

Esta noche, me visitó un fantasma.
Ella era sumamente hermosa.
Bella, muy bella, sí.
*
Más su rostro y su hermosura,
No me extrañaba, pareciera.
Conocerla de siempre.
*
Con sus manos muy frías,
Acariciaba mi rostro.
Sí, sí, sí, más yo me dejaba.
Como si de una brisa,
De viento de los polos fuera.
Y me gustaba sí,,,,,,, me gustaba mucho.
*
Después sus labios,
Rozaban mis mejillas.
Y me sentía frenético.
Pero no podía moverme.
*
Sus manos eran grandes.
Pero finas y muy suaves.
Con sus manos cogió mi cabeza.
Acariciando mis orejas con sus dedos,
Y me besaba los labios.
*
Sentía su dulzor en mi boca.
Me gustó tanto.
que intenté presionarla contra mí,
Para no dejarla escapar,
Pero no podía.
*
Mas ella insistía, y su hermosa boca,
Seguía bajando y bajando.
Besando cada poro de mi cuerpo.
*
Ya solo veía su hermoso pelo.
Rizado largo, muy largo y muy suave.
Conseguí agarrar su cabeza.
Subiéndole hacia mis labios,
Quería más de su néctar.
Que tanto me gustaba.
*
Su rostro era suave.
Solo unas gasas, transparentes.
que se iluminaba, toda entera.
La aprisioné contra mi cuerpo.
hasta hacerla mía.
Eso fue maravilloso.
*
Sus hermosos ojos,
Me miraban con dulzura.
Qué belleza de mujer.
o de fantasma, ya no sé qué fue.
Pero me dijo:
*
¡Esta noche volveré!
¡Y seré tuya de nuevo!
¡¡Y por qué no te quedas, dije yo!!
No, mi amor, esta noche sí.
Volveré, te lo prometo.
*
y desapareció.
dejándome ese aroma a canela.
Que tanto me fascina,
Hasta quedar dormido.
Cuando desperté,
Una rosa posaba en mi almohada.
con su bello aroma,
fin.
Enrique Nieto Rubio.
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