

Blogspost de Enrique Nieto Rubio, Enricostro, poemas de amor, dedicatorias, tristeza, añoranza, cuentos infantiles.



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Que tú no me quieras mirar ,
Porque ya me ves, mayo,
Mi corazón sigue joven.
Deseando tu pasión.
+
Yo sé que es tarde, sí.
Para tener ese amor,
Yo solo pido un deseo.
Un deseo de corazón,
Que vivamos los dos juntos.
Sin destrozar aquel adiós.
*
Sé que amores tengo.
Amores de verdad
Mis hijos, nietas y nietos,
Ellos sí son mis sueños.
Que daría la vida entera,
Si se la tuviera que dar,
Pues por ellos este mundo nuevo.
Tiene que continuar.
*
Y maldigo a todos aquellos,
¿Qué, con este mundo quieres acabar?
Por las avaricias que quieren tener,
Robando a los que viven allá.
Rusia maldita,
Israel, asesinos, y americanos, traidores.
de los pueblos amigos.
*
Esto solo va con aquellos que hacen la guerra.
No más, y a los amigos les deseo
Amor, paz y felicidad.
¿NO A LA GUERRA?
.
Ellos, un grupo de primitivos, ellos nuestros padres del ayer,
Era una era tan temprana que vivían desnudos; entonces, cuando el frío por las noches y las estrellas como colchón apenas si pensaban, eran como cualquier animal de aquella época.
Las relaciones sexuales daban igual. Con quienes fueran padres, con hijos y hermanos, con hermanos.
No importaba, pues ellos apenas podían pensar nada; si alguien caía enfermo, solo moría y nadie sabía qué hacer.
Pasaron muchos años. Un día, dos hermanos, chico y chica, solo se alejaron del grupo un poco, pues la comida eran bichillos, hormigas y cosas así.
Sus mentes no les daban más. Esta pareja caminaba buscando algo. De pronto, un rayo fugaz se estalló cerca de ellos en un gran árbol que quedó destruido, y con mucho fuego en sus entrañas. Ellos se acercaron y, viendo que aquello calentaba sus cuerpos del frío y la lluvia, despertaron un poco más.
Arrastraron aquellas ramas ardiendo hasta la gran familia que en una inmensa cueva se refugiaba de la lluvia.
Todos se quedaron sorprendidos de aquello, y se acercaron con temor, ya que aquello quemaba.
Al ver que aquello les calentaba sus cuerpos, todos se sentaron ante aquel fuego.
Pero sus mentes empezaban a desarrollarlas, y esta pareja dijo con señas que trajeran maderas de donde fuera, para que el fuego no se apagara nunca, y desde entonces, vigilaron el fuego entre todos.
Un niño había cogido un lagarto, que, ya muerto de un golpe, se lo iba a comer.
Pero se le cayó al fuego y, chillando por aquello, un mayor se lo sacó del fuego. Se había cocinado ricamente; su olor los despertó a todos y buscaron más lagartos y perros, como eran las hienas que los atacaban a ellos.
Así buscaron palos largos, y los afilaron en punta para cazar.
Pero no sabían hacerlo, pues solo restiles les era lo más sencillo.
La pareja está; se fueron más para el río, cerca de donde explotó aquel árbol, y vieron. Que este rayo se estrelló también en una gran roca de mármol, la cual se rajó en mil pedazos.
Este chico cogió un trozo que estaba muy afilado, lo rozó contra aquel palo largo y lo peló a la perfección, dejando una punta tan fina como un alfiler. Solo tuvo que tocar la punta para darse cuenta de que aquello era un arma mortal, pues se pinchó y sangró un poco.
Se acercó al río y, viendo unos peces tremendos, se agachó en una piedra que en medio del río estaba. Cuando aquellos peces no vieron peligro, zaaa le clavó la lanza aquella y cazó bastantes peces.
Pregunta al viento,
hola a todos y todas, mi pregunta es la siguiente, aparte del que se moleste, que no importará claro.
Cuando yo leo a los demás sus escritos, buenos, menos buenos, incluso malos, da lo mismo, oooo sus expresiones, sus temores e inquietudes o amores deseados, es igual, le comentamos en su escrito, pero no recibimos de él o ella la menor expresión sobre nuestro comentario, entonces creemos que no le importamos en lo más mínimo, y lo hacemos una y otra y más veces, hasta que decidimos que para que comentarle si ni siquiera nos lee.
Pues si yo te digo es precioso, tu poema, te felicito, bueno, no es gran cosa, pero me he molestado en leerte, y ni siquiera una gracia, amigo o amiga, esto es muy feo, y, por lo tanto, lo digo ante todos.
Para que si mis comentarios no entran, que nadie se enfade, bueno, tampoco es que me importe, pues más daño hace el que no expresa que el expresado. Saludos, Enrique Nieto Rubio, con todos mis respetos a los demás.
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C.A.DOIR.A, CO.68.

