jueves, 16 de enero de 2020

**Cuento de Hadas.


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Sacura, una princesa desterrada por su padre, que la obligó a salir del castillo. 
Los consejeros del REY le contaron que ella filtró secretos de palacio a un mercader, poniendo el reino en peligro. 
Pero lo cierto es que fueron las hadas porque les tenían envidia, por ser la más bella del reino. 
Al menos eso le contó el duende Chillón. ¿Te advierto que este duende es un lioso embustero?

 El caso es que su padre la ha desterrado para siempre. 
Así se vio perdida en el bosque y bastante asustada, pero llena de odio por lo que les habían hecho. 

Este duende se paseaba por las noches por el pueblo e iba crispando a todos los vecinos, hasta que se armaba una buena, pero nadie se daba cuenta de lo malo que era, así durante muchísimos años. 
La princesa, con ganas de venganza, se hizo un arco y flechas y se fue de caza. 

Se adentró en el reino de las hadas para darles caza a todas, y comenzó la cacería. 
Las perseguía por todos sitios, y las iba matando a todas. 

Las hadas no entendían lo que estaba pasando, ni el porqué de aquella cacería, el bosque teñido de sangre azul por todos sitios, pues las hadas jamás hicieron mal a nadie.

En una reunión de hadas, pues todo el bosque estaba sufriendo mucho, acordaron buscar un emisario para que dialogara con esta princesa, amargada y rencorosa. 

Pero mientras se dio la alarma de que ninguna hada estuviera suelta por el bosque, 
Pues era demasiado peligroso, así hasta que todo este embrollo estuviera resuelto. 

El emisario buscó a esta princesa por todo el bosque durante bastante tiempo, pues el bosque se hizo muy denso y no la encontraba. 

Por fin, en una hondonada se vio al anochecer un fuego lejano y hacia allí se dirigió este emisario, pero como era tan arriesgado, decidió asaltarla en la oscuridad, mientras dormía.  
Atrapándola en un casa sueños, y así lo hizo.
 

A la mañana siguiente, cuando alumbró el día, el emisario la interrogó por sus crímenes. 
¿Soy el emisario de las hadas y quiero saber por qué estás matando a las hadas?
 Ella contestó: "¿Ellas me difaman diciendo a mi padre que yo lo traicioné y por envidiosas que son, por mi belleza? ¿Eso me contó el duende Chillón
¿No es cierto, princesa? Las hadas jamás hacen daño a nadie. ¿Cómo se te ocurre, ni siquiera pensar en eso? Parece mentira que no os deis cuenta de que el duende Chillón es un embustero, que solo busca los líos y conflictos.
¿Los humanos no aprenderéis nunca?

La princesa, arrepentida de lo que había hecho, se echó a llorar; solo deseaba morirse por lo ocurrido. 


Así, arrepentida, fue detenida hasta el consejo de hadas, para decidir qué hacer con ella.
Ya ante el consejo de hadas y durante muchas horas, decidieron su veredicto, pues había ocasionado mucho dolor a las hadas y decidieron encerrarla en su castillo hasta más ver. 

El REY, arrepentido por lo sucedido, mandó arrestar a todo el consejo por este hecho tan trágico para él.
 Así, para la próxima ocasión, se enterarán bien de los comentarios e investigarán antes las cosas.

También decidió poner en busca y captura al duende. Este duende, al verse atrapado en su condena, suplicó al Rey su perdón, rehaciendo todas las vidas de cuantas hadas habían muerto, con el consentimiento del Rey de los duendes, que haría el hechizo de devolverles la vida a todas las haditas, y el Rey aceptó el trato. Y le hizo prometer que jamás liaría a nadie más, en todo el reino. 
Pues en su mesa había infinidades de documentos de los conflictos entre los ciudadanos. 

Años después, el rey, que marchó al consejo de hadas, suplicándole que la princesa fuera liberada, pues estaba muy enferma.
Y lo hicieron, pues ya no tenía sentido su detención. 
 Desde aquella vez, decidió la princesa dejarse morir de hambre y de pena. 
Así fue, la liberaron y la princesa decidió vivir todo su tiempo dedicándose a las hadas; las peinaba, las bañaba y las arreglaba, y cuando estuvieran bellísimas, las dejaba marchar de paseo.
 Así hasta que un buen día de primavera, apareció un hermoso príncipe con su caballo, buscando una princesa que vivía con las hadas y se casaría con ella. 


Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor. 
Colabora en imágenes.
 Silvia Regina Cossio Cámara.


miércoles, 15 de enero de 2020

**El reino de las hadas.(cuento)


La hadita amorosa se sentía muy triste, pues su hermanita pequeña fue elegida para crear un mundo nuevo, en otro reino. 

Aunque ella igual estaba muy ilusionada, pues para crear este reino se precisa de mucha magia y esfuerzo, ya que no te puede dejar nada fuera... Sea bueno o sea malo, un reino es algo muy grande e importante. 

Pero la hadita amorosa la quería a su hermanita a su lado, pues día y noche siempre se lo pasaban jugando y burlándose de los chicos... claro, siempre de buen sentir; así que apenada y con sumo dolor en su corazón se despidió de ella.

Antes de partir, le regaló una gran bolsa de polvo de estrellas, para que le ayudara en su nueva tarea.




Así esta linda hermana cogió sus pajaritos, su polvo de estrellas, y se dispuso a volar por el universo estelar, hacia su nueva vida... Mas no sin antes dirigir unas últimas palabras a la hadita amorosa. 



-Hermanita amorosa, tú sabes que te quiero tanto y que desearía que estuvieras siempre a mi lado; sin embargo, me han encomendado esta misión y debo cumplirla; por lo tanto, lo primero que haré cada día será envolverme con tus polvos de estrellas, y así siempre me sentiré a tu lado. Te quiero, hermanita, te llevaré en mi corazón... Espero que algún día volvamos a estar juntas, ¿sí?
-¡Besos, hermana, chaoooo!



Todas las haditas la despidieron echándole muchos polvos mágicos, para que su nueva vida fuera grande y fértil, y también para que la protegiera de los duendes y los elfos; puesto que estos eran raritos... Más en el reino de las hadas siempre tienen que estar.

Dejaron la tristeza de lado y celebraron toda la tarde; cantaron y rieron a más no poder... incluso soñaron despiertas con ese mundo nuevo, de magia y color.

Le hicieron cientos de regalos para que pudiese cumplir con éxito su nueva vida, y por supuesto no faltó la expresión de amor, dándole millones de besos y abracitos afectuosos.

La hadita emocionada se dirigió para hablar con la reina de las hadas, pues se encontraba nerviosa y sus consejos serían muy importantes para crear un nuevo reino.

El hada le dijo:
Hadita, llévate este hilo, que será la guía de tu nuevo reino, el cual nunca debe romperse, pues será la guía de la felicidad y el amor de todos los seres vivos que habiten en él.
También te llevarás el libro de los sueños, esa cesta con la cual tomarás todas estas flores, que adornarán y aromatizarán tu nuevo mundo.


La hadita agradeció los consejos y los regalos recibidos y pronto comenzó su vuelo a las estrellas, dejando tras de sí un gran haz de luz y esperanza como señal para que todos los niños y niñas de un mundo nuevo la vieran.


Cientos de mariposas y aves la acompañaron durante su vuelo, así como millones de sueños viajaban con ella. Así fue subiendo y subiendo... mientras iba tomando toda la sabiduría de nuestro planeta.

Ya en el nuevo mundo, comenzó a multiplicarse para esparcir todo el polvo mágico, creando diversidad de flora y fauna... Poco a poco se fue transformando ella también, pues sus alas poseían mil colores con los cuales le iba impregnando de singular belleza a este mundo nuevo.

Lo hacía tan rápido, que incluso llegaba a hablar con sus dobles y así, se divirtió de lo lindo, creando todo cuanto se podía imaginar.

Su creación comenzó de cero, pues dio vida a caudalosos ríos, majestuosos árboles, animales, pero sobre todo miles de mariposas y aves exóticas, puesto que a ella le encantaban... Inclusive creo hasta humanos, a quienes les ofrendó barcos, para que estos pudiesen vivir emocionantes aventuras.

Se sentía tan plena y feliz... Que hasta se olvidó de su viejo mundo. Con el tiempo comenzó a sentirse un tanto sola, por lo que decidió crear a muchas haditas, y así jugar con ellas y pasarlo maravillosamente.

Por último, determinó dejar marcado el cielo, con una hermosa estrella tan grande como la luna; para que de esta forma... Desde la tierra la pudiéramos ver. 




Este nuevo mundo por siempre sería el hermano del viejo mundo... Así pasó el tiempo y, ya como reina de las hadas, creó la felicidad en los hombres y mujeres de este hermoso paraíso sin igual. 

Hoy todos los niños, tanto de este mundo como del otro... Podrán viajar sobre el haz de luz que nuestra linda hadita ha dejado, y así compartir a su lado momentos de magia y felicidad.

*Enrique Nieto Rubio*
*Derechos reservados*
Colabora en imágenes.
Silvia Regina Cosío Cámara.

**Palabras encontradas.el don de Dios.



Es el don de Dios. 

que quiso que tú, mi amada,
 Estuvieras en mi camino;
para hacer que yo fuera 

El hombre más feliz del universo. 
Del alma es capullo. 

y darnos todo el amor del mundo. 
y poder soñar contigo.
 Por siempre en este nido de amor.
Es mariposa en flor. 

La que guardo dichoso en mi sentir. 
Porque tú eres una diosa.
. Como una flor,
 Un lucero en mi vivir.
Es divino néctar. 

El que beberé de tus hermosos labios.
En esta noche de estrellas, 

Y seamos por siempre amados.
Es corazón en mi sentir.
 Suave arrullo entre la nieve; 
Canto en un gran vivir. 

Y sueños bellos entre tus redes.
Es delicado verso ese sentir. 

Ese rostro tan bonito...
Ese canto en mi vivir, 

Y sueños como los de un niño.
Son de melodiosa música...

Son de perpetua alegría;
 Es de miles de estrellas. 
A tu luz, hermosa mía.
Para ponerlas a tus pies.
  

Es lirismo el arte de tu cuerpo. 
Es lirismo el roce de tu piel.
Es lirismo el canto de tus besos. 

Eres lirismo, hermosa mujer.


Es juego, el del pecado; 

Es juego este nuestro amor.
Es juego este sueño dorado; 

Es juego tus besos de pasión.

Es gloria. 
Vivir contigo; 

Es gloria poderte acariciar.
Es gloria dormirme a tu lado. 

Y con los ángeles poder soñar.

Es amor el que yo tengo...
Amor purito por ti.

 Mi tierno amor;
*
Es la dicha de tenerte.
 En este mundo, 

Y que tú me seas feliz. 
Enrique Nieto Rubio
*Derechos reservados*
Colabora en imágenes.
 Silvia Regina Cossio Cámara.





































**Como en la inmensidad de la vida.

 
Como en la inmensidad de la vida,
 Así nació nuestro bendito amor.
Tú mirando mi sonrisa.
 Yo mirando la inmensidad de tu corazón.
Sentimientos encontrados.
 de un nuevo y hermoso amanecer,
Dos corazones soñados;
 Renaciendo cada día el amor del ayer. 

Tú mirando mi cariño...
Yo sintiendo en mi alma tu querer,
Y viviendo felices por siempre, 
Para juntos envejecer. 
Tú rozándome la mano,
 Y yo juntito a tu cariño,
Caminaremos de la mano.
 Como si fuéramos dos niños.
*
Más, aunque pasen diez mil años,
 Y viviendo este amor, 
No te preocupes, mi cielo.
 Que como tú y yo, no hay dos. 
                                                    
Solo le pido a los ángeles,
 Que todos juntitos estén. 
Para que nos den su aliento,
 Para nunca dejar de caer. 
Enrique Nieto Rubio. 
Derechos reservados. 
Colabora en imágenes.
 Silvia Regina Cossio Cámara.

martes, 14 de enero de 2020

**Como Dios.

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Como no puedo ser un dios,
Si del cosmos he venido,
Sí, la partícula de los tiempos,
Yo he recibido.
Pues tan grande como él,
 Yo no quisiera ser.
Por tanta responsabilidad,
 que él pudiera tener.
Más si me llamas, te escucho.
Si me gritas, aquí estaré.
¿Qué Dios te escucha?
 Y te responde a la vez. ?
Si me pides amor del bueno,
Amor puro te daré.
Si me miras a los ojos,
Bien sabes que te siento.
Pues sin remordimiento,
 Mi sentir yo te daré.
Que Dios te puede contestar.
Las palabras del querer
Pues sí me lo dices a mí,
 Yo te responderé.
Que se cure tu mamá.
Con la fe del creador,
Pues yo soy el creado.
Pues también me puso Dios.
Más yo te digo que en la fe,
 La respuesta de tu candor.
Que tú quieres ser feliz.
Un pasito has de dar.
Rebusca en todo lo nuevo.
 Y lo viejo déjalo atrás.
Si tu amado ya partió,
No te vayas a enojar.
Pues conmigo, él se marchó.
 Pues me tuvo que ayudar.
De las estrellas he venido.
Y jamás te mentiría.
Pues sería tontería.
 Que no volviera a ver el día.
Tú me pides tu perdón. 
 Por tu fracaso amoroso,
Pues no hay hombre ni oso.
que no se pueda tener
Solo hay que quererlo.
 Y que él te quiera también.
Si me buscas por amor,
Todo entero te daré.
Pues mi amor es infinito.
 Para ponerlo a tus pies.
Si me pides la fortuna,
Toda la del mundo entero.
Pues solo busca un lucero.
Y él te calentará.
Pues no hay mayor fortuna.
 Que la luz de la verdad.
Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor.