Qué sola te sientes niña
que solo piensas en él,
y estás aquí en el campo, sentada,
más nada quieres saber.
Solo le pides al cielo
que él vuelva pronto a ti,
y se abren esos rayos,
que alegran tu vivir.
Más el Diosito del cielo,
te ha visto sufrí,
derramando esas lágrimas
lágrimas color carmesí
y te lo devolverá entero,
y con mirada feliz.
Pues te trae un regalito
para siempre ser feliz,
y un gran ramo de rosas,
para casarse contigo,
y si tú vuelves la cara,
verás ese amor tan querido.
Enrique Nieto Rubio.
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