viernes, 11 de julio de 2025

**La esperanza del mañana.(relato).

  

La esperanza del mañana,
Es que hasta viendo un dibujo,
Se te abre el alma.
Una cría en su linda camita, y segura de sí misma.
Ella se siente amada y protegida por toda su familia.
Sea de la raza o condiciones que sea, ella se siente segura y jamás es culpable de lo que sus mayores hagan.

Así, Jesús, en su juventud, protegía a todos los niños que por sus calles andaban. Él jugaba con ellos incluso a la pelota y ya en la tarde, hora de partir, él besaba sus frentes y le daba gracias a su padre por haberlo educado, con tantísimo amor.
Jesús siempre luchó por ellos, porque tuvieran un hogar; aunque las luchas románicas dejaran cientos de huérfanos, él los reconfortaba dándoles su amor.
Él, aunque nació en un portal de lo más pobre, fue bendecido por los reyes más grandes de este mundo.
Pues aquellos regalos que recibió sirvieron para esa educación de amar al prójimo y en su mente, aunque albergó mucho dolor por todos, también albergó mucho amor.
Así se hizo hombre, pregonando la fe para el bien de la humanidad, hasta sufrir su muerte y torturas por aquellos que nunca lo escucharon, y él ya en la cruz los miraba a todos y pronunció sus últimas palabras: "Dios, ¿por qué me has abandonado?".
Y así fue.
¿Dónde estuvieron aquellos niños ya hombres, para defenderlo, él que lo dio todo por ellos? No hubo nadie que pidiera por él, y el dolor se extendió por el mundo, para redimir nuestros pecados.

Hoy, en Tierra Santa, después de dos mil años, siguen matando a estos niños, que no pueden tener sus camitas y son sacrificados por un maldito usurero, que quien no piensa como él ya es un terrorista, cuando él y aquellos descendientes mandatarios, antes que él desde hace cientos de años, tienen a un país sometido y torturado... como Jerusalén y todo es Palestina...

¿Quién es el terrorista, quién es el asesino de niños y ancianos y sus madres?
Ellos que salieron de Egipto buscando una tierra libre, para salir de la esclavitud.
Y estos mandatarios salidos de Moisés, ahora matan en tierra santa, donde está su Dios, que los liberó. Que él rinda cuentas al mundo por estos pecados, pues seguro se equivocó al liberar a este pueblo en su día.
Aunque no son aquellas personas de antes, sí son culpables por apoyar a este criminal de guerra en este genocidio.
Pido perdón porque la mayoría de estas personas son maravillosas y no quieren esta guerra.

Enrique Nieto Rubio.

Derechos de autor.

**Los niños y el perro Rufo.


 Una mañana muy temprano, unos niños fueron abandonados en el bosque; sus papás los dejaron en un banco y les dijeron

Hijos, no os mováis de aquí, que pronto volveremos.
Bueno, el caso es que sus papás estaban muy necesitados, y a lo que fueron era a robar la caja de ahorros del pueblo.
Ella sacó un hacha que tenía debajo del vestido, y él llevaba una pistola.
Pero la mala colaboración entre ambos, por no calcular los movimientos de ellos mismos.
No se dieron cuenta de que esa mañana esperaban un cargamento de billetes de Prosegur.
Estos, al entrar después de ellos, sacaron las pistolas, matando al marido que estaba en el medio de la caja de ahorros y después a ella, que iba a atacar a la cajera.
Llevaban unos pasamontañas los dos.
Los niños esperaron toda la mañana y muertos de frío,
Pero de pronto apareció el perro Ruffo; este los miró como diciéndoles que lo siguieran.
Ruffo echó a andar después de dejarse querer por los chicos, que, tomando confianza, les hizo que lo siguieran.
Cuando alguno se quedaba rezagado, Ruffo le daba un empujoncito para que anduvieran.
Así el perro los llevó a un albergue que era donde él vivía.
Él, pero cuando llegó, comenzó a ladrar y salió un señor.
Viendo que venían arrecidos, los llevó a un comedor que tenía muy grande, y les dio de almorzar a los tres.
Ya este hombre les preguntó algunas cosas sobre sus padres y, como no venían, llamó a la policía y entendieron que los muertos en la caja. Eran ellos.
Este señor del albergue les dijo a la policía que si se podían quedar mientras con él, pues era fin de semana y no tendrían dónde dejarlos mientras.
Así que se quedaron con este señor temporalmente.
Él estaba dispuesto a adoptarlos, pues vivía con su señora, que no tenía hijos.
Así pasó el tiempo y muchos meses después la policía se había olvidado de ellos. Este señor mientras arreglaba los papeles de adopción, pues nunca los reclamó nadie.
Así fueron unos niños muy felices; jamás se enteraron de que sus padres murieron en un atraco.
Enrique Nieto Rubio,
Derechos reservados. 

jueves, 10 de julio de 2025

**La bisagra de lucifer.

 



 La bisagra, de Lucifer.

Se trata de Lucifer, el demonio que caza seres humanos para hacerlos pecar en esta tierra y tenerlos pillados, apoderándose de sus almas, para un infierno eterno en el inframundo, donde allí su calvario jamás tendrá un descanso, y su caza de almas, El Pacto. En lo más profundo de las sombras, en un rincón olvidado del inframundo.

 Lucifer, el ángel caído, planeaba su última caza. Había estado acechando a los seres humanos durante milenios, tentándolos a cometer pecados y sellando sus destinos con pactos oscuros. Pero esta vez, tenía una misión especial en mente. En la oscuridad de su morada infernal.

 Lucifer convocó a su leal servidor, Belcebú, un demonio de mirada astuta y sonrisa retorcida; los dos se sentaron en tronos de huesos y cráneos, rodeados de llamas eternas. "Belcebú, escucha atentamente", murmuró Lucifer en un susurro frío, que resonaba en el alma. He descubierto a un humano que posee un alma única, una que puede abrir las puertas del inframundo, a un nuevo poder.

 Debes traerme a este humano". Belcebú inclinó la cabeza en presentación y preguntó: "¿Cómo debemos proceder, mi Señor?" Lucifer, irritante, un gesto lleno de malicia. Debemos hacer un pacto con él, un pacto que lo atará a nosotros para siempre. Pero no será un pacto cualquiera. Este humano será la clave para nuestra redención".

 Se llamará a la elegida. Una chica sexy y hermosa mujer, capaz de transformar a los hombres más buenos en seres de lo más malo conocido.

 Ellos serán endemoniados solamente con el encanto de un demonio angelical, y además capaz de transformarse en el hombre más varonil del mundo, capaz de arrastrar a la mujer más inteligente de todas.

Estos dos espectros hoy caminan por nuestra tierra, desplazando a los más débiles, incluso dándoles muerte en su camino. Pocos nos salvaremos, pues quien esté libre de pecado que levante la mano; guerras malditas que, llegado el día del juicio, no se salvarán ni vencedores ni vencidos.

 Así, casi el noventa por ciento de los humanos no, nos salvaremos y lo peor es que no me salvaré ni yo, pues también serán pecadores todos los que tengan malos pensamientos, aunque lo pensado no se haya llevado a cabo. Más para continuar su maldad, también vendrán milicianos menores de edad invocando a cuantos se dejen ver. 

Nadie podrá tener, más riqueza que Satanás, pues entra en pecado por la avaricia; ellos ya están condenados, incluso reyes y faraones; de ellos será el reino de los infiernos.

Solo se salvaría el humilde de corazón que, aun teniendo hambre, daría el último chelín a cualquiera.

Ya desde que nacemos vamos acumulando puntos de nuestra maldad y ¿quién de chico no ha cometido algún pecadillo? Por muy chico que fuera, surf, pero si en esa edad no tienen conocimiento... pues eso de, hay el don de la vida. Cuando se nos pone a prueba, difícilmente si erramos...

Y lo peor de lo más malo es que Dios perdona, pero él no; de por sí todos los malvados a lo largo de la historia viven en el infierno, eterno; nadie fue perdonado por el creador de la maldad.

Se ve que aún los defensores de Dios mataron, pasando a ser los defensores del diablo. 

Enrique Nieto Rubio.

Y GTP.

Derechos reservados 




**Lunita traicionera.

  

Qué luna más traicionera.
¿Qué se esconde entre los árboles?
Para que yo no la vea.

Hay lunita, luna, ya no te escondas de mí.
que sé que ya la has visto.
Y no me lo quieres decir.

Anda, Lunita bella, no te hagas la remolona.
Y dime tú, mi rubita,
¿Cómo la has visto a ella?
Que muy triste se marchó.
Porque yo no la quería.
Y ahora me doy cuenta,
Que es el amor de mi vida.

Anda, Lunita, dímelo tú, por favor.
Y no te me escondas en los árboles.
Que tengo mucho dolor.

Más, si no me lo quieres decir,
Cuando vengas otra vez,
Dile que pregunte yo por ella.
Y que la quiero mucho.

Que para mí es una estrella.
Y si a mi corazón ella no alumbra
Me moriré si no lo remedia.

Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor.

