miércoles, 4 de diciembre de 2019

..Promesas de Enricostro.


Que no se rompan las promesas,
 que un día prometiste;
que no se rompa el corazón,
 que un día tú me distes. 
*
Que no se rompan las promesas,
 que diste a aquel querer; 
que aunque ese era vano,
 también luchaste por él. 


Que no se rompa, el sentimiento,
 que un día procesaste,
pues es el remordimiento,
 que en mi ser, tú dejaste. 
*

Que no se rompan las promesas noo...
 De un futuro dorado... 
Que tus sentires sigan vivos,
 pues tú aún no lo has matado. 


Que por siempre te recuerdo, 
y te pienso constantemente; 
más por eso yo no quiero,
que las promesas no las incumplas...
ni siquiera en tu mente.
Y que renazca tu querer,
 aún oculto entre las sombras,
que tú me puedas querer.
 Y seguir compartiendo sueños
en los cielos y en la gloria. 
Si yo soy tu promesa...
¡No me quites tu cariño; no, no!
Anhelo me devuelvas tu sentir;
 no me dejes en el precipicio, 
que si me cayera de tan alto...
jamás tendrás un cariño. 
*
Porque si muero, muere él;
 y sin amor, no existe destino.


Tú al final de la misma forma,
 muy infeliz te sentirás,
y para entonces, ya nada,
 podrás remediar.
*
 Y con el tiempo; también,
 terminarás en el abandono,
tal cual fue mi destino. 
Y morirás con él, 
para no estar conmigo;
 y nunca más renacer; 
pues cuando ese momento llegue...
estaremos todos perdidos. 


Enrique Nieto Rubio 
*Derechos Reservados.
Colabora en imágenes,
  Silvia Regina Cossio Cámara.

..Poesía eres tú mujer de Enricostro.



Poesía... Sí, tú eres poesía,
mi eterna Diosa inmaculada,
que perennemente riegas mi sentir,
produciendo melodías.
Poesía... Sí, eres tu mujer,
Diosa de inmensurables alegrías;
que engrandeces mis sentidos,
y me devuelves la sonrisa.
Poesía... Sí, eres tu mujer, 
enamorada siempre de la vida,
que la llenas con tus encantos, 
y de allí iluminas mis días.
Poesía... Sí, eres tu mujer, 
encanto sublime y desmesurado; 
tierna en flor y amada en vida; 
déjame acariciarte amor, 
pues tú eres mujer,
de mi vida... Eterna 
música en armonía. 

Poesía... Sí, eres tu mujer;  
señora mía, 
que sentados en un banco, 
al amparo de la luz, de la luna, 
ella de envidia, por ti se muere;
porque sabe que, únicamente tú,
amada mía, das luz a mi vida. 

Poesía... Sí, eres tu mujer, mi cielo
que cuando te digo te quiero; 
se embellecen de forma sin igual, 
radiantes tu alma y la mía.
Poesía... Sí, eres tu mujer, 
celestial armonía; que si me dejas... 
Te dejo, me encadenes a ti,
y por siempre a tus días, 
en esta vida.
Poesía... Sí, eres tu mujer;
 en alma y cuerpo, 
amor y vida, sueños y deseos, 
caricias y sentires, placeres,
de nuestros días, 
besos desorbitados,
y te quiéros compartidos,
para toda una vida. 
Dedicado a mi amada esposa 
Rafi con todo mi amor.
Enrique Nieto Rubio
*Derechos Reservados*
Colabora en imágenes,
Silvia Regina Cossio Cámara.


..Del pasado de Enricostro.


Del pasado me llego,
 una dulce melodía,
de un amor que ya murió,
 y marchitó mi vida.

Él me trajo recuerdos,
 llenos de mil ilusiones...
Que quedaron en el tiempo, 
perdidos entre las flores.

Un gran Ángel parecía,
 volando en torno a mí,
que llenándome la vida,
 me hizo resurgir.
Hoy ya el tiempo ha pasado, 
y su amor, ya se esfumó,
mi corazón se ha secado,
 pues me robo el corazón.

Más hoy, ha vuelto a comenzar,
 ese amor tan deseado,
que engrandece mi soñar,
 o fue un sueño desesperado.
No sé, que sucedió, o pudo pasar,
 para vivir sin su amor, 
se me fue la voluntad;
 se enfrió la pasión,
 y todo mi querer,

Solo me quedo su recuerdo,
 y en él, un gran desamor.
Que no se olvide de mí,
 ese ángel adorado,
 que yo aquí estoy.
Soñando por su legado.
Que resurja de los cielos...
Y me llevé hasta su lado;
que no me deje, en los infiernos,
 llorando y desconsolado.

Enrique Nieto Rubio
*Derechos Reservados*
Colabora en imágenes,
Silvia Regina Cossio Cámara.

..En su sexto aniversario de Enricostro.

En esta casita, linda,
que es el desván del poeta,
siempre podrás soñar, 
con amores prohibidos,
que te harán sollozar. 
*
Comentarios que te harán,
con pellizcos atrevidos, 
te dirán de mil amores, 
y siempre tendrás amigos.
Unos serán atrevidos,
y otros algo más cortados, 
y si te topas conmigo,
siempre soy descarado. 
*
Si te dicen que te quieren,
eso no te vayas a asustar, 
pues hay amores que matan,
y loca te volverás. 
*
Nunca cositas malas,
tú me vayas a escribir, 
pero si son de amor, 
eso me gusta a mí. 
*
Sí te preguntan tu nombre,
y no lo quieres decir, 
hazlo con mucha dulzura,
para corazones no herir. 
*
No me vayas a copiar,
y no publiques copiados, 
pues eso será plagiar,
y eso es un gran pecado. 
*
Que te sientas agustito,
con nosotros de la mano, 
pues seis añitos van ya,
caminando de la mano.
*
Alguno se quedaron atrás,
con amores destrozados, 
pasitos podrás tú dar,
pero siempre con amor. 
*
Besos míos, tú tendrás, 
y abrasitos para él, 
y una buena amistad,
para soñar en esta red. 
Enrique Nieto Rubio
derechos reservados. 

..En el paraíso terrenal de Enricostro.


En el comienzo de los tiempos, Dios creó todos los universos conocidos y aquellos que no conocemos.

En nuestra galaxia hay una estrella que Dios la enfrió de un soplido, y con una inmensa regadera, empezó a echarle agua, de la cual salían millones de litros de agua, para así convertir esta estrella en planeta.

Es por ello que en el centro de la tierra, aún está esta estrella, muy vivita y reluciente. Como era tan bella, Dios decidió crear a una gran diversidad de seres vivos; para que vivieran en esa hermosa estrella, a la que llamó tierra.

El mundo comenzó a crecer rápidamente, y todo era belleza y maravilla en todos los sentidos.

Los animales se multiplicaron dando lugar día a día a nuevas especies; los prados eran majestuosos, los valles y montes imponentes... Todo marchaba en perfecta armonía.

La vegetación rodeó la tierra, hasta cubrirla en gran parte... Y por doquier se podían observar árboles con exquisitos frutos y por supuesto las flores terminaban de engalanar este esplendoroso paraíso terrenal.

Así transcurrieron millones de años, cuando un buen día, sin saber de donde, unos seres extraños arribaron al planeta. Tenían grandes cabezas y ojos prominentes...de muy baja estatura, como de un metro más o menos.

Unos seres extraños vinieron, de donde no sabe nadie, tenían grandes ojos, eran muy cabezones, de cuerpos diminutos y pequeñitos, sobre un metro de altura más o menos.

Dios los pondría quizás en otro planeta, de nombre desconocido para nosotros; o tal vez provenían de otra galaxia, la cual al pasar muy cerca de nuestro planeta aprovecharon la ocasión para visitarnos...

Dios le dio el don de la inteligencia, pues eran muy superdotados, en este sentido... Y decidieron quedarse en la Tierra... Y pronto sabían todo de sus habitantes.

Estos seres guarrillos se tiraban a todo lo que se movía, provocando así, infinidad de deformaciones entre los seres vivos... Pues nacieron animales rarísimos, con dos cabezas, y muchísimos más.

Es por ello que existen "Seres mitológicos"... Esto sucedió por algún tiempo, hasta que encontraron con unas preciosas, primates, subidas en un frondoso árbol, a quienes al verles el rostro tan angelical y cuerpos exuberantes, dijeron: ¡Guau! ¡Qué hermosas y monísimas están! 

Las engañaron tirando unos plátanos al suelo, y cuando fueron a recogerlos, las hicieron suyas cuantas veces les vino en gana... Y con el tiempo, formaron una "amistad", muy especial con ellas... Sus apegos eran divinos, por lo que juntos convivieron cientos de años.

Conforme transcurrió el tiempo, se fueron transformando en una nueva raza... Mucho más parecida a la que originalmente Dios creó para este planeta, pero de inteligencia superior; puesto que los primeros habitantes carecían de entendimiento alguno, y gracias a los genes de estos seres invasores, los terrícolas obtuvieron por igual ese don.

O sea que, la inteligencia la adquirimos gracias a ellos.
"¡Ni te creas todo lo que lees, ni ignores todo lo leído.! ¡Pues de aquí, lo que tú has vivido" Ajájájá!

Enrique Nieto Rubio.
*Derechos reservados*
Colabora en imágenes,
 Silvia Regina Cossio Cámara.

..Dime porque de Enricostro.


¡Por qué!... Dime por qué de ti,
 solo recuerdo, la profunda tristeza.
*
Dime por qué, de ti,
 solo rememoro el dolor...
¡Si ese igual es mi dolor! 
*
Si todo en un tiempo,
 fue amor e ilusión,
 entonces por qué de ti... 
Únicamente recuerdo las angustias,
 y pesares, y las hago todas mías. 
Ese amor tan intenso, 
que por ti yo te profesaba se rompió... 
Tal cual como una vieja vasija,
 hecha de sal y pasión... Por qué. 
Dime por qué, en las noches de penumbra,
 y frío intenso... 
Mis pensamientos todavía,
 vuelan hacia ti,
 y me rompo en tormento. 
Por qué si me llamas...
por más que lo intentó, 
no te puedo escuchar;
Por qué aun durmiendo juntitos.
. Ese tiempo no me puede reconfortar.
Dime por qué, de las horas,
 que compartimos,
 sin podernos entender... 
Y el porqué de este profundo dolor,
 que me consume y se hace eterno.
Cada vez cuando te miro de frente,
 tú agachas o esquivas la mirada...
De mil formas he tratado,
 de acercarme para amarte...
Más imposible es;
y me pregunto por qué...
Y si es porque ya no me amas,
 entonces dímelo; 
porque reconozco,
 que pocas fueron las sonrisas, 
que en tu rostro desperté. 


Mírame a los ojos,
 y una sola cosa te diré,
 de una persona muy grande, 
qué madre tuya lo es, 
*
"el amor ya se ha muerto”,
 y yo no lo quise entender. 
Por eso te pido, 
que me digas por qué.
*
 Ya que cuando te daba caricias,
tú volteabas la cara,
 y hasta este momento,
 me pregunto por qué. 
Quizás el amor se ha marchado,
 y no me lo quieres tú decir... 
A lo mejor mi cielo;
*
 sí te dejo la puerta abierta,
 puedas tu sonreír. 
Mejor aún, dime tú por qué,
 si mi sentir te hace daño,
 no me dejas ir... 
Pues sin duda alguna,
 me iría de un portazo,
 para que tú seas feliz. 
Enrique Nieto Rubio 
*Derechos Reservados
Colabora en imágenes,
 Silvia Regina Cossio Cámara.