Te conozco,
y sabiendo que en tu corazón,
viven nuestros sentimientos.
Arañas tu sentir,
para vivir en mi universo;
*
Pateas con dureza,
así como, golpeas.
Un amor en soledad.
Para vivir la felicidad, completa,
Y aplastas, los malos espíritus.
*
Para proteger un amor verdadero,
atropellas, para un nuevo renacer.
Matas las arañas del olvido,
para limpiar un sentimiento, desconocido.
*
Escupes el veneno,
de esa sin razón,
por conservar un amor prohibido;
*
Señalas las rosas de tu jardín,
que cubrirá tu, ramo de ilusión...
*
¡Muerdes la medianoche!
Para proteger un nuevo día,
*
¡Provocas! Cantares de ilusiones,
deseadas, y saludas al destino,
según tu, enseñándole un buen camino,
y finges ese sentimiento,
para engañar al destino...
Tomas el pelo a la desesperanza,
y juegas con los sentimientos
amargos de tu corazón,
que llora ese sin sentir.
*
Más no cambias,
Los sueños amargos, del pasado.
No entiendes...
Que ese dolor fingido,
al final es dolor verdadero.
*
No aprendes que la vida se va,
Y es por un sentimiento fallido.
Más no perdonas,
como la vida no perdona,
los juegos prohibidos...
*
Más no amas,
lo que siempre has querido.
Y ahora ya no me quieres Tú...
El corazón que rodeándote de infieles,
sentimientos, desconocidos;
*
siempre arañas,
las vivencia,
de aquel amor perdido,
y jamás sonríes,
a esos besos de amigo.
*
que rodeándote de flores,
nunca acaricias a ese destino,
que sin quererlo mi cielo,
simplemente es,
el destino que tú has escogido...
*
y ahora cambias de opinión,
enterrándolo en el camino.
¡Estrategia de un corazón!
¡Que ya fue malherido!
Pero tú sabes por qué se rompen
los sueños de un amigo.
*
Más siempre serás, perdedora,
de los amores queridos,
Tú, y siempre en los deseos del amigo;
*
¡Más siempre ella!
Será la razón de este destino,
y siempre, te quedarán,
los llantos de tus sentidos...
¡Siempre tú! Amada mía,
por los sueños que vivimos,
siempre amigo seré,
en esta vida,
y en los deseos compartidos,
Enemigos del tiempo,
que nos roba ese brío;
te conozco, más amigo,
tú eres el tiempo,
que en este, loco mundo...
Nos deshaces lo vivido.
*
Y sé de este destierro,
de errores que he vivido,
tu maldad no tiene precio,
por cuánto dolor he sentido,
*
tu indiferencia; es el precio,
de ese amor tan querido,
tu envidia
Y de tu hipocresía,
¡nada se ha escrito!
Enrique Nieto Rubio
*Derechos Reservados*
Colabora en imágenes,
Silvia Regina Cossio Cámara.








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