**La rata ancianita.(para mayores)

   

La rata ancianita de Enricostro
Érase una vez en un castillo
Por entonces tenían muchos creados; ellos eran los Duques de Chichi Nabo.
Vivían a lo grande y los criados dormían en los sótanos cerca de la caldera; bueno, allí se estaba muy calentito, y el Duque, que vivía en lo más alto, siempre que tenía frío, en vez de acurrucarse con la duquesa, que ella sí que tenía calorías,
Que no se entere nadie, era como una bombona gigante pero muy torneada...
Pero eso no nos importa, ¿verdad?...
A lo que vamos, yo soy esa ratita anciana; hoy os escribo este cuento para que sepáis los secretos de esta casa.
Nosotros vivimos aún más abajo y más calentitos, pues mi marido sí que era friolero, además de ser un canijo de aúpa...
Arriba en la cocina sobraba la comida, a espuertas, y se tiraban todos los días cientos de kilos, aunque no se tiraba nada, pues lo que pillábamos nosotros y lo que se llevaba el mayordomo, que era todo, este sí que fue un listillo.
Saben, se hizo millonario, pues con todo lo que sobraba y lo que él arrastraba.
Cerca del castillo él tenía una granja que era de sus padres, y criaba de todo; tenía unos cerdos de dos metros de grandes y unas gallinas que ponían unos huevos... ufff, qué grandes y hermosos...
A lo que vamos, en sus mejores años el duque todas las noches se la pasaba con una doncella que estaba de muerte; siempre le buscaba las vueltas al duque, y la pillaba en aquella bañera en pelotas picadas . Ella se lo afeitaba todo, pues gustaba de ser comida entera.
Mi marido acostumbraba a espiarlos; bueno, él decía que vigilaba…
Claro, el duque, con ropa y todo, se tiraba encima y siempre se la comía enterita.
Esto era día sí y día también.
Un día la duquesa, que carecía de entretenimiento, se dedicaba a espiar a la servidumbre, y pilló al mayordomo llevándose los desperdicios a su granja y lo siguió...
Este llevaba la carretilla llena; como era cerca, no tardaría mucho, además de pillar a su marido de pasada, fornicando con aquella mujer.
Pero le dio lo mismo. Pues ellos no lo hacían desde hacía muchos años, que su hija se fue a Francia a estudiar, y ya no vendría, pues era la más pequeña de los ocho hijos que tuvieron.
A lo que vamos, mientras el mayordomo echaba la comida a los cerdos, ella apareció de repente, frente a él, al otro lado de la valla; él, con los ojos desencajados, no supo qué decir, quedando estupefacto.
Ella le quiso dar un escarmiento, y despacio se fue quitando ropa, y la fue tirando entre los cerdos, que entre ellos se devoraban la ropa, comiéndose todo el sujetador y las enaguas; ya solo le faltaban esas tremendas bragas, que también se las comieron los cerdos...
Así que ella se echó entre la paja y le dijo: Ven, que tenemos que ajustar las cuentas.
Bueno, después de todo, el mayordomo hacía tiempo que tampoco se comía una rosca, así que se tiró encima y ella se abrió de piernas, y aquello parecía el túnel del tiempo, pero esos pechotes eran tremendos, que llenos de paja, él no desperdició ni un milímetro.
Así hasta terminar extasiado, pues ella no tenía hartura y estuvieron hasta tarde...
Él le dio unas sábanas, y se cubrió entera, pues iba desnuda al castillo, que el mayordomo la metió por su salida secreta.

Llegó a su dormitorio, se metió en el baño tan ricamente, que ese baño le supo a gloria; tocó la campanita del mayordomo para que él subiera, entró a sus aposentos y desnuda en aquella bañera gigante, hecha de bronce fundido,
Le dijo: "Ven, acércate". El mayordomo se acercó y, mirando aquel almejón, dijo: "¿Quería algo la señora?".
Sí que me he dejado allí el jabón, y cuando fue a dárselo, ella tiró de él, metiéndolo dentro. Ya no te me escapas, bribón…
Pelearon amorosamente y, ya empapado, ella lo sacó de un empujón fuera y, riéndose a carcajadas, le dijo: "¡Esta noche te quiero aquí sobre las diez!".
Así que esto es lo que me contaba mi marido, y claro, yo me ponía cachonda, y lo pagaba con él, que también venía verraco de ver tanto sexo...
Así pasó muchos años, se hicieron muy mayores; un día el duque murió y estaba empalmado. Se supuso que estaría con alguien, pero nadie dijo nada; se la doblaron y lo metieron en una caja de pino; eso sí, la caja olía maravillosamente a piñones.
Ella murió pocos años después, y hasta hoy, como ya no había comida ni nadie que la pusiera, mis hijos se fueron marchando y ya me ven. Con mis libros, me paso los días y escribiendo a todos mis hijos; ¿qué otra cosa no me apetece hacer? Bueno, de vez en cuando llega Paco, una rata vecina que es de mi edad, y nos contamos nuestras batallas; que alguna vez se me pone meloso y tengo que arriarle meneíto, ja, ja, ja.
Fin.
Enrique Nieto Rubio.

Derechos de autor.

Relatos.

miércoles, 9 de julio de 2025

**La humanidad.

  La mente humana.

La mente humana tiene casi un límite de pensamientos.

Los científicos más expertos dicen 

El Big Ben es el principio de la creación; una millonésima fracción de un átomo provocó todo lo que conocemos... bien.

Ellos dicen que eso fue una casualidad, pero las casualidades no existen; también dicen que el universo conocido podría replegarse. Creo que eso no es posible. Ejemplo: ¿Alguien ha visto alguna vez replegarse las ondas en el océano cuando se tira una piedra? Creo que no.

Otro ejemplo: miremos una cuartilla cuadriculada infinita.

Nos ponemos en el centro, en un solo cuadro metemos a la Tierra haciendo un punto con un bolígrafo, y en ese mismo cuadro metemos todo el universo conocido y el Big Ben... Eso en un solo cuadro es lo que corresponde con el infinito. Los demás cuadros supuestamente estarían vacíos; ¿no creen que es demasiado ese vacío...?

Yo pienso que el Big Ben ocurre cada segundo en el infinito, si lo queremos llamar así. Yo opino que el infinito es todo y todo está lleno de lo mismo: materia y energía, y no tiene fin...

Así que, en mi opinión, el Big Ben o nunca existió o existe cada segundo de nuestros tiempos... ¿Ustedes dirán?

¿Hay universos al infinito o no?

Enrique Nieto Rubio.

martes, 8 de julio de 2025

**Juanito fabricante de compost.

 


Juanito era uno de los seis hermanos; su mamá, ya con 50 años, era una mujer maravillosa y su papá, un hombre que siempre estaba trabajando.
Ellos vivían en una casa en Córdoba, casco viejo.
Su madre, una amante de las flores y plantas, tenía un patio precioso.
Un día ella cayó malita y ya no pudo levantar cabeza.
Todo su hermoso patio empezó a demacrarse; por más que los hijos y una niña de 15 años regaban esas plantas, visto era que no la aceptaban y se cavaban, pero ¿qué pasaba si lo hacía como su mamá...?
Todo el patio ya daba pena y la madre, desde el dormitorio que daba al patio, veía cómo sus plantas se morían y las lágrimas le brotaban amargamente...
La madre llamó a Juanito, que él siempre estaba pendiente de ella; le preguntó: "¿Qué haces, Juanito?".


Juanito le contestó: "¿Mamá, estoy haciendo compost para las plantas?... ¡Pero con qué, hijo! Pues recolectó todo lo que sale de las verduras, de la cocina y los restos de frutas como las naranjas, los plátanos, las cáscaras de melón y todo lo que sean restos de verduras. Pues lo he visto en un tutorial en internet. Y ya tengo un bidón muy grande, lo pico todo en pedacitos muy pequeños y se degradan antes.
Verás, mamá, cómo tus plantas reviven pronto. Y tú te podrás buena, lo sé, mamá.
Juanito comenzó y nadie sabe por qué, con la más próxima al balcón de su mamá.
Sacaba las plantas casi moribundas y toda la tierra de la maceta la iba mezclando con su compost; hacía una a una, les cambiaba toda la tierra y la mezclaba con su material.
Regándolas al instante; bueno, solo eran unas, vente y las del suelo que tenía de todo.
Las plantas resistían y, durante los meses próximos a la primavera, todas comenzaron a brotar como si no hubiera un mañana.
Las flores ya en mayo salieron y fueron las más hermosas vistas nunca por su madre, que las miraba desde su balcón, y ese aroma a geranios, pericones y margaritas. Las azucenas alcanzaron su balcón de altas que se pusieron hasta un palo que encontró mientras iba al mercado, que les daban todo lo sobrante de las verduras. Ese palo lo usaba para menear el compost.
Se levantó una mañana y estaba dentro de su bidón y brotando unas preciosas hojas.
Lo plantó en un macetón y en tres días salió una planta trepadora, con preciosas campanitas subiendo hacia su balcón.
Así, paso a paso, su mamá fue mejorando y cada vez más preciosa.
Llamó a Juanito para que la ayudara a levantarse, salió al patio, viendo ese milagro, y con lágrimas en los ojos abrazó a todos sus hijos, dando vueltas con ellos en el centro del patio.


Cuando de tarde llegó su esposo y la vio tan joven y radiante, se abrazó a ella como si fuera la primera vez.
Ella responde: no volvió a enfermar jamás.
Juanito ya no paró de hacer compost con tanta magia que llegó a crear la empresa más grande de la ciudad, que hasta los ricos del campo la usaban para los huertos.
Y que me jaspe, si miento que las frutas y verduras eran las más sanas de toda Córdoba.
Le preguntaban cómo lo hacía, pero su secreto era el amor y dedicación que les ponía; bueno, eso nunca se lo dijo a nadie.
Solo lo sabía su maravillosa madre.
Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor.