Susurros, a ti, mi adorada Ninfa.
Mi diosa enamorada,
viviendo en este mundo,
abstracto, de mi ser,
que en mi dolor,
yo me siento perdido,
y muero por tu querer.
Déjame pues, mi Ninfa enamorada,
que con el roce de tu piel,
mi alma estará salvada.
*
Pues la suavidad,
que brota de tu piel,
esa seria, mi morada.
*
Plena será mi vida
cuando a través de la montaña,
consiga alcanzar el lago,
donde tú mi amor me aguarda.
*
Bajaré por la vereda,
hasta llegar a ti mi amor,
romperemos las cadenas,
que separa tu amor de mi corazón.
*
Y este será el enigma,
que rodeará nuestra ilusión,
y viviremos en tus valles,
que es el paraíso del amor.
*
Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor.
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