Blogspost de Enrique Nieto Rubio, Enricostro, poemas de amor, dedicatorias, tristeza, añoranza, cuentos infantiles.
sábado, 16 de abril de 2022
..El día que yo me vaya de Enricostro.
sábado, 2 de abril de 2022
..Porqué tú eres mi poesía, de Enricostro.
sábado, 26 de marzo de 2022
..Saciarme de ti quiero de Enricostro.
viernes, 25 de febrero de 2022
..Una vida, que me pasó, mientras dormía, de Enricostro.
Una vida, que me pasó, mientras dormía, de Enricostro,
Yo iba paseando con alguien, que no sé quién era,
y pasamos, por una vieja calle, donde Vivian cerca unos tíos míos, y no sé porque decidimos llamar a una casa, y preguntar por Pepe Rubio, mi tío.
Que yo sabía, que por allí ya no Vivían, bueno abrió un señor,
y me dijo:¿si me acuerdo de él, era una buenísima persona?, y acto seguido me marche andando.
Un poco más adelante encontré un gran portalón, era una nave inmensa como cocheras de autobuses, y al fondo había un gran corro de personas cantando.
Ese que venía conmigo, me dijo:¿esto seguro es una cesta?
Pero yo seguí hasta el fondo, y allí estaba,
haaa no recuerdo su cara, pero sí sé que era bellísima.
Estaba en el centro de rodillas, me agaché y comencé a acariciarla, era de piel suave y tersa, y ya la quería a morir, la deseaba mucho.
Ella, como si de toda la vida, fuéramos pareja, nos marchamos y desde entonces hacíamos el amor constantemente.
Más yo era muy feliz con ella.
Pasaron muchos años, creo, pues ya teníamos cinco hijos.
Pero un día que llovía a mares, me encontré en una plaza que estaba en la entrada de aquella nave, y en su centro todo embarrado había una farola y allí dos niñas entre cinco y seis años, yo las conocía, pero no entendía nada.
Las tomé de la mano, y nos fuimos hacia dentro de la nave.
Ya a lo lejos se veía varios autobuses, llenos de personas y de tras de los autobuses, otras a pie que se marchaban.
Todo en aquella nave estaba desmantelado, no quedaba nada,
Yo me estremecí de dolor, pues no encontraba a mi amada.
Allí con mis queridas niñas, así que me asusté mucho viendo que aquello era el fin.
Las busqué entre todas las personas que allí quedaban,
hasta que todo quedo vacío, solo basura por todos lados.
Salí con mis dos niñas, y mirando aquella farola, estaban mis cinco hijos, y todos eran pequeños de dos a siete años.
Así me acerqué a ellos y nos abrasamos todos,
algunos me llamaban asustados papás, papá.
Ya las otras dos se unieron a ellos.
No recuerdo si las dos primeras, eran mías, o de ella, pero eso a mí no me importaba, nada.
Pero donde estaba su madre, mi esposa.
Recordaba que tenía un piso, y allí nos fuimos todos.
Éramos nueve en total y el piso no era muy grande,
Pues unos cincuenta metros.
Bueno, sé que tenía dinero en el banco, de otros tiempos a tras
pero no recordaba nada,
ya al partir, pusimos en aquella farola, un cartel grande amarrado que decía.:¿Asunción, vendremos todos los viernes a las once de la mañana, espéranos por favor?
Así fue pasando el tiempo, yo me refugié con mis hijos, y fueron creciendo con mucho amor, y cada día hablábamos de la mamá.
Ya se hicieron grandes, algunos se me casaron.
Un viernes cualquiera, cuando me acercaba hacia la plaza de lejos, vi una mujer de negro, sentada junto a mi farola, me acerque y dije:¿Asunción?,
Ella levantó la cabeza y nos miramos, estaba muy enferma y triste.
Ya la levanté y la puse de pie. Ella aún tenía esa belleza de los primeros días.
No sé cuantos años pasaron, la llevé a casa y entre mis hijas la lavamos y la metimos en mi cama.
El tiempo parecía haberse parado.
Entre médicos parecía no tener solución, y que le quedaba muy poco tiempo.
Cada día, cada minuto, estuve cuidándola.
Pasaron unos meses, y parecía estar mejor.
Un día muy bajito, me dijo que el día que la recogí creía que la dejaría abandonada, en aquella farola.
Y me dijo que la perdonara por haberse marchado, porque como se iba a morir, por su enfermedad no podría con los niños.
Así yo la abracé sin ningún reproche, más ese dolor lo tendría yo para siempre.
Algunos años después, mi amada Asunción, que tanta felicidad nos dio, falleció un viernes a las once de la mañana.
Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados.
Esta historia la escribí,
una madrugada que sobresaltado,
me desperté. SALUDOS a todos.
viernes, 18 de febrero de 2022
..Que tenemos los dos de Enricostro
lunes, 14 de febrero de 2022
..A la ladrona con amor. de Enricostro.
miércoles, 3 de noviembre de 2021
..Juncar, un chico de ocho añitos.de Enricostro (cuentos)

Juncar, un chico de ocho añitos.de Enricostro (CUENTOS)
Este vivía en una aldea pequeñita, de solo diez familias.
En tiempos de guerra, esta aldea tenía unos muros altísimos, y un portalón inmenso, de grande.
Los enemigos de ellos, no conseguían invadirlo, de ningún modo.
Pero como hacerlo, ¡durante la noche!, cinco avionetas alemanas lo bombardearon sin parar, durante cuatro horas, solo quedó un padre malherido y el niño Juncar, que el papá consiguió meterlo en una madriguera de conejos, bajo una bóveda de ladrillo macizo, que allí había para meter la leña.
Este chico, asustado y aterrado al día siguiente, saco su pequeña cabecita de aquel agujero, mirando lentamente hacia la luz,
jamás se oyó un suspiro ni un lamento siquiera.
Él ya se imaginaba que todos habían muerto, y así fue.
Juncar nunca había salido de allí, y no creía que afuera hubiera gente, ni nada.
Apenas tenía comida, rebuscando entre las ruinas.
Un día se propuso ver qué había fuera, pues no podía salir por ningún sitio.
Hizo dos agujeros en el centro del patio, bastante hondos, a un metro uno del otro.
Metió dos palos largos enterrándolo a ras del suelo, después fue amarrando palos, en forma de escalón, pero seguía sin ver nada, y amarró un palo más a cada poste, y siguió amarrando más escalones, era insuficiente no veía nada, y amarro dos postes más, uno a cada lado, y más escalones, pues aunque tenía unos doce metros, seguía sin ver lo suficiente, así que siguió amarrando más palos, y más escalones, hasta una altura de vértigo, pero él no conocía el miedo, y quiso ver más haya de donde se curva la tierra, unnnn ya hasta las nubes pasaban junto a él.
De pronto, una inmensa nube lo tapó, y tiró de él, llevándoselo en su grupa... Él se asomaba por los bordes, viendo cantidades de campos y casas hasta ciudades.
A si se tiró meses, pues cómo podría bajar, ni modo.
Pero, el verano, se aproximaba a él y esta nube, se iba desasiendo y deshaciendo, ya apenas le quedaba nube, y de rodillas le pidió al gran Dios todopoderoso:
¿Dios mío, conviérteme en una paloma, que si no no lo contaré.?
Más dios lo escuchó, y lo convirtió en paloma, pero como no savia volar empezó a dar volteretas y más volteretas y se estrelló en un campanario
muy alto, en una iglesia preciosa, en la ciudad, que hasta el padre cura se asustó, este mandó a su monaguillo a que subiera al campanario a ver qué había pasado,
Este subió y subió las escaleras, que parecían interminables, y encontró a la paloma malherida.
La cogió con las dos manos y se la bajo al padre cura.
Este dijo: vaya que paloma más torpe, estrellarse con la campana.
Así la metió en una caja de zapatos, y la guardó en la sacristía,
curó sus alitas y una patita tronchada, y la alimentó durante 40 días
y cuando la paloma estaba curada del todo, le pidió a Dios que lo volviera a convertir en el niño que era.
En ese momento, el cura estaba echando una siesta, con su ventilador, pues hacía un calor horrible, de cuarenta grados, y entre sueños, vio como un niño aplastaba la caja de zapatos, y del susto, el cura se sobresaltó.
Le pregunto: ¿de dónde sales y quién eres?........
¿Yo soy la paloma?
¿haaaa?
El niño le contó, todo lo que había vivido, desde que salió de su casa,
y el cura respondió ¿los designios de Dios son infinitos?
¿el niño Le dijo al cura:?, ¿padre, yo me puedo quedar con usted aquí en la iglesia?
bueno no le pareció mal y allí se quedó con él.
Ya, la guerra terminó y el niño aquí, hizo muchas cosas por los desvalidos, que eran miles, y pasaron los años hasta que un día, el Papá lo ordenó sacerdote, de aquella iglesia, la más bonita de todos los sitios conocidos.
Y como tuvo la mano de Dios, hacía muchos milagros a todas las personas y aquella ciudad la levantó de los escombros y fue la más próspera de todo el país.
Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados de autor.
