miércoles, 6 de noviembre de 2019

**Que no te callen la boca.


A ti, mujer, que no te callen la boca.
Que no te digan lo que tienes que hacer.
Pues tú eres persona, de derechos y poder.
Que no opriman tu mente.
 Ni violen tu sentir.
Reina, eres de tus sentimientos.
y que los expreses aquí.
Que no te digan que no.
Que nadie tiene derecho sobre ti.
Y aunque te roben el corazón,
Y tú le digas que sí.
*
 Si es miedo el que le tienes,
Rompe, mujer, las cadenas.
De estos que se creen,
Dueños de los sentimientos,
y de superioridad,
 con las mujeres.
 
No le digas machista.
 Pues es algo peor.
que no es solo el que maltrata,
El que pega sin razón. 
*
 El romper las libertades
 Quizás sea aún peor.
Libre naciste, mujer.
 Para poder decidir.
*
Que las cadenas que tengas
Sean solo para presumir.
En tu pecho un camafeo,
o un santo para lucir.
*
 Que un amor no se nutre,
Con el poder y sin razón,
Ni con el miedo,
 Ni con el temor.
*
 Y no creas en el lobo.
 Aunque sea mansurrón
Que si te descuidas,
Te muerde.
 Y te saca el corazón.
*
 Que sí naciste mujer,
 Porque así lo quiso Dios.
que los hombres con derechos,
No son hombres con razón.
 Pues ellas llevan en su pecho,
Un inmenso corazón.
*
Que nadie te quite, mujer.
 El derecho a decidir.
 Que nadie tiene por qué.
 Mandar en tu vivir.
*
Y si te sientes oprimida,
Manda el muerto a podrir.
Que tus sueños son por siempre.
Canciones para vivir.
*
 Que no hay cosa más hermosa.
 En este mundo,
 Que el poder sonreír
Y poder contar cosas hermosas.
A los amigos de aquí.
*
 Y si a alguien no le gusta,
 Que les den por allí.

 Enrique Nieto Rubio.
*Derechos reservados*

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**Cuando pienso en la tristeza.

Cuando pienso en la tristeza,
de esa oscura soledad,
Mi amor se hace añicos.
Por no poderte desear.
*
Cuando pienso en tu mirada,
que arrulla mi corazón,
El mundo se me hace tan pequeño.
Que solo siente dolor.
*
Si estuvieras a mi lado,
Y me contarás cosas de ti.
Ese amor apasionado,
Que me hace resurgir.
*
Son suspiros en el aire.
Son canciones y emoción.
Lo que siento yo a tu lado,
Mi niña, mi flor de amor.
*
Si te escribiera una canción,
Que te diga lo que te quiero.
Y al escucharla tú vieras,
Esos lindos luceros,
Te darías cuenta, mujer,
Que por ti me muero.

Si me sintieras por las noches,
Qué suspiro por tu amor.
y que, aun estando a mi lado,
Sufro ese dolor.
*
Dame, mujer, tus manos.
que las quiero acariciar.
Y que ellas me acaricien.
Aunque solo sean de pasar.
*
Una noche yo soñé,
Que te marchaste de mi lado,
Y fíjate bien, mujer,
¿Qué otro amor?
Yo, ya
 Había encontrado.
*
Ella sí me acariciaba.
Ella sí me daba amor.
Y nunca fui más feliz.
Que ni parecíamos dos.
*
Mira, sí era grande mi sentir.
Que hasta le di, mi corazón.
Aunque después desperté
Y nada era real.
Me levanté de la cama.
Y hasta me puse a llorar.
*
Iluso que entonces fui,
Al creerme todo un rey,
Pero no tenía reina.
Para poderla querer.
*
Ahora me doy cuenta,
Que tu amor no fue sincero.
Que nunca me quisiste.
Y yo, aún te quiero.
*
Enrique Nieto Rubio. 
Derechos de autor.

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**Mi Cristo Redentor. (en poemas)


Mi Cristo redentor.
Desde tu gran hermosura.
Nos acoges a todos.
Y nos envuelves de dulzura.
Eres grande como la luz.
Que ilumina el paraíso.
Cada vez que vuelvo a Ti,
Siento mi cuerpo temblar.
Que posándome a tus pies
Nunca me quiero marchar.
Pues aquí me siento libre.
Aquí me siento feliz...
En esta montaña tan grande,
Yo me quisiera morir.
Para estar siempre contigo,
Que nos haces tan feliz.

Autor: Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados,

martes, 5 de noviembre de 2019

**Los niños y las muñecas de porcelana.(cuentos)


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Resultado de imagen de postales de muñecas de porcelana

Le llamaremos Ángel y Virginia, de ocho años, la niña y nueve él
Chico. Todo empezaba en casa de sus abuelos. Todos los días. Empezaba una pelea entre ellos, y cuando la abuela les llamaba la atención, ellos la insultaban de malas maneras, y además, la tenían frita literalmente. Pues sus preciosas muñecas de porcelana se las volvían de espaldas todos los días, culpándose el uno al otro, y no había modo de solucionar el problema.
Un día, les dijeron a su madre que las muñecas les daban yuyo. Es decir, miedo. Hasta que un día rompieron una de las muñecas.
Ya la abuela no pudo más y explotó de coraje y se lo dijo al abuelo.
Este era un lector nato y siempre sabía de todo, y todo lo comentaba.
Al siguiente día, cuando los niños hacían las tareas, al lado de la abuela, el abuelo le comentó a la abuela, así casi bajito, pero que los niños lo oyeran.
Él le dijo:
¿Sabes, mami, que ayer vi un vídeo en Odisea, que unos niños volvían unas muñecas de espalda, y este hombre decía que hacerlo les traía mala suerte y tendrían pesadillas por las noches? Pues resulta que las muñecas cogen espíritus muertos y, si los enfadas, ellos se vengan por las noches asustándote.
A los niños se les vio que les cambió la cara y, al marcharse a casa con su madre, se lo contaron todo, y vieron que el abuelo ponía una cara que daba miedo.
La madre, sorprendida de lo contado, les dijo: "Uf, no sé, seguro que es verdad". Y los dos se agarraron a la madre como si sus vidas dependieran de ello.
Al día siguiente, cuando los niños estaban en el colegio, la madre comentó a su madre las historias que habían escuchado del abuelo. Algo preocupada, la abuela le contó todo lo ocurrido con las muñecas y el comportamiento de los niños.
Claro, la madre decía,
¡Ay, es que no sé qué hacer con ellos, me tienen hasta los pelos!
Y se marchó a trabajar.
Ya por el mediodía, vinieron los niños del cole, y muy serios mirando hacia todos los lados de la casa.
Ya ves, la casa era una casona muy grande y muy antigua; allí murieron muchas personas durante la guerra, que los fusilaron a toda una familia de 11 personas, pero la abuela la tiene preciosa, y nunca jamás notó presencia alguna de espíritus ni nada. Eso sí, la casa les crujían todos los huesos desde tiempo, pero era acostumbrarse.
Aunque tenía muchísimos recuerdos de su juventud, que como dama importante de militares tuvo mucha suerte, y muchos amores, pues enviudó cinco veces.
Por aquellos tiempos en guerra, y de últimas vive con su último marido, ya ancianos los dos, y claro, cuando llegan estos niños que no la dejan ni respirar, ella se agobia y se retira a su dormitorio, llorando.
Cuando el abuelo llega al mediodía al hogar de ancianos, de echar unas partidas de dominó, le ve en sus ojos esa angustia.
Pero que esto ha sido medicina de santo; desde entonces, los niños han cambiado mucho y ya no les crean problemas a la abuela, bueno, solo de vez en cuando, claro, aunque siguen mirando a las muñecas con recelo, pero ya no las tocan, así es, ya no les tocan las muñecas, que para ella tienen unas grandes historias de amor, de sus maridos ya difuntos.
Hoy miran a la abuela y les preguntan cosas y la niña le pregunta.
¿Abuela, tú has sido feliz en tu vida?, y ella les dice:
¡Sí, cielo, yo he sido muy feliz, pues todo el que conocí, todos me dieron su amor y cariño!
Y todo pasaba según debiera pasar. Fin.

Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados.
Cuento.

**Una Mariposa alada. (poema)


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Una mariposa alada,
del mundo de los sueños,
De una hermosa amapola se enamoró.
La rondaba días y noches.
Hasta que le diera su amor.
*
Pasó la primavera.
 Y nadie la pudo tocar.
Rebosante de néctar y miel,
Ella ya no podía más.
*
Ya empezaban sus hojas. 
Al suelo caer,
Y la mariposa,
 No la quería perder.
*
El último día de primavera,
Se atrevió, entrándole firmemente.
hasta el centro de su corazón.
La amapola ya desgreñada,
Porque el tiempo se le pasó.
*
Y tanto amor le ha entregado,
Que la mariposa se pegó.
Con tanta miel de sus labios,
que no se pudo resistir,
Y quedaron las dos unidas.
Para así este año morir.
*
Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados.
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**Arriba y abajo. cuentos.



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Arriba y abajo.
En un tiempo donde no existían naves, algunas, y la tierra tenía dos lunas, una de ellas estaba cerquita de la tierra, tanto, tanto que las personas podían verse con solo mirar hacia abajo y los de abajo podían ver a los de arriba.

Sobre las nubes, el reino era muy grande, con seres buenos que criaban ganado y eran muy felices.
Abajo, los hombres eran malvados y siniestros, vivían entre hienas, lobos y toda clase de seres malignos.

Pero ¿por qué eran así? Cuando las lunas daban la vuelta a la Tierra cada mes. Se ponía delante del sol y tardaba todo un mes, dejándolos sin luz alguna y quizás por eso eran tan malos, supongo.
Pasaban los años y siglos, y seguían vigilándose los unos a los otros.

Un día, en otro de estos oscuros meses. En que el tiempo se revolucionó, con grandes tormentas. El REY aquí en la tierra, un espía vio volando con la tormenta una inmensa rama de un árbol, y tuvo una idea para invadir este reino y robarles todo el ganado.

¿Majestad, ya tengo la respuesta para invadir ese reino que tanto daño nos hace a todos?
Bien, cuéntame, ¿cuál es esa idea?
¡He visto cómo una gran rama de un árbol se ha revoloteado con la tormenta y ha rozado ese maldito reino!

¿Cogeremos y haremos una cometa? Así se llamará, y pondremos un hombre pequeño encima y una gran cuerda muy larga que podamos amarrarla y subiremos todos los que podamos.
¿Bien, muchacho, es una buenísima idea?
Así lo decidieron y esperaron hasta que otra gran tormenta se produjera.
Así fue, soltaron la cometa, y voló tan alta, que chocó con aquella luna. El hombrecillo soltó la cuerda, y aunque no era muy gorda, sí era muy fuerte.
Por allí, subieron un gran ejército de los más malos de todos. En la noche, cuando todos dormían, salieron y mataron a cientos de personas y robaron todo el ganado, pues abajo el ganado no prolifera.
Así fue la historia de sangre y dolor; volvieron a la tierra baja, pero la soga se quedó allí arriba amarrada.
Pasaron algunos meses y algunos supervivientes decidieron vengarse de ese holocausto.
Recogieron la cuerda, y cuando el reino se recuperó, cogieron las piedras más grandes del reino.
Y se tiraron miles durante meses, bombardeando a los malos de abajo. Matando a miles de personas, hasta casi destruirlo todo,
Y al resto los incendiaron, quemando la tierra entera.

Esto produjo tal desequilibrio en la rotación de la Tierra, que la gravedad por los incendios aumentó los gases de efecto invernadero, y la atmósfera se hinchó y se hinchó, haciendo que la Luna se desplazara hacia arriba, y en una de estas rotaciones, chocaron las dos lunas, explotando las dos.
y estrellándose contra la tierra. Esto fue tan tremendo que acabó con la tierra entera, desequilibrando la tierra y mandando millones de fragmentos y grandes rocas al espacio.

Así la tierra se oscureció durante cientos de años, evaporando todo cuanto había en la superficie del planeta. Cien mil años duró aquello. Hasta que todo se fue calmando, lloviendo días y noches durante años, y por fin un día, volvió a verse en charcas y ríos cosas moverse y la vida volvió a resucitar, pero en este planeta, jamás volvió a tener vida inteligente. Fin.

Está visto que la tierra la destruiremos los humanos, hasta desaparecer y jamás volverán los seres inteligentes. Como nosotros.
Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados.

**Una caracola. ( Poema)


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Caracola, de Enrique. Poema.
*
Una caracola presumida,
 El sol quería tomar.
En la playa en este día,
 De gran calor al pasar.
*
Su casita dejó aparcada.
 Y en pelota se quiso bañar.
Y mientras chapoteaba en el agua,
 Un pillín, su casa le fue a robar.
*
Un cangrejo ermitaño,
 Que sin casa se quedó.
Se metió en casa de la caracola.
 Y corriendo se la llevó.
*
Hay cangrejito cobarde.
 No te la vayas a llevar.
¿Qué hay? Tengo mis ropas.
 ¿Y sin ellas no soy nada?
*
El cangrejo, mientras corría,
 De reojo la miró.
Metiéndose en el agua fría,
 Y allí de pronto desapareció.
*
Ay, Dios mío, ¿qué voy a hacer?
 No me ha dejado nada.
Y nada me podré poner.
*
Una almeja que, llorando,
 En la orilla del mar salió.
Agarrando a otra almeja,
 Que un pez se la comió.
*
La caracola le dijo:
¿Por qué lloras, almejita?
¿Es que a mi amada,
 Se la han comido.
¿Y solo me dejó la conchita?
*
Ay, si me la pudieras dar,
 Pues mi casa me la robó.
Un malvado molusco,
 ¿Que sin piedad se la llevó?
*
No te preocupes, caracola,
 Tómala y vive feliz.
Que esta casita es muy bella.
 ¿De un amor sin fin?
*
La caracola se metió.
 Dentro de aquella almeja,
Y alguien la cogió.
 Y terminó en la cazuela.
 Qué rica, dijo; ¿quién se la comió?
*
Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor.