
SUEÑOS DE NAVIDAD
En esta fría y oscura Navidad, soñé este día, en que la mayoría de las personas de este planeta lloraban su dolor por su pobreza y su mala dicha.
Millones de familias viviendo en malas chabolas, rodeadas de ratas grandísimas, que incluso se meten entre las ropas de los cuerpos, que duermen mordiéndoles sus carnes.
Y muchos niños sufriendo su dolor por el frío y las enfermedades.
Eran unos días muy duros para ellos.
Sus madres lloran porque nada tienen para darles a sus hijos.
Y muchas están enfermas, porque no comen nada.
No tienen luz, así que a partir de las siete de la tarde, sus vidas se convierten en un infierno.
Todo mojado y sucio, sus pies acurrucados y el agua cayéndole en ellos, sus cuerpos temblando.
Así hasta un nuevo amanecer, que muchas criaturas no llegan a despertar.
De entre ellas hay esos desaprensivos buitres que son primos, incluso hermanos o padres.
En el silencio de la oscuridad y susurrándoles, de calentar sus cuerpos, terminan poseyéndolas y violándolas, en noches de agonías.
Pero soñé también que todos los hombres más ricos del mundo fueron iluminados por Dios, que se les apareció en sus casas, y Dios les dijo:
Tenéis que acabar con la miseria del mundo, o no entraréis en el reino de los cielos.
Casi todos ellos no creen en estas palabras, pero como fue Dios quien las dijo, personalmente,
Obedecieron y todos estos millonarios, cargados de regalos y cientos de camiones, decidieron hacer miles de casas, prefabricadas, preciosas y calentitas.
Pueblo a pueblo, ciudad a ciudad, recorrieron todo el mundo.
Grandes máquinas excavadoras hacían preciosas calles y lo que eran simples asentamientos, lo convirtieron en hermosos pueblos, que hasta les dieron luz y agua.
Y a la mayoría de estas personas, hombres y mujeres, les dieron trabajo en todo lo que había, sobre todo en la construcción y en las ciudades, incluso
Ya para estos millonarios, el dinero dejó de tener importancia, aunque seguirán siendo aún más millonarios y mucho más queridos por todos.
Y por fin, en estas Navidades, el mundo empezó a caminar con amor y paz.
Ellos, al verles esas caritas de felicidad y con esos bellos ojos que les miraban,
Se sintieron como reyes y casi como dioses.
Enrique Nieto Rubio,
Derechos de autor.
YDJD0YAVC098.
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