sábado, 22 de octubre de 2022

**A los mayores y abuelos. En protesta.

A los mayores y abuelos. En protesta.
Ya tiempos atrás escribí por el abandono de muchos mayores en residencias que eran alimentados malamente y CHICOTE lo verificó.
Muchas quejas de familiares a los que nadie les hizo caso.
Las administraciones del Estado se lavaron las manos en todo esto, pues salió en televisión como denuncia.
Hoy, con este virus traidor, que por negligencia de sus cuidadores han provocado miles de muertos en todo el mundo, cada día se cuentan a cientos, y parece ser que el culpable solo es un virus que, aunque no tiene piernas, sí sabe desplazarse muy bien.
Qué casualidad, que ha entrado donde más sensibilidad hay, en estas residencias de muertos. Quizás fueran esos cementerios.
Donde está el dolor, este se ha estrangulado en algunas gargantas.
Hoy a las ocho, hurra por los médicos y enfermeros, aunque en sus manos están los muertos.
¿Dónde está la humanidad? Le dan paso a los más jóvenes, y aquellos que lo dieron todo por sus familias, y en bien de la humanidad: "Ooo, solo pobrecito", o "No importa, ya era muy mayor".
¿Eso es todo lo que tenemos que decir?
A este bicho le ganaremos, pero a cuántas vidas se está llevando.
Por culpa de quienes eran sus guardianes.
Bueno, que hay excepciones, sí, las hay, pero quien esté libre de culpa que tire la primera piedra.
Hay médicos que han jugado a ser Dios; este se queda, este se va.

Un mundo de compasión debería haber detrás de cada muerto, y todo por negligencia de sus gobernantes.
Solo he visto en este pueblo, que ahora no recuerdo su nombre, que han protegido a estos ancianos a capa y espada; ellos sí merecen un hurra, ellos sí los han protegido con todo el amor del mundo; no se les ha ido ninguno.

Después de esto deberían rodar muchas cabezas.
Tiemblo si este asesino de virus se hubiera llevado a cualquier persona, pese a su edad, y si fuera a los niños, ¿qué hubiera pasado? Solo que Dios haga justicia y todo el que sea culpable que lo pague en esta vida, ya que yo no creo en otra celestial.
Cuánta soledad habrán vivido estas criaturas nuestras y cuánto dolor.
SOLO ES UN SENTIR DOLOROSO en protesta.
De Enrique Nieto Rubio.
Perdón por la dureza en la indignación.

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