domingo, 9 de octubre de 2022

**Que sola te sientes niña.

Qué sola te sientes, niña.
Que solo piensas en él.
Y estás aquí en el campo, sentada.
Nada más quieres saber.
*
Solo le pides al cielo.
Que él vuelva pronto a ti.
Y se abren esos rayos.
Que alegran tu vivir.
*
Más el Diosito del cielo,
Te ha visto sufrir.
Derramando esas lágrimas
Lágrimas color carmesí
y te lo devolverá entero.
y con mirada feliz.
*
Pues te trae un regalito.
Para siempre ser feliz,
y un gran ramo de rosas,
Para casarse contigo,
Y si tú vuelves la cara,
Verás ese amor tan querido.
*
Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados.

viernes, 7 de octubre de 2022

**Siéntete amante.

 

Siéntete amante, mujer.
Con rosas a esportones,
La soledad a tus pies,
Y en la cama, sin amores.

*
Pues solo te busca en placer.
Y cántaros de bellas flores.

*
En la cama tú le esperas.
Siempre preparadita.
Que él ya pronto llegará.
Entre rosas muy bonitas,
En canastas y en cantidad.

*
Pues tu amor se siente solo.
Por muchas rosas que le dé,
¿Será que tiene a otra?
Y tú la jardinera serás.

*
Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados.

**Luna que iluminas mi sentir.

 


Luna que iluminas mi sentir,
¿Me regalas este camino?
Para poder vivir en ti.
*
Tú me guías con tus pasos.
La esperanza en este amor,
Viviremos los dos juntos.
Tú, mi luna de pasión.
*
Dormiremos por las noches.
Juntitos en nuestro querer.
Más cuando amanezca,
Yo volveré a partir.
Por este camino dorado,
Que tú lo pones para mí.
*
Y volveré mañana.
Si tú me quieres en ti.
*
de Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados.

lunes, 3 de octubre de 2022

**Pensamientos de una esposa.



Pensamientos de una esposa
*
Juno, la diosa enamorada,
Mi adorado Júpiter,
Que ya impaciente me tienes.
*
En este hermoso día,
Lleno de luz y hermosura,
que hoy has puesto para mí.
*
Ya veo tus caballos, ay, mi amor.
Y mi corazón está latiendo.
Por este nuevo regreso.
*
Es como si mi corazón
Quisiera salirse.
Y echar tras de ti.
*
Mi querido Y amado,
Ya oigo los truenos del limbo.
Pues todo retumba y sé que pronto llegarás.
*
O amado mío, el viento se hace fuerte.
Y mis lazos vuelan con él.
*
Ya noto tus caricias.
que me arropan con el viento,
Y mi sentir, parece
Explotar de impaciencia.
*
Sí, mi amor, Júpiter,
Vuelve pronto, llega ya.
Que mis cadenas se derritan.
Por esta espera, sin más.
*
Vuelve pronto, cielo mío.
Que tu luz resplandezca.
Y es porque ya te siento conmigo.
*
Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados.

**El niño y el ganso. (cuento)

 


 El niño y el ganso. (Cuento)

Érase, en una preciosa granja, donde vivía una familia que, con el abuelo, criaba toda clase de animalitos, pero entre ellos los gansos y los patitos.
Un día, este chiquitín echó a andar, saliéndose de la vista de sus papás, así que el verdor de las plantas les impedía verlo.
Así pasaron algunos minutos, cuando sintieron un gran chapuzón en el lago, que, aunque no estaba muy lejos, el niño cayó al agua.
De pronto, los padres del niño reaccionaron diciendo:
El niño, el niño, salieron corriendo, y en ese mismo instante un ganso que en el tejado había, al sentir el chapuzón,
Saltó sobre el lago, metiéndose inmediatamente debajo del niño.
Y en segundo, este subió hasta lo alto y los papás lo cogieron.
El ganso habría salvado la vida de este niño.
En días sucesivos, el ganso, siempre ya, vigilaría al niño desde su tejado.
Unos días más tarde, los papás decidieron hacer una prueba de fe a este ganso, con el niño.
Así dejaron salir al niño solito de la casa; efectivamente, este niño tiraría para el lago; ellos no saldrían, aunque estaban muy atentos, por si algo iba mal.
En ese momento, el ganso empezó fuertemente a cacarear, pero al ver que el niño estaba ya en peligro,
El ganso saltó y voló, hasta ponerse delante del niño. Este saltó al agua, y el ganso se metió debajo, mientras el niño se agarró a su cuello, y el ganso, lo más de contento, se fue más adentro, con el niño.
Y los dos jugaron un buen rato en el agua.
Los padres, viendo aquello, supieron que ese ganso protegería al niño contra todo y contra todos. Desde entonces, siempre que salía el niño de casa, el ganso estaría a su lado muy pegadito.
Y además, siempre que un desconocido aparecía cerca, gritaba como un condenado.
Así fue, un niño feliz con su amigo, el Ganso, que se harían inseparables para los restos de sus vidas.
Cuando el niño se hizo mayor, y el ganso se hizo viejito, más cuando murió, lo enterraron, como si fuera de la familia; incluso a la entrada de la granja, mandaron hacerle una estatua en cada lado de la entrada, con un epitafio maravilloso que hablaba del ganso y el niño. Fin.
Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados.

domingo, 2 de octubre de 2022

**Pensamiento Volador.


Hoy me siento solo y triste.
Sentado en este rincón,
Con esta penumbra luz,
 de esta vela maldita,
Que no me deja pensar.
*
Intento leer este libro.
 Pero cuando miro por esta ventana,
 Solitaria, lluviosa y desoladora,
Se me parte el alma.
 Pues solo pienso en ti.
*
Si pudiera volar hasta tu rinconcito,
Que seguro es más acogedor que este.
Mis ojos solo ven esas gotas de lluvia.
Que no me apartan de ti.
Y este libro, que intenta,
 Distraerme de tu amor.

*
Pero no lo conseguirá.
 Porque mi mente,
Ya salió de estas cuatro.
 Paredes oscuras.
Y ya viaja hasta ti.
 Esperando que me acojas.
En tus brazos, y que me hagas muy feliz.

Ya, te imagino.
 Dándonos besos apasionados,
Y cogidos de la mano.
 Ahora sí soy feliz.
*
Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados de autor.

**Entrè, en el mundo de los sueños. (cuento)

 Entré en el mundo de los sueños.

Y allí vi, en la cima de la cúpula dorada, una preciosa hadita.

-
Ella, con sus candiles en sus manos, buscaba a un amado de mil años atrás.

Pues se prometieron amor del bueno entonces.
En la penumbra de la noche, entre luciérnagas encendidas.
Ella lo buscó y buscó, pero no había nadie, y el lago azul se iluminó.
¿Qué pudo pasar?, la Adita se preguntó, ¿y las luciérnagas a dúo?
¿Se las comió el dragón?
La hadita triste no pudo hacer más y seguiría buscando.
Por toda la eternidad.
Un ninfa enamorado, que también pasó por allí,
Buscando a su hermosa ninfa, que creyó nacer allí.
De bruces los dos se dieron, y se rompieron la nariz.
Y terminaron en el suelo, que nada se veía allí.
Coño, qué tortazo me he pegado. El Ninfa contestó:
Mientras el hada se levantaba, y un chupetón que le dio,
¿Qué es esto, Dios mío, que de baba me ha llenado?
Oye, sin insultar, que soy una ninfa enamorada.
Me has dado un beso en los labios, que casi me dejas chupado.
—Hay perdón —dijo la hadita—, si es que aquí no se ve, na.
He chocado con algo gordo.
Oye, niña, sin insultar, que yo buscaba a una novia.
Y nos íbamos a casar.
¡Habría que ver esa boda, con un ninfa barrigón!
Así mismo está tu novia, gorda como un porrón.
Oye, hadita, un respeto nada más.
Que a saber qué hacías tú aquí.
Qué seguro lo fea que serás.
Ya vale de descalificaciones; las luciérnagas con mucho son.
Iluminaron todo aquello y ya se vieron los dos.
Huy, lo cierto es que no eres fea, y qué tipito que tienes.
Huy, pues barrigón, tú no eres, esos bises de hombretón.
Empezaron con halagos; detrás siguió la pasión.
Y al poco empezaron besos, y seguido de un amor.
Que los dos quedaron juntos.
Procesándose todo su amor.
Desde entonces cambiaron de rumbo.
Y vivirían su pasión en un gran valle de estrellas.
Para siempre todo su amor.
Y tuvieron infos haditos y cantaron la canción.
De la magia en los sueños, para siempre con amor.
Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados.