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viernes, 16 de octubre de 2020

..En la sierra de Córdoba de Enricostro.(novela)

 

Esta mañana he salido a pasear con mi coche. Yo vivo en Córdoba Andalucía, sí de España.

Y me gusta irme por la sierra, que se sube por una carretera estrecha y con muchas curvas; a unos diez kilómetros se salé por otra carretera, bordeando la falda de la sierra.

Iba subiendo por dicha carretera, hacia la ermita de Córdoba. Es un monasterio precioso, con muchos cuadros antiguos y mucha historia, es muy bonito.

El caso que al dar una curva hacia la hondonada, vi una chica corriendo hacia el próximo montículo, al que yo pasaría en varios segundos. Paré el vehículo, para ver qué pasaba; pero detrás de ella, a unos trescientos metros, la seguían dos tipos.

Entonces me apresuré y la esperé en este montículo. Me he bajado del coche pues es muy difícil subir por aquí, ya que hay una parilla de un metro más o menos. Me he asomado, y está llegando.

Pero Dios, si esta desnuda completamente, joder ¡qué problema!

Le he alargado la mano, para subirla y me la ha dado; sin pensar, la he subido al coche y he salido pitando, para que no vean el coche. Dos kilómetros más adelante, he parado, la chica está toda llena de heridas y con muchos golpes, y esta sangrando mucho.

Tiene un corte en el costado, madre la que me ha caído, tiene unos dieciséis o diecisiete años, le he dicho.:

¡Te llevaré al hospital!

¡¡No por favor si lo haces, me encontraran y me matarán.!!

Esta llorando un montón, tiene sangre en la boca, me ha dicho.

¡Hace un año que me han secuestrado y soy de china!

Mi padre es ruso, y vivo en Rusia y me he escapado de esos tipos, tiene una casucha escondida entre las montañas.

Cuando me escapaba, me iban a violar los dos a la vez, mientras me pegaban me la metió en la boca, y seguían pegándome en la espalda con una goma de regar, no podía más... ellos se reían estaban drogados.



Cuando el otro me la iba a metér por detrás, le he metido un mordida en sus partes... creo que la tiene casi cortada. Como me pillen me matan. ¡Por favor escóndeme, por lo que más quieras!
Joder, joder, joder, ¡vaya lío.!

He cogido un impermeable de mi trabajo, se lo he puesto la llevaré a casa. Son las doce del medio día, yo vivo solo, estoy separado.

La verdad es que no tengo muchas ganas de líos, pero la verdad es que esta chica hay que curarla. El corte del costado parece superficial, la he subido a casa.

Te preparare un baño de agua calentita ¿vale pues ? estás sucia y las heridas se pueden infectar.

¡Vale si estoy muerta! ¡me duele hasta el alma, gracias por ayudarme.!

La he metido en la bañera pues está sin fuerzas . La verdad es que en la espalda tiene cada latigazo... tremendo. Está muy mal, veremos si no me meto en un buen lío.

Le estoy dando con la esponja suavemente, ella no se puede ni mover, y cuando se relaje, va ha ser peor... seguro. Efectivamente no se puede ni levantar. Es una niña preciosa, pero preciosa y tiene un tipo perfecto, si muy bonito, bonito.


La he cogido en brazos y la he llevado a mi cama, pues solo tengo esta. A ver que voy a hacer, la he tumbado, pues ella está agotada del todo.
la verdad es que aquella montaña era un taco de alta, y muchos matorrales y jaras, que les han producido muchas heridas en sus piernas y muslos. La he secado con la toalla, poco a poco todo su cuerpo, ella se ha dejado hacer todo lo que yo le he pedido.

La estoy curando, con mercurio sodio o micro mina da igual. En cada arañazos una rallita de micro mina.

Vaya tardecita tiene un montón de rajas, la del costado Husss esta es un poco mayor, pero bueno saldrá de esta, se la he cerrado con esparadrapo, y no podrá moverse mucho.

Lastima de niña, lo que ha pasado con esos cerdos, espero un rato para que el yodo se seque y no se pegue en las sábanas. La verdad, cuerpo bonito el que tiene.

Ya la he tapado, suerte que es viernes y no trabajo hasta el lunes. Tengo una televisión en mi dormitorio; así pues me he sentado al lado de ella, en la cama, con la televisión bajita. Ya se está durmiendo y no quiero molestarla.


No quiero dejarla sola, pues ha pasado mucho. ¡uf está ardiendo en fiebre!, y parece que tiene pesadillas, pues no para de mover la cabeza de un lado hacia el otro. Estoy un poco asustado .
Más de cuatro veces, he llenado la bañera de agua fría, la tengo que enfriar; como sea la he cogido en brazos y la he metido en el agua, le estoy dando con la esponja en la frente, esperando que la fiebre ceda.

Parece que me ha dado resultado, la llevaré a la cama otra vez. Ahora está tiritando, la he arropado y la tengo abrazada a mi; parece que está tranquila, pero no se me despega. Bueno me quedo echado con ella, ya está relajada y dormida, está mucho mejor. Le he dado un anti inflamatorio para la fiebre.

He bajado a la farmacia de guardia, que por casualidad, es la de mi esquina; y le he pedido algún antibiótico para la fiebre y para las heridas; y me han dado varios botes de pastillas.

Ya es de noche, le haré un caldito calentito a ver cómo le va, la he sentado y le he dado el caldito y una pastilla; son cada ocho horas... se lo a tomado todo, eso es bueno.

Le he puesto una camisa mía, me ha mirado alargando la mano, agarrándome la camisa me ha dado un beso en la cara; y se ha tumbado otra vez... se ha echado a dormir, aunque tiene mala cara.


Ya no despertara hasta mañana. Me he ido al salón a comer y estoy viendo la tele un rato más.
Ella está muy tranquila. Me he ido a la cama pues estoy cansado también . Me he acostado al ladito de ella sin molestarla . Me ha abrazado, yo no me atrevo a moverme. Y nos hemos quedado dormidos.

Ha pasado una noche tranquila, ya es sábado, me he levantado y sigue durmiendo.

Se ha despertado, son las once de la mañana; ha salido de la cama con las sábanas liada alrededor del cuerpo .

¿ Hola quieres café?
¡¡Si.!!
¿Cómo estás?
¡¡Bien.!! ¡¡Haciendo gestos con la mano meneándola en forma de abanico.!!
¿Siéntate vale?

Le he puesto su cafecito, le he sacado el pelo para atrás, y me ha subido la cara para arriba... me ha dado otro beso.

¡¡Gracias por todo.!!

Le he acariciado la cara... tiene una piel fina y muy suave, huele muy bien.

¿Quieres algo más?
¡Si quisiera saber de mi mamá!
Márcame tú el número, me duelen los dedos mucho.

He marcado y ha contestado una señora con la voz muy juvenil.


¿Hola es usted la madre de Rosaura.¡¡Si, si yo soy.!!
¿Bueno, le pongo con su hija?
¿Quién es usted.?
Yo me he identificado, pero cree que yo soy el malo ¡más problemas!

Ella me ha dicho:
En la casa hay otra chica secuestrada.

He llamado a la policía y le he dicho el sitio donde está la casa. Pero la policía dice que no sabe dónde es; y preguntan que donde me esperan, para llevarme hasta ese sitio.

En la puerta, le he dado mi dirección y ya han llegado.

Tu, te acuestas ahora vale, hasta que yo vuelva ¡me espera una buena por haber dicho el sitio!

Hemos ido desde donde la chica subió, y se ve a lo hondo una pequeña casa que apenas se divisa desde la carretera; la policía con prismáticos y un par de perros adiestrados se acercan a la casa.

Yo me he quedado arriba mirando con otra pareja de policías, han entrado de pronto y los han cogido, estaban abusando de la otra chica a lo bestia. Los han esposado a los dos, y sacan a la chica en brazos; han pedido una camilla y un helicóptero, pues al parecer la han golpeado mucho.

Ya se la han llevado al hospital. Yo he tenido que testificar, llevo toda la noche aquí en el cuartel, pues creo que me tienen como sospechoso.

Les he dicho: Tengo la otra chica en casa malherida, es la que se ha escapado de ellos, pero ahora está mejor, recuperándose en cama.

La policía me ha llevado a la casa, pero cuando subía ... me estaban esperando en la puerta los de la policía secreta; para detenerme por cómplice.

Me registraron el teléfono cuando llame a su madre , y la policía se ha puesto en contacto con la de aquí; ya que me bajaban esposado, al verme los otros policías, les han aclarado el tema a los compañeros, y se han marchado.



Todos hemos subido al piso, al abrir la puerta la chica me ha abrazado; estaba muy asustada, por el jaleo que afuera se ha armado conmigo.

Se ha acostado otra vez, después de que la policía le hiciera algunas preguntas y de que por fin se hubiesen marchado.

Ha sonado el teléfono es la policía de allá.

Me preguntan. ¿ dónde está la chica y como está?
¡¡Está bien no se preocupen.!!,

La madre va para España, a recoger a su hija ¿vale?, ¿ cual es tu domicilio?

No me fiaba, así que les he dicho que hablen con la policía de aquí... pues yo no les daría ninguna dirección o señas.

Y me han dicho¡ va! cuide bien a la chica, que es de una familia importante.

Le dije:
¡Ohh Dios!
Me ordenaron: ¡No te separes de ella bajo ningún concepto! Llama a tu trabajo, y dices que no puedes ir por fuerza mayor nada más. ¿vale? no digas nada más, repito.

Le he preguntado a la chica ¿Quién eres?
¿Yo? ¿yo?



Bueno no me lo digas si no quieres vale, tranquila.
La he estrechado entre mis brazos y la he tranquilizado diciéndole: Tu madre viene para España en unos días.

Ella me mira con carita de pena, me dice:
Si no es por ti, me hubieran matado seguro.

Me he asomado por la ventana, se oye mucho jaleo y hay policías por las esquinas de la calle.

¡Joder niña quién eres, qué está la calle llena de policías?

¡Es por mi madre! Soy la hija del emperador de china.

Con razón tanto despliegue de policías, venga a la cama es tarde. La he acostado, ahora no me atrevo a meterme en la cama; me he sentado en el salón otra vez. Estoy, acojonado.

Ella de nuevo me ha llamado.
¿Qué quieres?
Me ha apartado las sábanas para que me meta en la cama,

Yo tan solo con un movimiento de la cabeza me he negado, pero ella con otro movimiento me dice que sí.

Parecemos mimos, bueno, pues vamos allá, me he metido en la cama; y ni corta ni perezosa me ha echado el pie por lo alto... me ha agarrado del cuello, y ha metido su cabecita debajo de mi barbilla; así nos hemos quedado.

Ha amanecido y sigue abrazada a mí, pero está completamente desnuda, ¡joder con la niña! Vaya pechos los que tenía... casi en mi boca. Me he levantado y la he arropado, la miro y que bonita que es; me quedaba con ella para toda la vida.

Es un ángel, ya hasta la quiero... es un sueño inalcanzable tener una niña así, sería como coger la luna con las manos; más solo las joyas son para los ricos, y esta chica es un diamante de los grandes.

Me llama y me dice:

¡Ven que es muy temprano, acurrúcate aquí conmigo!
¡No, no, no le he dicho!
Ella dice:
¡Sí, Sí!

¡Vale!, me he metido y me ha agarrado con los pies, y se me ha quedado dormida otra vez, con solo un roce de su piel, se me eriza hasta el pelo.

Al rato nos hemos levantado, Rosaura tiene hambre.

¿Qué quieres comer patatas y huevos?
¡Sí, sí.!

¡Cómo me mira!, ha pasado por mi lado para ir al baño, acariciándome el rostro.

¡¡Jou que niña más mala es.!! Se ha metido en la ducha.

¡La comida está lista en la mesa!
¡¡ya voy.!!

Si no vivo contigo me moriré de pena.


Ella me dice:

¡Yo también quisiera estar contigo para siempre! ¡Yo te quiero, mucho muchísimo!

De pronto otra vez es escuchó un jaleo en la calle tremendo. Sirenas por todos los sitios. Era la policía, tres coches se han parado en la puerta.

La gente de todo el barrio se ha agolpado frente a casa, ¡madre la que se ha liado!, está hasta el gobernador de Córdoba, con las banderas en el coche y todo; da hasta escalofríos, ¡vaya semana completa!

Ha bajado el gobernador del coche con la mamá de Rosaura... la chica ha bajado despacito.

Le he dicho: ve despacio, no vayas a hacerte daño, así que ha bajado agarradita a mi brazo.

Se ha abrazado a su mamá... yo me he quedado en el portal. La policía ha rodeado todo el perímetro de seguridad, la madre con el gobernador se han dirigido hacia mí.

La señora me ha dicho:
Pide lo que quieras y te lo concederé.
¿Lo que quiera?
¡Sí, sí!
¡¡Vale!! Quiero vivir con su hija.
¿Con ella? ¡Imposible! Pídeme otra cosa.
¡No gracias, la quiero a ella.!!


La madre se ha vuelto para el coche, y la niña se ha subido detrás; y alejándose con los ojos llorosos, le ha dicho a su madre:

Madre, le quiero, le quiero mucho.
¡No te preocupes cielo! Vendremos por él más adelante.

- Fin -

Enrique Nieto Rubio
Derechos Reservados

martes, 3 de marzo de 2020

..Las pistolas del gitano de Villaviciosa de Enricostro. (novela)

Resultado de imagen de postales de un cowboy

Año 2011, en un pueblo de Villaviciosa de Córdoba, vivía un gitano que lleva dos pistolas, estilo western.

Pero volveremos años atrás cuando tenía cinco años,

Este niño se llama Paco Herrera, llevaba dos pistolas de juguete, que su abuelo le había hecho de chatarra; se las pintó y las dejó como nuevas, pues eran muy pobres.

Para el día de Reyes, Paquito recibió dos pistolas, un sombrero y un caballo viejo; como presente por parte de su abuelo.

Así comenzaron las fantasías de cabalgata, hasta el viejo oeste que Paco tanto idealizaba... Ese era el sueño de su vida; pues su abuelo, desde que tenía un añito siempre le contaba películas de pistoleros.


Corría por los caminos en su caballo y cuando veía a alguien, sacaba sus pistolas ¡Bang, bang!... Disparaba y salía huyendo.

Los años pasaron y como de costumbre, el abuelo gustaba de seguir contando de pistoleros y jinetes, mismas que el pequeño después trataba de emular en sus juegos de niño.

Cuando cumplió los doce años, murió el abuelo; quién era su pedestal... Hundiendo a Paco en la desolación y desconsuelo.

Dos años más tarde, ya cumplidos los catorce años, su padre es detenido por robar la caja de ahorros del pueblo; con la mala fortuna en un forcejeo, mató con su cuchillo al banquero.

En el juicio, se dijo que fue un accidente... Pero sin importar que tan respetada fuera aún la memoria del abuelo, poco valor tuvo a la hora de condenarlo.
Desde entonces Paco se quedó solo y se dedicó a delinquir. Era parte de su diario vivir, pues no paraba de cometer robos en el pueblo.

En el número cinco de la calle, las rosas, golpeó a una anciana en su vivienda para robarla; la mujer arrastrándose hasta el balcón ha pedido ayuda. De la taberna han salido cinco personas, que se disponían para irse a trabajar al campo, aquí en la finca del garrotero... Que es de labranza y ganado.

Lo han cogido a la salida y se han liado todos a golpes... Paco ha matado a uno con una navaja; y a los demás los ha dejado casi muertos.

Paco tampoco ha salido limpio, pues le han reventado la cara a palos y lo han dejado que no se mueve de la gran golpiza.

Han llamado a la guardia civil, y se lo han llevado al hospital de Córdoba, así como al otro cuerpo también.

Después de dos semanas en el hospital, Paco ha puesto pies en polvorosa y ha desaparecido. La policía lo están buscando, porque lo acusan de asesinato, asalto armado, secuestro y robo.

Transcurre un año, y nadie ha tenido noticias del chico.
Domingo 27 de julio, ha entrado a la plaza del pueblo, un jinete vestido de negro con su sombrero de cowboy; lleva consigo dos pistolas de oro... Que brillan desde lejos.

Se ha bajado de su caballo, ha estilo de Gary Cooper, y ha entrado en la cantina, de donde salió por última vez.

El cantinero se quedó de piedra, al ver que ese jinete misterioso era Paco vestido de pistolero.

Una cerveza... Ordenó el chico.

El mesonero le puso la cerveza y dijo: ¡Hombre Paco!... ¿Qué es de tu vida?

-Bueno, ¡no me quejo...me defiendo bastante bien! Ummm... Dime Paco: ¿Las pistolas son de verdad?

-¡Si lo son!

Paco sacó un revólver precioso y perfecto y lo puso en la barra del bar.
El tabernero preguntó: ¿Puedo?
-¡Sí, hazlo!

El hombre cogió el revólver, pero este pesaba mucho y además era demasiado perfecto para que fuera de verdad.

El mesonero se lo devolvió a Paco, y este acto seguido lo enfundó en su cartuchera.

Después de terminarse su cerveza, dijo:
-¡Dame toda la caja!
¿Bromeas?
-¡No! Lo digo en serio.

El tabernero no sabía si reír, o qué más hacer... En el acto Paco se sacó un palillo de dientes, <del bolsillo del chaleco> y se lo puso en la boca.

Caminó dos pasos atrás... Mirándose en un espejo que había enfrente... Y frente a él, quedó el tabernero.

¡De pronto su rostro se embruteció, y en un segundo desenfundó sus pistolas.! Bang, bang, bang! El estruendo fue tremendo.

El espejo  quedó hecho añicos en un segundo y luego volvió a enfundar su revólver.

El tabernero tembloroso, sin replicar nada, saco cuanto tenía, y se lo dio todo.

Paco salió caminando marcha atrás, resonando sus espuelas.

Y cuando llego a la puerta le dijo:

¡Mataré a los que me dieron la paliza y después te mataré a ti también, por haber servido de testigo de ellos!

 Salió y de un salto se montó en su brilloso caballo... En un cerrar de ojos había desaparecido 
del pueblo.

El tabernero llamó a la guardia civil, y les ha contado que Paco, el gitano, está en el pueblo; vestido de pistolero y con dos armas de oro... Amenazando con que mataría a quienes le habían propinado la paliza y enviado a la cárcel.

Les invadió un temor muy grande, pues lo cierto es que era un pistolero rapidísimo... ¡Vamos de película!

Mientras tanto, Paco salió al cruce de carreteras; y allí iba desvalijando a punta de pistola a cuantos circulaban con sus coches; hasta que apareció la guardia civil.

Apartó el caballo a un lado, y se dejó caer por el acantilado, disparando con sus dos pistolas... Al final mató a dos hombres de la guardia civil; por lo que sus compañeros han pedido refuerzos.

De pronto, desde el fondo del acantilado se ha escuchado un chiflido muy singular... Y el caballo de Paco ha salido en carrera abierta hacia donde estaba su amo. El intrépido jinete se ha subido y ha salido huyendo por la Sierra de Córdoba; pues no se iría sin ajustar cuentas con sus enemigos.
Buscó refugio en la cabaña de unos parientes, cerca de la ermita de Córdoba... Pues ya había entrado la noche y era tarde para ir a cobrar venganza.

A la madrugada siguiente, salió a las cinco de la mañana con rumbo a la Finca del Garrote... Se ha bajado de su caballo y dispuesto a descansar en un buen escondite detrás de los árboles... En espera a que lleguen los coches.
A lo lejos se ven las luces de los vehículos acercándose... En el momento justo, Paco se ha puesto en medio del camino, disparando sus revólveres a diestra y siniestra.



Los conductores han reaccionado mal y al maniobrar los volantes de forma errónea, los han hecho volcar y todos los tripulantes han muerto en el acto.

Paco ha cogido su caballo, y se ha largado a tropel a su guarida... Allí esperará a la policía y guardia civil; para su final desenlace.



Enrique Nieto Rubio.
Colabora en imágenes,
 Silvia Regina Cossio Cámara.

*Derechos Reservados*

martes, 25 de febrero de 2020

..El conde dracula de Enricostro.(novela)



Cuenta la leyenda, que el malvado Conde Drácula, allá en Pensilvania, en esas noches tan largas, que en esta comarca se presentan.
 Él visitaba las casas del pueblo... Succionando la sangre de las doncellas, más bellas que allí había.

Todas las noches, se emperraba con la misma, hasta que la mataba... Más él no se daba cuenta de eso.


Paso mucho tiempo, más cuando no quedó ninguna doncella, el Conde Drácula tuvo que emigrar.

En su coche fúnebre, y acompañado de sus cocheros, y en su hermoso ataúd, recorrió toda Europa, y se dirigió a España... Se adentró en los bosques de Andalucía, y se instaló en un castillo cerca de Espejo, en Santa Cruz, exactamente.



Aquí empezó de nuevo con sus hazañas;  las doncellas más bellas morían pálidas... Pues nadie se explicaba qué estaba pasando, ya que en España, esto no se daba.

Pasaron los meses y luego años incluso.

El aspecto del Conde Drácula, era de unos veinte años; guapísimo, un hombre varonil como ninguno. Siempre vestido de negro con su capa negra y roja por dentro.

Visitó y deambulo por todos los pueblos de Andalucía.

Por último, se asentó en la Torre de la Calahorra, en Córdoba. En el sótano de la torre empezó a formar su hogar. Esta torre se comunica con la mezquita de Córdoba cruzando el río Guadalquivir por debajo del agua... Pues existen unos subterráneos que comunican con la Córdoba antigua; así que esto hacía imposible, que le persiguieran en caso de ser descubierto.


En Córdoba las muertes han empezado... Pero el Conde, por las noches de luna llena, se ha enamorado de Córdoba; pues es la ciudad más bella conocida por él.

Empezó a caminar, por sus calles empedradas y estrechas; llenas de magia y muy acogedoras. La luna brillaba y su reflejo rozaba el suelo, por donde pasaba, y rebotaban iluminando su rostro; era como si al cruzar las calles, el viento reinante pareciera abrasarle... Era subyugante y hermoso.

Él gustaba mirar por las ventanas iluminadas; viendo cómo las personas, llevaban una vida muy agradable y eso empezó a estremecerle.

Entró en la hermosa calle del Cristo de los Faroles, una pequeña plaza apenas iluminada 

Postales: ANTIGUA POSTAL, CORDOBA, CRISTO DE LOS FAROLES. - Foto 1 - 15136771
Por las farolas, y quedó maravillado, con su luna llena; que reflejaba el Cristo y un hermoso cuerpo de mujer, allí de rodillas, se encontraba.
Eran las diez de la noche, se acercó a la chica tapándose la cara, como sintiendo vergüenza del Cristo. 
Ella tenía dieciocho años, más o menos.


Ella estaba rezando al Cristo de rodillas, en el suelo... y él se acercó y le dijo:

- ¡Buenas noches!
Ella con una carita jamás vista por él... Dulce y bellísima... Vestida de negro, ojos grandes, labios rojos pronunciados, escote grande y con una mantilla negra, por encima de la cabeza. Morena y de cabellos negros sainó. Que brillaban con el reflejo de las farolas de gas, y de piel muy blanca.
El conde la miró a los ojos y le agregó:
- ¿Cómo puedes ser tan preciosa?
¿No te duelen las rodillas, con estas piedras?
Ella le respondió:
Más me duele mi corazón, pues mi madre se muere.
Ella, comenzó a incorporarse, y el conde le alargó la mano, ayudándola, a levantarse... Este le preguntó:
-¿Le importa que Le acompañe un rato?
Ella muy segura de sí misma, le dijo:
¡Está bien, por mí, no hay problema.!
El conde la acompañó hasta su casa, sin quitarle los ojos de encima.
El conde le confesó que era la noche más hermosa y nunca vista por él... Pues todo el paisaje era bellísimo y como si esto no fuese ya suficiente... Él se preguntaba cómo era posible, que existiera un ser tan perfecto como ella.

Al llegar a su casa, el Conde preguntó:
- ¿Me permites que vea a su mamá?
Ella buscando consuelo le dijo:
¡De acuerdo.!  ¡Pase por favor!

¡El conde se acercó, hasta el aposento de la madre y le tomó la mano, de pronto la madre abrió los ojos y lo miró; su color empezó a ponerse rojizo y las ojeras pronunciadas por tener la muerte encima; se le desaparecieron de los ojos.! ¡Y su rostro en general empezó a cambiar.! ¡No había duda, se había curado!

La muchacha feliz y sin dudarlo, por un instante abrazo al conde; y él, al sentir ese cuerpo delgado, lleno de vitalidad y con un aroma a canela... Tan solo cerró los ojos y su corazón se iluminó.
El Conde se asustó de aquella sensación extrañísima, pues jamás sintió nada igual.
Salió corriendo de la casa, y fue desapareciendo en la mitad de la noche... Ese día se acostó sin morder y/o beber la sangre de nadie.

A la noche siguiente, el Conde rondó por casa de la chica, con la excusa de ver a su encantadora amiga... Llamó a la puerta y ella fue quién le abrió.
El conde la saludó:- ¡Hola! ¿Cómo está tu madre? Pasaba por aquí y decidí visitarte.
Ella le respondió:
Está perfecta, llena de alegría y con muchas ganas de vivir.
Ella, con confianza, le alargó la mano... cogiéndolo y tirando de él y acto seguido, le echó la mano por la cintura.
Ella preguntó:
- ¿Cómo lo hiciste... acaso eres médico?
Él volvió a estremecerse, pero en esta ocasión él la miró, con unas ganas locas de morderla. Sentía que moría por hacerlo.

La madre al verlo... le dio las gracias; le ofreció cenar con ellas, pero el Conde, declinó la invitación inventando una excusa cualquiera.
Salió con ella, de la casa, abrazándolo, él se atrevió a besar su escote; deseando morderla... Pero no pudo, porque para ese momento, su corazón se había entrelazado, con el de ella.




A la tercera noche, él estaba débil; así pues, tuvo que dedicarse a chupar la sangre de los animales; no sabía qué le sucedía, el caso es que ya no podía morder a las chicas... Algo estaba cambiando en él.
En la tercera noche, caminando por la penumbra de la calle, en el interior del portal, él se desvivía por ella... La abrazaba y besaba con ansias y pasión... Con locura, pues su amor era perfecto.
Ella, por igual, se moría en sus brazos de placer y deseos; él la cobijó entre su capa... y él sintió como el cuerpo de la joven vibraba, hasta sentir un placer nunca descrito por ser humano alguno.
El Conde Drácula, perdió la magia de ser un vampiro, ya que, desde entonces, se amoldó a las comidas de las personas regulares; y determinó quedarse con su bella damisela por el resto de su vida,
desde entonces hacían el amor todas las noches en aquel portal de su casa.

Enrique Nieto Rubio
*Derechos Reservados*
Colabora en imágenes,
 Silvia Rejina Cossio Cámara.

jueves, 23 de enero de 2020

..El hombre invisible de Enricostro. (novela)solo para mayores.



Aquí, en Bielorrusia. Se está llevando a cabo un gran experimento, se trata de hacer un ejército de hombres invisibles; Bueno, el caso es que ya se están creando estos soldados, que están programados a través de unos cascos; pero bueno, os diré quién soy yo.
Yo soy el chico de la limpieza, yo trabajo a partir de las diez de la noche, en este centro.

Cuando estaba limpiando cerca del túnel de invisibilidad he tropezado cayendo dentro. Esto me ha convertido en invisible; He escrito una carta de despido a la empresa, no quiero que se entere nadie.



La verdad es que esto es maravilloso, me he marchado en coche a casa; Pero antes he entrado en la casa de mi vecina, que siempre me ha tenido enamorado. Ella está leyendo en el salón, es un cielo de mujer.
Ahora se va, a la ducha y la estoy siguiendo; Me he metido con ella, quiero ver que hace una mujer en su intimidad. ¡Madre mía, qué cuerpo! Es hermosísima en pelota, está que se rompe de buena, no me voy a poder aguantar, la voy a enjabonar... Y ella ha empezado a gritar.

- Le he tenido que tapar la boca.
¿Quién eres... me ha preguntado?
- Soy el hombre invisible, que quiero hacer el amor contigo.
¡Y una mierda!... ¡Suéltame!

¡Hacer el amor ni hablar!
La he cogido por detrás, con las manos en los pechos; ella me las quiere quitar.
He llegado antes a ella, ¡Oh! La tengo apretujadita a mí, y me ha dicho:
¡Guarro suéltame!
- Bueno, la he soltado, era broma; le he dicho.
-Soy yo tu vecino de enfrente, que tantas veces me he metido contigo... sabes que me tienes loquito.
Ella ha cedido... Pero me ha dicho:
¡No me hagas daño!
- Bueno, no pensaba, hacerle daño.


Con el agua me estoy viendo en el espejo, parezco como de hielo, se ve que la humedad no me va, muy bien. Ella me está viendo también, se ha quedado alucinada; me está tocando todo el cuerpo.
Mi piel se siente suave como el cristal. Hemos salido hacia el dormitorio, se ha dejado hacer de todo. ¡Hemos gozado los dos!
¡Me ha encantado hacerlo, con alguien invisible! Susurró la chica.
Le he preguntado:
¿Quieres que venga otra vez?
¡Siiii!
- Bueno, ahora tengo que sacarle a todo esto, el beneficio... Puedo viajar, aunque iré de balde en todo. ¡Joder!

En este momento, voy a espiar en la comisaría; para ver qué hacen estos perrónes. Ha salido una patrulla, me he metido detrás. En el coche, no me he equivocado, se han echado a dormir.


En cuanto hemos llegado a una calle oscura, es de vergüenza, les voy a dar un susto; pulsaré el botón de la sirena. ¡Oh! Se han cagado de susto, se han puesto a patrullar. Se les ha quitado la ganas de dormir... ¡Esto no lo harán más!
Estoy cansado... Cuando han parado, y han salido, me he ido a mi casa, pronto me acostaré. Pero cuando iba calle arriba, en un piso hay alguien pegando a una mujer, pues escucho gritos. He llamado al timbre y me ha abierto un vecino, que me dice:
¡Está loco, que le está pegando a la mujer una paliza tremenda! ¡Llame a la policía!

- ¡Sí... a la policía verá este!

He arrancado un hierro, de una baranda del parque; esta desaparece cuando la toco. Bien, se va a enterar este tío, he subido a su piso, he llamado al timbre; me he apartado a un lado.


Se asoma a las escaleras y he entrado a la casa. Nada más entrar; le ha roto la nariz a la mujer, de un puñetazo diciéndole:
¡So puta!
Con la barra...no me lo he pensado, le he reventado la cabeza.

Ella está en el suelo, cubriéndose la cara en un charco de sangre.

Él ha caído redondo, me parece que lo he matado; más no me importa; lo he sacado a las escaleras, y se ha caído por el hueco de ella.

Me he marchado con mi hierro. Al día siguiente he aparecido por allí, este está en el hospital, no ha muerto.
He ido al hospital, está semiinconsciente; me he pegado a su oído diciéndole:
- Como la vuelvas a pegar...¡Te mataré! Este se ha cagado cuando me ha oído.

Ahora me gusta pasear por las noches. Por las calles veré que puedo solucionar; me he fabricado un buen garrote, este me servirá para protegerme de los intrusos.

Aquí, cerca de un Pub, hay cuatro tíos metiéndose con una chica; le están toqueteando, ella está gritando, pero nadie la oye... o mejor nadie se mete por medio.

¡Estos se enteran! El primero le he roto la cara, y ha caído piloto; otro en la cabeza... a este se la he abierto, quedan dos.


Estos no se dan cuenta, que hay dos amigos caos, en el suelo, entre los dos que quedan, uno se la está metiendo a la chica, mientras el otro la agarra, le he reventado la espalda y al otro la cabeza.
La chica está llorando, se acabó la historia.
Suuuu, le he dicho al oído. Ella mira a todos sitios, pero no ve a nadie. Yo le he dicho:

¡No mires hacia atrás! Aunque yo estoy delante de ella.
- ¡Vete a tu casa y no mires atrás.! Yo te seguiré para que no te pase nada! ¿Vale?
- Sí... Pero ¿Quién eres?
¡No te preocupes! Como verás, la noche no es para chicas solas.
Hemos ido a su casa, ha encendido la luz de su dormitorio, mirando a ver si me ve por la ventana. Le he gritado:
¡Ay no digas nada, o te acusarán de haber matado a alguno!
- ¡Sí! Respondió ella.
La verdad es que esto mola, me siento como un superhombre, haré muchísimas cosas buenas y malas.

Voy a visitar a mi amiga, son las once de la noche y tengo ganas de echar un buen polvo. He llegado a su portal, y he llamado al timbre, cinco veces; ya por fin me ha contestado.
¿Quién es?
- Soy yo tu amigo, el hombre invisible ¡Jajajajajaja!
¡Ahhh, vete es muy tarde!
- Oye, si no me abres, estaré toda la noche con la mano en el timbre; ya verás como los vecinos, van a tu casa a pegarte que no.
¡Bueno.! ¡Bueno, ya te abro!
Me ha abierto y he entrado a su casa, no he hecho ruido alguno, no sabe dónde estoy.



¡Venga, ya es muy tarde.! Te puedo oler que quieres.
- Quiero acostarme contigo y echar un buen polvo.
¡Qué fino eres! ¡Es que es muy tarde!
- Anda será rápido... ¿Vale?
¡Bueno... ¡Venga! Espérame en la cama, me daré una ducha.
- Ahh y me quedaré a dormir contigo, no te importa en.
¡Buenooo... ¡Venga!
Ya en la cama lo hemos hecho, la verdad es que se me duerme la niña; bueno... Ya ha empezado a sentir el placer de vivir.
¡Oh, si, si, si, ooo!
- ¡Me ha clavado las uñas! ¡Es una fiera! ¡Jajajaja!
Me he quedado dormido.

A la mañana siguiente...¡Tonto de mí! Nunca debí quedarme dormido con nadie. Ella, cuando dormía, me ha buscado las manos, y me ha amarrado de pies y manos. Cuando he abierto los ojos, la tengo encima, me ha dicho:
¡Anda superhombre! ¿Ahora que en?
- Me la ha cogido, tirando un montón.
¡Ay, ay, ay! ¡Que me haces daño!
Ahhh! Si bueno y... ¿Si te la corto, ahora qué?
¡Por fa no! ¡Déjame...no te molestaré más! Te lo juro.

Ahhhh sí! Y eso ahora, ¿No me molestarás más en? Bueno, bueno... Y si llamo a la policía que me creerán, cuando te toquen en.

¡No por favor! Me sueltas y no te molesto más.

Y mientras seguía tirando, la verdad es que me estaba
Empalmando.
¡Qué guarro! Te has empalmado en ahora, te vas a enterar.
Yo creía que iba por las tijeras, pero se la ha metido en la boca.
¡Ahhh, me ha dado un mordisco. ¡Niña que es mía joc!
Se ha subido encima de mí, moviéndose lentamente, ha apretado el ritmo, hasta que se ha corrido.
¡Ohhhh!
¡Y yo también!

Me ha soltado y me ha preguntado:
¿Quieres salir conmigo? No puedes hacerme esto, de llegar a las tantas.
- Sí... ¡Vale! Pero tengo que robar un banco.
¡No me digas! ¿Qué vas. ¿A robar un banco?
¡¡Seguro que sí!! ¡¡Jajajá!!
Se ha reído ¡Jajajaja!... Yo también,
Verás... esta mañana, ¿Tienes que hacer algo?
¡Esta mañana no! ¡Luego, más tarde sí!
¡Vale! Vente conmigo, pero no me hables, ni nada. ¿Vale?
Hemos llegado a la puerta del banco.
¡Espérame aquí en la esquina!

He entrado al banco. En el cajón del cajero, tiene un montón de billetes grandes; este se ha levantado... pues todos los papeles detrás de él, se los he tirado al suelo. Se ha agachado para recogerlos, y le he quitado todos los billetes a él.
Otro cajero le he hecho lo mismo, también se los he quitado; he salido por lo menos con cuatro mil euros, ya afuera le he dicho a mi chica.
¡Ven! ¡Vayámonos! ¿Qué te quieres comprar hoy? ¡Di lo que más te guste!
¡Venga! ¡Sal de aquí, so guarro! ¡Sal!
Me he salido, pero cuando la dependienta estaba descuidada, le he cogido cinco vestidos más.

Nos hemos ido a casa; estos vestidos se los he soltado en lo alto de la mesa del salón, cuando lo ha visto me ha dicho:
¡Qué malo eres! En menos de una hora ya has cometido dos delitos.
Hemos empezado con el morreo y hemos terminado en la cama otra vez.
Le he soltado todos los billetes en la cama, ella se ha quedado alucinada cuando ha visto tanto dinero; junto ha empezado a gritar como loca... Y yo:
¡Siiii! ¡Cállate los vecinos!
- Mañana iré al barrio este, donde se vende la droga; tenía ganas de darles un escarmiento a esos traficantes, les robaré toda la pasta, en sus propias narices. ¡Me encanta ser malo!

He ido, y casa por casa, le he mangado todo el dinero; hasta un lingote de oro que tiene uno, no sé de dónde lo habrá sacado, otro chulo de mujeres malas, la está calentando a ostias, en la casa donde ella hace sus cosas.
Con mi garrote le he abierto la cabeza, y le he quitado toda la pasta que lleva en el bolsillo, es un montón de billetes. El barrio está todo en guerra; por los robos todos se culpan, hay hasta tiros por las ventanas. La policía viene en camino y...¡Yo me piro!
Esto en secreto. ¿Saben? Quiero ir a América y mataré a todo el que haga daño, a alguien me da igual, la edad que tenga...¡Lo mató y fuera!


Yo seré la ley y todo será infraganti, para no equivocarme; hahh y me gustará espiar a los políticos corruptos, esos le daré la mayor paliza de su vida.
Muchos como yo arreglaremos el mundo, este, de mierda, robaré todos los diamantes que pueda, y los enterraré donde me dé la gana. Mataré a todos los mafiosos, que explotan a las criaturas en África; y ayudaré a todo él que lo necesite, seré como un Robin Hood.

Esto será un juego para mí, robaré a los ricos y se lo daré a los pobres. Son tantas cosas las que me gustaría hacer, que me faltaran horas. He hecho tantas cosas buenas y malas, que Dios lo tendrá difícil, para juzgarme.

Cuando abrazo a una mujer, ella también desaparece, mientras yo la tenga cogida. Hay una chica, aquí en Manhattan; que es muy morbosa, le he dicho que haré el amor con ella, en la misma plaza. ¡Hemos salido totalmente desnudos!

Vamos por los pasillos, están plagados de gente. Ella mira a todos, pero como la llevo agarrada a mí; a ella no la ven tampoco, y hemos salido a la plaza. Allí mismo lo hemos hecho, pero ella chilla mucho; y todo el mundo está mirando por todos lados, más no nos ven. ¡Es muy emocionante!

Pero ella se ha soltado por un segundo, quedándose totalmente en pelota; delante de algunos ha chillado, y la he agarrado tapándole la boca.

¡Ven, ven! ¡Cállate! Que estos crean que, ha sido una alucinación.

Nos hemos ido de allí, a la oficina; se ha vuelto majareta, y la he dejado en la oficina para que se vista.

Sigo persiguiendo a maltratadores por la ciudad, llevó una vida intensa; ya he hecho de todo, ya no sé a quién joder. Pero cerca del agua ni hablar; iré a los países, estos donde los maltratos con menores están a flor de piel.

Me subo en un avión, me marcho a un país hispano; más no diré su nombre, para no discriminar.


Y todos los países estos, aquí me necesitan mucho; he matado a muchas personas malas, solo al bajar del avión. Hay un barrio a pocos kilómetros, aquí hay un tipo en una aldea, que tiene cerca de veinte menores, de doce hasta veinte años.

A las niñas les obligan, a hacer todo lo que quieren, los gordos asquerosos, estos.

He entrado de habitación en habitación, y me dan ganas de llorar; son crías. Se las chupan a estos, incluso han matado a más de una, esforzándolas por no decirlo más. . A lo bestia ¡Es tremendo!



Muchas están llorando. ¡Dios mío! Una no quería, este le ha pegado con la correa, en la cara; le está diciendo que se acerque, y chupe la verdad. Estoy tan mal, que juro haré una masacre en este sitio. He empezado por el dueño, y sus compinches. Una mujer cómplice de este tío, he ido a por unas tijeras de podar, de esas curvas eso lo corta todo.

¡Ohhh no! ¡He vuelto a entrar este cerdo, con la polla tan larga, verá he retirado despacito a la niña... ¡Y con los testículos y todo! Chaz.

Se la he cortado, chilla como un cerdo. La niña está aterrorizada de lo que ha visto, con los testículos en el aire flotando, ella está toda llena de sangre, está aterrada. Le he dicho a la niña:

¡Toma esto! ¡Entiérralo donde no lo encuentre nadie, y no vuelvas más!

Ella no la quería coger... Le he dicho:

¡Te la tendrás que comer entonces!

¡Y lo ha hecho! Enterrándola en una maceta.

He ido habitación por habitación, haciendo exactamente lo mismo con todos, y dándoselas a las chicas, la que no quiere.

Les he dicho que si no lo hacen, se la tendrán que comer.

Así que todas corriendo despavoridas, he limpiado todo el garito, ya las tienes en el jardín de enfrente; todas escarbando en cueros, enterrando testículos y penes a montones.

Esperemos que no críen.

A este y a la fulana, le he hecho que se coma la del patrón; lo siento, pero le he tenido que, dar algunas hostias antes de matarla. Ella era la cazadora de niñas.

A mí, que una prostituta, gane dinero haciendo eso con los demás; no me importa en absoluto. Pero las menores debieran ser sagradas para los adultos.

Otra cosa es que dos menores hagan el amor, doce o trece

Años lo hacen en las esquinas, pero son de la misma edades y por su propia cuenta.

Yo no me meto este antro, es un valle de sangre. La prensa ha encontrado a todos, los hartos cargos sin sus atributos; algunos se han desangrado y han muerto.

Otros se quedarán sin polla, para los restos de su vida. Nadie se explica cómo ha pasado esto, yo me he largado de aquí.


Estoy lleno de sangre de estos cerdos, me iré a duchar. Buscaré a una chica de confianza, para ir a su casa, para bañarme en la intimidad; pues con el agua soy vulnerable.

Estoy caminando por la calle, un tío está pegando a otra chica, lo he arrastrado hasta un sitio oscuro, pues ya es de noche aquí.

Detrás de la esquina, con una cuerda, que se la he liado en el cuello; y lo he estrangulado sin querer.

Le he quitado todo lo que lleva en el bolsillo, es muchísimo dinero. La he llamado, y se ha acercado a la esquina... Le he dicho:
¡Vuélvete de espaldas! ¿Tienes casa?
- ¡Sí. . ¡Sí!
¿Y tienes ducha?
¡Sí!... ¿Por qué?
- ¿Te importaría llevarme a tu casa? Quiero darme un baño...¡Te lo pagaré! ¿Vale?
- ¡Si vale!
Camina tú delante, pero no te vuelvas, porque estoy aquí.
Es que tengo cinco niños, y no tengo que darles.
¡Pues este, no volverá a pegarte jamás!

Ha abierto la puerta de la casa, allí los cinco chiquillos:
¡Mamá! ¡Mamá! Una de dieciocho años llorando en un rincón; la madre se ha dirigido a la niña, esta le ha contado lo sucedido, era una de las que yo he liberado, se han puesto a llorar las dos.
Me he acercado a ella, que está en el suelo abrazadita a su hija, y le he dicho al oído:
¡Llévame a la ducha! ¿Vale?
Ella se ha levantado y ha acostado a los niños. Le he dicho:
¡Soy producto de un experimento! Esta mujer es preciosa, me está tocando la cara, está alucinando. Cuando ha apartado las manos de mí, se las ha llenado de sangre; ha ido al lavabo a lavárselas.


Yo me he desnudado, pero ya con el vapor, mi cuerpo se va transformando, como si fuera de cristal; ella se ha quedado fijando en mí. El baño no tiene cortina, y ella se ha acercado a mí, pasando sus manos por todo mi cuerpo.
Está alucinando en colores, ha cogido una esponja y me ayuda, a quitarme la sangre, y alucinada y diciendo:
¡Madre mía! Qué cuerpo más bonito de cristal. ¡Eres precioso!

Se ha revolcado conmigo en la ducha, pero no hemos hecho nada, solo le he dicho:
¡No podrá hablar jamás de esto! Además, que no te creerán... ¿Cierto?
- ¡Sí! ¡Sí!
Mi ropa quedó en el suelo, toda llena de sangre. Le he pedido:
¿Tienes algo de ropa para mí?
- ¡Claro que sí!
Ella me ha vestido con la ropa de su marido, que ya no vive con ella, desde hace tiempo.

En el suelo, con la ropa, aparece el garrote y una mochila con diversas armas, y las tijeras; todo lo ha vaciado ella... diciéndome:
¡Te lavaré la bolsa!
Ha caído también un gran montón de billetes en el suelo, se los he regalado a ella, pero le he dicho:
¡Ser prudente! Y no gastes más de lo habitual, o levantará sospechas. Por detrás, con una bandeja tremenda con de todo, he entrado en la casa, he puesto la mesa; eso olía que te mueres.
He llenado la mesa de cosas riquísimas, cuando ha salido de la ducha, y ha visto la mesa; se ha girado. Jamás vio tanta comida junta y tan riquísima, se le ha caído hasta la toalla; quedándose desnuda.

¡Vaya cuerpo que tiene ella! Como no me ve, ni se tapa siquiera, nos hemos sentado y hemos comido como reyes. Ella me ha preguntado:
¿Te quedarás a dormir en casa?
- Yo le he dicho: Bueno, no tengo donde dormir.
Me ha dicho: Tendrás que dormir conmigo, no tengo más camas.
- ¡Si vale!
La verdad es que yo no me fiaba mucho de ella; pues una mujer que tiene relaciones con muchos, las enfermedades están al día. Ella me dice:
Yo tomo precauciones en las relaciones, por si quieres algo, te lo daré con gusto.


Bueno, nos íbamos a la cama, cuando ha salido la mayor.
- ¡Mamá tengo hambre! No he comido nada, desde esta mañana.
Cuando ha visto tanta comida, que hay en la mesa, ha dicho:
¡Mamaaa!
- ¡Anda hija! ¡Cómete lo que quieras! Y apaga la luz y te acuestas.
Ella se ha metido en la habitación, y se ha acostado. Ella es tan hermosa y huele maravilloso; está para comérsela, y la verdad es que me la he comido toda.

Al amanecer he recogido todas mis cosas, y me he largado, a seguir con mi historia. Le he escrito una nota, de agradecimiento por esta noche de calor, y de amabilidad.

He seguido jodiendo a los mafiosos, llevo la mochila a rebosar de dinero. He pasado por un suburbio, jamás pensé que hubiera tantos indigentes allí. He ido repartiendo diez billetes a cada uno, sin que se den cuenta.
Una madre que pasaba con tres hijos para el colegio, he jugado con ella un poquito; he puesto diez billetes de cien dólares en el suelo, ella al verlo...¡Madre mía!
Qué cara mirando, hacia todos lados, se ha tirado de boca al suelo, cogiéndolos y guardándoselos sin mirar siquiera.


De pronto, al levantar la cara, le he dado un beso en los labios, se ha quedado de piedra; ha dejado a los niños en el colegio. Y se ha marchado a casa asustada por tener tanto dinero.
Me ha hecho mucha gracia, un hombre que pasa por mi lado, le he metido en la chaqueta un montón de billetes. También este se ha creído que se ha enganchado con algo la chaqueta, se ha metido la mano en la chaqueta sacando cantidad de billetes, ha dicho:

¡Madre mía, de mi alma! ¿Qué es esto? Ha salido para su casa, también que se las pela, ya tiene el sueldo ganado. Me he escondido detrás de unas cajas, con una abertura delante; y he llamado a un chico que hay aquí enfrente.


¡Niño! Ehh...¡Ven! ¿Sí?
Aquí en las cajas estas... mira, tengo este montón de sobres. Si los repartes por todos los buzones del barrio, te doy cincuenta dólares... ¿Qué me dices?
- ¡Sí! ¡Sí!
Pero te diré una cosa: Si encuentro algún buzón sin sobre, no te daré nada. ¿Vale?
- ¡Sí! ¡Sí!
Bueno... Mira, te subiré a cien dólares hace.
¡Te espero aquí a las dos! ¿Vale?

Mientras haré algunas cosas por la ciudad, así ha pasado el tiempo; más me acordé del experimento militar, me he dado cuenta de que esto, es peligroso para la humanidad. Tengo que sabotear esto, ya son las dos, ha llegado el chico... Le he dado el dinero.
¡Mira me tengo que ir! Pero tengo esta caja llena de sobres, te llevará algún tiempo repartirlos. ¿Estás dispuesto?
- ¡Sí! ¡Sí, lo haré!
Pero el último sobre, será para ti... Este tiene una equis grande escrita; lo cogerá… Es el último. ¿Vale?
- ¡Sí... ¡Gracias!
¡Bien muchacho! ¡Serás un campeón!

He cogido un avión para Rusia. He entrado en el laboratorio, y he puesto tantos explosivos, que cuando esto eche a andar por la mañana, la explosión se oirá hasta en España.
He puesto cargas por todos sitios, no sé qué pasará con estos hombres, pues ellos sí dependen de las máquinas para vivir así.
Que me largo de esta ciudad corriendo, a la mañana... La explosión ha sido tan grande, que el temblor de tierra ha supuesto de un Terremoto en la escala cinco de Richter.


Ya han muerto algunas personas, pero esto era muy peligroso para el mundo. Lo que yo no sabía es que, de alguna manera, yo también estaba conectado a ellos.
Paseando por la calle me he ido transformando, estoy normal... Y con muchísimo dinero en la mochila. He vuelto a casa y hoy vivo como una persona como cualquier persona.
He visitado a mi vecina, y me he encontrado que tiene un niño de cinco años, pero está viviendo con otra persona...(Eso me ha dicho).

¡Te he esperado mucho tiempo! Creía que te había pasado algo, pues... ¡Nunca me llamaste!
- La verdad es que lleva razón, el tiempo ha pasado volando.
¿Ya no te pones invisible?
- ¡No! ¡Ya no!
¡Ahhh... pues así, sí que me ponías!
- Bueno, quién sabe, a lo mejor algún día. ¿Y este quién es?
- ¡Este es tu hijo!
¿Mío? ¡Vaya! ¿Cómo se llama?
- Juanito.
¡Ohhhh! ¡Es precioso!
Mi pareja está en paro, y se queda con el niño.
- ¿Pero lo quiere?
En un principio sí, pero discutimos mucho. Él no se quiere quedar con el niño.

- ¿Y por qué no lo dejas?
No lo dejó, porque tiene un carácter muy violento.
- ¿Pero te ha pegado?
¡No! Pero si me asusta un poco.
- ¡Lo siento! Pero mi niño, no se quedará con un gilipollas. ¡Échale!
Está acostado
- ¡Échale!
Me tengo que ir a trabajar.
Lo ha llamado para que se quede con el niño, se ha liado a darle voces.
He cogido mi porra favorita, y no me lo he pensado nada, le he roto la espalda y le he dicho:
¡Yo soy el padre del niño! Si te vuelvo a ver en esta casa....¡Te mato!

Ha salido corriendo, que se las pela. Ella me ha dicho:
¡Pero tú estás loco! ¿O qué?
- ¡Yo me quedaré con el niño! Y tú te irás a trabajar.
¡Lo que me faltaba! ¡Otro que no trabaja!
- Anda ven dame un beso... ¿Vale? Nos casaremos si tú quieres. Tenemos que dar los apellidos al niño, ¿Vale? Mira cielo...¡No vas a ir más a trabajar!
-¡Ahhh sí! ¿Y de qué comemos?
¡Lo verás! ¿Sabes a donde vivo?
- ¡Sí!
¡Bueno! Toma las llaves, abres y verás lo que te encuentras, pero no vayas a gritar; que los vecinos están muy sensibles.
- ¡Vale!
Ha bajado para la calle y va, para mi casa. Cuando llegue verá, que toda la casa está llenita de billetes, por todos sitios. Chillará seguro, así mismo ha sido el chillido... Pues se ha oído hasta en comisaría. ¡La madre que la trajo!



Me he asomado por la ventana, y viene pegando saltos y chillidos; ha subido cuando ha abierto la puerta, ha encontrado al niño flotando en el aire.
Me he acercado a ella, y le he dado un chupetón en la cara. Ella se ha enganchado a mí, y los tres en el suelo revolcándonos...es un amor y nos querremos.
¡Esto será así, para siempre!



- Fin -




Enrique Nieto Rubio

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