jueves, 28 de mayo de 2020

..A esa amiga del alma de Enricostro. (poemas)




A esa amiga del alma, 
que sin querer poco sé de ella;
pero que en mi mente,
 clavada la llevo tan dentro de mí.
Siempre te siento cerquita...
y en mis pensamientos presente estas;
que aunque soñar quería contigo; 
pecar por ti... yo no quiero.

Aunque en mi corazón te llevo...

también dueña eres de mis deseos;
y con ellos, la muerte me llevé, 
pues me muero por tus huesos.


Que un espíritu libre, 

vale más que mil deseos,
y que me estreches en tus brazos...
sería todo un sueño.


Y pecar por ese sueño...
¡Eso sería merecer un dulce infierno!
Pues quedándome contigo, 
nublaría de mí... los recuerdos.


Recuerdos que nunca tuve, 

Envolviéndose
 en ansias y anhelos.
Que los deseos no sean de nadie...
y de todos al mismo tiempo.

Aunque tú estés tan lejos...
nunca olvides amiga del alma mía;
que en todo momento, 
muy cerquita de mí... Yo te siento...
*
Y que sí es tu deseo,
 por siempre y para siempre,
 a tu lado quiero estar;
y así en la distancia,
 juntos crear un mundo,
 mágico y de ilusión
por toda la eternidad.

Enrique Nieto rubio 
*Derechos Reservados*
Colabora en imágenes,
 Silvia Regina Cossio Cámara.


..En el silencio de la noche de Enricostro.(poemas)



 
En el silencio de la noche;
llorando yo me quedé;
porque tu corazón y el mío,
rotos quedaron después.
Tanta fue la oscuridad, 
que la noche se hizo fría,
luego un largo caminar...
Hasta que se hizo el día.
Todo ha sido un silencio,
lleno de oscuridad;
vivir de malos recuerdos;
para toda la eternidad.
Y aunque volviera la luz,
ya nada sería igual,
pues el amor que se rompe,
complicado es de arreglar.
Solo quedará el recuerdo,
de una noche fatal;
que se perderá en el tiempo,
por toda la eternidad.
Enrique Nieto Rubio
Derechos Reservados
Colabora en imágenes,
 Silvia Regina Cossio Cámara.

..A la orilla de un rió de Enricostro. (poemas)


 
A la orilla de un manso río, 
yo te buscaré,
pues tu corazón y el mío, 
lloran por este querer.
Espérame amada mía,
que a nado cruzare,
para llegar a tus brazos,
y que nos podamos tener.
Pues este río te bautizó,
con las aguas cristalinas;
y yo nadaré con tesón,
para verte amada mía.
Desde el día en que te vi,
mi alma se ahoga en vida.
Espérame cariño mío,
espérame con mucho amor,
pues ya me encuentro cerquita,
para darte esta pasión.
Incontenible es esta pasión,
que me excita, que me abraza; 
porque sé que tus labios,
me necesitan,
como los míos a tu alma.
Enrique Nieto Rubio
*Derechos Reservados*
Colabora en imágenes,
 Silvia Regina Cossio Cámara.

..La reala del Rey de Enricostro. (relatos, protesta.)



 Tufo se llamaba el perro favorito del rey, era un ejemplar único y especial, a quien adoptó desde que este tenía seis semanas de nacido.


Era muy conocido por todos, pues contaba con grandes habilidades en todo lo concerniente con la cacería, y llegó a acumular muchos premios a nivel internacional.

El rey estaba tan orgulloso de Tufo, que pronto buscó a una hermosa perrita para procrear; así Tufo se convirtió en el padre de una hermosa rehala de perros... Quienes heredaron las habilidades de su padre.

Tufo, durante muchos años, fue el predilecto del rey, pues nadie lo igualaba, acompañándolo en sus jornadas de cacería; era un profesional y siempre conseguía lo que buscaba... Más con el pasar de los años, las habilidades el perro fue perdiendo.

