Mostrando entradas con la etiqueta Relato. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Relato. Mostrar todas las entradas

viernes, 10 de octubre de 2025

Hoy “La muerte no se guarda. La muerte camina. De Enricostro”




Hoy “La muerte no se guarda. La muerte camina. De Enricostro
Aquí, en mi cementerio, hace un montón de años, mataron al guarda de este cementerio. A las 11 de la noche varias personas que saltaron la muralla con unas escaleras, le dieron tal paliza que lo dejaron muerto y en una fosa vacía. Allí lo tiraron, le echaron tierra simulando el fondo que por la mañana a primera hora. Lo enterraron y nadie se dio cuenta, han pasado los años y se ha muerto ahora la señora de aquel difunto que fue enterrado aquí. La han querido enterrar en la misma fosa que su esposo y al sacarlo a él para meter a ella y después posar los huesos de él en cima de la caja de ella y han descubierto que había otro cadáver. En la autoría han descubierto que fue el guarda del cementerio llamado don Antonio. Cuando lo han sacado ha salido una ola de vapor como si de una nube fuera y a todos los que allí estaban sintieron un escalofrío que los dejo asustadísimos. Desde entonces han crecido las viviendas junto al cementerio, y hay vecinos asustados, pues muchas noches se ven ciertas luces extrañas y muy flácidas andando por aquellas calles del cementerio. Muchos vecinos sospechan que es el guarda y miran de reojo a través de las cortinas de las ventanas, y con mucho recelo. Pues ahora el fantasma del cementerio es don Antonio, guarda del cementerio. Y es seguro que nadie entrara a robar nada. En estos tiempos de cambios en todo el mundo, alguien del extranjero está pensado en volver a robar el cementerio. Pero es de seguro que una guadaña maldita rondara en el cementerio y si alguien cae seguro desaparecerá.




Una noche de octubre, cuando el viento soplaba con fuerza y las hojas secas bailaban sobre las lápidas, llegó al pueblo un hombre de acento extraño. Decía llamarse Víctor, un investigador de fenómenos paranormales. Había oído hablar del caso del guarda Don Antonio y quería comprobar por sí mismo si los rumores eran ciertos.

Víctor se instaló en una casa frente al cementerio, justo donde los vecinos decían que las luces se movían como almas errantes. Llevaba consigo aparatos extraños, cámaras térmicas, grabadoras de sonido y un cuaderno de cuero donde anotaba cada detalle. La primera noche no ocurrió nada. La segunda, escuchó pasos. La tercera vio una figura entre las tumbas, alta, encorvada, con una capa que parecía hecha de niebla.

Los vecinos, al enterarse de su presencia, le advirtieron: “Aquí no se juega con los muertos. Don Antonio no perdona.” Pero Víctor no se detuvo. Al contrario, cavó más hondo en los archivos del pueblo, descubriendo que Don Antonio había sido enterrado con una llave antigua, una que habría una cripta olvidada bajo tierra, sellada desde hacía más de cien años.

Una madrugada, Víctor decidió entrar al cementerio con su linterna y su cuaderno. La niebla era espesa, y el silencio, absoluto. Al llegar a la fosa donde habían encontrado el cuerpo del guarda, notó que la tierra estaba removida. Al tocarla, sintió un frío que le paralizó la mano. De pronto, la linterna se apagó. Y en la oscuridad, una voz ronca susurró su nombre.

Desde entonces, nadie ha vuelto a ver a Víctor. Su casa quedó vacía, sus aparatos intactos, y su cuaderno abierto en la última página, donde solo se leía:

“La guadaña no perdona. Don Antonio vigila.”

Años después de que Clara sellara la maldición, el cementerio volvió a ser un lugar tranquilo… hasta que llegó Elías, un joven arqueólogo obsesionado con los secretos ocultos bajo tierra. Había leído sobre la desaparición de Años después de que Clara sellara la maldición, el cementerio volvió a ser un lugar tranquilo… hasta que llegó Elías, un joven arqueólogo obsesionado con los secretos ocultos bajo tierra. Había leído sobre la desaparición de Víctor y la leyenda de Don Antonio, y estaba convencido de que aún quedaba algo por descubrir.

Elías no creía en fantasmas, pero sí en reliquias. Su objetivo era encontrar la guadaña maldita, convencido de que era una pieza de poder ancestral. Una noche, armado con mapas antiguos y sensores de movimiento, entró al cementerio. Lo que no sabía era que Clara, ahora guardiana del lugar, lo observaba desde las sombras.

Al llegar a la cripta, Elías encontró la tumba vacía. La guadaña ya no estaba allí. En su lugar, una inscripción nueva había aparecido en la piedra:

“La muerte no se guarda. La muerte camina.”

De pronto, el suelo tembló. Las lápidas comenzaron a crujir. Y entre la niebla, una figura se alzó, más alta que cualquier hombre, con ojos como carbones encendidos. No era Don Antonio. Era algo más antiguo. Algo que había estado esperando ser liberado.

Clara corrió hacia la cripta, gritando a Elías que saliera. Pero él, hipnotizado por la figura, no se movía. La criatura levantó una mano, y el aire se volvió hielo. Elías cayó al suelo, y la guadaña apareció flotando sobre su cuerpo.

Desde esa noche, el cementerio ya no tiene un solo guardián. Tiene dos. Y ambos vigilan que nadie vuelva a perturbar el descanso de los muertos.

Y la leyenda de Don Antonio, y estaba convencido de que aún quedaba algo por descubrir.
Elías no creía en fantasmas, pero sí en reliquias. Su objetivo era encontrar la guadaña maldita, convencido de que era una pieza de poder ancestral. Una noche, armado con mapas antiguos y sensores de movimiento, entró al cementerio. Lo que no sabía era que Clara, ahora guardiana del lugar, lo observaba desde las sombras.

Al llegar a la cripta, Elías encontró la tumba vacía. La guadaña ya no estaba allí. En su lugar, una inscripción nueva había aparecido en la piedra:
De pronto, el suelo tembló. Las lápidas comenzaron a crujir. Y entre la niebla, una figura se alzó, más alta que cualquier hombre, con ojos como carbones encendidos. No era Don Antonio. Era algo más antiguo. Algo que había estado esperando ser liberado.

Clara corrió hacia la cripta, gritando a Elías que saliera. Pero él, hipnotizado por la figura, no se movía. La criatura levantó una mano, y el aire se volvió hielo. Elías cayó al suelo, y la guadaña apareció flotando sobre su cuerpo.
Desde esa noche, el cementerio ya no tiene un solo guardián. Tiene dos. Y ambos vigilan que nadie vuelva a perturbar el descanso de los muertos.

Lo extraño y terrorífico es que uno de estos vigilantes ha abierto la reja del cementerio y ahora vigila desde afuera se topa con los viandantes aunque no ataca a nadie que no vean sospechosos no parece hacer daño, pero este ser no anda, pues, flota en el suelo y todo el que lo ve sale aterrado de aquella zona.

Las autoridades alertadas toman cartas en el asunto, pero ese ser no entiende nada, sus ojos color fuego les aterran a todos.

El ayuntamiento forja a todo su alrededor una vaya, dejando a este ser dentro y en este trance ha entrado otra vez en el cementerio y las puertas están selladas.

Enrique Nieto Rubio

y CopiloT i.a.

Reservados los derechos de autor.

martes, 15 de julio de 2025

..Patric en España de vacaciones, de Enricostro.(para mayores).

 




Patric vive en Inglaterra, es teleoperador. Ya en unas vacaciones, por, España, en la playa en Gran Canarias, conoció a Roberto y su esposa, entonces Patric era sortero.

Después de irse de la playa, Roberto y su esposa, les presentaron a Anita, una preciosa muchacha de ojos verdes que trabaja en un supermercado aquí en Canarias, aunque está de contrato. Pues aquí difícil es, que te hagan fijo.

Bueno, es domingo y después de salir de la playa, decidieron ir a una Discoteca a bailar.

Estuvieron tomando bien de tragos, y sin darse ellos mucha cuenta se marcharon a la casa, de Roberto y sin pensarlo se fueron los cuatro al dormitorio de Patric y sin más comenzaron a desnudarse y revueltos se liaron haciéndose de todo menos malo, hasta el amanecer, que quedaron rendidos unos encima de otros.


Por la mañana sobre el medio día se fueron levantando y marcharon uno al baño, otro a la cocina y así los cuatro sin reparar en lo sucedido. 

Jamás pensaron en lo sucedido fue como un juego sin importancia.

Pasaron los días y cuando terminaron las vacaciones Patric se tuvo que marchar a su tierra, terminado el verano Anita se quedó en paro, y se puso en contacto con Patric, y le dijo que se viniera, que tenía un trabajo para ella y así lo hizo,

cuando llegó a Inglaterra él la esperaba en el aeropuerto y se abrazaron y besaron, ella se quedó con Patric en su casa.

Al poco tiempo se puso mala, fue al médico, y resultó, que estaba embarazada, así que decidieron casarse.

Roberto y su esposa Rosa decidieron ir a la boda, pero Rosa También estaba en cinta, pero muy contentos y alegres.

Como Patric tiene una casa adosada muy grande, se quedarían allí.

En esos quince días, que se quedaron, disfrutaron los cuatro de lo lindo, además de quererse mucho.

Una noche en la casa, decidieron jugar a las prendas con una baraja de cartas, en lo cual antes de las diez ya estaban todos en la mesa sentados y como sus madres les trajeron al mundo...

Acto seguido, decidieron que el que perdiera se metiera debajo de la mesa y chupetearan al adversario, aquello fue orgasmo tras orgasmo, poniéndose guarritos.

Así pasaron toda la noche, otra vez revueltos los cuatro. 

Al día siguiente, después de la boda, Roberto y Rosa se vinieron para casa 

Un año más tarde, aunque jamás se dejaron de llamarse.

Tuvieron una niña cada uno preciosas, después del verano siguiente, volvieron a reunirse y las niñas se parecían tanto que parecían hermanas, a demás de tener la misma edad.

Tiempo más tarde, sospecharon que podían ser hermanas, se hicieron las pruebas de A.D.N. y cada niña era hija del oto,

otro, solo supuso un cachondeo por parte de los cuatro.

Así que Roberto y su esposa, decidieron irse a vivir con ellos, que por siempre tuvieron ese secreto para los cuatro,

y en muchísimas ocasiones, Arián el amor con distintas parejas y jamás hubo ni un mal royo,

Y criaron sus hijas y se colocaron allí y fueron de lo más felices siempre.

Enrique Nieto Rubio.

Derechos reservados de autor.