viernes, 31 de julio de 2020

**En mi barco velero.






En mi barco velero,
Me he echado a la mar.
Para buscar un lucero,
Que brilla en la eternidad.
*
Navegando día y noche,
Viéndote relucir,
A lo lejos voy mirando.
Para que no te pierdas de mí.
Con olas de cinco metros,
alzándome hacia el sol,
Sigo buscando mi lucero.
Que me llevara a mi amor.
*
¡Lucerito, lucerito!
No me hagas padecer...
Llévame pronto a ella.
Que si no, me moriré.


El lucero con un guiño,
Me indicó la dirección.
Ya se ve aquella isla.
¡Seguro es la de mi amor!
*
Acercándome a ella,
En la arena la veo sentada...
Mira si es niña bella.
Con mi niño y encantada.
¡Luz de luna! Le grité...
Estrella de mi sentir.
Ella miraba tímida y coqueta.
Haciéndome sonreír.
*
¡Qué bonita eres, mujer!
¡Cielo de mi vivir!
He viajado por los mares...
Casi pierdo la razón.

Ya por fin he llegado.
Y no me volveré a marchar;
Me quedaré para siempre.
Juntos hasta la eternidad.
*
Tú eres amada mía.
La reina de mi sentir,
Que por ti casi pierdo la vida.
Porque sin ti no sé vivir.
Abrázame, amor mío.
que yo te anhelo besar;
y beber el néctar de tus labios,
Y así mi sed poder saciar.
*
Tengo ansias de comerte a besos.
Para el hambre relajar;
Pues entre tantas olas, niña,
No he comido nada de nada.


Vayámonos a casa, cielo.
Que nos vamos a disfrutar...
De un buen banquete,
de buenas mordidas,
y un lote de fierabrás.
*
¡Que, como dijo Quijote!:
¡Algo bueno, eso será!
Pues aunque sea un bálsamo,
Qué gustito nos dará.




Enrique Nieto Rubio
*Derechos de autor*
Colabora en imágenes.
Silvia Regina Cossio Cámara.


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