Poesía... Sí, tú eres poesía,
mi eterna Diosa inmaculada,
que perennemente riegas mi sentir,
produciendo melodías.
Poesía... Sí, eres tu mujer,
Diosa de inmensurables alegrías;
que engrandeces mis sentidos,
y me devuelves la sonrisa.
Poesía... Sí, eres tu mujer,
enamorada siempre de la vida,
que la llenas con tus encantos,
y de allí iluminas mis días.
Poesía... Sí, eres tu mujer,
encanto sublime y desmesurado;
tierna en flor y amada en vida;
déjame acariciarte amor,
pues tú eres mujer,
de mi vida... Eterna
música en armonía.
Poesía... Sí, eres tu mujer;
señora mía,
que sentados en un banco,
al amparo de la luz, de la luna,
ella de envidia, por ti se muere;
porque sabe que, únicamente tú,
amada mía, das luz a mi vida.
Poesía... Sí, eres tu mujer, mi cielo
que cuando te digo te quiero;
se embellecen de forma sin igual,
radiantes tu alma y la mía.
Poesía... Sí, eres tu mujer,
celestial armonía; que si me dejas...
Te dejo, me encadenes a ti,
y por siempre a tus días,
en esta vida.
Poesía... Sí, eres tu mujer;
en alma y cuerpo,
amor y vida, sueños y deseos,
caricias y sentires, placeres,
de nuestros días,
besos desorbitados,
y te quiéros compartidos,
para toda una vida.
Dedicado a mi amada esposa
Rafi con todo mi amor.
Enrique Nieto Rubio
*Derechos Reservados*
Colabora en imágenes,
Silvia Regina Cossio Cámara.







No hay comentarios:
Publicar un comentario