jueves, 19 de noviembre de 2020

..Oración y Petición a los tres Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael.

 



Oración al Arcángel Miguel.


Amadísimo Arcángel,
San Miguel, en nombre,
de la divina, presencia de Dios,
en mí y en toda la humanidad.

Invoco tu presencia,
y a tus legiones de arcángeles azules;
para que con su infinita misericordia y amor,
me protegen a mí y a mis seres queridos.

¡Gracias por concederme estas peticiones!

Oración al Arcángel Gabriel.


Amadísimo Arcángel Gabriel,
en Nombre de la Divina,
presencia de Dios,
arcángel de la pureza,
y de la resurrección;
te amo y bendigo.

Te doy gracias por lo que tú,
significas para mí,
para todos los niños y la juventud,
de esta tierra. Llénanos de tu luz,
de pureza sin igual;
que tus ángeles puedan,
estructurar un mundo,
armonioso y lleno de felicidad.

¡Gracias por concederme!
¡Estas peticiones! Amén.


Oración al Arcángel Rafael.


Amadísimo Arcángel Rafael,
de la curación y de la consagración;
te amo y te bendigo.

Que tus ángeles de la sanación,
me circundan a mí y a todos,
por los que hoy te pido.

Te ruego así mismo,
me inundas con tu preciosa luz,
de sanación;
y a todas las personas,
que tienen algún padecimiento
físico o espiritual.

¡Gracias por concederme estas peticiones!
Amén.

Doy gracias a los tres Arcángeles,
y a mi Ángel de La Guarda,
que está conmigo.

Se rezan tres Padrenuestros,
tres Avemarías y tres Gloria Patri,
se hace la petición.
¡Gracias Arcángeles!
¡Por los favores recibidos!
Amén.


Elevo esta plegaria,
en especial para qué...
Nuestros Arcángeles nos ayuden,
a sanar a nuestra querida,
Alexandra María Zamora;
hija de unos queridos amigos...

Para que intercedan ante,
Dios Nuestro Señor,
y les ayuden a restablecer la salud;
y la libren de la enfermedad,
que hoy padece.
Todo esto lo pedimos en Nombre de,
Jesucristo Nuestro Señor. Amén
Compañeros, por favor, os lo pido,
que se unan a esta petición;
pues la niña es muy chiquita,
y a su vez auxilié a todos,
los niños en general,
que sufren a causa,
de terribles enfermedades.

Y para que a mi amiga,
le concedan la fortaleza necesaria,
y sabiduría para superar,
esta dura prueba.
Enrique Nieto Rubio
Derechos Reservados

domingo, 15 de noviembre de 2020

..Erasé en unos tiempos mágicos de Enricostro.

 



Érase en unos tiempos mágicos, en un precioso bosque de hadas.
La vida era demasiado bonita, pues todas las hadas, se lo pasaban maravillosamente jugando, con los animales y la naturaleza.
Ellas, jugaban también, a crear nuevas especies de flores hermosas, flores gigantes nunca vistas,
pues les encantaban, esparcir por otras flores ese maravilloso polen creador de la vida.
Así, era durante millones de años, inviernos templados, primaveras cálidas, veranos otoñales.
Este mundo llegó a ser tan intenso, que ya no había espacio para nada.
Las hadas, ya tropezaban con todo, no se podía volar, pues era tan intenso, que la luz no llegaba al suelo, y esto, ya era un problema para los animales de tierra.
Eso sí, las aves voladoras más grandes, como podían subir hasta las metas de los árboles, estaban encantadas.
Un día, una pobre tortuga que lentamente paseaba por la tierra, le dijo a una hada encantadora qué sentada estaba, le dijo:
¿Hola hada, yo ya estoy muy mayor y me atranco con tantas ramas y raíces, tú podrías ayudarme.?
¿:claro que sí, como no hacerlo?
Entonces esta hada, comenzó a cortar raíces y ramojos, pero eran demasiadas, y ella solita no adelantaba mucho, y lo peor es que como entraba poca luz, muchos animalitos enfermaban, y la tortuga no podía comer sano y le dolía la tripita mucho.
Así decide, la, hada, viajar hasta el palacio de las hadas, eso sí, le costó muchísimo y llegó a romperse una alita, pero consiguió entrar por la ventana de una de aquellas torres del castillo, que era inmenso.
Pero qué pasó, que aun entrando al castillo, no podía hablar con el hada reina. Pues tenía que pedir audiencia y eso llevaría algún tiempo …...
Pero esta hada joven, empleó una contraseña.
Que era, la de usar las emergencias, en alerta roja.
Y eso era allí muy importante, pues quería decir que su mundo se empezaba a morir.
Los soldados hadas, la escoltaron hasta el hada reina, y entonces ella allí tan pequeñita, el hada reina le dijo seriamente,
:Espero y sea importante, pues no estamos para chiquilladas. ?
Ella respondió: ¿Majestad, pasa que este mundo se muere, los animalitos de a pie, ya no pueden caminar, pues no queda espacio para andar?
¿La luz ya no entra hasta el suelo, y están enfermando todos, y limpiar los bosques es imposible, pues no queda espacio para nada, y muchas aves, incluso nosotras, chocamos con todo y nos hacemos mucho daño.?
Uf: dijo el hada reina, pues no sé qué podemos hacer, reuniremos al consejo, y en el transcurso del día, te mandaremos llamar, así te quedaras a comer con nosotras, y dormiremos la siesta.?
La citaron, a las cinco de la tarde, la, hada estaba preciosa, con sus alitas repuestas.
El veredicto es, que este mundo está saturado de, follaje y hemos decidido, que iremos a la tierra y nos traeremos, una pareja de dinosaurios, para repoblar el nuestro y los esparciremos por parejas por todos los reinos.
Así fue como metieron unos dinosaurios grandísimos, que después sus hijos jugaban con la, hada, por todos sitios y la tierra se fue aclarando,
y cómo comían mucho verde, ya entraba la luz por todos sitios, además de hacer grandes corredores con sus robustos cuerpos, y así su mundo volvió a sanar.
FIN.
Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor.

domingo, 8 de noviembre de 2020

..Entre mis brazos de Enricostro.

Entre mis brazos la tengo, 
ella es la flor de mi jardín;
que si me falta, me muero...
¡Sin ella que será de mí!
Entre mis llantos la peno,
porque ella se quiere morir:
y no es que no la quiera,
es que la alejan de mí.

El culpable de este amor,
son las llaves del destino,
es un sueño encontrado...
Que se cruzó en mi camino.
Por las noches ella es mía,
y por de día se ha marchado,
y solo me queda el aroma,
de su cuerpo enamorado.
Ella se quiere morir...
Pues su amor no me pertenece;
dice que no me merece,
y esto me hace de sufrir.
Yo la quiero tener,
custodiada por mi amor,
y nunca poderla perder,
aunque pierda la razón.
Mi corazón está herido,
pues ya no me pertenece;
se la llevó el destino,
que me robó su querer.
Hoy me siento solo y frío...
Pues perdí a esta mujer,
que me caló hasta los huesos, 
su cariño y su querer.

Que no se la lleve nadie,
que su amor me pertenece;
y mi llanto me estremece,
y sin ella siento que moriré.
Y pegadito a su caja...
Ya juntitos los dos...
Con mi amada y una flor,
para siempre estaré.
Enrique Nieto Rubio.
*Derechos Reservados*

sábado, 7 de noviembre de 2020

..Me falta tanto su presencia.

 



Me falta tanto su presencia,
 que sin ella perderé la razón.
*
¡Ella, cuánto me acuerdo de ella! 
¿Será... que es así el amor?
*
Porque me siento,
  en un mar de tinieblas,
 me ha dejado,
sumergido,
 en tanta oscuridad.
*
 Y con su capa me nublo,
y aunque quiero, 
por más que busco;
 no la puedo encontrar.
Ella...me falta ella sí,
 sin ella presiento perderé la cordura.
¡Ella! Sí, me acuerdo de ella, 
y ya no sé por qué razón.

Hoy vivo entre tinieblas...
y la desolación es absoluta;
*
He perdido la pasión,
 los deseos, la alegría y la ilusión.
Aun así, no le recrimino...
pues fue la dueña de mi amor.

Y aunque yo la sigo esperando...
la anhelo con ilusión;
pues el amor nunca se pierde, 
sí vive en mi corazón.
*
Deseo que por siempre sea fuerte
 y Dios le dé su bendición,
que ya la vida es dura,
 como para desear algo inferior.
*
Ansío que ella viva con su estrella, 
pues la mía ya se apagó;
ella fue solo un canto de sirenas,
 en una hermosa noche de amor. 

Enrique Nieto Rubio
*Derechos de Auto.
Colabora en imágenes,
 Silvia Regina Cossio Cámara.

jueves, 5 de noviembre de 2020

..En el país de las hadas. cuentos.

 


Lucilia se llama, es una niña. Tiene 11 añitos. En un accidente de coche. Una mañana de agosto, su coche, con sus papás y su hermana mayor. Se desbocó, por un terraplén, aquí en, despeña perros. Que es un paso de montaña, bastante peligroso. Esto fue hace un añito.

Allí está el coche todavía, pues no vale la pena subirlo de tan hondo como está.
De allí salieron todos muertos. Menos nuestra querida Lucilia. Ella, desde entonces, está en una cama, pues está parapléjica.

Tiene la mirada perdida, en el horizonte. Siempre está mirando, por una ventana; en una bonita casa en el campo. Cerca del Campo Bosco... en la Sierra de Córdoba.


Yo soy su cuidadora y siempre estoy con ella. Nunca desde el accidente ha hablado. Pero estos días de primavera, ella se siente más despierta y juguetona. Los ojillos quieren ir más lejos, pero el poyete de su ventana, no le deja ver más allá. 


Sus tíos vienen poco por aquí.

Hoy he decidido sacarla a la calle. Claro que aquí no hay muchos metros para pasear, pues esta casa, está construida en una de las montañas más altas, de la sierra... Pero los paisajes son de lo más hermoso, de este mundo. 

Aquí en su sillita el sol reflejándose en sus hermosos cabellos. Parece resplandecer de belleza.

Lucilia es una niña de cabellos rubios, piel muy blanca, chatita, vamos es preciosa. Su sonrisa la hace aún más hermosa. La he dejado en el porche, cerca de un muro, que rodea toda la finca. 

He entrado a hacer algunas cosas, pues la vigilo por la ventana en todo momento.

Yo me llamo Guadalupe y soy de México; me vine con mis padres a España. Tenía entonces 14 años, ahora tengo 21 años, y desde hace 5 años estoy en esta casa. Duermo, como y vivo aquí siempre. Me tratan maravillosamente.

Y cuando llegó Lucilia, mi vida cambió por completo; desde ese día. Ella ha sido mi muñequita, la quiero como si fuera mi hermana.
Moriría por ella, en cualquier momento. Es el reflejo de mi vida, y me llama Guada desde entonces.

Como os he dicho. La tengo fuera de la casa. He sentido reírse a carcajadas y se está mirando el brazo. Tiene una luciérnaga revoloteando a su alrededor, y se le posa en cada vuelta en su brazo... Ella ríe, con locura, hasta se le ha posado en su nariz. ¡Está loca de contenta.! 

He salido y le he preguntado:
¿Qué te pasa Lucilia, por qué te ríes tanto?

¡Hay Guada, es un hada, me ha visitado, y me ha dicho; que me llevará un día volando, por todo el campo.!


¡Ah sí!, yo me alegro mucho, ¿ya tienes otra amiguita?

¡Si Guada es un hada preciosa, tiene sus alitas de oro y su cuerpo de plata, es muy bonita, estoy muy contenta.!

¿Bueno quieres que te meta en casa ya.?

¡No por favor déjame un poco más, el sol me calienta mucho, y me siento muy agustito, Guada te quiero mucho.!

¿Yo también mi tesoro.?

¿Si me necesitas me llamas, vale... esto de que hables es maravilloso? ¿Estaré en la casa.?

Al ratio unas risas tremendas salían de su boca, yo me fui a la ventana del baño que daba enfrente de ella, así le veía la carita y lo que hacía.

Tenía en su mano una santa Teresita, pero me ha sorprendido mucho... está hablando con ella, y Lucilia le está contestando. Yo siento un sonido bajito, que salé del bichillo este y también... mueve la cabeza, ¡parece que es cierto! Que habla con ellos.

Lucilia les pregunta:
¿De veras que sois hadas?
Ellas parecen responder:
¡Claro que sí!, hemos venido a llevarte a dar una vuelta.

¿Me llevaréis en serio?
¡Claro que sí!

He seguido con lo mío, pero hace unos minutos que no la oigo, he creído que se había quedado dormida. He salido, porque me he asustado mucho. 

Su silla está vacía, los temblores se han apoderado de mí. Estoy mirando por todos sitios, pero no veo a mi niña, no sé qué hacer...  Estoy mirando por los acantilados estos, pero no se ve nada. 

Esto parece una pesadilla, he cogido el teléfono, para llamar a los tíos, y de pronto se me ha parado encima del teléfono, un bichillo. 

Si es como una libélula, ¡pero no es!, es un hada preciosa y me ha dicho:

¿No busques a Lucilia, pues está con nosotros, visitando el reino de las hadas.?

¡Venga!, no me lo puedo creer, cómo es posible.

¿Pues ya lo ves, las hadas hemos existido siempre, solo hay que creer.?

Me he sentado en una silla, me he quedado flojita.

¿Me dejas que te coja.?
¡Bueno, si así te sientes mejor.!

La he cogido en la palma de mi mano, es divina, dulce y delicada... me la he pegado a la cara y me hace cosquillas con sus alas.

Su olor es parecido al de la vainilla, unununun es para comérsela; la estoy besando muchísimo.
El hadita me ha dicho:

¿Quieres venir conmigo, te llevaré al reino de las hadas y estarás con Lucilia.?

¡Sí, sí, por favor... lo deseo tanto!

Así que de pronto he desaparecido, y al instante me he encontrado en el país de las hadas. 

El lugar es como el de los cuentos de fantasía, con  unas cascadas de agua de colores. Maravillosos valles llenos de flores preciosas, millones de hadas revoloteando, por todos sitios.

Hay un inmenso palacio de cristal, subido en una cúpula inmensa de grande, rodeada de raíces gigantes enroscadas todas echas de color esmeralda.
Millones de estrellas en las que las hadas revolotean de una en una, y hacen soplar a las galaxias, para que sigan girando; mundos preciosos de flores que vuelan, y mares de olas gigantes y hermosas.

Las pequeñas haditas corren y vuelan por toda la superficie, entonando lindas melodías.

Es lo más bonito jamás visto por mis ojos... allí mi Lucilia sonreía feliz.

La llamo:
¡Lucilia, Lucilia!
Mi niña me miró, con una cara de felicidad.
¡Guada mira!, ¡estoy andando.!


Mi lucilia corría por encima del agua. Llevaba un camisoncíto de encaje blanco, y sus piernecitas corrían tremendamente... el agua salpicaba y daba vuelta y vueltas con sus brazos en cruz. 
¡Estaba sana y más llena de felicidad que nunca!

Yo me deslicé por el aire y le agarré de su mano, y bailamos las dos durante muchísimas horas. Éramos muy felices las dos.

Y cuando yo miraba para el pasado, veía a Lucilia en su sillita de ruedas. Mis lágrimas brotaron y no quisimos volver jamás.

Así que, ambas decidimos estar en el país de las hadas para siempre. Nos quedamos abrazadas y dando vueltas por el aire... las hadas regocijadas, nos rodeaban dando vueltas a nuestro alrededor.

Aquí en este mundo, nunca anochece y nunca existe la tristeza, todo es amor y alegría...  Siempre se está jugando y cantando.

Todo es real, si tú lo quieres, pronto nos convertiremos como ellas... ¡seremos hadas para siempre jamás!

Solo tienes que cerrar los ojos, puedes imaginar mundos insólitos colmados de todo lo más maravilloso... y volar, reír, cantar y ser eternamente feliz.

Y colorín, colorado... este hermoso relato de haditas, ha terminado.


- Fin -


Enrique Nieto Rubio
Derechos Reservados 
    Colabora en imágenes.
Silvia Regina Cossio Cámara.