martes, 11 de febrero de 2020

.. Aní Ella Se marchó, de Enricostro.



Mucho... Mucho,
 la quería, y ella se marchó. 
Me destrozó la vida,
y me destrozó el corazón. 
Cantos de sirenas,
 en una carta me envió; 
diciéndome yo te quiero,
 como a un hermano. 

Algunos años después,
 ella se fue al cielo... 
Y yo la sigo esperando;
 pero ella nunca volverá. 

Hoy con otra me he casado;
 pero a ella nunca la olvidé.
Pues nunca se dio el encuentro,
 de volverla a ver. 


Mis ojos han quedado ciegos;
 con el canto de aquel querer. 

Enrique Nieto Rubio. 
*Derechos de Autor*
Colabora en imágenes,
Silvia Regina Cossio Cámara.

..María Luisa....Un ángel del más allá, de Enricostro.


María Luisa, ella con nueve añitos, murió de 
Meningitis y neumonía.


En el cielo de los ángeles, pocas había como ella.


Graciosa, simpática y muy ocurrente; aún milita 
bromeaba con todos, pues todos los del barrio la 
queríamos mucho.

Pues en su enfermedad, irradia dulzura y ese encanto 
que te obligaba a quererla. Un 26 de diciembre cerró 
sus ojitos para siempre.


Todos en el barrio la lloramos... Pero nadie quiso 
resignarse a perderla.


El entierro fue monumental, un carruaje con dos 
caballos blancos a la cabeza y una inmensa corona a 
cada lado.

El cementerio abarrotado de personas de todos sitios;
 hasta de Alemania vinieron a verla,

por parte de su papá que trabajaba allí.

Ya enterrada todos los visitantes de rodillas en él 
suelo, pedían por ella para que se fuera al cielo.




Llovía a mares y el barro se adueñó de todas
 vestiduras de los visitantes; más a nadie le importaba
 el agua, el frío ni el barro.

Nada de nada solo deseaban acompañar a la pequeña 
niña; pues querían a María Luisa, esa niña chatita de
 ojos verdes y cabellos dorados.

En sus rezos se iluminó el sepulcro, y un gran
 resplandor salió a la superficie; era ella quien flotaba
 en el aire; y con una sonrisa encantadora y sus manos
 entreabiertas dijo:

- ¡Uy, uy! ¡Veo que no podéis vivir sin mí!

Pues bien, jugaremos en el bosque y el que me 
encuentre un beso y un chiste ¿Sí?

En ese mismo instante el cielo se abrió y el sol relucía 
como nunca. Se adentraron en el bosque y todos 
corrieron a buscarla, fue un día maravilloso.



Como el bosque era inmenso e imposible de
 encontrarla;
 ella se multiplicó y detrás de cada árbol, salía ella y
 decía:

¡Ah me has pillado toma¡Un beso....Muack.! Y les 
contaba un chiste; así con todos a la vez.

El bosque entero se reía y la risa se notó hasta en
 China, que también se contagiaron de la risa aquella.

Así fue durante todo el día; ella relucía con una luz 
tremenda y al final de la tarde les dijo:

Todos los días a la misma hora estaré en el bosque,
 para quien me quiera visitar; y quien venga y me 
encuentre; le regalaré esta medalla de San Cristóbal,
 que le dará suerte.

María Luisa... repartió besos y todos quedaron de lo 
más contentos con ella.

Muchos años han pasado y María Luisa; sigue en él 
bosque corriendo y alegre. Otras generaciones la 
visitan cada día, y salen de lo más felices de este
 mundo.

Hoy es un hermoso parque lleno de flores y mariposas,
 que posándose en las cabezas de los visitantes, le 
susurran a las personas: Por allí niña... ¡Por allí!






En memoria de mi querida vecina... Con todo mi
 amor para ella, que fue un ángel y ahora en el cielo 
vive con Dios... El Creador del Universo.

Fin.

*Derechos de Autor*

Enrique Nieto Rubio.



..Con esa carita niña de Enricostro





Con esa carita niña,
 tú me tienes completamente enamorado.;
Ansío esa deliciosa boquita cielo, 

para darte un buen bocado. 
Con esos ojitos negros,
 y coquetos  a la vez,
 tú me tienes eclipsado,
 y con ganas de querer.;
 
Y con ese cuerpo hermoso,
 me encuentro más que ilusionado. 
Y si me miras no respondo,
ya ves estoy desesperado.
Con tantos atributos juntos... 

¿Qué quieres que yo te diga? 
Y es que cuando te pienso niña,
me duele hasta la barriga.
Y se me encienden los sentidos.
Más si alguien me quiere decir, 

que no es para perder la razón; 
tendría que leer mis pensamientos,
 pues tu mi amor me tienes loco de pasión. 
Cuando a ti te lo confieso,
 me dices: ¡Qué sensible corazón! 
Pues ya lo ves mi cielo,
 cuando te observo, me matas de emoción. 
¡Y por pasión yo quisiera! 

¡Hasta romper la razón.!

 Porque dime: ¿Cómo es posible? 

Que un cuerpo pueda contener,
 
tanta hermosura junta;
¿y pretendas que sin refutar?
 acepte... ¿Que yo no te pueda poseer? 


Ábreme la puerta niña, 
deja al menos 

que mi mente pueda entrar;
y embelesarme con ese cuerpo hermoso, 

que no me deja pensar. 
Más cuando lo pienso, me da miedo...

que en tu cuerpo quiera estar; 
y que tú con esa linda boquita, 

me digas; de aquí no pasarás. 
¡Y si me dices eso, temo qué! 

De abstinencia de tu cuerpo,
 
 ¡me matarás.! 
Enrique Nieto Rubio 
*Derechos de Autor*
Colabora en imágenes,
 Silvia Regina Cossio Cámara..
    
 





lunes, 10 de febrero de 2020

..Precioso rostro, preciosa mujer de Enricostro.







Entre pétalos de rosas,
existe una bella mujer
que robándome el néctar de la flor,
me robó mi querer.
Devuélveme mi néctar
bella dama, devuélveme mi querer,
que sin el querer no hay flor
ni néctar que beber.
Me embriagaré de ti.
Si tú me quieres tener...
Me embriagaré de tus deseos
de tu cuerpo del placer.
Que como dos avispas
volando de flor en flor,
jugaremos al escondite
al deseo y el amor.
Surcaremos los vientos
buscando un renacer,
y así, llenarnos de deseos
de sueños y del querer.
Entre pétalos de rosas
existe una bella mujer,
y no hay flor más hermosa
que la rosa del querer.
Enrique Nieto Rubio
*Derechos Reservados*
Colabora en imágenes,
 Silvia Regina Cossio Cámara.






..En un país de los sueños, de Enricostro (Cuentos.)

En un país de los sueños, donde todo es realidad, 
nació una preciosa niña,  de cabellos negro zaino, 
con unos ojos preciosos. 
Era hija única y sus papás, se volcaron locamente en su educación,
y con muchos cuidados y mimos, a más y no poder.  


Sinay les pusieron sus padres,
cuando la niña cumplió 9 años, 
algo pasó en el pueblo que todo se oscureció, y el sol quedó a media luz. El frío se hizo intenso, y la alegría se fue del pueblo sin nadie saber por qué. 


Las personas
dejaron de hablarse y  los forasteros, dejaron de  pasar por aquella comarca.
 Parecía como si una maldición que tuviera el pueblo, 
pero hacía quién y por qué. 
La tristeza en las personas, era tremenda, por nada lloraban en cualquier sitio,  tanto hombres como mujeres o niños.
Nadie podía abandonar el pueblo, y tampoco sabían por qué. 
¿Qué pasaba? 
Sinay decidió cambiar todo aquello. 
Una mañana, salió de su casa para proceder en su intento. Conocía a un chico, que en su colegio le hacía mimitos. 
¿Y al encontrárselo, Sinay le sonrió?, mirándole fijamente con sus hermosos ojos. 
De pronto, el chico quedó petrificado, hecho una estatua de puro mármol, en mitad de la acera, frente a una botica. 
Sinay cuando lo vio, salió corriendo para su casa, gritando como si estuviera loca. 

Los padres intentaron hablar con ella,  sin conseguir nada,  cosa que les daba igual. Pues ni sentía ni padecían. 
Ella, se encerró en su cuarto y no quiso salir para nada. 

Todo el pueblo, rumoreaba del chico de piedra, y todos, como si fueran zombis, circulaban paseando junto a la estatua y lo tocaban acariciándolo. Era puro mármol frío como la nieve.

Todos, cuchicheaban al  pasar, pero nadie se entendían, era extraño que pasaba,
Los padres del chico, lo cogieron y lo transportaron a su jardín, llorando los dos muy desconsoladamente. Pero solo por unos instantes. 
Nadie del pueblo apareció por su casa.

