 Silvia Regina Cossio Cámara.

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