Una mañana de densa niebla, el rey se fue de caza con sus vasallos y otros reyes; y como era usual, el rey contaba con la certeza que vencería a sus rivales, pues Tufo era único en el arte de rastrear y cazar.

No obstante, ese día Tufo, se sentía muy enfermo, pues los dolores de reuma eran agudos, aunado a que una sus patas traseras se encontraba lastimada, a causa de la última cacería en la que había participado.

El caso es que en esta oportunidad, sin importar cuánto esfuerzo realizó el pobre animal, terminó perdiendo a la presa. Todos los presentes comenzaron a reírse del rey y a echar bromas acerca de su contundente derrota.

El rey, quien era un hombre vanidoso y orgulloso, montó en cólera; y llamando a su vasallo, le ordenó que en ese preciso momento se deshiciera del perro. Se ejecutó la orden en el acto; y lo dejaron abandonado y amarrado a un árbol que se encontraba en el lugar.

Tufo interpretó… Que las órdenes del rey, eran que cuidarán de él, y pensó:

¡Que bien, me dejaran descansar por un ratito!

Me siento especial, pues aunque me han quitado mi collar de diamantes, el rey me ha regalado una cuerda gruesa... Pero más liviana... Y al pie de este árbol me han dejado amarradito y descansando mientras ellos terminan la jornada.

El desdichado perro, creía que al amparo de la sombra, lo dejarían hasta reponerse, más... ¡No fue así!

El tiempo comenzó a transcurrir, y Tufo comenzó a inquietarse.... Y pensó:

-La gratitud del rey y la piedad, parecen ser dos virtudes que mi amo dista de poseer, pues aparentemente de mí se olvidó.

Después de largas horas de espera, de pronto llegó la noche, y casi de frío sentí morir...

Un nuevo día ha despuntado, y con él los rayos del sol sobre mí se han posado, calentando mi cuerpo adolorido y entumecido...

No puedo dejar de observar el sendero... Más no vislumbro que alguien venga por mí...

Mientras tanto, el tiempo ha continuado transcurriendo; ya que es mediodía y ahora esos tan esperados rayos del sol, inclementes, queman mi piel... Al punto que muriendo de sed me encuentro.

Pero no he perdido aún toda esperanza... Quizás tan sólo ha sido un descuido de parte de mi amo... Así pues, seguiré mirando atento a todos lados, porque seguro alguien aparecerá para llevarme de vuelta a casa.

Una vez más es de noche, con mis cansados ojos no puedo ver nada; la luna es mi única compañera; a quien miró de reojo, y ella creo que me ha guiñado el ojo.

A duras penas he logrado sobrevivir, de nuevo, al intenso frío; me siento débil, deshidratado, hambriento, y con sumo dolor en todo mi ser... Más sacó fuerzas de flaqueza para sentarme, y seguir esperando confiado...
¿Qué más podría hacer?
¿Quizás aceptar que me han dejado abandonado? NO... Seguro estoy que mi amo, me aprecia y valora. Tanto como yo a él... Sí, definitivamente está, no es una opción; además sería como aceptar la muerte, pues mi cuerpo no soportará un sólo día más en las mismas circunstancias.

Por momentos todo parece ser un mal sueño, apenas hace unos días era el predilecto de mi rey, y contaba con el favor de su protección... Y ahora en que de nuevo el mediodía ha llegado; siento que arde cada poro de mi piel; pues los rayos del sol me lastiman y las hormigas están comenzando a comerme en vida...

Toda la tarde he sentido que me asfixio... Apenas puedo respirar, estoy literalmente muriendo a pausas; y creo que en cualquier momento moriré.
Casi no lo puedo creer... Otro día ha llegado, más tumbado me encuentro, pues imposible me es tan siquiera el rostro levantar. Los pajaritos del campo, parece que no temen acercarse, pues picoteando se encuentran cerca de mí... Apenas tengo fuerzas para abrir mis ojos, y ver como saltan y se mueven sin parar.

Un pajarillo me preguntó:
¿Cómo vas Tufo?
-Bueno... Por el momento, nada bien... Pues el sol ha agrietado mi piel, los insectos sin piedad me devoran; estoy sediento y por momentos creo que perderé la conciencia.

Sin embargo, aún confío en mi amo... Y sé que cuando note mi ausencia, pronto vendrá por mí; por lo que debo mantenerme alerta y así hacerles saber donde me encuentro.
El avecilla, le alentó, expresando:
¡Sí, sí.! ¡Tu rey! 
¿Sabes? Viejo pájaro soy, y conozco mucho del mundo y de esos animales de dos patas  "racionales", razón por la cual se creen superiores a todas las otras especies.

Teniendo esto en cuenta, noble Tufo... Tú no debes preocuparte más; solo déjate llevar. 
Sé que apenas nos conocemos, pero debes confiar en que cuidaré de ti, tal cual tú dices haría tu rey. 
Tú cerrarás los ojos y descansarás... Mientras yo estaré atento y vigilante; y cuando el rey se presente, yo inmediatamente te despertaré.
*¡Muchas gracias, amable pajarillo¡La verdad es que me hace falta dormir, porque no he logrado conciliar el sueño durante cuatro días, por temor a no escucharles al llegar!

-Entonces no se diga más, duerme y descansa en paz; mientras mis amigos y yo, entonamos dulces melodías para ti.

Tufo, si bien es cierto, se sentía desfallecer por todas las carencias y el dolor que le embargaba; después de escuchar el canto melodioso de los pajaritos, por fin se durmió... Y nunca más en esta miserable tierra, donde habitan miles de humanos desgraciados, despertó.

Ahora va surcando por las nubes, saltando y corriendo con la vitalidad de un perro joven. Se siente feliz, pues muchos de su especie se encontró; algunos con historias mucho más desgarradoras, que la de él; ya que innumerables perros le contaron, que durante toda su vida fueron inmensamente maltratados.
Tufo, con sus nuevos amigos, a toda prisa persiguen conejos... Más ahora ya no les hace daño alguno; pues ya no tiene a un amo a quien agradar, quitándoles la vida.

Para sus adentros, con su nueva transformación y liberación... Pensando va:
Hay que ver, cómo infinidad de humanos creen ser nobles y de buen corazón; sin embargo, son incapaces de demostrar compasión y consideración; por quienes tanta devoción les prodigamos... A cambio tan sólo de una mísera porción de amor.

Ufff! Escalofríos, recorren mi ser, al pensar que si ellos no sienten amor, o al menos misericordia... Con quienes solo bienestar les brindaron...

¿Cómo sería su actuar, con otras especies con quienes nunca interactuaron?
En ese momento, muchas especies extrañas para él, ante sus ojos, se presentaron; uno de ellos expresó que él era un Tigre de Tasmania... Agregando:

A muchos de nosotros jamás nos conocieron de cerca, nunca a su lado compartimos y no obstante; igual nos masacraron hasta llevarnos a la extinción.

Lo más incomprensible de los humanos, es que alimentan, cuidan y protegen a cientos de miles...de "animales de su misma especie"; que maltratan, violan y terminan con la vida, de otros de su misma especie...

Y en muy raras ocasiones los condenan a muerte... Y cuando así hacen, cuidan de que su agonía no sea tan traumática, tal cual, con muchos de nosotros, sucedió.

Todos los presentes comenzaron a debatir del porqué de su crueldad y total falta de amor en sus corazones... No obstante, por más vueltas que le dieron al asunto; no lograron despejar la interrogante.

En ese momento Tufo, comprendió las palabras del pajarillo, en cuanto a que él había conocido mucho del mundo... Siendo esa la razón, por la que prácticamente lo había invitado a rendirse... Y así terminar con el desprecio y muerte brutal que le había sido impuesto, por su tan amado rey...

Tufo realizó una pequeña remembranza, de todos los momentos compartidos al lado de su amo, e incluso recordó el cuidado que tuvo con los miembros más frágiles de su familia.


Arduo trabajo le costó comprender que, jamás fue apreciado y que su gran delito fue envejecer; causa suficiente para ser juzgado y condenado; echándole la soga al cuello, con la peor de las penas de muerte.

El reconocimiento recibido por parte de su amo, por los innumerables días, de felicidad brindados... Fue asegurarle una muerte segura... Llena de dolor y agonía.

A Tufo imposible le fue contener el llanto, al comprender que nunca fue amado... Y que su única falta había sido; ser incapaz de seguir colaborando para masacrar de forma brutal a otras especies...

Todo ello, con el único objeto de que su amo, ostentara un título... Del cual lejos de sentirse orgulloso... ¡Como animal pensante, debería de haberle hecho sentir el más vil entre todos ellos!


Enrique Nieto Rubio.
*Derechos de Autor*

Es conocido que tanto perros de cacería, como los utilizados para carrera... Son sacrificados cuando pierden las habilidades necesarias... Para triunfar en las tareas que les son impuestas.

Quién entrena a un animal para provocar la muerte de otro en forma brutal...es un asesino, carente de escrúpulos y piedad.

Los "hombres", que desechan a los animales como un trapo viejo, cuando ya no pueden servirse de ellos... Con todo el peso de la ley, deberían ser juzgados y castigados.

De la misma forma, muchos los abandonan a mascotas a su suerte, cuando se cambian de residencia; y otros los mantienen viviendo en condiciones deplorables, sin que alguien denuncie esta clase de delitos...

¡Basta ya al maltrato! Los animales sienten y tienen sentimientos... Que tú nos los poseas es muy diferente.

ANIMAL, es un adjetivo que debería de utilizarse, solamente para todo aquel que maltrata a otras especies.

Si callamos o somos pasivos ante estas injusticias, somos tan culpables como quienes cometen el delito.

¡Es responsabilidad de todos velar por su bienestar.! ¡Pues como seres vivos merecen nuestro respeto!

¡No a la caza! Porque NO es un deporte... Y para quienes piensan así... En todo caso sería: ¡El deporte más estúpido, cobarde y sin sentido del mundo!

Porque para que sea un deporte, se necesita que ambas partes estén de acuerdo y compartan las mismas herramientas para triunfar.

Y para todos aquellos, que sacrifican animales... Con fines de lucro; siento lástima por ti... Quizás ya no estés vivo; pero si tú viertes lágrimas por todas las atrocidades cometidas en contra de la fauna... Conviértelas en acción; pues ellos no tienen voz o forma alguna, de hacerse escuchar.

..LLévame contigo de Enricostro. (poemas)



Llévame contigo,
llévame contigo,
y no me dejes atrás, 
que los lirios no crecen.
 Si los dejas de regar. 
Llévame contigo mi dulce amor,
y no me dejes aquí, 
que como un niño perdido,
yo me siento sin ti morir. 
Llévame contigo, llévame contigo,
pegadito a tu querer; 
que aunque no estés conmigo,
siempre te pueda tener. 
Que teniéndome contigo,
se reactiva mi querer...
Y queriendo me siento vivo;
como el aire del placer,
que queremos recorrer. 
*
Por eso llévame contigo, 
y cuando cansada te sientas, 
yo te tomaré en brazos; 
para que descanses tranquila. 
Deja que las flores de las orillas, 
guíen nuestro destino… 
Para vos que sois única 
y la dueña de mis sentidos. 
Enrique Nieto Rubio 
*Derechos Reservados* 
Colabora en imágenes,
Silvia Regina Cossio Cámara.


..Los niños abandonados de Enricostro (cuentos)






Sobre el año 1300. En tiempos de horror, en la posguerra y la miseria de las ciudades en Andalucía, cerca de córdoba, por entonces, cuando la miseria se masticaba en sus mayorías de las personas.
Una triste familia de siete personas contando con un matrimonio de miseria.  Estos decidieron adentrarse en un bosque cercano a la ciudad.  Con sus cinco hijos andáron varios kilómetros, hasta que la ciudad se perdía entre el follaje del bosque, en un pequeño claro en su hondura.
Ellos decidieron proponerles a los hijos jugar a resconder, diciéndoles que si los encontraban esa mañana, comerían caliente cosa que jamás pasó en ellos.

Así que así fue como los abandonaron a los cinco.
La mayor tenía 9 añitos el hijo que le seguía en edad era de 8 años otro 6 el siguiente 5 y el más pequeñito 2 años, que apenas si se tenía en pie.

Ellos los padres, solo querían vivir su vida, y hacer el amor a cada instante y claro les estorbaban los hijos.

Así que huyeron como lo que eran unos miserables.

Ya los niños eran las siete de la tarde, y empezaba a refrescar, estaban destrozados y muertos de hambre.

Decidieron echar a andar, pero como no sabían por donde, se adentraron mucho más en el bosque aquel.

Iban descalzos, con sus pies heridos, por los pinchos del bosque.  Este bosque los maltrató, todo lo que pudo y más.

Ya casi de noche por fin a lo lejos divisaron una cabaña.
La mayor se fue compartiendo a la más chica con su hermano, ya no podían más.

Arrastrándose como pudieron, consiguieron entrar en la cabaña.
Ya los cinco dentro buscaron comida, lo cual había y en abundancia, hasta leche tenía en una jarra quien fuera.

Esta cabaña tenía un rico pan dentro de un horno calentito,
se sentaron todos en una gran mesa y se hartaron de comer y beber leche y unos preparados de carne que había en una olla calentita,  se lo comieron todo y la chiquitina se tomó dos grandes vasos de leche.

No les importó en ese momento los dolores que tenían en sus malogrados cuerpos.

Así que decidieron en una gran cama que tenía, descansar un ratito y después marcharse, ya que lo que estaban haciendo sabían que no estaba bien, pero no tenían otra.

Pero como estaban tan mal y cansados, se quedaron dormidos todos .

A las dos horas más o menos, llego el dueño de la casa. Encendió la lamparilla de carburo, y la colgó encima de su mesa.
Cuando se encontró toda la mesa llena de todo lo que habían comido,
bueno se enojó un montón blasfemando, creyendo que eran otros cazadores.

Pero entró en el dormitorio con otra lamparilla, y en la cama vio piernas y brazos por todos lados, y en el medio la bebé sentada con dos ojos como linternas de grandes, comió tanto que no podía dormir.
Así que la cogió y se la sacó en brazos.
Este hombre era muy grande y robusto, con grandes barbas que daba un poco de miedo.

Se sentó en la mesa y puso a la niña encima de ella,
la examinó y la chiquilla estaba escocida de su culito y muy sucia, así que le quitó la poca ropa roída que tenía, y en su horno tiene para calentar agua, y así lo hizo.

Calentó un cubo grande y la metió dentro sentándola, para disponer a comérsela, que es broma hombre.
Bueno, la cría lloraba, pues, les dolían sus heridas.
Ya lavada la cogió y la secó muy bien y tumbó una gran piel de oso en la mesa y allí la tumbó a la cría. Él era un hombre muy inteligente, pues, en sus tiempos, fue un científico rarito. Que intentaba pasar desapercibido de la sociedad, Tenía unas grandes vitrinas con muchos botes llenos de potingues, bueno él sabrá que son claro.

Tomó un bote y lo abrió con su mano, sacó de él una especie de aceite que embadurnó, todas las heridas de la bebé.
La envolvió en un trapo limpio y la peque se agarró a sus barbas balbuceando palabras.
Él se echó a reír, pues vivió muchos años solo.

Así él, con la bebé en brazos, picoteó algo de pan con un riquísimo queso hecho por él, y se sentó en un gran butacón que tenía en un rincón. Él lo usaba mucho para relajarse de un largo día.
Así hasta que se quedó durmiendo, con la bebé en brazos.

Ya de madrugada sobre las siete, la mayor despertó a todos diciéndoles: 
¿venga que nos vamos.? Así que todos salían despacito, huyendo, pero la puerta estaba cerrada, y no podían abrir, además de su hermanita pequeña, no podían dejarla allí, pero tampoco podía quitársela a aquel gigante que dormía con ella.
El hombre aquel abrió un ojo y dijo:¿volver todos a la cama?
ellos corrieron para adentro asustados, y en la cama se acurrucaron.

Sobre las nueve la mayor se levantó y sin hacer ruido limpio todo cuanto había en aquella mesa.
Ya el gigante despertó y le dijo a la chica:
¿llama a todos.?

Así que los llamó y todos uno al lado del otro de mayor a menor. Dijo:
¿bueno quién me va a explicar qué es esto.?

La mayor sin darle vueltas a la historia le dijo: ¡nuestros padres nos han abandonado en el bosque.!
Él los miraba a todos sucios y heridos por todos sitios,
ella creía que este gigante se los comería.
El hombre dijo:¿haber, quitaros toda la ropa?, bueno, la cabaña era muy calentita, y se estaba muy bien.

Así que todos se quitaron los trapajos aquellos, pero la mayor se asustó de aquello, pero no se atrevía a decir nada por sus hermanos.
Y él le dijo venga y tú también.
Así que ella solo tenía un vestido roído y sucio.
Tenía su cuerpo deplorable.
Él tenía una gran bañera de hierro muy antigua que la llenó de agua calentita,
le dijo a la mayor:
Coge todas esas ropas, él abrió el horno y le dijo: a la chica, ¿échalas dentro.? Y lo quemó todo.
Cómo eran muy delgados, él dijo: ¿todos a la bañera venga.?
Se metieron y él le echó al agua, algo de un bote, así que a la mayor la frotó él por todos lados,
y cuando estaba limpita, le preguntó: ¿Cómo te llamas? Ella respondió: ¡Laura.! ¿Yo soy Juan.?
mira como yo te he lavado, quiero que lo hagas con todos tus hermanos, ya que eres la mayor vale.
Él le puso una camisa suya a la mayor.
 Ella aceptó sin decir nada, pues en su vida se había visto en otra.
Media mañana allí jugando en el agua todos. Disfrutaron de lo lindo.
Ya cuando terminaron Juan los llamo a todos:¿si os queréis quedar aquí tendréis que llevar unas normas? Primera os tenéis que secar muy bien cuando os lavéis y  peinaros.?
¿bueno, ya os diré poco a poco lo que tenéis que hacer, estáis todos de acuerdo.? ¡Sí, sí, sí.!

Todos lo aprobaron,
cuando llamo a Laura:¿tú la primera ven aquí, la tumbó en aquella gran mesa, y sacó el bote mágico, de curar, y en todas sus partes la fue untando de este frasco con un trapito, escocia un poco, pero no era nada así que le dijo:
¿ves como te lo he hecho, pues así tienes que hacérselo a todos tu hermano menos a la peque, que ya la he mirado yo, esta mañana, y está curada del todo? Vale. Ella se le abrazó tiernamente y él se estremeció.

¿Bueno, haremos una cosa escuchar todos, yo voy a cazar ahora y después tendré que ir a la ciudad?
¿Cómo estáis en pelota picada, jajajaja no podréis salir, a la calle, así que os quedaréis dentro vale.?
Todos estaban de acuerdo.

Juan era un buen rastreador y sabía todo de ese inmenso bosque,
así que siguió la pista por donde vinieron los niños con su perro bluquin.

Un gran mastín inteligentísimo.
Y por una vereda estrecha había unas huellas de huida, esta era de los padres.
El tomo precaucioné, pues era el sendero de las víboras. Y se temió lo peor.

Un poco más allá encontró a los padres de los chicos muertos quedaron abrasados.
Pues un enjambre que allí vivían lo pisaron y les atacaron todas y fue muy rápido.

Juan regresó a por su vehículo y se marchó a la ciudad.
Los niños todos estaban jugando en la cama, que era donde mejor se estaba.