Días más tarde, una pareja que por la calle se vieron al sonreír, y mirarse fijamente, les paso lo mismo.  
Se quedaron, petrificados los dos, con sus manos cruzadas.  
Así fue sucediendo con unos y otros, todos quedaban igual.


Las calles estaban llenas de estatuas, y nadie sabía lo que pasaba, 
solo lo sabía esa niña que ya no quería salir de su casa.   
¿Pero qué podía hacer? 
¿Ella? Sinay decidió alarmar a todo el pueblo, para decirles que nadie se miraran en las calles. Y menos se sonrieran. 
Poco a poco lo iban consiguiendo, durante las horas del día, nadie en las calles se miraban, y todos paseaban solos. 

Pero ya, era un poco tarde, pues casi todo el pueblo estaba petrificado, incluso los padres de Sinay.

Sinay se rompía la cabeza buscando una solución, para aquello, 
y en su cumpleaños con el día ya amanecido. Cuando un pequeño rayo de luz entraba entre las nubes. Cogió un gran espejo, se sentó en el suelo y cejándolo hacia el sol, fijamente, comenzó a reírse burlonamente.

Su reflejo fue tal que el sol deslumbrado,  por aquella risa,  explosionó, de rabia, y todo se iluminó, como si de una bomba atómica hubiera sido.
Pero solo con su resplandor, todos los que en las calles o ventanas estuvieran quedaría ciegos momentáneamente.

Y para ellos fue como si el sol se hubiera apagado del todo. 
A Sinay le paso, lo mismo, quedó totalmente ciega y al ver tanta oscuridad,  el terror la embargó y no fue capaz de moverse de allí.                                                                       

Pasaron horas y horas, y Sinay  seguía sola y perdida, ella exclamó: 
¿auxilio.?
Pero nadie la escuchaba. Ya de noche, alguien la agarró de los brazos. 
Sinay dijo:¿quiénes sois? ¡Quienes vamos a hacer, pues tus padres.! 
Sinay de la alegría se agarró fuertemente a su padre, y marchó para su casa. 
A la mañana siguiente, Sinay despertó, y abriendo sus ojos y mirando por la ventana, lucía un sol radiante y hermoso, como nunca.  
Sinay loca de alegría, bajó las escaleras y se agarró a sus padres diciéndoles: ¿todo ha pasado, todo ha pasado.?  
Corrió como loca por la calle, y se dirigió a la casa de su amigo, 
y cuando él la vio desde la ventana gritando, 
salió a recibirla con un fuerte abrazo.

Todos los del pueblo, salieron a las calles, saltando de alegría,
y ese mismo día lo hicieron fiesta nacional. 
Lo celebraron con un banquete, que cruzaba todo el pueblo.

Pusieron todas las mesas que pudieron y todos arrimaron toda la comida y bebidas que tenían, festejaron a lo grande.
Bailaron todo el día y toda la noche, 

El embrujo de un sol celoso por la sonrisa y belleza de una niña hermosa, desapareció para siempre jamás.
 Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados de autor.
Colabora en imágenes,
 Silvia Regina Cossio Cámara.

R.DM.D0YC.Y0.00.98.

..Estoy por tí De Enricostro.



 Porque Me embarga tu dolor,
 y sin ti, mi condena,
 sería vivir en soledad;
ya que aún me muero por tu amor;
 y pareciera que todo va mal. 
*
Sé que no te sientes bien,
 debido a la enfermedad que te embarga; 
pero sigo aquí contigo,
 y estoy por ti... Rebuscando una esperanza.


Sé que todo mejora...
Pero todavía no te siento en mí;
más sé que tú también me adoras,
 como yo te adoro a ti. 
Los días pasan y con ello,
 tu dolor también se aleja de mí;  
pues tus curas van sanando,
 y tu sonrisa vuelve a florecer en ti.
Mi dulce niña, nunca estarás sola...
Pues yo tu caminar seré, 
y aunque sucedan malas cosas;
 yo contigo siempre estaré. 
*
Juntos esperaremos,
 buenos tiempos,
 para volver a renacer; 
siendo así, no te preocupes mi cielo...
Porque nunca de ti me apartaré.
Aunque los sueños son sueños,
 y a veces soñando uno se pierde; 
debes saber que por ti,
 la vida entregaría...
 Y si tú la quieres, te la daré. 
*
Jamás te sientas sola,
 mi bien amada, 
que contigo yo estaré... 
¡Porque tuyo soy.! Y estoy por ti;
 ¡hoy, mañana y siempre!
Enrique Nieto Rubio 
*Derechos Reservados*
Colabora en imágenes,
Silvia Regina Cossio  Cámara.