jueves, 30 de julio de 2020

..Señales en el espacio.1


Por Hilillo Montini
Para Enricostro
"Señales del espacio"
(Ficción)


Investigando en secretos de la nasa, y retorciendo bien las páginas de Internet, he conseguido averiguar algo tremendo.

Ciertos científicos ya en la época de Hitler, en La Alemania nazi, con otros europeos franceses y españoles... En enero de mil, novecientos treinta y tres han lanzado al espacio una nave en secreto; tripulada con cerca de cuarenta personas, prisioneros de guerra.

Esta nave dejó de trasmitir hace cincuenta años, pero se cree que sigue navegando por el espacio. La están buscando, pero nadie da con ella; se cree que ha salido de nuestro universo, pero me da que alguien miente bastante bien.



Un radioescucha italiano, Hilillo Montini, amigo mío; me ha pedido que me conecte con él, para que yo divisé su canal y lleva razón en lo siguiente:
Ellos están ahí... pero viven a la deriva. Son otras generaciones han conseguido superarse, y todos se dedican al estudio científico y astronómico, pero están muy resentidos con los de la tierra.

Nadie habla de ello, pero dice que si consiguen hacer que la nave vuelva, u otras naves que construyan, quizás vengan a vengarse de nosotros.
¡Se nos ha ido la señal y no conseguimos contactar, pero seguro que están!

Quizás estos sean los extraterrestres que vengan a jodernos la vida en un futuro. Si alguien consigue alguna señal se pongan en contacto con nosotros.

Estamos intentando disuadirlos de esta agresividad que están alimentando, de sus abuelos y de sus padres también.

En esta corta conversación me ha dicho que están mutando; que ya no tienen vellos, ni cabello, ni nada de pelos en sus cuerpos. Y además sus cuerpos se están deformando, no pueden andar; van sobre unos robots y su nave se ha multiplicado en tamaño... ya es como una ciudad.



Estamos insistiendo en buscar su honda de radio; esta conversación la tuvo mi amigo hace cinco años y la tiene grabada.

Entonces me pregunto yo: ¡Cómo nadie ha dicho nada de este caso, ¿y por qué tanto secretismo?

Hoy, miércoles veintiuno de abril del 2010; he conseguido otra señal; esta es de socorro... están muriendo muchas personas por un contagio de un virus muy raro.

Que han infectado unos astronautas, que han bajado a un pequeño planeta con vida orgánica, y que no pueden parar.

Está toda la nave contagiada... nadie se mueve de sus recintos; solo varios científicos, están lanzando al espacio toda persona sospechosa de tener la enfermedad.

Y están sacrificando a otras que aunque tengan otra enfermedad, también las están tirando.


Mucha gente se han sublevado y reina el caos en la nave; la enfermedad afecta especialmente a los mayores de 50 años y los están lanzando a todos.

A los que esconden a estas personas de esta edad... ¡Los matan a tiros!
La señal se entrecorta y se me está yendo... Necesitaría una emisora quizás más grande para poder contactar con ellos, y que me digan en donde están.
No sé, si es correcto que nos metamos en esto; pero ha salido.

Como tampoco sé las repercusiones que esto pudiera ocasionar; si algún día se consigue otra señal la mandaremos con esta o mejor en este blog.




- Fin - 



<Enrique Nieto Rubio> 
Derechos Reservados.
Colabora en imágenes,
 Silvia Regina Cossio Cámara.

miércoles, 29 de julio de 2020

..La niña del lucero.(cuentos)


Trece, trece años tenía, más bonita que un sol,

en una noche muy turbia, se peleó con su amor.
Corriendo desesperada, lleva roto el corazón,
por estas calles oscuras, llenas de desolación. 
Ya se vio en el olvido, y llorando de dolor;
parándose en una esquina, ha perdido la razón.
Ya se encuentra perdida, ya no sabe dónde ir, 
por esas calles siniestras, ella se quiere morir. 

En la inmensa oscuridad, y encogida en un rincón, 
ya el terror se apodera, de su propio corazón. 
Con la mirada perdida, mirando hacia otro rincón, 
pues aquel rincón está peor, pues en este estoy yo. 
Ha dado otra carrerista, el miedo ya la acorrala, 
ya no existen las casitas; está en medio de la nada. 
En un bosque profundo, mirando al cielo se ha quedado, 
con millones de estrellas, que su Dios le ha entregado.




Ella se siente segura, y no, no sabe por qué, 
pues está la luna con ella, más dándole su querer. 
Un lucero ha caído muy cerca, casi juntito a sus pies, 
más la niña se ha agachado para poderlo coger. 
O lucero cielo mío, que has venido por mí, 
yo que me muero de frío, y tú que te mueres por mí. 
Con las manos cerraditas, aquel lucero brillaba, 
mientras sus manos se encendían, todo el bosque iluminaba. 
Y la luna le decía, ya no le temerás a nada, 
con un resplandor muy fuerte, su rostro iluminaba. 
Va Saliendo ya del bosque, y en el pueblo se ha adentrado, 
su novio que la buscaba, para pedirle perdón. 
Corría despavorido, sin sentido y sin razón, 
él la llamaba Cintia, ella nunca le escuchó. 
Más él la seguía buscando, corriendo y con tesón 
él le pregunta por ella, y le contesta un rincón.



En aquel rincón la vi, pues en este solo estaba yo...

El chico salió corriendo, y al otro rincón se fue. 
Y de nuevo preguntaba, si ha visto su querer, 
este le ha contestado, aquí estuvo una vez. 
Dejándome su pañuelo, con lágrimas por su querer, 
por donde se ha ido, dímelo por favor. 
En busca de una estrella, que le ha regalado el sol, 
él mira para todos lados, y el se quiere morir. 
Pues si le pasara algo, ya no querrá el vivir, 
un resplandor luminoso, allá a lo lejos se ve. 
Él le llamaba Cintia a ella, y se acercaba también. 
El joven la seguía encantado, corriendo y a paso fijo. 
Con lágrimas en los ojos, al ver que no la ha perdido, 
ella se acerca hacia él... ¡Él con ella chocará! 
Si alguien no lo remedia, ya pegados quedarán, 
y siempre estarán juntos, para toda la eternidad.

-Fin- 

Enrique Nieto Rubio 
*Derechos Reservados*
Colabora en imágenes,
 Silvia Regina Cossio Cámara.

..No renunciaré.


No renunciaré a tu amor
que es canto de sirena...
Y aunque tu amor sea llanto 
es la luz de mi condena.
Más cuando tú me piensas, 
sé que mueres tú... por mí;
y me produces mucha pena, 
pues destrozas mi sentir. 

Más una palabra santa 
una niña me contó, 
que no me enfade contigo 
aunque me digas que no. 
Pues vivir en el olvido 
es más duro que vivir sin tu amor 
y para que tú no me olvides 
te entrego mi corazón. 
Pues te espero en el camino 
lucero de mi pasión. 

Enrique Nieto Rubio.
*Derechos Reservados*
Colabora en imágenes,
 Silvia Regina Cossio Cámara.

..La Princesa del Valle de las Tinieblas,(cuentos)

Dato histórico:

Cachemira es una región ubicada en la zona norte del subcontinente Indio.
Históricamente, se ha denominado como Cachemira al valle ubicado al sur de la parte más occidental de la cordillera de los Himalayas.
Sin embargo, en el ámbito político el término se extiende más allá, incluyendo las regiones de Jammu y Ladakh. Cachemira es una zona en disputa, con una población de aproximadamente 13 millones de personas.
Cuando India se independizó del Reino Unido en 1947, sus territorios de población mayoritariamente musulmana se segregaron a su vez para constituir el estado de Pakistán. La excepción fue el principado de Cachemira: para afrontar una rebelión interna, su maharajá pidió ayuda a India, que accedió a ello a condición de que el territorio pasase a formar parte de su jurisdicción.



Un día, una hermosa Reina, en la región de cachemira, hace ya un millón de años, tuvo que enfrentar a un emperador chino que la quería poseer.

Este la asediaba constantemente, atacando a su reino una y otra vez. Esto sucedió todos los días, y durante algunos años, pero ella se resistía... Hasta que el emperador, una noche, entró en el valle, y como un Vulgar ladrón, entre las sombras de la noche, matando todo lo que se movía, la población entera fue masacrada, y a la reina la hizo prisionera.

<El emperador decidió instalarse en el palacio de la reina.>

Ella terriblemente apesadumbrada por la muerte de todos sus seres queridos, así como la de todo su pueblo... con el paso de los días, su belleza fue decreciendo y en sus ojos quedó marcada la tristeza para siempre.

Una noche el emperador entró en los aposentos de la reina y la poseyó a la fuerza; ella no se resistió, pues las fuerzas le habían abandonado. El emperador no quedó satisfecho, pues en ella no había nada de amor, solo desprecio y odio hacia él.

Tan pronto terminó la violación, el hombre la golpeó con ira; pues fue una acción desagradable para él, ya que el cuerpo de la reina era frío y sin ningún sentimiento.


El emperador sintió como si hubiera violado a su propia hija... y con ese sentimiento, se marchó de allí blasfemando a todos los Dioses.

No volvió a visitarla jamás... Transcurrido un tiempo, el emperador también por abandonar el palacio para siempre.

La reina se quedó en estado   y maldiciendo lo sucedido aquel nefasto día.

Dio a luz a una hermosa niña, pero por complicaciones... la reina después el parto murió; más no sin antes decirle a la doncella que la cuidaba... ¡Cuéntale a la niña todo lo que me ha sucedido, ella no debe pasar lo que yo he vivido!

La doncella se hizo cargo de aquella niña. Desde entonces el valle era inhabitable, los carroñeros como los buitres y las hienas habitaban todo el valle.

Cuando la princesa tenía cinco añitos, la doncella le contaba en forma de cuento todo lo que había sucedido, durante todos aquellos años. La niña fue creciendo con esos cuentos de reinas y de emperadores, pero en ese valle jamás entró el sol, desde que murió la reina... pues todo estaba maldito.

Pasaron los años y ya cumplidos los diecisiete, un día la doncella le dijo: Mi niña, estoy muy mayor y me siento sin fuerzas para seguir viviendo... así que cuando yo me vaya visitarás al brujo que está en las montañas; este será quien te aconsejará y te guiará en tu vida.

La princesa subió a las montañas a ver al brujo, que vivía en una cueva... pasaron varios días hasta llegar allí. Al acercarse a la cueva dos hienas grandísimas, protegían la entrada enseñando esos dientes tremendos, ella no se atrevía a continuar.


Un búho que encima de la cueva dormía empezó a alertar al brujo, pues anochecía y aquello estaba lleno de seres malignos.

El brujo salió y dijo:
- Sé quién eres... ¡La princesa Soucina!... Pasa, porque anochece y es muy peligroso por aquí.

El brujo no parecía mala persona, ni raro... Era bien parecido, y aunque tenía cientos de años, estaba joven y fuerte; o al menos así lo veía la princesa Soucina.

Ella entró en la cueva y acercándose al fuego, el brujo le dijo: Siéntate y caliéntate frente al fuego.
<Ella parecía no temerle al brujo.>

- ¡¿Qué deseas de mí, dulce princesa? 
La princesa le respondió: Deseo saber más sobre mi madre, y por qué el valle siempre está oscuro.

El brujo le dijo:
-Tu madre era la mujer más bella del valle y de más allá, y un emperador malvado la desgracio para siempre.
¿Y qué puedo hacer yo?

El brujo respondió: Tendrás que vengar a tu madre, solo así se irá la maldición; pero antes tendrás que enamorarte de un apuesto príncipe del norte.

La princesa le pregunto:
¿Cómo tengo que hacer, esto que tú me dices?

El brujo respondió: Yo me encargaré... se lo prometí a tu madre antes de morir.


Prepararé todo lo que necesito, y en la mañana marcharé contigo... porque desde aquí no puedo ayudarte.


Al día siguiente, salieron de la cueva rumbo al palacio y al llegar allí la princesa le preguntó:
¿Por qué no te quedas a vivir en palacio para siempre? Pues tu cueva es fría y triste... en mi reino puedes elegir el lugar para vivir y ese será solo tuyo.

El brujo le indicó: Quiero la torre del lado sur.
-¡Es tuya, contestó la princesa!

Durante la cena, el brujo le contó que  vivía solo desde hace muchos años a tras, y que jamás había compartido sus tiempos de comida con nadie; esto había sucedido solo con los espíritus... 

Agregó: Con ellos, siempre hablo de todo; y ellos también me cuentan sus desdichas y usualmente termino todas las noches triste... debido a tanta maldad que existe en este mundo.

¿Sabes princesa? Eres tan bella como tu madre, pero a ti no te pasara lo que a ella le sucedió. Por aquellos días otro brujo del norte me engañó, quién fue mandado por el emperador; y estuve lejos del valle... y cuando regresé ya había pasado todo.


Los espíritus de todos los caídos me atormentan desde entonces, porque creen que los abandoné; y es por eso que tengo que hacer justicia... Caso contrario, no descansarán; y estas almas perdidas, seguirán por siempre viviendo en las tinieblas.

A la mañana siguiente, el brujo, con sus mejores vestidos, convocó a todos los príncipes del reino y de más allá, al cortejo de la princesa.

Allí se presentaron seis príncipes de toda la región. De todos ellos... solo dos le gustaron a la princesa; por lo que tendría que escoger entre esos dos... pero ella no lograba decidirse por ninguno.

Los dos se enamoraron perdidamente de ella, pues irradiaba hermosura por los cuatro costados.

Estos dos decidieron batirse en duelo por la princesa. 

Cuando iba a empezar el combate, el mago desde su torre vio al malvado emperador sentado en la tribuna; pues resultó ser el padre de uno de los que se iban a batir en duelo por la princesa.

El emperador le dijo a su hijo: ¡No merece la pena luchar por una mujer!

- Este le dijo: ¿Pero no ves papá? Es perfecta y bellísima.

El emperador nunca llegó tan siquiera a imaginar que se trataba de su propia hija; pues si se hubiese dado cuenta se lo hubiera dicho a su hijo.

El mago decidió no decirle nada a la princesa, solamente lo haría hasta que se celebrará el combate; y  esto solamente... según quién ganará.


Comenzó el duelo, este se realizaría con lanza y a caballo. 


Se batieron los dos… y el resultado fue, que la lanza del adversario se clavó en el corazón del hijo del emperador. Este miró a su padre y levantando la mano le dijo:
Papá, ¿Por qué a mí?... Acto seguido, cayó del caballo.

El emperador cogió a su hijo en brazos y caminó con él llorando su pena y diciendo: ¡Maldita tierra que todo me lo arrebata! Se marchó nunca, jamás se supo de él.

La princesa, poco después, se casaba con aquel príncipe que era una bellísima persona. Y fueron de lo más felices del mundo.

Las tinieblas se deshicieron y el valle recobro una hermosura jamás vista; las mariposas volaban a millares, y todo fue maravilloso.

Enrique Nieto Rubio
*Derechos Reservados.
Colabora en imágenes,
Silvia Regina Cossio Cámara.