martes, 18 de octubre de 2022

**Cuando ella venga a por mi.

 


Cuando ella venga a por mí,
En este último viaje,
Antes de partir, me gustaría
 Conocerla bien.
Pues vivir toda una eternidad con ella.
Antes debemos intimar, ¿verdad?
*
Pero qué cosa, sí me ha hablado.
Y me ha dicho que he tenido toda una vida.
Para intimar y conocerla.
*
Pero se vuelven,
 Mis pensamientos,
hacia el pasado,
 Y la he visto varias veces a ella.
Sin darme cuenta.
*
Una vez fue en el río.
 Allí la vi de muy cerca.
La verdad es que no me asusté.
Pues fue Clemente entonces.
*
Otra vez sí la vi, cruzando la calle.
Por donde no debí pasar,
Y ese autobús que, rozándome, me pasó.
Cierto es que ya la conocía.
*
Otra vez más se me presentó.
Cuando cruzaba una avenida,
A toda velocidad
Por donde no debía,
Y allí estaba ella.
*
Me querría mucho.
No me quería nada.
Cuando siempre me apartaba del peligro,
Y otras tantas veces más,
*
que por una presa del río cruza,
Vamos a punto de caernos.
Sí, ahora sé que no me quiere mucho.
Y cuando por fin venga a por mí,
La abrazaré con mucho amor.
Para que nunca me deje solo.
Pues ya de jovencito la conocí.
*
Que tú estés conmigo,
Y seremos muy felices.
Sé que tendrás muchos admiradores.
Pues como seductora eres lo más.
*
También sé que no miras la edad ni el sexo.
Todo te da igual.
Pero creo que tu amor
Sí es el mismo para todos.
*
Así, mi querida muerte,
No tengas prisa por llevarme.
Pero cuando lo hagas,
 Estaré esperándote.
*
Pues mi maleta será ligera.
 Solo la cargaré de amor.
 sueños realizados,
 Caricias tiernas,
 Palabras hermosas,
 de extrema pasión,
Y hermosos sentires vividos.
*
Chapó, amada mía.
Tú la muerte,
 Que sin querer moriré por ti.
*
Pero con tu linda música,
de este precioso violín,
Que seguro se lo tocas a todos.
Supongo que para tranquilizarnos,
Será apasionante subir.
*
Enrique Nieto Rubio
Derechos reservados. Besos.

lunes, 17 de octubre de 2022

**Entre tres, corazònes unidos.

 



Ella: “…amor mío, 
¿Qué te aflige en tu querer?
. Si siguen pasando las horas,
 Y no te puedo tener.
*
Él “”… Hay, amada mía,
 ¿Qué no consigo de ti?
. Plasmarte en mi alegría,
 Yo me quisiera morir.
*
Ella “… No te preocupes, mi cielo,
Que yo sabré de él. Querer.
Con esos ojos que tienes,
Yo te los he de comer.
*
Él “”… Ay, mi dulce golondrina,
Tú me quieres picar.
. Como si de una golosina fuera,
No me dejarías nada.
*
Ella “… Sí, mi amor, bien sabes,
Que te quiero, y darte lo mejor.
Lo mejor del mundo entero.
Te daré mi corazón.
*
Él “”… Si no es eso, amada mía,
Sé que me quieres bien.
. Lo que me pasa en mi vida,
Es que hay otra mujer.
. No es tu madre, ni la mía.
Es un amor del ayer.
. ¿Qué me persigue en mis sueños?
Y no me deja crecer.
. En este amor que tenemos,
Y me hace retroceder.
*
Ella… Sí, lo sé, cariño mío,
Sé que sufres por su amor.
. Ese amor perdido,
Que un día se marchó.
. Sé que mucho la querías.
Pero se tuvo que ir.
. Vagando hacia otra vida,
Y no me tienes a mí.
. Más por ese cielo mío,
Mírame, estoy aquí.
Esperando que me digas,
¿Qué más puedo hacer por ti?
*
Él “”… Sé que no tienes la culpa.
Que aquello ya pasó.
. Quisiera sentir tu cuerpo.
Dame un tiempo de amor.
. Y acostumbrarme a tus besos.
Esos besos de pasión.
. Que me hagan olvidar.
Que aquello fue una ilusión.
*
Ella “… Cuántos besos yo te diera.
Para hacerte feliz,
. Y entregarte mil pasiones.
Y que me sientas en ti.
. Besos y amores queridos,
Caricias y más amor.
. Del que nunca habrás tenido,
Ese, te lo daré yo.
*
. Solo déjate llevar.
Solo tú piensas en mí.
. Que yo te haré suspirar.
Ven, acércate a mí.
*
. Enrique Nieto Rubio.
. Derechos de autor.

**cuento en prosa de una hada.

 

En un bosque encantado, una hadita se perdió, y su cuerpo ya cansado en pelotas se durmió.
Bajo un árbol grandísimo, allí su cuerpo descansó.
Mientras un duende malvado la acechaba sin razón.
Esperando estaba él, a que ella se durmiera, para atraparla en una jaula y hacerla su compañera.
Con unos polvos mágicos, que en su rostro él le echó,

Ya no despertaría y con ganas se la llevó, que su baba se le caía.
Al ver que era un bombón.

Pobrecita de la hadita, en una torre que está rodeada de musarañas.
Que también la quieren probar.
Con cadenas esta la tiene, tirada en un rincón.
Con ese culito que tiene, y mirándola está el bribón.

Ella no quiere, no quiere, que se le acerque este marranito.
Que el culito quiere comerle, aunque solo sea un poquito.
Ella gritaba, y gritaba, no paraba de gritar, y este duende malvado,
Se tuvo que retirar.
Llorando, ella quedó con su cuerpecito desnudo.
Esperando que este guarrón, quisiera verle el culo.


Un águila que pasaba, y la sintió sollozar, se asomó por la ventana.
Y la vio suplicar.
Que le echara una manita, al águila le suplicó, con esa cara tan bella. El águila allí entró.
Con sus alitas abiertas, el águila la protegía, mientras rompía sus cadenas. Encima de él, ella se subía.
Agárrate, bella hada, no te vayas a soltar, te llevaré hasta tu casa, y allí descansarás.


El águila salió volando, y el duende que lo vio, una lanza le ha tirado. Y en un costado la clavó.
:Aguanta águila le decía, vuela, vuela ya no pares de volar, que mi casa queda cerca, Y seguro llegarás.


Allí en una cueva, el águila fue a caer. Y ella tiraba del águila, por si la pudieran ver.
En esa cueva tenía, agua bendita del manantial,
Ella la tomó con su boca, y al águila se la quiso dar.


Ella le sacó la lanza, y en sus heridas, más agua le echó al águila moribunda, y casi muere de dolor.
Por fin se ha recuperado con el agua que le dio.
Y en hado se ha convertido, y con ella se casó, y vivieron muy felices. Para siempre, en su amor.

 Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor.
Cuento.

**Como una gota en tu piel.

 

¿Sí? Esta agua, quisiera ser,
Para tu rostro acariciar,
Y meterme por tu piel.
Y en tu cuerpo poderme quedar.
*
Darme, pues, esos labios hermosos.
Y en tus mejillas yo quedaré.
colmándote de deseos,
Llenándote de placer.
*
Déjame quedar contigo.
No te me vayas a secar.
Deja que yo te refresque.
Por toda la eternidad.
*
Sienteme correr por tu cuerpo.
A tu ombligo he de llegar.
y esconderme dentro de él.
Y hacerte un mundo en tu desván.
*
Que te llene de caricias.
Que tú sientas mi querer.
que estemos los dos juntos.
Donde tú quieras que estés.
*
Hermosa eres, mujer.
Para sostenerme en ti,
Yo te haré saber.
Lo que se siente al gemir.
Noches de deseos te daré.
Lunas de amor y sin fin.
*
Jugaremos como niños.
Con mis gotas de frenesí.
*
Guárdate de la calor.
Siente el fresquito en ti.
Nos quedamos los dos.
Y seremos muy felices, aquí.
Rodeándonos de sueños,
Amores y qué sé yo.
*
Y que el mundo se entere.
Como seremos los dos,
Agua limpia y cristalina.
y un cuerpo con resplandor.
*
Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados.


**El bosque feliz.

 

En este hermoso bosque, hoy la naturaleza vuelve a brillar; en este mundo de contaminación, se ha parado el tiempo y, entre majestuosos árboles, gigantes, florece esta preciosa margarita para adornar el entorno.
Crece recta y erguida, orgullosa entre sus amigos, los árboles, que la protegen en su entorno.
Los árboles le susurran cánticos de vida, mientras ella mira hacia arriba queriéndome besar.
Y en ese entorno tan apacible y tranquilo, los árboles abren sus ramas para que el sol consiga acariciar a esta hermosa margarita, que en el transcurso de su corta estancia, vigila alegremente para que a su alrededor salgan sus hermanas, para hacerle compañía.
Pero ella está alegre y contenta, pues no se siente sola; al revés, alegre, pues es la más hermosa del bosque.
Ella esperará alegre a que miles de incestos y lindas abejas consigan besar su rostro para transmitir
El néctar de su piel, y así poder esparcir su polen, para repoblar todo el bosque, y así conseguirá en la próxima primavera iluminar todo de ese precioso color amarillo.
Pronto les acompañarán preciosas amapolas moradas, junto a esos lirios blancos que están por salir. Y entonces es cuando este bosque vivirá sus mejores momentos de felicidad. FIN
Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados.
Relato corto. 

**Linda Eva.

 Linda Eva era una chica muy romántica, pero vivía dentro de sus temores, por ese romance de un amor algo perdido; eso creía.

Él era un presuntuoso varón altivo y juerguista, y ella siempre lo esperaba tarde y con temores, pues cuando ella sentía algún ruido cerca de la entrada, su corazón se aceleraba tanto que quedaba paralizada.
Hasta que su amado llegaba.
Él nunca la maltrató, pues todo estaba dentro de su mente.
Cuando él la veía desnuda en la cama, era muy listo y sabía entrarle con suavidad y entonces, su romance de cada noche era maravilloso; ya terminados, ella se relajaba y descansaba tranquilamente.

El caso de esta pareja es que todo se repetía noche tras noche y jamás pudo ella cambiar, pues algo le pasó cuando era pequeña.

Él, aunque ella creía que venía a deshoras, solo era en su mente.
Así pasaron años hasta que un día se quedó en estado y desde entonces dejó de esperar a su amado desnudo, para desdicha de él, que se tuvo que amoldar a ella. Bueno, tampoco era tan malo, pues ganaron en seguridad y su amor se hizo más fuerte y hermoso.

Enrique Nieto Rubio.

Derechos de autor.

**Libre mariposa en primavera.

 



Libre mariposa en primavera,
Tan preciosa como tú no hay dos.
que surcando por los prados,
Vas en busca de mi amor.
*
Vuela alto, mariposa.
Vuela alto, por favor.
Encuentra a mi cariño.
Dile, dile tú, por favor.
Dile que yo la quiero.
Dile que aquí la espero.
*
Envuélvela, mariposa.
Con ese aroma de mi región.
Para que ella recuerde,
¿Dónde fue su primer amor?
*
Que aquí se hizo grande.
Este amor de primavera,
Y que sienta en su piel,
Este aire de mi tierra.
*
Vuela, mariposa.
Rozándote entre las flores,
Llevándote ese aroma,
Aroma de mil amores.
*
Vuela alto, vuela firme.
Hasta subir las montañas.
Y desde allí volando alto,
Encontrarás su morada.
*
Sé que no decaerás.
Pues eres la mariposa del amor.
Y en tus alas llevas formado,
El corazón del amor.
*
Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados.