miércoles, 29 de julio de 2020

..La gallina patosa (cuentos)



Hace algunos años a atrás, conocí a un anciano dueño de una granja muy grande, quien gustaban mucho de los animalitos.

Vivian todos los animales sueltos por la granja. Allá, en lo alto de una pequeña rampa, vivía las gallinas; abajo en el río, los patos, los cerditos, más al lado los conejos por todos sitios.


En el lago, las tortugas con los pececillos... estos de colores, y los patitos, todos vivían en armonía, cada uno iba a su bola; pero un día, pasó algo que revolucionó a toda la granja.Sin que nadie se percatara, un huevo de gallina que rodó y rodó hacia abajo fue a caer en el nido de mamá pata. ! Nadie se dio cuenta¡

Pasó el tiempo y empezaron a nacer los patitos, entre ellos uno muy rarito, mientras los patitos decían: Cuá, Cuá, Cúa,
Este decía: Pío, pío, pío... Entonces los comentarios negativos, comenzaron a circular entre las diferentes especies que vivían en la granja.

Los conejos decían: ¡Parece un poco mariquita!

Las tortugas... ¡Vaya que pato más feo!


Y como era de esperar, más de alguno dudo de la honorabilidad de mamá pata.

La desconcertada mamá pata la excusaba diciendo: Está tan solo un poco loquito... pero es mi hijo, e igual lo quiero.
Pues era evidente, que era especial..., ya que cuando todos los patitos, iban en línea recta detrás de su mamá, ese no paraba de dar vueltas y vueltas, picoteando todo lo que veía a su alrededor.


Llegaron al agua, y esta era muy torpe, no paraba de saltar en el agua; pero era muy lista para otras cosas; se metía debajo del agua... cosa que todavía no sabían hacer los demás patitos.
Esta empezaba a picotear el fondo del lago, pues allí había gran cantidad de comida... Al picoteo subía mucha comida para arriba y todos los patitos empezaban a comer y comer, esto a la mamá pata le gusto, pues dijo: ¡Vaya, vaya con la patita que lista me ha salido!

Con el tiempo los peces comenzaron a  quejarse de la gallinita patosa, porque la comida decían que era de ellos... Y esta, en respuesta, también los picoteaba... así pues, la guerra había empezado.


A la mamá pata, no le hacía ni caso, pues parecía no escucharla... o quizás comprenderle, ya que cada vez que la mamá decía: Cuac, cuac, cuac....... La hija respondía: ¡Pío, pío, pío! Se entendían muy mal. 

Pasó algún tiempo cuando salían del agua para secarse; los patitos se sacudían moviendo la cola, pero esta solo tenía un pequeño plumerillo, y el culo en pelota picada.

La madre la miraba por detrás y decía: ¡Vaya prenda, me ha salido!

El papá pato miraba a la mamá pata diciendo en voz baja: ¿Dónde te habrás metido tú, para tener a esta joya de plumas?


La gallina patosa, le picoteaba al padre por meterse con su mamá, pues le había oído y como tenía el pico más fino que los demás patos, esta dolía mucho.




¡El papá, salía corriendo diciendo, anda ya pata loca, que estás como una cabra!

La mamá, al ver que no hacía carrera de ella, la llevó al centro de los sabios doctores, cerca del árbol grande. Allí
 vivía una gran eminencia, era el búho chicharrón; era muy mayor y muy experto, pues como volaba por todo el contorno, sabía de todas las familias. A esto, pasando por la madriguera de los conejos, el papá conejo, al oír jaleo fuera, preguntó a su esposa:


¿Qué ocurre allí afuera?



La esposa le dijo: Nada es la mamá pata que lleva a su hija al sabio búho.

-¡Esa pata loca! <Refiriéndose a la hija>... ¡Nos trae por la calle de la locura a todos!

Si el otro día la vi, jugando con un huevo vano... a la pelota. Me reí mucho, pues como el huevo rodaba en círculos, esta parecía que iba a perder la cabeza corriendo detrás del huevo.

-Sí... Si es graciosa esta pata!

Llamaron al sabio búho... quien con una voz ronca dijo:

¿Qué deseáis?
 La pregunto a mamá pata:

-Verá usted, señor búho, mi hija, que hace lo que quiere y se comporta de forma diferente de todos sus hermanos.

Este se puso el ala entre la boca, y pensando vio que más bien parecía una gallina, y le dijo:

¿Señora está usted segura de que es hija suya?



¡Hombre, claro han nacido todos juntos!

Pues me da que, algo no va bien... ¡Su pata es una gallina!

¿Comooooo? Muy enojada exclamó: 

¡Cómo va a ser una gallina mi pata hombre!

Se marchó muy cabreada.

 Pasó el tiempo y un día fue a visitar a doña gallina.

- ¡Hola vecina gallina!



¿Qué le trae por aquí? ... ¿Cómo están sus hijos doña pata?

- Ah, muy bien, allí en el prado jugando.

¿Y qué desea?

- Pues verá usted, lleve a una de mis hijas al sabio búho, y me dijo que mi hija era una gallina... ¿Usted se cree?
¡Ahh! ¿Y por qué lo diría?

 - ¡Pues eso digo yo!... contestó mamá pata.

A esto que la gallina patosa había seguido a su madre y esta le preguntó:... ¿Anda y tú qué haces aquí?

- Esta le respondió: No tenía ganas de nadar, y te he seguido.

Vaya, vaya, dijo mamá gallina... ¡Conque esta es tu hija! Vamos a ver... sí, sí... efectivamente se parece mucho a mis hijos.

¿No cree?


Ah... pues si... ¡Es idéntico, a aquel.! La gallina patosa corrió a jugar con su pelota de huevo, con las otras gallinas; disfrutaban todas dando vueltas y vueltas alrededor del huevo.

Se lo pasaron pipa, estuvieron toda la tarde jugando, mientras mamá pata y mamá gallina, tomaban un té con cereales.



Las jóvenes gallinas, algo cansadas y después de tanto jugar, quedaron tumbadas en el suelo, y no paraban de reír. Sin embargo, se hacía tarde, por lo que mamá pata le dijo a la gallina patosa:

-¡Hija, nos tenemos que marchar!


La pequeña le suplicó a su mamá: ¡Por favor! ¡Déjame quedarme unos días... que me lo paso muy bien!



La mamá gallina intervino y le dijo a mamá pata:


-Mira, no te preocupes, que aquí estará muy bien, déjala unos días... y así veremos que pasa.
Bueno aceptó su amable invitación... muchas gracias, vecina.

Ahora me marcho con mis otros hijitos, ya que mi marido no sabe nada de esta visita...

¡Adiós, señora gallina!
-¡Vaya con Dios, doña pata!



La gallina patosa muy feliz se quedó y entusiasmada dijo a sus amigos: ¿Mañana, echaremos otro partido vale?

- ¡Sí, sí, siiiiii!... decían los pollos saltando de alegría.

Cuando mamá pata llegó a su casa, le comentó a su marido que había ido a casa de doña gallina; y que sus hijos eran idénticos a su pequeña gallina patosa... y que la pequeña había querido quedarse con ellos, por algunos días más.



-Ah... bueno está bien que disfrute... si ella se siente a gusto jugando con gallinas, que le vamos a hacer... respondió el papá pato; mientras terminaba de engullir con afán su cena.

Pasó el tiempo y un día mamá pata... decidió ir por la pequeña gallina patosa... Pero cuando llegó, por más que lo intentó, ya no distinguía cuál era su hija.
 Como todas ellas lucían tan felices; con lágrimas en los ojos, comprendió que su amada hija pertenecía a ese lugar.

Volvió sola a casa... y desde entonces de nuevo reinó la calma en su hogar, y en toda la granja.



Enrique Nieto Rubio

*Derechos Reservados*
Colabora en imágenes,
 Silvia Regina Cossio Cámara.


..Si muero antes que tú

Sí muero antes que tú,
 no me vayas a llorar, 
pues estaré en los cielos,
 haciéndote un pedestal. 
Sí muero antes que tú,
 no me vayas a sentir, 
pues te estaré esperando,
 a que tú quieras venir.
Sí muero antes que tú,
 no me pidas tu perdón; 
pues fui yo quien se marchó,
 al no tenerte mi amor.


Pasos firmes estoy dando,
en el mundo del olvido, 
y con flores voy cantando,
 por haberte conocido. 
Pues ya tú me has dado tanto,
 que por tantos besos 
he sucumbido...
más yo te estaré esperando,
 en el otro paraíso. 
Que está lleno de flores,
 y de mensajes de quien te quiso,
y por ti, en el mundo de los vivos,
 volveré a renacer.


Para vivir yo contigo,
 hermosa de mi querer.
Que mis besos y los tuyos,

 sean sueños de placer.


Enrique Nieto Rubio
*Derechos Reservados*
Colabora en imágenes,
 Silvia Regina Cossio Cámara.

..Una estrella se cayó



Ya se cayó una estrella,
ya se murió su querer;
si alguien la encuentra, díganle...
¡Que ella fue mi querer!
Ya se perdió esa estrella,
que alumbraba mi sentir;
y cuando miro a los cielos,
perdido me encuentro, en mí sentir.
Qué oscuro se ha quedado,
el cielo de mi pasión;
una estrella ha destrozado
lo más hondo de mi corazón.


Muy solo me has dejado
estrella de mi sentir... pues
desde que te has ido de mi cielo,
imposible ha sido no sufrir.
Y rompiéndome los sueños
tiembla mi cuerpo en sí.
Ya no tengo más recuerdos...
Solo quedan lágrimas, en mí vivir.
Esperando por ti estaré,
en un lugar apartado...
A que me lleguen los sueños
de este amor desesperado.


Enrique Nieto Rubio
*Derechos de Autor*
Colabora en imágenes,
 Silvia Regina Cossio Cámara.

martes, 28 de julio de 2020

..Para ti amiga Nelhy Gómez de Reyes.

Siempre pensé en ti,
con respeto y con pasión...
Siempre de compañera,
y siempre con mucho amor.
*
Se me fueron las estrellas,
y se fue tu corazón...
Yo te busco y no te encuentro,
niña de mi corazón.
*
Cuantas veces me pregunto,
¿Por qué no estás conmigo?
Si yo solo te quiero cerca de mí...
Solo como un amigo.

Que de darte cosas buenas,
te daría mi cariño...
Y aunque tú no lo creas,
yo sigo siendo tu niño.
Porque sabes que me distes,
lo más bueno de aquel sitio...
Y ahora me siento otro,
en este barco de amigos.

Y si no quieres venir,
mis besos estarán contigo...
Para que siempre me recuerdes, 
y que sigo siendo tu amigo.
Enrique Nieto Rubio.
*Derechos de Autor*
Colabora en imágenes,
 Silvia Regina Cossio Cámara.
Dedicado a mi amiga,
Nelhy Gómez de Reyes.
<México>
Un sol de mujer.

..Muerte de un poeta





Ya se murió el poeta,
tu corazón lo mató. 
Lo dejasteis ; sin prosa,
sin cariño y sin amor.
*
Te llevaste sus sentimientos,
le robastes la pasión,
le cogistes los deseos, 
enterrastes la ilusión. 
ya se murió el poeta;
y con él todo su amor,
ya se entristeció el rocío,
que en sus hojas se secó.
*
Tan solo queda este vacío,
de no tener compasión,
que por ella me he perdido,
por darle una ilusión. 
y ahora me siento frío,
pues no tengo su corazón,
y la muerte me ha podido,
el poeta se murió.
Enrique Nieto Rubio 
*Derechos Reservados*
Colabora en imágenes,
 Silvia Regina Cossio Cámara.

..Pensando en ti.de Enricostro.

En tus besos un suspiro,
 en tu aliento un querer, 
en tus manos un te quiero,
 con una rosa también.

Tú me dices que me quieres, 
y que yo me muero por ti. 
Yo te digo que te siento,
 siempre muy dentro de mí. 
Tú me llamas por las noches,
 y por las noches te siento en mí. 
Tú preguntas por mis besos,
 y ya antes todos te los di. 

Te preguntas en silencio,
 porque no estoy junto a ti...
Más bien sabes que soy viento,
 y ese rostro es mi sentir. 
Soy el aire que te anhela, 
soy la brisa en tu piel...

Soy la luz y el deseo...
Que tú me quieres tener. 
Soy tu llanto, la flor de tu jardín,
 soy tu risa y tu canto...
Soy la sombra de tu ser.
 ¡Soy todo lo que tú quieras! 
¡Soy todo y soy él! 
Enrique Nieto Rubio 
*Derechos Reservados*
Colabora en imágenes,
 Silvia Regina Cossio Cámara.