viernes, 20 de diciembre de 2019

..Te pido perdon de Enricostro.(poemas)



Te Pido perdón,
 más cierto es que no lo merezco. 
¡Sí! Con ella yo te engañé,
 más todo fue un error... 
Solo te digo perdóname,
 pues era otro y no fui yo. 

Sé que no me perdonarás,
 porque me acosté con ella. 
Mira si tonto fui,
 que con ella...
En tus brazos me creí, 
aún más tonto fui,
 cuando tu nombre,
 susurrando le decía. 

Por lo más sagrado,
 perdóname,
 mi cielo por favor... 
Que durante toda mi vida,
 solo quiero estar en tu corazón. 
*
No desee herirte, y menos pecar...
 Fue ella, quien me tentó. 
Me enseñó todo lo prohibido,
 y la mente se me nubló. 
Yo no entendí el porqué de lo vivido,
 solo viví la pasión; 
de ese juego prohibido,
 que me ha costado el corazón. 

Si no podemos perdonar...
 ¿Qué hacemos en este mundo? 
A lo mejor la dejadez de uno,
 ha sido la perdición del otro. 
Y, por tanto, ahora vivimos con dolor,
 el fin de nuestro mundo.
Enrique Nieto Rubio
*Derechos Reservados*
Colabora en imágenes,
 Silvia Regina Cossio Cámara.











..Cuéntame tus secretos niña de Enricostro.

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Cuéntame tus secretos, niña,
Esos secretos de amor,
Impregnarme con tu vida,
tantas olas de pasión. 
*
Y embriagarme con tus besos,
Besos de amor tan profundos,
Qué quiero perderme entre ellos,
Y sentirme trota mundo. 
*
Para viajar en tus sueños,
Y estar siempre contigo,
Como si fuera tu abrigo. 
*
Para sentirme en tu cuerpo,
Como si fuera tu ombligo
y poder llenarte de besos,
de deseos y cariños. 
*
Cuéntame tus secretos, niña,
dame el carmín de tus labios,
impregnarme con tus besos,
y que pasen, diez mil, años.
*
Enrique Nieto Rubio. 
Derechos reservados, 












..Nosotros los abuelos de Enricostro.

 Nosotros los abuelos.
 Es triste, ver como los dolores 
con el paso de los años
se apoderan de nosotros 
es una pena. 
*
Pero aún da más pena, 
cuando estos mayores, 
 que son nuestros padres
o nuestros abuelos, 
incluso algunos de nosotros, 
se encuentran solos y abandonados. 
*
Sin que nadie se acuerden de ellos 
pasan hambre, 
pasan frío, 
y duele, duele mucho, 
este mundo perdido. 
*
hoy he visto,
otro abuelo abandonado, 
muerto de hambre quizás.
lo sacaban los bomberos por una ventana, 
vivía en un segundo piso, solo, muy solo. 
*
Envuelto en unas sábanas,
 que ellos mismos, 
tomaron de unos vecinos, 
*
´Sí es algo doloroso,
 pues rodeado de sus, 
propios excrementos estaban,
en una cama mugrienta.  
*********************
ENRIQUE NIETO RUBIO,
 DERECHOS RESERVADOS.


..No me esperes en el cielo de Enricostro.


No me esperes en el cielo, de Enricostro. 
No,,,,,, me esperes en el cielo, 
más allí yo no estaré,
mis pecados son cuantiosos
por culpa de otro querer.
*
Tú te fuiste de repente, 
sin decirme ni un adiós, 
solo te dije te quiero, 
entregándote una flor. 
*
Te prometí amor eterno
más no lo pude evitar
me topé con otros ojos
que iluminaron mi soñar.
*
Hoy me siento pecador
más con otras me marché
y estoy tan lleno de pecados
que al cielo ya no iré. 
*
Pues desde que tú te fuiste
yo con muchas tropecé, 
pues la vida se hizo grande
y con todas disfruté,
más de nada me arrepiento, 
pues con ella viviré.
*
Y aunque  me vea en el infierno
en esta vida, la disfrutaré,
*
Autor: Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor. 

jueves, 19 de diciembre de 2019

..Quiero acariciarte de Enricostro.




Quiero acariciar tu cuerpo mi amor…
. Ese cuerpo inmaculado,
que con solo rozarte los dedos, 
mi amor,
se me erizan los cabellos;
y me pongo,
como ese cordero, niña,
que aun sin destetar...
Atrae a su mamacita querida,
para poderse a gusto arropar.


Y me muero, con solo rozar tu pelo...
Tu cabello negro, sedoso y fresco;
 que con la luz del sol parece prender,
esa llama de toda mi pasión,
y más anhelados deseos. 
Sentir tu cuerpo embriagador, 
que me eclipsa y nubla mi razón.


Desnudemos nuestras almas, 
y envolvámonos en un baile de deseos;
que incluso hasta el fin de los tiempos, 
no podamos deshacernos.
Si mi amor...
Eso es lo que anhelo,
¡y quiero junto a ti!
Dime si tú lo que quieres,
y dichoso cumpliré con todos tus deseos.

Amanecer 
después de toda una noche...
Muy pegadito a tu querer, 
y así juntitos, sentirte, abrazarte... 
Y besarte hasta otro anochecer,


Enrique Nieto Rubio
*Derechos Reservados*
Colabora en imágenes,
Silvia Regina Cossio Cámara.

..No me llores niña. de Enricostro.



¡No me llores niña!
 No me llores niña,
 sabes que volveré; 
con  un ramo de rosas,
 para que te sientas bien. 
Aunque lejos me vaya,
 en ti solo pensaré... 
Y te escribiré todos los días, 
pensando en nuestro querer. 
No me llores niña linda, 
que contigo yo estaré, 
te mandaré unas caricias,
 unos besos y todo mi querer. 

Que aunque lejos me encuentro,
 cerquita yo estaré, 
pues mi corazón y el tuyo,
 siempre besándose están. 
No me llores tú mi niña, 
que sin ti me moriré... 
Y volveré muy pronto,
 para darte mi querer. 
Y si quieres nos casamos,
 para vivir toda la vida,
 junto a tus pies. 
¡Más no me llores niña!
 que pronto volveré! 
Enrique Nieto Rubio 
*Derechos Reservados*

*Cuentos de una guerra de Enricostro.

En unos tiempos donde la guerra era sanguinaria, las bombas llovían a mares en las ciudades .

matando miles de niños, tanto en sus casas, como en los colegios.
 Aquello era el horror más grande nunca vivido.
Dios lloró tanto desde los cielos, que sus lágrimas cayeron en la tierra entera, pues fue muy doloroso para él.



Y a su llanto, la tierra entera se oscureció. Todo se convirtió en gris, las plantas, los árboles, las flores, todo era gris.
El mundo entero cayó en una depresión tremenda.
 La belleza del mundo se nubló, convirtiéndose todo en este color. 



Ya, nadie era feliz, los vecinos se pegaban
los hermanos se mataban, los pueblos se odiaban, todos eran malos.

Nadie se querían.
Una madre tenía un hijo, porque lo tenía que tener, el amor se apagó, el sexo no tenía sentido, nadie era feliz.
Todo daba lo mismo.

La sangre en las calles brotaba, y no pasaba nada. 

Así acabó la guerra, y todo seguía igual.
 
Todos se pegaban, los papás se mataban y nadie lloraba, comían porque tenían que comer, pero les daba lo mismo.


Así pasaron los años y años, ya nadie lloraba la pérdida de un ser querido, pues nadie se quería.
Los niños quedaban abandonados en los hospitales, y en los parques, sin que nadie les ayudarán,
y muchos hasta morían de hambre.

Un día empezó a llover y llover, pero
cuando escampaba, todos salían a ver el arco iris, que era lo único que tenía su color, en todo el mundo.

Cosa extraña, las personas que lo miraban sonreían, esto se daba en todo el mundo.

Ya las enfermedades por los cadáveres que nadie enterraban, eran muchas.
 Los gobiernos no hacían nada,
pues todo parecía normal, así el mundo entero se moría.
Un día Antonio, un niño de ocho años, estaba en la cima de una montaña
desnutrido y con sus ojitos que apenas si veía,

a causa de las infecciones de todo lo malo que había ya en la tierra.
Este portaba un tirachinas y una mañana fría y triste, estaba sentado en esta cima, ya casi moribundo, y desnudo.

Entonces empezó a llover intensamente, que hasta las gotas dañaba su piel.
Todas las personas salieron a ver la lluvia, muchos morían, pues el agua que les caía estaba a bajo cero grados.
 
Con el frío, así de pronto, escampó y salió otra vez el arco iris.


El niño Antonio se dio cuenta de que todos sonreían y en su último aliento, cogió una china, la puso en su paleta y la lanzó, con toda la fuerza que le quedaba,
 contra el arco iris, dándole al color
naranja. Este explosionó, provocando un gran estruendo, y reventando todo el arco iris.
 Entonces empezó a llover intensamente, lluvia de colores, en toda la tierra, llovía estas gotas.
La tierra entera se llenó de chispas de colores, todos alucinaban.
Las personas empiezan a cambiar, ya se saludaban, se abrazaban y se besaban todos.
La tierra entera se iluminó.
Las personas ya hacían cosas ,con mucha pasión, recogían a los muertos,

limpiaban, hacían de todo, en las ciudades. Como si todo hubiera sido un sueño o una pesadilla. 

Cuando la tierra embebió el agua de colores, las plantas volvieron a tener sus bellos colores. Sus flores hermosas y los árboles sus frutas.

Entonces todo se iluminó saliendo un sol radiante.
¿Pero qué paso con Antonio.?

El pobre Antonio no pudo celebrar nada, su cuerpo quedó tendido en aquel monte desnudo completamente, pero su cuerpo se había convertido en una estatua, de colores hermosos.
Y su rostro quedó mirando hacia el cielo, sonriendo, y con su tirachinas en la mano derecha.
Así lo recogieron y entre muchas personas, lo pusieron en la plaza mayor, en el centro de la ciudad.
Pues todos creían que él era el salvador del mundo y así fue.
Lo extraño fue, que esta estatua se apareció, a la vez, en todas las ciudades y pueblos de todo el mundo.
Ya las personas se querían y se ayudaban y se respetaban todos, y ya jamás hubo una guerra.

ENRIQUE NIETO RUBIO.
DERECHOS RESERVADOS.
Colabora en imágenes,
 Silvia Regina Cossio Cámara.
YV.YO.DOYJ.YJV.