Cuando él llegó a la ciudad se dirigió a una tienda de ropa de una gran amiga de él,
además de comprar siempre allí aunque tiempos atrás tuvieron sus rocecillos amorosos, pero que nunca fueron a más.

Cuando Carmen la tendera lo vio entrar:
¿hombre Juan que es de tu vida.? Él le contestó:¿hasta ayer bien, hoy no sé, mira Carmen tengo cinco?
niños en casa, tres mujercitas y dos niños y los tengo que vestir.:?
Carmen le dijo:¿no querías casarte conmigo, por no tener familia y ahora tienes cinco hijos, jajajajaja, jajajaja? Ella no podía parar de reír, ¿eso lo tengo que ver con mis propios ojos jajajajaja, llévame a verlos a tu casa, para tomar medidas jajajajja.?
así Juan muy serio la miraba con ojos enojados. Ella se tiró para sus barbas con las dos manos y le dio un gran beso en la boca mientras tiraba de él. Él, se quedó pasmado.

Cuando iban para la casa, antes se llegó al cuartelillo de la policía y comunicó que en tal sitio hay dos personas muertas, en el camino de las víboras. La policía le dijo: ¡quienes son, los conoces! Él, le dijo:  no, los conozco, cazaba por allí y los vi, esta mañana.  Nada más y se marcharon.
Pues Juan llevaba todas las licencias al día y era muy conocido por
 Ellos.
Carmen se llevó algunas ropas a cálculo. Según él le describía sus cuerpecitos.
Cuando Carmen vio a los niños, todos limpitos dijo: ¿si son preciosos? Así agarró a los cinco y los estrujo muy fuerte, Carmen era de estas tetonas y casi los asfixia.
Le dio las ropas y a la mayor le vinieron bien, los pantaloncitos y al segundo en edad.

Más tarde les traería a los demás sus ropitas, ellos se pusieron la mar de contentos.
Carmen le dijo a Juan:
¿quieres que los críemos, entre los dos.?
Juan le dijo: que sí, y se abrazaron.

Pocos años después, se casaron y fueron muy felices, y mientras tanto los niños vivieron su mejor infancia, pues tenían todo un bosque para jugar, aunque nunca dejaron los alrededores, de aquella hermosa cabaña.

 Aprendieron a cazar y a pescar, nuestra querida Laura, Carmen la instruyó y la metió en la tienda de dependienta, a los 14 años,  Carmen  desde que se acopló en aquella familia, todos los días debajo de esos hermosos árboles,
formó una escuela para todos, así se turnaban ellos dos, para tampoco dejar la tienda, abandonada, Juan montó unos bancos y además tomó otros niños cercanos, pues él al tener estudios elevados también ejercía de profesor.
Y todo fue de rosas. La peque seguía agarrándose a las barbas de aquel hombretón, que con el tiempo terminaron todos llamándoles papá y mamá. Fin.
Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor.

jueves, 30 de abril de 2020

..Pensamientos de una mujer de Enricostro.

Felicidades por esta imagen, lo primero que se me ocurrió fue el título saludos.
Pensamientos de una mujer. 
Donde estás mi amor, que tan lejos te siento, en esta maldita guerra, que nos separó.
Donde estás amor, que los días se me hacen noches, y las noches días, y este dolor tan grande, que no me deja vivir.

Vuelve ya cariño, mío vuelve, que esta cruel guerra tiende a su fin, pero tú vuelve.
Desde el día que partisteis, de este mismo muelle, vengo todos los días, y esta imagen, de esta cruel guerra, que ya hace que terminó, aunque la tengo en mente, y no consigo olvidarla.

Donde estás, que a las olas le pregunto, y ellas no me quieren contestar.
Dónde, pues, buscarte, ya hace años, que no se nada de ti, y esperando sigo, hasta cuando mi amor.
Te busco entre la niebla, miró en las batallas, siento las bombas caer, pero tú no estás.

Cada noche siento tus manos acariciarme, y tus labios me susurran, que vendrás, y me despierto asustada, y otro día más.
Porque pensando en ti la vida se me va.

FIN
Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor.