domingo, 16 de octubre de 2022

**El solitario Juan.*

 

El solitario de Juan es un chico carismático, lleno de ilusiones, pero un solitario amigo.
Siempre salíamos juntos, con otros cuatro amigos más; sí recuerdo que todos los domingos íbamos al pueblo, donde unas chicas preciosas nos esperaban. Después nos íbamos a la Alameda y dábamos unos peroles fantásticos; lo pasamos maravillosamente.

Juan tocaba la guitarra muy bien y disfrutamos con él y las chicas.

Él se pegó a la más bonita; era Laura, qué preciosa era.

Así estuvimos años y también nos íbamos al cine; estaba bien, pero Juan era rarito.

De pronto le daba el voluntario, y se largaba sin decirnos adiós, y se iba a su casa.

Era un domingo en el cine, salió lloviendo, y Laura le siguió, pero él ni caso; ese día llegó a su casa, Laura entró con él y discutieron.

Él, frente a su ventana, vio cómo ella se marchaba por última vez.

No era mala persona, solo un poquito rarito; él nunca daba explicaciones.
Ya hoy, con 60 años, vive con su esposa, pero sigue siendo un hombre distante.


De pronto lo ves en el bar, que sale y se va a casa o se pone a andar.


Yo me lo encuentro muchas veces, y nos saludamos. Él sonríe cortésmente y poco más.

Este es mi amigo Juan, el guitarrista.
Bueno, lo que sí es cierto es que ninguno llegamos a cuajar con aquellas chicas.
Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados.

**Dos mil veinte virucienta.*

 



En 2020 virucienta,
Bailando todo el año.
Esta, regocijándose de las personas.
Sin amor y sin piedad.
*
Virucienta le llamaremos.
que golpea a todos al pasar.
Bailando busca su presa.
Pero su tiempo se agota ya.
*
Solo le quedan minutos.
Cinco para no exagerar.
Y llegada las doce,
Su zapato se perderá.
*
Le darán en los hocicos.
con vacunas a montones,
No encontrando a su príncipe,
Morirá entre rincones.
*
Ya virulenta correrá.
Huyendo por las ciudades,
Buscando suburbios viejos,
Para infectar a otros ruiseñores,
Que no se pueden defender.
*
Ellos viajarán a otro mundo.
donde no hay luz ni calor,
Pues ahí su tiempo se agota.
Por este virus traidor.
*
Virucienta se irá marchando.
Poco a poco y sin querer,
No encontrando a su víctima,
Tenderá a desaparecer.
*
Ya las doce han sonado.
Huyendo, corre ya.
Su tiempo se va muriendo.
Para toda la eternidad.
*
Que este reloj no se pare.
y reluzca otro sentir,
Levantaremos el mundo.
Volviendo a resurgir.
*
Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados de autor.

**Samanta y su biblia.(cuentos)*


Samanta fue una niña muy inteligente en el colegio, pero eran tiempos de guerra, tiempos malos y tristes.
Allí, en la Cochinchina, ella vivió toda la miseria junta, de un mundo podrido por la avaricia y la destrucción.
Los cosacos aquellos eran despiadados con todos, y prohibieron todos los libros.
Samanta tenía una biblia preciosa de la que no quiso deshacerse de ella, pues era antiquísima, de sus bisabuelos o más en la familia.
En la plaza del pueblo, allí una gran montaña de libros dispuestos a ser quemados.
Más todo el que tuviera un libro en casa, serían quemados todos con la casa.
Así Samanta decidió hacerse unas zapatillas con aquella biblia, aprovechando cada contexto, cada frase, cada lágrima por todos, y vestida de mendiga decidió pasarse por la plaza aquella, que ardía tremendamente.
Ella dio muchas vueltas alrededor de la candela y, como esa biblia parecía tener poderes, en cada vuelta alrededor de la candela, todos los libros parecían arder, pero ninguno se quemaba.
La guardia, al ver las llamas, de más de diez metros de alta, decidió retirarse, pues aquello no habría quien lo parara ya.
Todo el pueblo rodeó aquel infierno, obligados por los soldados. Pero con el frío que hacía allí, se fueron acercando, más y más, a los libros.
Ese fuego no quemaba nada, mientras nuestra amiga saltaba más y más alrededor de todos.
Ya que vieron que se podían coger los libros.
Un monje que allí estaba con todos gritó:
¿Debemos coger todos los libros y enterrarlos en la cueva del olvido?
Era una cueva en la ladera de un río seco, a la que nadie se atrevía a entrar, porque allí se escuchaban lamentos que nadie entendía.
Y con el temor de que los cosacos exterminaran a todos, creyendo que ellos apagaron el fuego,
Así se atrevieron todos en fila, una fila larguísima de personas en las que todas colaboraron y los introdujeron en lo más hondo.
Conforme entraban, había una paz tremenda.
Mientras nuestra querida amiga seguía en la entrada de la cueva.
Así decidieron todos llevar hasta la plaza la cantidad de madera que seguiría ardiendo.
Para hacer la montaña de cenizas más o menos adecuada.
Mientras Samanta decidió ya marchar del pueblo con esa maravillosa biblia.
Y así todo se calmó y ella volvería, para poderla custodiar en su casa familiar.
Provocando así el fin de esa sangrienta guerra.

Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor.

**Silvia La llamare.*

 



Silvia, la llamaré.
Pues seguro que es ella.
con su vestido azul,
Hermosa como una estrella.
*
Lucía con aromas de pasión.
Y era lo más feliz.
Paseando por el campo,
Se me perdió en un atardecer.
Y aún la sigo buscando.
Es la dueña de mi ser.
*
Pero dicen las personas,
que la han visto volar.
que va surcando los cielos,
Y andando entre luceros.
*
Pero aquí la esperaré.
En el prado del amor,
Donde anidan los luceros,
Donde vive la pasión.
*
Qué seguro que ella vuelve.
Pues sin ella no viviré.
*
Mira, mira, por ahí viene ya.
con su pamela de paja,
y su gran pañuelo de seda,
que la ilumina por detrás.
*.
Todos dicen que es muy bella.
Todos les gritan al pasar.
Silvia, Silvia, que te busca tu amor,
Y si le tardas mucho.
Se te muere sin pasión.
*
Más las nubes se impacientan,
Como si quisieran correr,
Para que ella siga hermosa,
Le señalan, a su querer,
Para vivir siempre juntos
En el prado del ayer.
*
Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados.

** Un sol para ti. (poemas)*



Poema. Un sol para ti.

Hoy quedaré en la playa.
Para encontrarme con mi amor,
Y regalarle de mis propias manos.
Lo más hermoso, este gran sol.
*
Para que la tenga siempre bella,
Y hermosa como él,
Que un amor sin una estrella,
Tenderá a fallecer.
*
A ti, mi adorada amiga,
Tú, hermosa, como este sol.
Te lo pongo en tus manos.
Para que alumbre nuestro amor.
*
En esta playa, yo me postro.
Rindiéndome ante ti.
Delante de este inmenso océano,
Que nos verá relucir.
*
Y que nunca se te apague.
Será la luz de mi vivir.
Como tú serás, cariño mío,
Esta luz de mi sentir.
*
Vivamos siempre unidos.
con la esfera de la vida,
Que reluzcan los cien mil años.
Y que su llama siga viva.
Que la llama del amor
No se pierda en esta vida.
*
Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor.

**Dos enamorados.*

 



Dos enamorados,
que corriendo por la playa van,
después de haberse enraizado,
para siempre en la felicidad.
*
Llenos de vida y hermosura,
las aguas, sienten en sus pies,
y la espuma de las olas,
los enlazan en su querer.
*
Que aunque esté algo nublado,
en su amor nunca empañara,
pues van tan ilusionados,
que nada los podrá parar.
*
Que su felicidad, será grande,
hermosa como este mar,
vivirán una gran aventura,
de amor y felicidad.
*
Esto ya no hay quien lo pare,
esto es todo amor,
correrán como locos,
hasta alcanzar una flor.
*
Enrique Nieto Rubio.
derechos de autor.

**Rosinda una preciosa niña.*

 


Rosinda, una preciosa niña,
Soñadora y llena de vida,
Esperando ese amor,
Que nunca llegará.
*
Pero ella aún sigue soñando.
a que lleguen sus papás.
Todas las puestas de sol,
Y en su columpio siempre está.
*
Todos los días esperando.
A que lleguen no más.
Que aun pasando el tiempo,
Esos nunca llegarán.
Pues quedaron en la cuneta.
Fuera de la ciudad.
*
Rosinda sigue esperando.
En este atardecer,
Y las cigüeñas ya se marchan.
Para recogerse también.
*
Qué mala suerte que tuvo Rosinda.
En este sentir.
Pero llegará el día,
Quienes se enamoren de ti.
*
Rosinda, pasan los días.
Y ya es una mujer.
Y un pillín que la vigila.
Ya se la quiere comer.
Y sus días de felicidad,
Para siempre ha de tener.
*
Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados.