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viernes, 13 de febrero de 2026

Volviendo a un pasado remoto de Enricostro.


Ellos, un grupo de primitivos, ellos nuestros padres del ayer,

Era una era tan temprana que vivían desnudos; entonces, cuando el frío por las noches y las estrellas como colchón apenas si pensaban, eran como cualquier animal de aquella época.

Las relaciones sexuales daban igual. Con quienes fueran padres, con hijos y hermanos, con hermanos.

No importaba, pues ellos apenas podían pensar nada; si alguien caía enfermo, solo moría y nadie sabía qué hacer.

Pasaron muchos años. Un día, dos hermanos, chico y chica, solo se alejaron del grupo un poco, pues la comida eran bichillos, hormigas y cosas así.



Sus mentes no les daban más. Esta pareja caminaba buscando algo. De pronto, un rayo fugaz se estalló cerca de ellos en un gran árbol que quedó destruido, y con mucho fuego en sus entrañas. Ellos se acercaron y, viendo que aquello calentaba sus cuerpos del frío y la lluvia, despertaron un poco más.

Arrastraron aquellas ramas ardiendo hasta la gran familia que en una inmensa cueva se refugiaba de la lluvia.

Todos se quedaron sorprendidos de aquello, y se acercaron con temor, ya que aquello quemaba.

Al ver que aquello les calentaba sus cuerpos, todos se sentaron ante aquel fuego.



Pero sus mentes empezaban a desarrollarlas, y esta pareja dijo con señas que trajeran maderas de donde fuera, para que el fuego no se apagara nunca, y desde entonces, vigilaron el fuego entre todos.

Un niño había cogido un lagarto, que, ya muerto de un golpe, se lo iba a comer.

Pero se le cayó al fuego y, chillando por aquello, un mayor se lo sacó del fuego. Se había cocinado ricamente; su olor los despertó a todos y buscaron más lagartos y perros, como eran las hienas que los atacaban a ellos.

Así buscaron palos largos, y los afilaron en punta para cazar.

Pero no sabían hacerlo, pues solo restiles les era lo más sencillo.

La pareja está; se fueron más para el río, cerca de donde explotó aquel árbol, y vieron. Que este rayo se estrelló también en una gran roca de mármol, la cual se rajó en mil pedazos.

Este chico cogió un trozo que estaba muy afilado, lo rozó contra aquel palo largo y lo peló a la perfección, dejando una punta tan fina como un alfiler. Solo tuvo que tocar la punta para darse cuenta de que aquello era un arma mortal, pues se pinchó y sangró un poco.
Se acercó al río y, viendo unos peces tremendos, se agachó en una piedra que en medio del río estaba. Cuando aquellos peces no vieron peligro, zaaa le clavó la lanza aquella y cazó bastantes peces.

Los llevaron a la gran cueva, y con palos grandes o ramas los pincharon, y los pasaron por las llamas.

Por primera vez, comían todos juntos y con mucha alegría.

Llamaremos Grinte a este chico y Flora a ella.

Cuando todos comieron, Grinte los sentó a todos frente a él y les habló en su entendimiento, entre palabras y gestos, que es como ellos se entendían, y les contó la forma de cómo podían pescar o cazar peces con sus lanzas.
Ya les contó cómo calentarse y manejar el fuego; incluso les contó que con las piedras afiladas podrían hacer armas para pescar y cazar.

Entonces esas mentes comenzaron a pensar.

Salieron a buscar esos perros, que ellos tanto temían, y en el camino ensayaban el tiro de lanza hasta perfeccionarlo, pero vieron otro animal, así como un tigre, e hicieron una emboscada y entre todos lo mataron.

Lo llevaron a la cueva; era muy grande, con estas piedras afiladas. Lo abrieron en canal, sacaron su carne.
Y su piel; la iban a tirar al fuego, pero aquello haría un humo infernal, así que la sacaron afuera y alguien la puso en lo alto de una roca sin más.
Al rato empezaron a poner la carne en el asador, como se dice ahora, y la asaron, comiendo todos un gran manjar.

Otros consiguieron matar algunas hienas y sus miedos desaparecieron; ya podrían enfrentarse a cualquier animal, por grande que fuera.

Cuando comían sus carnes, se esparcieron por la cueva, sentándose en piedras que allí tenían para eso. Otra chica se salió y, viendo aquella piel, decidió sentarse en ella, unnn su culito; se sintió muy bien.
Así que se dirigió a su padre y le dijo: Papá, por llamarlo de alguna manera, puedes cortar esa piel para cubrirme el cuerpo. Así el padre, con aquellas piedras afiladas, cogió, raspó la piel que ya se había secado con el calor de aquella roca y se entretuvo en sacar tiras de cuero finitas y, haciéndoles unos agujeros, cerró aquella piel alrededor del cuerpo de la chica; ella ya no tendría frío y todos se dieron cuenta.
Así ya hicieron muchas ropas para vestirse y se acabó pasar noches de frío; ya hicieron camas de pieles para dormir todos.

Cuando llegaba la noche, con la luz de su candela, uno a uno se sentaba frente a todos y contaba lo que había aprendido ese día y desde entonces esto sería todas las noches, además de pintarlo en la cueva, como sería todo.

Así el padre de aquella chica se convirtió en el peletero, ya que era muy mañoso.

A las pocas semanas, sacó tiritas, finas de cuero, y, doblando una vara, hizo un arco; le dio con el dedo, y hasta sonaba un sonido peculiar que le agradó y sonrió; su mente cada vez se abría más.


Cogió otro palo, el resto lo puso en medio de aquel arco y lo soltó, que casi pincha al de enfrente.

Con el paso de los años,
Otros comenzaron a secar carne en el fuego.

Llegó otra noche y el peletero contó sus logros en aquel día; sacando el arco y la flecha, lanzó una flecha y la clavó en la pared.

Eso sería maravilloso para cazar, así que fabricó para todos.

Otro contó lo de la carne ahumada, que duraría más tiempo para comérsela, y así iban aprendiendo muchas cosas.

Días más tarde, cortó tiras de pieles para hacerse cordones, y se hicieron zapatos, pues vino una con algo clavado en la planta del pie que le dolía mucho, así que el peletero también consiguió sacarle aquella espina, de unos acacios que por allí estaban.
Bueno, le dio con ceniza que la calmó bastante.


De ahí ya empezaron a ayudarse unos con otros.

Más tarde amarró a aquella espina un cordón bastante largo, le puso un palo en la otra punta y llamó a Ggrite y le dijo:
Que con aquella caña se fuera al río a ver si cogía algún pez.
 En aquella púa que era encorvada, pinchó un trocito de carne que quedó en uno de los palos de comer.

Se fue y como que pescó muchos peces; ese día estaba resuelto para comer todos. En algunos años harían cosas que varios de siglos no habían hecho nada.

Más adelante, Grite y Flora decidieron hacerse una cueva con mucha madera cerca del río y vivirían juntos los dos, pero siempre regresaban los dos por las noches para contar sus logros y de ahí salieron pescadores también.

El peletero solía quedarse en la cueva con los pequeños y recordó aquel sonido e hizo arcos para que los niños se entretuvieran y de ahí empezó la música y, entre esos inventos, también fabricó una pandereta y más tarde un tambor y vaya que la lio con los pequeños allí; no había quien aguantara, y los mandó a todos a la calle.
Más adelante se le ocurrió a Grites con la corteza de un gran árbol que, viendo que en el agua flotaba, se hizo una barca fantástica; mas también se lo enseñó a todos.

Otras parejas decidieron hacerse otras cabañas para vivir en pareja, pues vieron que así se sentirían más tranquilos.

Un día el fuego se extinguió por descuidos de ellos.

Pero Grites, que era el más inteligente, cuando sacaba aquellas piedras cortantes, vio que al darles golpes para sacarlas, aquellas soltaban chispas y, frotando piedra con piedra, consiguió hacer fuego y de ahí el mechero, jajaja.

Más tarde, otro inventó la fricción entre dos palos que también dio resultados de fuego.
Y así fueron prosperando hasta el día de hoy.


Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados.

viernes, 4 de julio de 2025

..El cementerio de. vorkuta en Rusia...1935.de Enricostro.

 



 El cementerio de.vorkuta en Rusia...1935.

Una ciudad a menos 25  grados bajo cero. 

En sus calles, bajo una extraña cosa, caída del espacio exterior, ocurrió una gran explosión en su superficie a unos quinientos metros sobre el suelo.

Esta explosión ha dejado una gran nube grisantea, con un olor putrefacto, quizás levantado por los cientos de muertos asesinados por el régimen en toda la ciudad, convirtiendo todas las viviendas en este gran cementerio, devastador. Pues quedó sin vida a miles de Kilómetros, algo así como ocurrió en Chernóbil centrar nuclear. Bueno a todos los efectos parece ser un virus desconocido,

nada se mueve por las calles, carreteras muertas y lo que es peor a miles de kilómetros, poco a poco va pasando lo mismo.

Esta nube, además de esparcirse a gran velocidad, va tomando fuerza con los vientos y reforzándose en su esencia vírica,

Aquí dentro de los hogares parece haber personas que se mueven vista desde las ventanas, pero parecen no tener cara ni ojos, es como si alguna clase de zombis fueran...

Este impacto es algo desconocido.

El aire helado de Vorkuta no solo corta la piel, sino que ahora transporta un horror indescriptible. La nube grisácea avanza sin obstáculos, devorando la vida a su paso, transformando cada rincón en una extensión del mismo cementerio. A medida que el viento la arrastra hacia territorios aún más lejanos, sus efectos se vuelven más evidentes: los rostros desvanecidos tras las ventanas, figuras que deberían ser humanas, pero han perdido toda identidad.

Los sobrevivientes, aquellos que aún conservan la conciencia, sienten el peso de una condena sin precedentes. ¿Es una enfermedad? ¿Una maldición? Nadie lo sabe, pero los cuerpos que deambulan sin ojos y sin expresión parecen ser prueba de que la humanidad está cambiando en formas que desafían toda lógica.

En medio de este paisaje desolador, un grupo reducido de personas se encuentra en una lucha silenciosa contra la niebla opresiva. Han visto lo que sucede a quienes permanecen demasiado tiempo bajo su sombra, y ahora intentan escapar, aunque el frío y la desesperación les dificultan cada paso. Uno de ellos, un hombre marcado por cicatrices tanto físicas como emocionales, sostiene un cuaderno donde ha anotado cada detalle de la tragedia. "Si alguien encuentra esto—" escribe con manos temblorosas. "—que sepa que el fin comenzó aquí."

Un grupo de científicos Europeos están investigando esta anomalía, siempre van con trajes espaciales

por lo visto estas personas inertes, no son peligrosas para otros humanos aparte de que los contaminen

ellos parecen alimentarse de partículas en el aire, o de las plantas, son como si fueran plantas andantes. 

Todos van desnudos, pues sus pies necesitan el contacto del suelo.

La investigación de los científicos avanza lentamente. Con cada análisis, descubren que estas criaturas no solo absorben nutrientes de la atmósfera y el suelo, sino que parecen formar una red interconectada, como si fueran una extensión de algo mayor. Se comunican sin palabras, moviéndose en sincronía, como hojas arrastradas por el viento.

Uno de los científicos, el doctor Renard, un experto en biología extrema, anota sus hallazgos en un informe. "Estos seres no muestran signos de agresividad, pero su estructura celular es completamente desconocida. Son más que zombis. Son algo... nuevo."

El virus se está modificando, según se acerca a Europa, por las altas temperaturas,

ya en Alemania está pasando algo distinto, solo que las personas han dejado de pensar coherentemente, todo es un caos, nada funciona bien, todo son topetazos unos contra otros en las oficinas,

y así sigue comiéndose a Europa entera. Y quizás pronto estará en todo el mundo. 

La niebla gris de Vorkuta, con su esencia viral y su expansión imparable, se ha convertido en una fuerza que reconfigura el destino de la humanidad. La incertidumbre es total. Con cada kilómetro que avanza, transforma no solo cuerpos, sino también la mente de quienes quedan atrapados en su influencia.

En Alemania, el caos ya se ha instalado. No es la muerte silenciosa de Rusia, sino una alteración profunda del pensamiento y la conducta. La gente se mueve sin rumbo, chocando entre sí, perdiendo el sentido de la realidad. El lenguaje se desintegra en murmullos incomprensibles, los sistemas colapsan y la sociedad empieza a fragmentarse bajo una extraña disonancia. Es como si la niebla reescribiera la conciencia misma.

Los científicos en trajes espaciales han intentado seguir el patrón de la propagación, pero cada región responde de manera diferente. Lo que comenzó como una infección silenciosa, ahora se adapta, muta, juega con los límites de la biología y la psique humana.

Mientras Europa sigue cayendo en esta distorsión, en un laboratorio oculto en Suiza, los últimos expertos en genética y virología estudian la posibilidad de un antídoto. El doctor Renard, el mismo que vio las criaturas sin rostro en Rusia, ahora lidia con ecuaciones que desafían toda lógica. “Esto no es un virus convencional,” murmura mientras observa un microscopio. “Esto es un organismo con propósito.”

Pero, ¿cuál es ese propósito? ¿Es una nueva forma de vida emergiendo de los restos del mundo? ¿O acaso es una fuerza exterior que reconfigura la existencia para algo aún desconocido?

La pregunta sigue sin respuesta, mientras la niebla sigue su marcha, inalterable, incontrolable, devorando fronteras, historia y humanidad misma.

Hasta ahora en la tierra todo era en plan silencioso, pero ahora se ha convertido en un desastre mundial que solo se narra desde la plataforma espacial Rusa y europea que vigilan la tierra todos con las manos en las cabezas viendo la destrucción total.

Los aviones militares y de pasajeros caen en barrena contra la tierra, causando millones de muertos en todo el mundo, las ciudades están todas en llamas, todo explota, todo arde, mas no hay nadie que lo pueda arreglar.  Pero lo extraño, es que todas las personas contaminadas, vomitan como una leve espuma agachándose en el suelo, quedando envueltos en ella, que ni el fuego penetra dentro, es una forma de defensa...

No sé cuanto, tardara la tierra en ser destruida, lo que sí parece ser una realidad es que todas las plantas se comunica con estos, ahora seres extraños, y se defienden contra los incendios.

El mundo ha dejado de existir como tal, no queda vida humana dentro y solo quedaran los científicos que estén en el espacio y aquellos que Allan conseguido aislarse bajo tierra 

supuestamente, la humanidad terminará desapareciendo como tal.

Siendo un mundo vegetar, a no ser que alguien venga de otro mundo a vivir a aquí de vacaciones, y que fueran ellos lo que lo provocaron todo.   

Enrique Nieto Rubio.

Y Copilot.

Derechos reservados. 

Posdata.

 La humanidad, tal como se conocía, ha llegado a un punto irreversible. Los que permanecen en el espacio, aislados de la catástrofe, podrían sobrevivir… pero solo si sus recursos son suficientes para sostenerlos indefinidamente. Y los que están bajo tierra, en refugios ocultos, enfrentarán una elección difícil: seguir encerrados hasta que el mundo exterior se estabilice o arriesgarse a salir y exponerse a la nueva forma de vida que ahora domina la superficie.

Si el virus lo ha consumido todo, entonces cada intento de reintegración los llevará a ser parte de esta transformación. ¿Se adaptarán a esta nueva existencia? ¿Encontrarán una forma de restaurar lo que queda? O quizás, el planeta ya no será suyo, convirtiéndose en un reino vegetal, donde la antigua humanidad solo será un recuerdo lejano, un mito en la historia de esta nueva era.