Blogspost de Enrique Nieto Rubio, Enricostro, poemas de amor, dedicatorias, tristeza, añoranza, cuentos infantiles.
viernes, 14 de noviembre de 2025
**No hay cosa mas grande.
No hay cosa más grande.
¿Qué sentir tu corazón?
Muy pegadito al mío,
Y suspirando por ese amor.
*
Qué cosas tiene la vida.
Cuando me acuerdo de ti,
Son suspiros que suben al cielo.
Recordando tu sentir.
*
Si otra vida tuviera,
Para poderte alcanzar,
Buscaría las más bellas estrellas.
Para podértelas dar.
*
Y cuando pienso, te veo.
Como aquella primera vez,
En que me decías "te quiero".
Y yo ya te quería tener.
*
Que si besos tú me dieras,
Suspiros te daba yo.
Pues fuiste mi más hermosa.
de las estrellas,
Donde contigo quería vivir yo.
*
Que si en tu casa no estuve,
Contigo, yo soñé.
Y te veía durmiendo.
Y yo estando a tus pies.
*
Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor.
Imágenes de Silvia Regina Cosió Cámara.
YJ. YY. DODV.DD, CR.
viernes, 31 de octubre de 2025
**Hoy tengo ganas de ti.
Hoy tengo ganas de ti.
Que no me sienta solo.
Que tú estés conmigo.
Que si yo no soy tu amante,
Déjame, pues, ser tu amigo.
*
Hoy tengo ganas de ti.
De ser tu fiel amigo,
De desear, ese cuerpo tuyo.
Y besarte hasta tu ombligo.
*
Hoy tengo ganas de ti, amor.
Y de ser tu hombro perdido,
Que no te sientas sola.
Que yo seré tu amigo.
*
Para darte mil sonrisas,
Para darte mil suspiros,
Y que pasemos esta noche,
Abrasados junto a tu nido.
*
Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados.
A.J.DOIV.C,OO.98.
miércoles, 22 de octubre de 2025
**Dos universos paralelos.
https://www.youtube.com/shorts/qQYab2tHFHg
Dos universos paralelos
Uno naciente y el otro,
A punto de desfallecer.
Se junta como una estrella.
Para vivir juntos un nuevo amanecer.
*
Viven muy pegaditos, unidos en su pasión.
Viajando por la vida,
Hasta que se apague su sol.
*
El uno lo vivirá todo; el otro ya lo vivió.
Y mientras caminara un mismo rumbo,
Hasta que los separe Dios.
*
El uno necesita de él.
El otro brinda su protección.
Y mientras su música va sonando.
Y repartiendo todo su amor,
*
Y en ese amor que nos dejan,
Encienden nuestro corazón.
*
Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor.
Inspirado en anciano y chiquillo.
Compitiendo en una música de ilusión.
viernes, 10 de octubre de 2025
**Hoy “La muerte no se guarda. La muerte camina.
Hoy la muerte no se guarda; la muerte camina.
Aquí, en mi cementerio, hace un montón de años, mataron al guarda de este cementerio. A las 11 de la noche, varias personas que saltaron la muralla con unas escaleras le dieron tal paliza que lo dejaron muerto y en una fosa vacía. Allí lo tiraron, le echaron tierra simulando el fondo que por la mañana a primera hora. Lo enterraron y nadie se dio cuenta; han pasado los años y se ha muerto ahora la señora de aquel difunto que fue enterrado aquí. La han querido enterrar en la misma fosa que su esposo y, al sacarlo a él para meter a ella y después posar los huesos de él encima de la caja de ella, han descubierto que había otro cadáver. En la autoría han descubierto que fue el guarda del cementerio llamado don Antonio. Cuando lo han sacado, ha salido una ola de vapor como si de una nube fuera y a todos los que allí estaban sintieron un escalofrío que los dejó asustadísimos. Desde entonces han crecido las viviendas junto al cementerio, y hay vecinos asustados, pues muchas noches se ven ciertas luces extrañas y muy flácidas andando por aquellas calles del cementerio. Muchos vecinos sospechan que es el guarda y miran de reojo a través de las cortinas de las ventanas, y con mucho recelo. Pues ahora el fantasma del cementerio es don Antonio, guarda del cementerio. Y es seguro que nadie entrará a robar nada. En estos tiempos de cambios en todo el mundo, alguien del extranjero está pensando en volver a robar el cementerio. Pero es de seguro que una guadaña maldita rondará en el cementerio y, si alguien cae, seguro desaparecerá.
Una noche de octubre, cuando el viento soplaba con fuerza y las hojas secas bailaban sobre las lápidas, llegó al pueblo un hombre de acento extraño. Decía llamarse Víctor, un investigador de fenómenos paranormales. Había oído hablar del caso del guarda don Antonio y quería comprobar por sí mismo si los rumores eran ciertos.
Víctor se instaló en una casa frente al cementerio. Justo a donde los vecinos decían que las luces se movían como almas errantes. Llevaba consigo aparatos extraños, cámaras térmicas, grabadoras de sonido y un cuaderno de cuero donde anotaba cada detalle. La primera noche no ocurrió nada. La segunda, escuchó pasos. La tercera vio una figura entre las tumbas, alta, encorvada, con una capa que parecía hecha de niebla.
Los vecinos, al enterarse de su presencia, le advirtieron: Aquí no se juega con los muertos. Don Antonio no perdona.” Pero Víctor no se detuvo. Al contrario, cavó más hondo en los archivos del pueblo, descubriendo que don Antonio había sido enterrado con una llave antigua, una que abriría una cripta olvidada bajo tierra, sellada desde hacía más de cien años.
Una madrugada, Víctor decidió entrar al cementerio con su linterna y su cuaderno. La niebla era espesa y el silencio, absoluto. Al llegar a la fosa donde habían encontrado el cuerpo del guarda, notó que la tierra estaba removida. Al tocarla, sintió un frío que le paralizó la mano. De pronto, la linterna se apagó. Y en la oscuridad, una voz ronca susurró su nombre.
Desde entonces, nadie ha vuelto a ver a Víctor. Su casa quedó vacía, sus aparatos intactos y su cuaderno abierto en la última página, donde solo se leía:
La guadaña no perdona. Don Antonio vigila.”
Años después de que Clara sellara la maldición, el cementerio volvió a ser un lugar tranquilo… hasta que llegó Elías, un joven arqueólogo obsesionado con los secretos ocultos bajo tierra. Había leído sobre la desaparición. Años después de que Clara sellara la maldición, el cementerio volvió a ser un lugar tranquilo… hasta que llegó Elías, un joven arqueólogo obsesionado con los secretos ocultos bajo tierra. Había leído sobre la desaparición de Víctor y la leyenda de don Antonio, y estaba convencido de que aún quedaba algo por descubrir.
Elías no creía en fantasmas, pero sí en reliquias. Su objetivo era encontrar la guadaña maldita, convencido de que era una pieza de poder ancestral. Una noche, armado con mapas antiguos y sensores de movimiento, entró al cementerio. Lo que no sabía era que Clara, ahora guardiana del lugar, lo observaba desde las sombras.
Al llegar a la cripta, Elías encontró la tumba vacía. La guadaña ya no estaba allí. En su lugar, una inscripción nueva había aparecido en la piedra:
La muerte no se guarda. La muerte camina.”
De pronto, el suelo tembló. Las lápidas comenzaron a crujir. Y entre la niebla, una figura se alzó, más alta que cualquier hombre, con ojos como carbones encendidos. No era don Antonio. Era algo más antiguo. Algo que había estado esperando ser liberado.
Clara corrió hacia la cripta, gritando a Elías que saliera. Pero él, hipnotizado por la figura, no se movía. La criatura levantó una mano, y el aire se volvió hielo. Elías cayó al suelo, y la guadaña apareció flotando sobre su cuerpo.
Desde esa noche, el cementerio ya no tiene un solo guardián. Tiene dos. Y ambos vigilan que nadie vuelva a perturbar el descanso de los muertos.
Y la leyenda de don Antonio, y estaba convencido de que aún quedaba algo por descubrir.
Elías no creía en fantasmas, pero sí en reliquias. Su objetivo era encontrar la guadaña maldita, convencido de que era una pieza de poder ancestral. Una noche, armado con mapas antiguos y sensores de movimiento, entró al cementerio. Lo que no sabía era que Clara, ahora guardiana del lugar, lo observaba desde las sombras.
Al llegar a la cripta, Elías encontró la tumba vacía. La guadaña ya no estaba allí. En su lugar, una inscripción nueva había aparecido en la piedra:
De pronto, el suelo tembló. Las lápidas comenzaron a crujir. Y entre la niebla, una figura se alzó, más alta que cualquier hombre, con ojos como carbones encendidos. No era don Antonio. Era algo más antiguo. Algo que había estado esperando ser liberado.
Clara corrió hacia la cripta, gritando a Elías que saliera. Pero él, hipnotizado por la figura, no se movía. La criatura levantó una mano, y el aire se volvió hielo. Elías cayó al suelo, y la guadaña apareció flotando sobre su cuerpo.
Desde esa noche, el cementerio ya no tiene un solo guardián. Tiene dos. Y ambos vigilan que nadie vuelva a perturbar el descanso de los muertos.
Lo extraño y terrorífico es que uno de estos vigilantes ha abierto la reja del cementerio y ahora vigila desde afuera; se topa con los viandantes, aunque no ataca a nadie que no vea sospechoso. No parece hacer daño, pero este ser no anda, pues flota en el suelo y todo el que lo ve sale aterrado de aquella zona.
Las autoridades alertadas toman cartas en el asunto, pero ese ser no entiende nada; sus ojos color fuego les aterran a todos.
El ayuntamiento forja a todo su alrededor una valla, dejando a este ser dentro y en este trance ha entrado otra vez en el cementerio y las puertas están selladas.
Enrique Nieto Rubio
Copilo T. i.a.
Reservados los derechos de autor.
miércoles, 24 de septiembre de 2025
**Dónde estarás cariño mío.
¿Dónde estarás?
¿Qué tanto pienso en ti?
¿Qué tanto pienso en ti?
Que sí, mucho amor tenía.
Él se marchó de mí.
Él se marchó de mí.
¿Dónde estarás, pues?
Que mi esperanza se nubló...
Que mi esperanza se nubló...
Y si yo no te vuelvo a ver...
¿Qué será de mi pasión?
¿Qué será de mi pasión?
Un día decidiste alejarte...
Sin decirme ni un adiós,
Sin decirme ni un adiós,
Y la amistad que teníamos,
¿Dónde, coño, se marchó?
*
¿Dónde, coño, se marchó?
*
Que nunca me dejarías.
Ese fue tu sentimiento.
Ese fue tu sentimiento.
Ahora sé que todo fue mentira...
Que tu amor no era cierto.
Que tu amor no era cierto.
Tantos años en que vivimos,
Un amor apasionado;
Un amor apasionado;
Ahora me doy cuenta...
Que tu amor todo era vano.
*
Que tu amor todo era vano.
*
Me decías que me querías.
Que te morías por mí.
Que te morías por mí.
Y al otro, que también lloraba,
También le decías que sí.
También le decías que sí.
Qué lista fuiste, mujer...
Jugando con dos amores...
Jugando con dos amores...
Dos amores a la vez.
Y los dos te mandan flores.
*
Y los dos te mandan flores.
*
¿Acaso eran para mi entierro, no?
O quizás para él, de él, ¿no?
O quizás para él, de él, ¿no?
Pues debimos de morirnos,
Muchas flores te mandé.
Muchas flores te mandé.
¿Tú, yo y el hombre aquel?
¿Qué bonito era aquello?
¿Qué bonito era aquello?
Un juego de amor que fue,
Pero solo jugabas tú.
Y nosotros, nosotros qué.
Pero solo jugabas tú.
Y nosotros, nosotros qué.
Aquellas lágrimas vertidas,
Encima de aquel ayer;
Encima de aquel ayer;
están dentro de mí,
y por siempre en mi querer.
y por siempre en mi querer.
Ya se ha pasado el tiempo.
Y nada se puede hacer.
Y nada se puede hacer.
Quizás fue que moriste.
o te marchas con él...
o te marchas con él...
Así pues... no sufras por mí.
Que sin ti yo viviré.
Que sin ti yo viviré.
¡Buscaré otro amor sincero!
Y a ti... ¡Te olvidaré!
Y a ti... ¡Te olvidaré!
Enrique Nieto Rubio
*Derechos Reservados*
Colabora en imágenes.
Silvia Regina Cossio Cámara.
lunes, 22 de septiembre de 2025
**Cáncer de mama en poemas.
Ella será mi cruz...
Que con amor yo llevaré.
que un cáncer traidor,
Se le ha clavado en la piel.
Ella será mi cruz.
que con gusto llevaré.
y los clavos de mi dolor,
Que me harán no fallecer.
Ella será mi cruz.
Mi angustia y mayor pesar,
Que si por ella me muero,
Y por ella yo quisiera penar.
Que me penetren a mí los clavos.
Y que ella no tenga nada.
Virgencita del Camino,
Te imploro: ¡Apiádate de mi amor!
Que no sea su destino.
Vivir atrapada en tanta desolación.
Virgencita del Camino,
Apiádate de ella y siente mi sentir.
Que siendo ella,
madre como tú...
Que no merezca sufrir.
Virgencita del Camino,
No me hagas padecer más este dolor.
Que cuando la miro a los ojos,
Y el llanto en su rostro está.
Se me derrumban los cielos...
Y hasta imposible me es respirar.
Enrique Nieto Rubio
*Derechos Reservados*
Posdata:
Todo esto es una pesadilla.
Y para colmo, la mala fortuna
Nos ha alcanzado.
en vísperas de Navidad.
*
¡Lástima de mí, lástima de mi soñar!
Pues se rompieron las cadenas.
¡De toda ilusión y felicidad!
Enrique Nieto Rubio
Derechos de autor.
Colabora en imágenes.
Silvia Regina Cossio Cámara.
miércoles, 17 de septiembre de 2025
**Benjamín Netanyahu, Cuando Jesús,
Cuando Jesús, hijo de Nazaret,
Mirando la tierra está.
Y en su casa, tierra santa,
Matándose continúan ya.
*
A la derecha de Dios Padre,
Él no para de llorar.
Sus lágrimas que derrama,
Es el agua que nos llueve.
Intentando que nos mojen,
Para calmar nuestras fiebres.
*
Fiebres de odio y riñas.
Fiebre del desamor.
Fiebres por estas guerras.
que causan tanto dolor.
*
Fiebres de ese odio,
que no conseguimos aplacar.
Y él llora mucho.
Por lo que nos pueda pasar.
*
Pues su padre está muy enojado.
Por lo malo de este mundo,
Y discute con su hijo.
Quiere mandar otro diluvio.
O quizás algo peor,
Una piedra muy grande.
Que nos destruyan a todos.
*
O quizás un rayo fugaz.
que venga de otra estrella.
que un día destruyó él
Por las malas personas que eran.
*
Y desde entonces, esa estrella desprende
Rayos mortales en todas direcciones.
Y quizás nos manden uno.
Para sembrar los horrores.
*
De vivir el mismo infierno,
delante de nuestros menores,
que ninguna culpita tienen.
De que seamos unos cabrones,,,,,,,,,,,,,
Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados.
*
No sé si es profecía,
o una mala intuición,
Pero si seguimos así.
Puede que lleve razón.
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