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domingo, 16 de octubre de 2022
..Dos mil veinte virucienta de Enricostro
..Samanta y su biblia de Enricostro.(cuentos)
Samanta fue una niña muy inteligente en el colegio, pero eran tiempos de guerra tiempos malos y tristes.
Allí, en la Cochinchina, ella vivió toda la miseria junta, de un mundo podrido, por la avaricia y la destrucción.
Los cosacos aquellos, eran despiadados, con todos, y prohibieron todos los libros.
Samanta tenía una biblia preciosa que no quiso deshacerse de ella, pues era antiquísima de sus bisabuelos o más en la familia.
En la plaza del pueblo, allí una gran montaña de libros dispuestos a ser quemados,
más todo el que tuviera un libro en casa, serían quemados todos con la casa.
Así Samanta decidió hacerse unas zapatillas con aquella biblia, aprovechando cada contexto, cada frase cada lágrima por todos, y vestida de mendiga decidió pasarse por la plaza aquella, que ardía tremendamente.
Ella dio muchas vueltas alrededor de la candela y como esa biblia parecía tener poderes, en cada vuelta alrededor de la candela, todos los libros parecían arder, pero ninguno se quemaba.
La guardia, al ver las llamas, de más de diez metros de alta, decidieron retirarse, pues aquello no habría quien lo parara ya.
Todo el pueblo rodearon aquel infierno, obligados por los soldados. Pero con el frío que hacía allí, se fueron acercando, más y más, a los libros.
Ese fuego no quemaba nada, mientras nuestra amiga saltaba más y más, alrededor de todos.
Ya que vieron que se podían coger los libros.
Un Monge que allí estaba con todos gritó:
¿Debemos de coger Todos los libros, y enterrarlos en la cueva del olvido.?
Era una cueva en la ladera de un río seco, que nadie se atrevía a entrar, porque allí, se escuchaban lamentos que nadie entendían,
y con el temor de que los cosacos exterminaran a todos, creyendo que ellos apagaron el fuego,
Así se atrevieron todos en fila, una fila larguísima de personas en las que todas colaboraron y los introdujeron en lo más hondo.
Conforme entraban, había una paz tremenda.
Mientras nuestra querida amiga, seguía en la entrada de la cueva.
Así decidieron todos, llevar hasta la plaza, cantidad de madera que seguiría ardiendo.
Para hacer la montaña de cenizas, más o menos, adecuada.
Mientras samanta decidió ya marchar del pueblo con esa maravillosa biblia.
Y así todo se calmó y ella volvería, para poderla a custodia en su casa familiar.
Provocando así el fin de esa sangrienta guerra.
Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor.
..Silvia La llamare de Enricostro.
.. Un sol para ti, de Enricostro.(poemas)
..Dos enamorados de Enricostro.
Dos enamorados,que corriendo por la playa van,después de haberse enraizado,para siempre en la felicidad.Llenos de vida y hermosura,las aguas, sienten en sus pies,y la espuma de las olas,los enlazan en su querer.Que aunque esté algo nublado,en su amor nunca empañara,pues van tan ilusionados,que nada los podrá parar.Que su felicidad, será grande,hermosa como este mar,vivirán una gran aventura,de amor y felicidad.Esto ya no hay quien lo pare,esto es todo amor,correrán como locos,hasta alcanzar una flor.Enrique Nieto Rubio.derechos de autor.
..Rosinda una preciosa niña de Enricostro.
..Nati y su osito de Enricostro (cuento)
Nati era una niña muy buena, y buena en los estudios y en la escuela.
Pero vivía bastante lejos de la ciudad y por allí no Había amigas para jugar, así que los fines de semana, lo dedicaba a su viejo osito que nació con ella, y jamás se separaban.Por las mañanas, le leía cuentos a su osito, pues en la cama era donde mejor estaba.
Y su mamá, siempre le traía galletas,
más cierto es que se lo pasaba maravillosamente,
pues este cuento decía.
En un prado muy frondoso, corría un osito pequeño con una linda niña de trenzas doradas,
saltaban, se revolcaban por la hierba e incluso comían miel de las colmenas.
Siempre Nati estaba riendo en su cuento, pues se metía tan adentro de él, que era vivirlo de verdad.
Cuando ya se cansaban, se sentaban a la orilla de un precioso arroyo de aguas cristalinas, y el osito atrevido se metía en el agua sigilosamente, mientras ella se tumbaba y descansaba.
Pero este oso nunca se cansaba, y con sus grandes manos, cogía el agua fuaaaa y la ponía chorreando.
Ella, lo miro ¡diciendo: te vas a enterar oso! Saltando en cima de él y terminaban los dos revolcándose en el agua y riéndose a montones.
Ya, cuando atardecía, el oso se sacudía y la completaba de mojar jajajjaaj ,,,jajajajaaj.
Así ella se quitaba su ropita, y la ponía sobre unas piedras que la secaban muy pronto, pues esas piedras de tanto darles el sol hasta quemaban.
Ya cuando se secaba la ropita, se vestía y marchaban hasta su casita, donde estarían los dos, en su sillón, viendo la televisión.
Otro día, os contaré, cuando Nati y su osito, fueron a la feria y como lo pasaban siiiii.
Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor.