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Blogspost de Enrique Nieto Rubio, Enricostro, poemas de amor, dedicatorias, tristeza, añoranza, cuentos infantiles.
viernes, 5 de septiembre de 2025
jueves, 28 de agosto de 2025
.Los pipas de Enricostro.

Pero no todo era color de rosa, pues la población tenía una gran espina clavada en su corazón; pues allí vivían tres chicos que aún no habían cumplido mayoría de edad; quienes con sus fechorías mantenían a todos los habitantes en jaque.
Ellos eran unos delincuentes, que ejecutaban todo tipo de fechorías. Asesinaban, robaban coches, motos, casas; incluso entraban al centro comercial, golpeando a diestra siniestra a quien les venía en gana.
La policía los detenía, pero siempre por alguna razón; ellos siempre se salían con la suya; ya sea por falta de evidencias, o porque nadie contaba con el valor suficiente para denunciarlos; así pues, a los pocos días salían libres... y por supuesto, volvían a lo mismo.
Eran tan perversos que acorralaban a mujeres vulnerables, sin que para ello importará la edad... hostigándolas para que estuvieran con ellos; si estas no aceptaban, las golpeaban sin misericordia.
Día a día, se iban convirtiendo en seres más despiadados y salvajes, pues con el tiempo sus delitos eran mucho más violentos y sanguinarios. Comenzaron a abusar de mujeres vulnerables; entre los tres las violaban y si estas se oponían las mataban, sin importarles que hubiese más personas presentes.
Como eran tan temidos por la población, sabían que nadie trataría de enfrentarlos. Y tal cual sucedía siempre, las autoridades los capturaban... pero igual a los pocos días se encontraban libres de cargos.
Un buen día, un tranquilo barrendero trabajaba cerca de las vías de la estación del ferrocarril. Se percató cuando el tren se acercaba, a baja velocidad... pues antes de arribar había una curva prolongada.
De pronto los vagones comenzaron a colapsar, y los cristales a reventar. La locomotora quedó anclada en ese mismo instante; por lo que los pasajeros despavoridos y aterrados evacuaban a toda prisa del tren.
Se podía observar que el último vagón se encontraba envuelto en llamas, y el barrendero que se encontraba en el lugar, inesperadamente sintió como unos cristales, como lluvia... cubrieron el espacio donde se encontraba.
Cuando el barrendero logró mirar, hacia el interior de uno de los vagones; entre los cristales rotos, advirtió a los chicos que tanto daño infligía al pueblo... y les dijo:
-¡Basta de fechorías!... ¿Ya vale no?
Ellos saltaron por las ventanas, y cuando el barrendero quiso reaccionar, uno de los malhechores lo amenazaba con un gran y filoso cuchillo.
El barrendero se quedó erguido, mientras en su mano sostenía unas tijeras grandes, para podar... Más en ese preciso instante se escuchó una gran explosión, procedente del vagón en llamas; por lo que los criminales volvieron la vista al lugar del estruendo... incluyendo al que le amenazaba con el cuchillo.
-¡Llego tu final capullo, no volverás a hacer más daño a nadie!
El jovenzuelo aún en ese momento, miraba al barrendero fijamente, y con los ojos que casi se le salían de las órbitas, sin siquiera respirar... parecía querer fulminar a su ejecutor con la mirada.
El barrendero, quien temió que el delincuente quedará con vida; no dudo en utilizar de nuevo las tijeras, decapitándolo también. Cuando el pobre hombre se percató de lo que había hecho...no pudo dejar de lamentarse por lo sucedido.
Sin embargo, nada podía hacer; así que inmediatamente desnudó sus cuerpos, las vestimentas las echó en una bolsa, dentro de un cubo. Acto seguido, se dirigió a los cuerpos de los tres individuos, cortó todos sus dedos... los cuales, junto con las vestimentas y cabezas en el cubo, colocó.
Seguidamente, los restos de los individuos, de una patada, empujó hacia las vías; tirándolos por la estación, tal cual si de basura se tratara.
Recogió sus herramientas de trabajo, limpio rastros de permanencia en el lugar... tomó los cubos con las evidencias, y se retiró en dirección a su cuartelillo.
A llegar y sin decir nada; vació el contenido en una bolsa negra, la cual amarró muy bien... la introdujo en la cajuela de su coche y se dirigió a su casa.
Él vivía en una cutre parcela, llenita de trastos por todos sitios; así que excavó un gran agujero, lugar donde usualmente tiraba la maleza y enterró la bolsa.
Debido a la explosión y el pánico generado en la estación; nadie prestó mayor atención a las formas en que se habían encontrado los cuerpos. La policía recogió los restos, esperando de forma alguna encontrar los cuerpos o dedos, y así poder identificar a las "víctimas".
Lo único que tenían como pista, era la gran cantidad de oro que portaban los cuerpos; pues los tres tenían en el cuello, gruesas cadenas de oro, y un medallón en el cual, con diamantes, estaba impreso el nombre de: "Los Pipas".
Se realizaron las investigaciones correspondientes, por parte de la policía... más nunca encontraron pista alguna. Sin embargo, los residentes de esta población, encontraron por fin la paz y tranquilidad, que por tanto tiempo habían añorado.
domingo, 17 de agosto de 2025
Mira qué pequeño de Enricostro.
ERNESTO CORTAZAR - Romantic Piano Love Songs - Greatest Hits
Mira qué pequeño puedo ser,
que si me tomaras en tus brazos,
me convertirías en una flor.
*
mírame no me quieras arrullar,
que en tus brazos mujer,
mi cuerpo desacera.
*
No, no me quieras tu mimar,
no me sientas en ti
pues si así lo hicieras,
Entonces yo moriré por ti.
*
pues el sentir que tú desprende,
ese será mi sentí,
y entonces viviría siempre contigo,
y siempre dentro de ti.
Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor.
Inspirado en esta preciosa música.
Guárdame, Señor, por tanta insolencia.
Guárdame, Señor, por tanta insolencia, que brota sin freno de mi corazón, por palabras duras, por mi indiferencia, por no ver tu luz en la humillación.
Perdona mi orgullo, mi vana osadía, mi lengua que hiere, mi juicio sin paz.
Hazme humilde, manso, en cada agonía, que tu misericordia me vuelva a abrazar.
Guárdame del fuego que yo mismo enciendo, de la sombra amarga que suelo sembrar. Hazme instrumento de amor, no de estruendo, que en mí arrepentir te pueda encontrar.
Y si caigo, Señor, no mires mi falta, sino el clamor sincero de mi alma rota. Que tu gracia, como lluvia que exalta, me limpie, me sane, me vista con ropa de paz y de vida, de fe y de perdón. Guárdame, Señor, en tu corazón.
Sé, Señor, que mi fe es ridícula ante el abismo de tu amor inmenso. No alcanzo a entenderte, no sé cómo mirar tu rostro cuando el dolor se multiplica en Palestina, tierra de tu Hijo, donde aún se llora y tú no logras calmarlo.
¿Será que no nos entiendes, Dios, por tu gran omnipotencia? ¿Será que el dolor humano es tan pequeño desde tus alturas que no lo ves?
Pero nuestras almas mueren, sin consuelo, sin paz, como hojas secas en un viento de guerra. Mira a tu Hijo, Jesús, cómo llora por los inocentes, por los niños sin nombre, por los cuerpos sin tumba.
¿No ves, Dios todopoderoso, cómo otros se creen dueños del mundo y siembran muerte donde tu hijo sembró amor?
Si seguimos así, lloraremos todo, hasta el último brote de esperanza. Y quizás este sea el fin del amor que tu Hijo dejó como semilla para todos.
Acaba, Dios, con estas malditas guerras que no sirven para nadie, que solo destruyen lo que tú creaste.
Ay, Diosito… he vuelto a caer en mi propio pecado. Perdóname.
Señor, sabemos que nuestra fe a veces se tambalea, que parece pequeña frente a tu inmenso amor. Pero aun así, venimos a ti, porque no entendemos el dolor que nos rodea, el sufrimiento que hemos creado con nuestras propias manos.
Mira, gran Dios, la tierra de Palestina, la tierra donde nació tu Hijo Jesús, y donde hoy se llora sin consuelo. Él, que vino a sembrar amor, ahora llora por los hijos que mueren, por las madres que gritan, por los hogares que se desvanecen en el polvo.
¿Nos entiendes, Dios? ¿O tu grandeza te impide ver la pequeñez de este planeta que tú mismo creaste? ¿Será que desde tus alturas no alcanzas a oír el clamor de los inocentes?
Pero nosotros sí lo oímos, y nuestras almas se rompen. Nos duele cada guerra, cada injusticia, cada acto de odio que contradice tu mensaje.
Por eso te pedimos, gran Dios: acaba con estas guerras malditas, que no sirven para nadie, que solo destruyen lo que tú amas.
Mira a tu Hijo, Jesús, cómo llora por nosotros. No permitas que su sacrificio se pierda en medio de tanta indiferencia.
Y si hemos pecado, si hemos caído en el egoísmo, en la ceguera, en la comodidad… perdónanos, Diosito.
Haznos instrumentos de tu paz. Haznos sembradores de tu amor. Haznos dignos de tu perdón.
Amén.
🌌 El Todo y el Amor
Dios (El Todo): Yo soy el principio, la chispa que encendió el universo, el silencio antes del tiempo, la voz que no necesita palabras.
Yo soy el que es, sin forma, sin límite, sin fin. El que sostiene galaxias y escucha el suspiro de una flor.
Jesús (El Amor): Y yo soy tu reflejo en la carne, la lágrima que toca la tierra, el abrazo que sana, la palabra que se hizo pan.
Yo soy el puente, la herida abierta por compasión, el hijo que camina entre los hombres para enseñarles a mirar hacia ti.
Dios: Tú eres mi ternura hecha cuerpo, mi misericordia con rostro humano. Donde yo soy fuego, tú eres llama suave. Donde yo soy eternidad, tú eres instante redentor.
Jesús: Y tú eres el Todo que me envuelve, el Padre que no abandona, el misterio que me sostiene cuando el mundo me clava su cruz.
Ambos: Juntos somos el susurro y el trueno, la justicia y la gracia, el origen y el camino, el Todo y el Amor.
Copilot y Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados.
viernes, 15 de agosto de 2025
En las noches dos amores. De Enricostro.
..En la mar de Enricostro.












