miércoles, 14 de octubre de 2020

**La barca de la libertad. en protesta.

 



Esta es la barca de la libertad.
 Que nadie ostente detener... 
Porque es canto de un sueño.
 y de vivir nuevas emociones. 
*
Es la barca de la libertad.
 cargada de flamantes ilusiones; 
Que la mar les sea benevolente...
Permitiéndoles avanzar.



Mujeres, hombres y niños van.
 Buscando un mundo nuevo.
Huyendo de tanta calamidad...
¡Huyendo del mismo infierno!
*
Que se rompan las barreras.
 ...y se extingan las fronteras... 
Que se destruyan las alambradas.
 Pues animales no son. 


Representan a miles de familias. 
que sufren dolor y desesperación; 
Y todos ellos son nuestros hermanos.
 A quiénes debemos acoger. 
*
El colosal infortunio,
 que actualmente viven,
 Estos inmigrantes... 
*
Es una tragedia que a todos compete.
 Y obligados estamos a actuar. 


Si no somos capaces, 
de mostrar una mínima, de humanidad; 
y en el mundo entero,
 No demostramos solidaridad y humildad… 
*
¿Para qué seguir viviendo?...
¡Así no tendremos un futuro! 
¡Sin corazón! 
¡Solo nos queda el infierno!
 ¡Y el fin de la creación! 


Enrique Nieto Rubio. 
*Derechos de autor*
Colabora en imágenes.
 Silvia Regina Cosió Cámara.

lunes, 12 de octubre de 2020

**Quién eres mujer.

 


¿Quién eres mujer, de velo de seda?
¿Por qué escondes tu bello rostro? 
¡Si Dios te formó para embellecer este mundo!
¿Por qué te escondes mujer? 
¿Acaso las bellas flores? 
¿Se esconden bajo sus pétalos? 

¿O la belleza del colibrí? 
Ronda en la oscuridad. 
¿Para qué, no se vea su hermosura? 
*
¿Acaso la perla más hermosa? 
Que luce una princesa;  
deba de guardarse en una caja 
para que no envejezca? 
¿Por qué te escondes mujer? 
Si Dios te creó, para el amor de los hombres. 
Pues sería como esconder,
 las estrellas y la luna... 
¡Sí! Así como el sol, que nos da la vida… 
¿Acaso Dios no lo puso todo? 
¿En este mundo, para nuestro deleite? 
Pues sí, así hubiera sido... 
¿Por qué no nos creó ciegos? 
¿O quizás, no fue cosa de Dios? 
Si no de los hombres... pero... 
¿Qué mal hombre esconde a su madre? 
¿Para que nadie la vea? 
¿Cómo así, Dios? 
Si tú creaste todo lo hermoso,
 de este mundo… 
¿Tapas a la mujer? 
¿Acaso se tienen que avergonzar de algo? 
¡De qué pues! 
Sí, María, madre de Jesús, llevaba velo. 
¿De qué se escondía? 
¿Acaso se avergüenzan de algo? 
¡De qué pues! 
¿O acaso somos los hombres? 
¿Quiénes las obligamos? 
Para humillarlas y degradarlas... ¿O no? 
¡No sé! Dímelo tú... ¿Sí? 

Enrique Nieto Rubio
*Derechos reservados*
Colabora en imágenes.
 Silvia Regina Cossio Cámara.

**Quiero estar por ti.

 



Quiero estar por ti... siempre.
Y morirme junto a tu amor.
Quisiera fundirme en ti.
Para convertirnos en uno solo. *
*
Exclusivamente vivir por ti...
Para entregarte mi sentir.
Saber que eres mía...
Me llena de profundas sensaciones.
Mi sentir por ti, no sé describir;
Pues es como olas de pasión.
Es por eso que, en las noches,
Me cobijo... junto a tu querer.
Y aunque el mundo entero,
Se desplome... feliz contigo sería;
*
Pues llegaste a mi vida para llenarla.
de luz y bellos colores.


Tal vez no sea del todo...
Amor del bueno, o quizás sí lo sea;
Ya que tú me lo has dado todo,
Aunque yo no me lo crea...
*
Sé que no eres plenamente feliz;
Pues la pasión quedó lejos;
Sin embargo, sabes que sin ti
Nunca saldría de las tinieblas.
Porque tú, Rafi amada;
Eres mi vivir... y toda mi ilusión...
Por muchos años que transcurran,
Siempre serás mi amor.

¿Sabes, mi amor?
Llevamos treinta años de matrimonio...
Y cuando observo el calendario...
¡Cuánto nos hemos amado!


Es una vida entera a tu lado.
Disfrutando de este gran amor;
Con la bendición de Dios,
Hemos tenido abundancia en todo.
*
Tres espléndidos hijos me has regalado.
...y cuatro bellos nietos...
Contamos con una nuera y un yerno.
¿Quiénes son los mejores?
Nuestro chico benjamín,
Siempre ha sido nuestro orgullo.
Contamos con la suerte de tener
Una hija dulce y amorosa;
Y el último de la camada...
El menor, quien es un querubín;
Estudiante fabuloso.
Quien siempre nos hace... muy felices.




Nuestro último retoño,
nos hace viejos y se lleva lo mejor;
Un fabuloso mundo nuevo...
Lleno de rosas y todo el amor...


Por lo tanto, amada mía,
Madre, amiga y esposa a la vez;
Tú me has brindado el regocijo...
De atesorar todo a mis pies.
Rafi, solamente me resta decirte:
Que muero por tu querer.
Te amaré con todo lo que soy.
Hasta el término de mis días.


Y si mi sentir por ti no es amor...
Que venga Dios y lo confirme.
Puesto que, como este;
No existen dos.
¡Ni por dentro ni por fuera!
Enrique Nieto Rubio
*Derechos reservados*


viernes, 9 de octubre de 2020

**La novia de Internet (contenido de Mayores).

 

Hoy me encuentro muy enamorado de una linda chica. 

Ha sido por Internet; ella me tiene loquito, pues es un amor. 
Su foto refleja a una chica preciosa, de unos 20 años. 
Habla como los ángeles; ella con dulzura me llama mi niño. 
Y me dice que se muere por mí, pues conmigo es muy feliz. 
Al lado de ella, los minutos pasan volando y me siento dichoso. 
El tiempo ha transcurrido, y ya llevamos seis meses juntos. 
Nuestro amor me edifica... pues cada día es mucho más sólido. 
Ella me ha descrito todo su cuerpo... centímetro a centímetro.  
Me pone muy cachondo cuando susurra palabras de amor... 
Me dice que está en la cama, sentada sexy sobre sus piernas. 
Y frente al ordenador... y que está desnuda completamente. 
Mi imaginación se dispara hasta bloquearme, siento calor...
Me turbo y, aunque lo desee, una palabra no logro pronunciar. 
Me dice que se introduce el dedito mientras chatea conmigo... 
Ella provoca en mí espasmos y hasta temblores en las piernas.


La verdad es que la añoro, y sueño con ella todas las noches... 
Estamos en una cama los dos juntos; la veo más que hermosa.  
Ella es dulce, cariñosa, hacemos el amor y no quiero despertar. 
Me despierto y sigo soñando... ¡Me ha calado dentro del alma! 
Yo la incito para que se coloque de pie frente a un gran espejo. 
y se míre desnuda; y que me vaya diciendo cómo es su cuerpo... 
Y cuando entre suspiros ella me responde... me muero de gusto. 
Ella es un monumento de mujer, pues fresca y tersa luce su piel. 
Luego, desde la distancia, nuestras almas se funden en una sola.
Yo le digo que sus manos son las mías, y las mías son las suyas. 
Nos sugerimos qué debemos hacer, y nos acariciamos todo. 
E igual nos besamos todo. La verdad, llegamos a excitarnos.

¡Solo con las palabras... esta mujer logrará que pierda la cabeza! 
El día de hoy es funesto; me he llevado una ingrata sorpresa. 
Mi chica ha cambiado la foto de perfil... y ahora estoy muy triste. 
Lo cierto es que me siento desconsolado y tengo ganas de llorar. 
¡Siento un nudo en la garganta; apenas me permite respirar! 
Tiemblo de dolor y de miedo...me ha dado la muerte Súbita. 
Nunca nos dijimos la edad... más ella no parecía tan joven.  
Y nunca nos hemos visto por cámara; pues la mía, averiada, está. 
En la primera foto lucía de veinte años, y ahora de trece o catorce. 
¡Madre mía! Pienso las palabras tan gordas que hemos dicho.
Ahora estoy avergonzado, por los momentos de intimidad... 
Le he insistido en que me diga la edad... y ella entre sonrisas, 
Con voz entrecortada, me ha dicho: Tengo trece años de edad.

¡Sí! Trece años. ¿Cómo una niña sabe tantos detalles del sexo? 
¡No se inmutó cuando yo le decía! ¡Mi tranca es muy grande!
Todo lo contrario, pues respondía: ¡Con placer la comería toda! 
Toda esta situación me está matando... ¡No sé qué hacer ahora! 
Tengo treinta y cinco, estoy abrumado; y muriendo de pena. 
La chica se quiere morir también, pues de mí, se ha enamorado. 
Me dice que lamenta... que yo sea un hombre mucho mayor. 
Aparte de miserable, también me siento solo y abandonado. 
¡Es menor! Imposible es continuar la relación. ¡Lloro de pena!
¿Cómo un amor tan hermoso, colmado de momentos de pasión? 
¿Puede morir sin esperanza? Mas la razón debe prevalecer.
¡Sí! La razón que hoy me deja moribundo, pues me roba la ilusión.

Ahora, ¿qué será de mí? No tengo el ánimo de volver a sonreír. 
La angustia es grande, ¡siento que estoy muriendo de dolor! 
Ella continúa escribiendo, mas decido que no puedo responder. 
La chica sigue enganchada al Messenger y yo, moriré de pena. 
Mi alma se siente contrita... ¡Me siento como un violador! 
Mis queridos amigos, si quieren saber de qué color es la pena... 
De una joven deben enamorarse, y "su vida será una quimera". 
Hoy me encuentro perdido... por un bello cuerpo y un alma pura. 
¡Un amor que mi mente marchitó, y mi cuerpo igual destrozó! 

- Fin - 

Yo la busco y no la encuentro más... en mi eterna soledad. 
En mi tristeza estoy muriendo, en este mi largo caminar. 
Pues yo a ti te sigo queriendo igual... ¿Qué culpa tengo yo? 
De haber cumplido esta edad, sí, por tu amor, yo me muero. 
¿Cuándo se apagará mi pesar? 
¡No sé, no sé... no sé! 
Han pasado cinco años, me ha vuelto a contactar, me dice que quiere conocerme en la realidad, me ha mandado unas señas, uy, pero no sé si será verdad. Mi cuerpo sigue temblando al volverla a pensar.
Pues sigo sin pareja; ella era mi soñar. Es en un pueblo cercano.
Por Dios, que la voy a buscar y, si es cierto que aún me quiere, con ella yo quiero estar.
Os contaré cómo pasó todo; yo entré por casualidad en Abboc. Es un juego donde uno se compra una casa; poco a poco la vamos amueblando, compramos lámparas, nevera, televisores, vamos de todo para el hogar, así poco a poco, día a día, y entre esas cosas, pues charlamos con muchos amigos y amigas que también hacen lo mismo.
Un día fui a una discoteca aquí en el juego y conocí a una chica. Tenía una coleta muy graciosa, incluso unos piercings en la nariz. Ella bailaba en la pista y se movía maravillosamente. Me acerqué a ella y entablamos conversaciones. Un día y otro saludábamos, bailábamos, íbamos al cine y ya siempre nos buscábamos. Ya era mi chica y yo su chico. Nos enseñábamos los pisos, incluso nos revolcábamos en las camas y ya fuimos novios todo estos meses... y no os miento si os digo que era casi real todo, pues todos los días nos necesitábamos los dos. 
Y si la voy a conocer, en verdad solo espero que siga siendo tan maravillosa como en el juego. Chao. 
 

Enrique Nieto Rubio 
*Derechos de autor*
Colabora en imágenes.
 Silvia Regina Cossio Cámara.